El diez de mayo, el cumpleaños de Emilie.
Con Bill habíamos estado todo el día anterior, sábado, eligiendo algún regalo bonito. Y obviamente, habíamos pasado el día en el centro de la ciudad, paseando de tienda en tienda. Él o tardó en elegir su regalo. Al parecer no se le complicaba elegir regalos. Le había comprado una chaqueta color verde, muy al estilo Emilie, y me había obligado a ponérmela, para ver como se veía puesta. Y es que Emilie y yo éramos casi de la misma talla. Sólo que ella era unos cuantos centímetro, muy pocos, más alta que yo.
Llegó la hora de comer, y yo aún no tenía un regalo. ¡Pero es que no se me ocurría nada!. Era algo terrible y yo ya comenzaba a desesperarme.
- ¿Y si le compras… una de esas cajitas de música que también sirven para guardar cosas?. – Me preguntó Bill. Negué con la cabeza.
- Creo que ya tiene una. – Murmuré, luego me llevé la bebida a la boca.
- Un ¿Chocolate?. – Mordió su sandwish.
- Quiero regalarle algo mejor.
- Amm… ¿Algún CD de música?. – En ese momento la ampolletita imaginaria que todos tenemos sobre la cabeza, como en las caricaturas, se me encendió.
- ¡Si!, ¡Bill, eres un genio!. – Me levanté de la silla rápidamente. A todo esto… la pierna no me molestaba nada de nada. Aunque la cosa que tenía puesta era un poco extraña. – Vamos, vamos… - Le cogí la mano y lo tironeé.
- Aún no termino, espera… - Mordió su sandwish. – Espera un segundo, linda. – Habló con la boca llena de comida.
- Pero, Bill… - Me quejé. Me estaba poniendo histérica, lo sé. ¡Pero es que me urgía comprar ese regalo!.
- Aún no terminas tu comida. – Tragó.
- No importa, vamos. – Lo tironeé de nuevo. Bill se puso las gafas que anteriormente había dejado sobre la mesa y se arregló la ropa. Definitivamente venía un poco disfrazado… no con la ropa que usaba usualmente. A demás de las gafas negras y el gorro de colores verde, amarillo y rojo (shoo O: XD) que le cubría las rastas y lo hacía pasar desapercibido. Bill dejó el dinero sobre la mesa y yo lo tironeé lo más rápido que podía, para caminar un par de cuadras, donde yo había visto una tienda de música. Nos metimos dentro… y creo que casi me da un infarto al ver cuantos CD’s e instrumentos habían allí. Quedé con la boca abierta.
- Hey… amor… - Bill me pasó la mano en frente del rostro repetidas veces, queriendo sacarme del trance. Entonces pude enfocar bien la vista y no sé como… pero mis ojos fueron a parar a unas chicas que observaban una batería. Una de ellas traía una mochila de Tokio Hotel. Miré la mochila, embobada… y la chica se dio la vuelta. Clavó sus ojos en mi, y luego en Bill… Y no quitó la mirada. Le tomé la mano a mi novio y tiré de él para ir hacia el rinconsote de los CD’s, para eso, teníamos que pasar al lado de esas chicas.
- Y como te decía, Nicolás. – Remarqué bastante el nombre, para que ellas lo escucharan. - Estoy segura de que aquí encontraremos el regalo perfecto para Emilie. – Bill me apretó la mano, aguantándose la risa.
Llegamos hasta el rincón de CD’s, y me puse a buscar algo que podría gustarle. A ella le gustaban las bandas/cantantes extraños, sexys y poco conocidos…
Cunado acabamos de comprar, Bill me dejó en casa. El domingo nos veríamos en casa de las rubias.
…
Elegí unos jeans medianamente ajustados… y una camiseta de color negro. Sobre la camiseta, me puse sólo una chaqueta de cuero. Luego me calvé las zapatillas, también negras y fui a secarme el cabello y a maquillarme un poco antes de salir. Me delineé sólo la parte superior de los ojos y no hice nada más con mi rostro. Luego me amarré el cabello en una coleta y me arreglé un poco el flequillo. A todo esto… Emilie había cortado mi flequillo… y no me había quedado tan mal. Cogí el regalo, y bajé a desayunar. En cuanto terminé, sólo alcancé a cepillarme los dientes, pues ya era tarde y casi hora del almuerzo.
Nos subimos en el coche y nos dirigimos hacia la casa de Emilie.
La celebración sería de esta manera: El almuerzo, sería en familia. Hasta la cena… luego de eso, llegarían amigas de Emilie para hacer una pijamada. Y por supuesto yo estaba invitada. No me agradaba mucho la idea de ir a la pijamada con otras chicas, porque no las conocía. Pero… tenía que ir igual, era el cumpleaños de Emilie… a demás, tampoco hacía mal compartir con otro tipo de gente… ellas eran las amigas de Emilie en la escuela. Y creo que recuerdo a las gemelas. Las había visto poco, no las veía desde el año pasado.
- ¡Feliz cumpleaños!. – Le grité a Emilie, “corriendo” a abrazarla, ella estaba a un lado de la puerta.
- Graciaaas. – Chilló. Y luego de darle un beso sonoro en la mejilla me separé de ella.
- Ten. – le di el reglo. Ella lo recibió feliz.
- Gracias. Gracias. – Volvió a abrazarme, dando saltitos. Dejé que papá la saludara y me fijé en que ya todos estaban allí. Y cuando digo todos… también incluyo a Bill. Me acerqué a saludar a todos, y terminé por sentarme al lado de Bill. Lo saludé sólo de un besito en a mejilla, es que me daba vergüenza que nos vieran besándonos. Luego, Bill me abrazó.
- Hola. – Me susurró en el oído.
- Hola. – Murmuré despacio, giré mi cabeza y mi frente chocó con su nariz. Reí y él también rió.
- ¿Cómo amaneciste hoy?. – Preguntó.
- Excelente. Es el cumpleaños de Emilie, tiene que ser un día excelente.
- Lo sé. – Dijo al momento en que me daba un sonoro beso en la cien.
- Estás hermosa. El negro te queda bien. – Sonrió, y yo no contesté. Lo único que Bill logró fue hacer que me pusiera roja.
- ¿En cuanto tiempo estará listo el almuerzo?. – Preguntó Emilie, gritándole a Sam y a Juliette que acababan de entrar en la cocina.
- ¡Unos veinte minutos.!- Gritó una de las dos, no supe cual. Tenían una voz muy parecida.
- ¿Desde cuando vistes de negro?. – Me preguntó Bill.
- No lo sé. – me encogí de hombros.
- Es que de verdad… te ves muy, muy hermosa, Annie.
No hay comentarios:
Publicar un comentario