Me bajé del coche temblando incontrolablemente. Estaba nerviosa… corrijo, estaba mucho más que nerviosa. Era el casamiento de papá. Estaba feliz por él y por Juliette… por los dos. Aunque hubiese algo que me molestara. Toda la vida me había acostumbrado a ser sólo papá y yo, y ahora. Buah, era mejor no pensar en eso en una día como este. El sol me cegó. Hacía mucho, mucho calor. Por suerte mi vestido era fresco. La abuela y el abuelo que me acompañaban en el coche se fueron a saludar a los padres y familiares de la novia… mientras tía Marie, su esposo y Seli se bajaban del coche que venía atrás.
Me acerqué a Sam, quien ya había llegado. Emilie llegaría con la novia, mi futura madrastra. Sam se notaba feliz… estaba sentada con la pequeña de un mes y días en sus brazos y el cochecito a un lado. El vestido que se había comprado le quedaba genial, se veía bonita.
- Hola. – Me senté a su lado, en una de las bancas próximas al lugar donde se realizaría la ceremonia.
- ¡Hola!. Pensaba que ibas a llegar con la novia… - Me sonrió.
- No… - Reí. – Podría haber llegado con el novio… pero me subió a un taxi antes. – Hice un puchero. Luego suspiré. Observé el lugar… cuando lo habíamos elegido no había tanto sol y no estaba decorado… sinceramente no lo había catalogado como un lugar bonito. Pero ahora que lo veía así… buah, era prácticamente un paraíso.
- Uy… hombres. – Se encogió de hombros. Miré a la pequeña, traía un vestidito muy pequeñito color rosa y una cintillo con una cinta. Estaba hermosa… y a demás, estaba despierta. Sus ojitos marrones me encantaban. ¡Era una ternura!.
- Si… pero Marc no tardará en llegar… quiere saludar a todos antes de que llegue Juliette y blablabla. – Hice una seña con la mano, restándole importancia. Sam suspiró.
- Iré a saludar a tus abuelitos… ¿Puedes cuidarme a Alissa?. – Asentí con la cabeza. Entonces Sam me la dio. Seguía siendo pequeñita… aunque ya había crecido unos cuantos centímetros y había subido de peso. Sam se fue…
- Que linda estás… - Le dije. A lo mejor podía entenderme, quien sabe. – Oh, si… está hermosa. – No me resistí a tocarle esa pequeña naricita. Bostezó. – Ay… tienes sueño… y es un día tan bonito y especial. Te vas a dormir durante la ceremonia. – Reí. Giré la cabeza para mirar a todos los que llegaban… los invitados. Gente que yo no conocía. Amigas y amigos de Juliette compañeros de trabajo, amigos de papá… incluso llegaron un par de personas de otros países. A demás de los familiares, todos los parientes de las rubias… ¡Que eran un montón!. Volví a mirar a la pequeña Alissa. Le arropé con su mantita, mientras pensaba en el hermano de papá. Fruncí el ceño… ¿Y si venía acompañado de sus hijos?. Ese, definitivamente, era mi GRAN miedo. Tenía miedo a que Bill viera a Annie, que ellos se encontraran… Porque… si eso pasaba, todo se echaría a perder más de lo que ya estaba echado a perder. Bill la quería, si. Pero yo no podría soportar verlo con ella.
Que rápidos son los bebes para dormirse. Volví a mirar a toda la gente que estaba allí… eran un montón. ¿Tantos conocidos tenían esos dos ancianos? Wow. Y yo que creía que papá tenía poca vida social. ¡Cuanta gente de su trabajo!. Incluso venían con esposa y/o hijos incluidos. Y había unos hijos muy guapos…
El coche de Tom llegó. Se bajó, luego ayudó a su madre… y desde la otra puerta apareció Bill. Me sorprendí. Tom venía con ropa formal… Aunque igualmente suelta, el traje e quedaba fabuloso. Y Bill… bueno Bill… prefería no mirarlo. Después me pillaba y eso podía traerme problemas. ¡Pero es que se veía tan bonito!. Definitivamente, esa tal Anne no podía estar aquí. No. Argh. ¿pero qué estoy pensando?. Bill ni siquiera es mi novio… no tendría que pensar así, él es libre de hacer lo que quiere. Aunque estaría bueno que le hiciera un show como esos que él me hizo con Carlos. Pobre Carlos… no volvió a aparecer por el local… no lo vi más. Tampoco vi a Paoul. Se me hacía imposible saber de él… y por consiguiente, también se me hacía imposible pedirle disculpas.
Tome una de las manitos chiquitas de Alissa. Tal vez… yo nunca tendría una hija. Pero tampoco era como para ponerme a pensar en eso.
Volví a mirar de reojo a todos los invitados, intentando encontrar a cierta persona… Seli se había acercado a hablarle y él le sonreía. Me entró rabia… tanta, pero tanta rabia, que estuve a punto de dejar a la bebe en su coche e ir a golpear a la tonta de Seli. Pero reprimí los impulsos… e hice como si nada. Estaba segura de que Bill ya le había dicho sobre nuestra ruptura… Y Seli en este momento estaría festejando internamente, ya que ahora tenía el camino libre.
- Hola… - Giré la cabeza tan rápido que me dolió. Era Tom. Me acomodé el cabello detrás de la oreja y le sonreí en modo de saludo. Se sentó a mi lado, examinando a la pequeña con la mirada. - ¿Y Sam?. – me encogí de hombros.
- No lo sé… ¿La quieres?. – Dije, refiriéndome a la pequeña… es que los brazos ya comenzaban a molestarme. Tom asintió y la tomó. Me quedé fascinada observando a Tom y a la pequeña. Él la miraba de una forma tan protectora y tierna… ¡Aw!.
- Karlie… podrías ir a saludar a los invitados que acaban de llegar. – Oh… y ahora que lo pensaba. ¡Ni siquiera había saludado a los otros invitados!. Ahora pensarían que yo era una mal educada o quizás que cosas.
- Tienes razón. – Le sonreí. Me levanté del asiento, me acomodé el vestido y caminé hacia todas esas personas. Bastó tan sólo con que me detuviera en frente de ellos para que se lanzaran a saludarme y a “felicitarme”. En realidad, no sabía porqué me felicitaban a mi, si yo no era la que se casaba ese día. Igualmente les di las gracias.
Justo en el momento en que creí haber saludado a todos, con la excepción de una persona claro, y me disponía a sacar una galletita de una de las mesas que tenían cositas para comer… algo me llamó mucho más la atención. Seli, con una mano sujetaba su cabello, jugando con un mechón… mientras que con la otra mano tomaba la mano de Bill. Bill alzaba una ceja y tenía los ojos clavados en la pelirroja llena de rulitos, ¡Y no se apartaba de ella!. Me sentí tan mal, que incluso los ojos se me llenaron de lágrimas. ¿Cómo podía…?. Idiota. Aparté la vista y me aparté de la mesa. Ya no tenía hambre y los ojos se me comenzaban a llenar de lágrimas.
Otro coche llegó, de allí se bajaron los chicos. Gustav y Georg. Era obvio que ellos también venían. Gustav con su madre, que era conocida de Juliette y Georg solo. Seguramente sus padres no habían podido venir. COmo estaban muy cerca, me acerqué a saludarlos. Los dos chicos me dijeron que el vestido me quedaba genial… y la mamá de Gustav, pues me dijo que era un gusto conocerme. Yo sólo le sonreí. Y antes de que fuera necesario inventar una excusa para irme, llegó otro coche. Y ese era el coche de papá. Prácticamente corrí a su encuentro y en cuanto estuvo afuera del coche, le tomé la mano. o tengo idea de porqué hice eso… pero es que… argh. No podría explicarlo. Quedé de piedra cuando de la puerta del copiloto se bajó otra persona. Era un hombre… tenía los mismo ojos que papá.
- Karlie, este es tu tío Aügust. – Abrí los ojos como plato y los observé. Con que este era el padre de esa tan Anne. Miré detrás de él y dentro del coche antes de ir a saludarlo. Suspiré aliviada. No venía con familia… eso estaba bien.
Estuvimos conversando con los invitados y toda la cosa… aún quedaba tiempo para que todo comenzara. ¡Y yo estaba más que nerviosa!. Tendría que haber venido con la novia… así no tendría que estar aguantando que Bill estuviese conversando con Seli, mientras la tonta esa le coqueteaba y lo tomaba de la mano.
Se acomodaron todos en los asientos cuando ya era la hora. Incluso había llegado ese hombre… ahmm… bueno, quien casaría a papá con Juliette. Todos parecía sacado de una película o una novela.
Me puse de pie al lado de papá, frente a todos… observando a la gente que había allí. Sam hablaba con Tom, georg y Gustav aún no se sentaba y estaban sacando delicias de las mesitas esas, los primos pequeños de Emilie jugaban arrodillados en el suelo mientras una mujer los regañaba, mis abuelos conversaban emocionados y me sonreían, tía Marie le tomaba la mano a su esposo mientras observaba con el ceño fruncido a su hija, Seli estaba con Bill sentados al final de todo… Seli le decía algo a Bill en el oído, lo tenía cogido del brazo. Sentí algo feo en el pecho, pero no le di importancia. Andreas venía llegando, me saludó con la mano, le devolví el saludo… me di cuenta de que miró a Bill con desaprobación. Volví a mirar a Bill y Seli… Ahora Bill se estaba riendo. Se reía de lo que Seli le estaba diciendo. ¡Argh!. ¿Cómo podía ser tan… tan… pu,ta?. Vale, era mi prima… pero es que… argh, Me daba tanta rabia. Bill alzó la vista y sus ojos se clavaron en mi. No pude apartar la mirada, como las otras veces… y él borró la sonrisa de su rostro. Esto iba del mal en peor. No tenía que prestarle atención a ese par.
Juliette llegó después de unos minutos. La ceremonia fue normal… como cualquier boda. Yo sujeté todo el tiempo las flores de Juliette, mi madrastra. Ella se veía hermosa, el vestido le quedaba genial… Que suerte tenía papá, al haber encontrado a alguien así. Estaba segura de que mamá estaba feliz… porque papá estaba siendo feliz ahora. A demás, como él mismo me había dicho tiempo atrás: él amaba a las dos.
Estuve a punto de ponerme a chillar cuando se besaron, pero fue de la emoción. Emilie no se contuvo…
Al terminar todo mi nueva hermana me abrazó, apretujándome y casi dejándome sorda. Obviamente yo le correspondí el abrazo y chillé con ella. Me sentía orgullosa de mi misma. Había sido lo suficiente madura como para aceptar que papá se casara de nuevo… Y eso me emocionaba.
Como era tarde, y ya estaba por anochecer, nos quedamos poco tiempo allí conversando sobre el matrimonio. Emilie y yo recibimos un montón de abrazos.
Después de eso Tom nos llevó a casa para cambiarnos el vestido, mientras los invitados se iban hacia el recinto donde se daría la fiesta, los bailes, la torta gigante y todo lo demás.
Yo me puse mi vestido verde, con mis zapatillas… y me desarmé el peinado que me había hecho tía Marie, un recogido bastante elegante. Dejé mi cabello suelto y me tomé el flequillo. Emilie, en cambio, se dejó el peinado y se puso un vestido rosa, con los mismos tacones.
Salimos de casa rápido… y legamos justo para cuando el sol ya comenzaba a esconderse.
Capitulo 145.
Ya se había llevado a cabo todo lo “tradicional” en las bodas. Incluso los novios habían bailado el vals… y yo también había bailado con papá, el abuelo, Tom, y un chico primo de Emilie. Ya no quería seguir, por lo que me fui directo a una mesa, en busca de algo para beber.
Mire a todos allí… sentados, conversando, riéndose… algunos bailando música de viejitos… digo, música lenta. El ambiente era relajado, pero no aburrido. Me fijé que en el final de la sala… casi al final, estaban Bill y Seli bailando. Sentí rabia al ver a esa tonta abrazada a Bill. Giré a cabeza, y di de lleno con el hermano de papá, mi tío. Me estaba observando directamente… muy directamente. Quizás… era que notaba el parecido con su hoja. De todas formas, me aparté de allí, incómoda y me dirigí hacia los baños. Estuve allí un par de minutos… ya era de noche, estaba oscuro, quería irme a casa. Que todo terminara de una buena vez. Seguro Bill lo pasaba genial… con la estúpida de Seli. Me sentía mal, si. Pero no lloraría por eso. Me acomodé el cabello y el vestido… después volví a salir. Busqué a Emilie, pero esta no estaba… A lo mejor había salido con Andreas… él tampoco se veía por el lugar.
- ¿Bailas?. – Giré la cabeza para ver quien había sido. Era Georg.
- Claro. – Sonreí. No me iba a negar a bailar con él. Me caía muy bien, a demás, justo había comenzado a sonar una canción un poco más movida. Por encima de su hombro, podía mirar a Bill, quien seguía pegado a Seli. No me gustaba la forma en que bailaban. Más de una vez Bill me miró y obviamente se dio cuenta de que yo lo observaba. La última vez que lo observé él me miraba confundido… ¿Confundido porqué?. Después de eso… Georg me llevó a bailar a otro sitio, lejos de la parejita esa que robaba toda mi atención.
Después de un par de canciones más, dejamos el baile y nos pusimos a conversar. Definitivamente Georg era genial, muy simpático… Hablamos sobre idioteces y en ningún momento mencionó a Bill. Seguramente sabía lo que había pasado y estaba siendo considerado.
Pensé que las cosas comenzaban a mejorar, incluso me sentí un poco más feliz… Georg me acompañaría un rato y así se me pasaría el tiempo más rápido. Pero me equivoqué… y me di cuenta de ello cuando Bill llegó con nosotros, con una sonrisa en el rostro… pero aún así, con esa expresión fría en los ojos, vamos, lo de siempre. Me entraron los nervios y comencé a temblar. Miré detrás de él, pero no había rastro de Seli. Me pregunté donde estaría… o donde la habría dejado. Es más… ¿Cómo había logrado despegarse de Seli?.
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