- Ah… ¿De… verdad? Yo… no me… me… voy al baño. Si, eso, me voy al baño. – Balbuceo las palabras, mientras el color rojo se le subía al rostro… me había costado un poco entenderla. Seli se levantó del asiento, a mi lado y salio del salón con un paso torpe. Sus piernas larguchas no se movían con el ritmo habitual. Ella siempre caminaba con una modelo, y es que quizás se creía una, pero esta vez… era diferente. A lo mejor yo la había hecho sentir mal con ese cometario. Y encima Bill… Uy, que mal. No voy a negarlo, no me sentí bien. Jamás me ha gustado dañar a la gente, yo no soy como mi prima… ella si tuviera la oportunidad de humillarme, sin duda lo haría. Pero yo… yo no puedo, se me hace imposible, me sentiría mal y… y no. Después tendría que pedirle disculpas. Es más, tenía que pedirle disculpas en cuanto regresara.
La risa que soltó Bill me dejó un poco desconcertada. ¿A caso le daba risa burlarse de mi prima?. Lo miré, frunciendo el ceño. Él tenía una sonrisa en el rostro. Me mordí el labio inferior… y él poco a poco fue borrando la sonrisa de su rostro, hasta que su expresión de risa se transformó en una de clara mueca de confusión.
- ¿Qué?. – Me preguntó hablando bajito.
- No te burles de mi prima. – Murmuré lo suficientemente fuerte como para que sólo él me escuchara.
- Vale, lo siento… es que… no me agrada. Me mira demasiado… es… - Se encogió de hombros. – Simplemente no me agrada. – Y a mi tampoco. Mucho menos si lo miraba demasiado. Y ahora que lo pensaba bien… no le pediría disculpas.
- Lo sé, a mi tampoco me agrada. – Dejé de verlo a la cara, para apoyar mi cabeza en su pecho. Bill me rodeó mejor con los brazos y rió nuevamente. Jo… como me gustaba escuchar su corazón, y el sonido tan relajante que hacían sus pulmones al aspirar y soltar el aire. No tardó en darme un sonoro beso en la mejilla. Yo solté una risa un poquito fuerte… y al parecer papá se molestó, pues me miró con cara de pocos amigos, aunque no me dijo nada. Algo era algo, ¿no?, iba mejorando. Decidí no darle importancia… después hablaríamos, eso estaba claro… seguramente me pondría las reglas y todas esas cosas. Pero por ahora… que se aguantara. Es mi novio. Yo no le digo que no sea cariñoso con Juliette. Y ahora que lo pensaba… ellos no estaban todo el tiempo pegados, como Bill y yo desde que habíamos comenzado a ser novios. Buah, si yo no sé nada sobre novios… Bill y yo estamos juntos desde hace solo algunas horas, ni siquiera sé besar bien.
- Linda. – Murmuró cerca de mi oído. Me estremecí. – Te quiero mucho. – Me entraron ganas de lanzar un grito histérico, pero lo retuve… no iba a gritar teniendo a toda la familia en la misma casa… mucho menos gritaría si estaba con Bill. ¡Pero es que estaba tan cerca de mí!. Ay, Dios. – Dilo. – Siguió habando bajito. No comprendí. ¿Decir qué?. – Oh, vamos, dilo… - Insistió. Me tomé un segundo para pensar. Pero no llegué a nada, no entendía. ¿Decir qué?. – Dilo. – Volvió a insistir.
- ¿Decir qué?. – Le pregunté, girando la cabeza para mirarlo, pero él estaba tan cerca de mi, que al hacerlo el borde izquierdo de mis labios quedo pegado a los suyos.
- Que me quieres mucho. – Jo… Pero eso él ya lo debería saber. Yo lo quiero más que mucho. Se lo había dicho hacía unas horas… Pero bueno, si él quería que se lo repitiera…
- Te quiero más que mucho.
- Y yo te quiero más que más que mucho. – Oh, este si que era un juego bastante tonto. Siempre me había burlado de esas parejas que se “peleaban” para saber quien era el que quería más. Pero ahora, justo ahora, yo pensaba que quería más a Bill de lo que él se imaginaba… y por eso, él no tenía que decirme que me quería más que yo a él. Eso es lo que había dado a entender con su comentario… Y estaba muy equivocado si pensaba que yo iba a dejar que él pensara que me quería más que yo a él.
- No, Bill. Yo te quiero más… mucho, mucho más… te amo. Y amar es más que querer. – O al menos eso era lo que yo tenía entendido y había pensado siempre. Bill no separó sus labios del borde de los míos y soltó un suspiro que me volvió loca. Me sentí en una nube… y no pude pensar nada. Dios…
Bill cogió mis manos, y las envolvió en las suyas, con delicadeza. Yo giré el rostro hasta quedar en la misma posición anterior y observar nuestras manos unidas.
- Bill, querido, ten.
- Oh, ah, si, gracias. – Bill separó rápidamente una de sus manos y cogió la cerveza que tía Marie le tendía.
- No es nada. Karlie, si quieres algo me avisas, ¿vale?. Nos queda poco para el almuerzo… pero es por si quieres algo, nada más. – Habló rápidamente. Yo negué con la cabeza sólo una vez.
- No necesito nada, tía Marie. Gracias de todas maneras. – La miré extrañada, sin poder descifrar lo que decían sus ojos. Pero me bastó con pensar dos segundos y caí en la cuenta de que era porque Bill y yo estábamos demasiado juntos y papá se iba a enojar. Asentí con la cabeza, dándole a entender que había comprendida… y ella se marchó.
Que haya captado el mensaje, no quería decir que lo obedeciera. Yo no me quería separar de Bill.
Pasamos el resto de la mañana en el salón, sin hacer nada. A veces Bill participaba en la conversación que llevaban los adultos, pero yo… nada. Y es que en realidad jamás tuve idea de qué eran los temas de conversación, estaba demasiado pendiente de Bill. Tampoco faltaron las cosas lindas que él me decía…
Sali había regresado después de un momento en el baño, se había sentado del todo normal a mi lado… no le pedí disculpas. Si miraba a mi novio, se lo tenía merecido. ¿O no?. Vale, no… pero es que tampoco quería pedirle disculpas.
Me daba vergüenza, y después ella se burlaría de mí.
En cuanto el almuerzo estuvo listo, nos sentamos a comer todos en la mesa. Era extraño, la mesa de pronto me había parecido más pequeña y estábamos apretujados allí comiendo. Varias veces pasaron a golpearme la Piera, pero ni siquiera me quejé… es que o me dolía.
Durante todo el tiempo que estuvimos comiendo, y los adultos hablando, yo estuve pensando en como íbamos a cenar… si luego llegaba la familia de Juliette y, según yo tenía entendido, eran muchas personas… eran una familia numerosa. Y uff, que extraño sería para la mamá de Juliette encontrarse con la madre de la esposa muerta del novio de su hija. Que enredo de familia, Dios… con la familia de papá era fácil: sólo tenía a su hermano y la esposa e hijos de este. Al parecer, la esposa estaba muerta… no lo tengo muy claro. Lo que sí tengo claro, es que su hija se parece mucho a mí… y ella fue quien dañó a Bill y lo dejó tan automático. Era mejor que no vinieran… yo no quería que esa chica viera a Bill de nuevo, no. Ahora era mi novio, y ella no podía volver.
Después del almuerzo, a tía Marie se le ocurrió la “buena idea” de enviarnos a todos “los pequeños” a mi habitación. Digo, Emilie y yo… ah… también Seli, para que compartiéramos y esas cosas. Como es de suponer, ni yo, ni Emilie nos opusimos… y Bill quiso venir conmigo. Pero Seli… por poco la castigan. Buah, sólo eran amenazas, tía Marie jamás la castigaría, es su hijita.
Como mi cama estaba toda desarreglada, Emilie me ayudó ordenando un poco la habitación para que no fuera un desastre. Nos pusimos de acuerdo en que hoy ella dormiría conmigo y todo eso… Seli no se había metido en nuestras conversaciones, por suerte… aunque revisaba todo en mi habitación. Y Bill… pues me había dicho que se iba a las Maldivas en tres días… el 28 de diciembre, y estaría allí alrededor de dos semanas. Lo extrañaría demasiado.
Capitulo 98: Pelea.
Era lo más extraño que me había pasado en la vida. Ayer, a estas horas, ni siquiera se me habría pasado por la cabeza que veinticuatro horas después estaría así con Bill. Él me abrazaba, y yo a él… estábamos sentados en mi cama, con Emilie del otro extremo y Seli a una distancia prudente, con cara de ogro, en la silla del escritorio. Jamás me imaginé que Seli vendría… y es que me molestaba un poco, por no decir mucho, que ella estuviese aquí en mi habitación, matándome con la mirada y dirigiéndole unas miraditas un poco extrañas a mi novio. Ni siquiera llevábamos un día entero como novios y ya llegaba una puta a mirarlo, eso realmente me tenía enojada… yo no era de esa gente que solía enojarse por todo, pero a lo mejor, si era celosa… si, y lo acababa de descubrir. Los celos eran horribles, al menos los que sentía por Bill. Por suerte lo tenía bien pegadito a mi, que si no… uy.
- Y eso fue lo que me dijo, ¿no es tierno?, ¡Andreas es lo más lindo que hay!. – Chilló Emilie, terminando de contarme lo que yo no había escuchado… sobre su Andreas y su llamada y todo eso. Sentí la nariz de Bill en mi mejilla y no pude evitar sonreír, sólo que mirando a Emilie. Bill también se ponía celoso de Andreas, y yo había podido sentir como me apretaba más fuerte contra su cuerpo… aunque, claramente, teniendo el cuidado necesario de no dañar mis huesos hechos pedacitos por el accidente.
- ¡Pff!, eso no es nada, mi ex era un tierno de primera, tu chico no te quiere… como se nota. ¡Uff!, llama a mi prima y acaba hablando contigo. Y eso quiere decir que… no le interesas, Emilie, querida. – Soltó Seli, como si estuviese de lo más aburrida. La miré, frunciendo el ceño, pero no pude decirle nada…
Lo único que quería era que se fuera de mi casa de una sola vez, y se volviera a su Noruega, con sus ex, sus amigotes y todos esos.
- Tu ex no te quería, por algo terminó contigo, ¿no?. – Contraatacó Emilie.
- Yo corté con él, no él conmigo, linda. – Siguió Seli, con una voz extremadamente putona.
- Oh, sabes que no me lo creo… es que eres tan irritante que cualquiera querría alejarse de ti. – Y la pela comenzaba. Emilie se acaba de poner de pie.
- ¡Y tu eres una gritona!, sabes que no me he dado cuenta… todos te miran mal porque no dejas de chillar. ¡Y tu madre!, se mete con hombres que no… que no… ¡Marc es de la madre de Karlie, ella era mi tía, tu mamá es una puta, hija de puta!. – Eh ahí la prueba de porqué Seli no me agradaba. Siempre tocaba temas que no eran de su incumbencia o hablaba cosas equivocadas. Me estremecí… era extraño que ella recordara a mi madre. Pero ella… ella no tendría porqué decirle puta a Juliette, ella era buena conmigo, con sus hijas, con mi novio… era buena con todos… y quería mucho a papá. ¡Selena no sabía nada!.
- ¡Eh, no me vengas a insultar que esta no es tu casa!. Tú eres la puta aquí, tú y ¡solo tú!, ¿crees que no te vi haciéndole ojitos a Tom en el hospital?. ¡Pff, pero como supiste que Sam está embarazada ahora quieres a Bill!. – Me tensé, Bill se movió un poco nervioso. - ¡Fama!, ¡eso es lo que quieres!. – Acabó por apuntarla con el dedo índice. Selena ya se había levantado de la silla y tenía las mejillas rojas.
- ¡Eso es mentira!. ¡Lo único que quieres es arruinarme!, eso es lo que quieres, ¿no?, hacerme quedar mal frente a todos. – Ahora se hacía la víctima, típico de ella. Incluso hizo un puchero. Pff. – Pero no… no lo vas a lograr, porque no eres más que una niñita, al igual que mi prima. – Le dio un empujó a Emilie, haciéndola retroceder. Emilie no tardó en devolverle el empujón, y le dio otro más de regalo.
Foto subida a las 18:30
Comentarios del Libro de Visitas (103)
billxtom_fickz dijo en 29/03/10 18:31
- ¡No vengas a hablarme así!, ni si quiera eres de aquí, no tienes derecho. ¡Tampoco te permitiré que hables mal de Karlie, ella es mucho mejor persona que tú!. – Le siguió chillando en toda la cara. Selena arrugó la nariz y me miró. Yo estaba impresionada… Emilie me defendía. Me dieron ganas de darle las gracias… pero sería mejor que se las diera en otro momento. Y Bill… jo… Bill no decía nada, ni siquiera se movía.
- ¿Sabes?, es mi prima. Y yo tengo guardados muchos secretos ocultos de ella. – Me tensé. Esta tonta podía salir con cualquier bobada para hacerme quedar en ridículo. – Quizás a Bill le interese saberlos. - ¿En que momento Bill y yo entramos en la pelea?.
- No dirás nada, puta. – La amenazó Emilie. – No te metas con mis amigos.
- Buah, tus amigos… - Hizo un gesto con la mano restándole importancia. – Yo sé del primer novio de Karlie… por supuesto que Bill no es el primero. – Se me cortó la respiración. - ¿Sabían que en Japón, Karlie tenía un noviecito?. Jumm… andaban en cosas sucias, por eso es que no duraron allí más de dos semanas, su padre quiso sacarla de allí cuanto antes. – Suspiró. Y yo aún no podía lograr que el aire entrara en mis pulmones. – Mi prima es así, yo la conozco, se busca novios a la velocidad de la luz. ¡En cada país que va actúa con una personalidad diferente. - ¡Mentirosa!, Todo lo que ella decía era mentira. ¿Era necesario inventarse ese tipo de cuentos?. ¡Que no era cierto!, ¡Ay, no!.
billxtom_fickz dijo en 29/03/10 18:31
- No te lo creo. – Murmuró Emilie, negando con la cabeza y mirando a la mentirosa directamente a los ojos. Selena hacía todo este show sólo para llamar la atención.
- Es mentira. – Susurré, sin poder sacar un tono de voz más alto… es que en estas situaciones… yo no servía mucho, que digamos.
- Lo sé, amor… - Sentí el aliento de Bill en mi oído… Me estremecí, aunque sus palabras me aliviaron. Nosotros ni siquiera habíamos cambiado de posición.
- Pues créelo, bonita. También, Karlie se hacía pis en la cama hasta los doce. Tan sólo hace cuatro años amanece con la cama sequita. - ¡Eso también era mentira!. No pude evitar abrir la boca debido a la sorpresa. Bill soltó una risita que sólo yo pude oír. ¡Pero que vergüenza!. ¿A caso él pensaba que yo…? ¡No!.
- Supongo que… - me obligué a tragar saliva, para luego seguir hablando bajito. - … sabes que no es cierto.
- Si, lo sé. – Contestó, nuevamente hablando en mi oído.
- ¡No puedes decir esas cosas, Selena!. – Le chilló Emilie. – Eres una mal educada, una mala prima, seguramente también mala hija, mala amiga y mala nieta. ¡Tienes una familia tan linda!, tu hechas a perder todo, porque eres una amargada. - ¿Realmente esa había sido Emilie?. No lo podía creer.
- ¡No sé que les pasa a todos el día de hoy!, ¡todos me odian!. – Comenzó a caminar hacia la puerta, dando patadas en el suelo. Bill se comenzó a reír fuertemente, pero nadie más le siguió. – Y Karlie… - Selena dibujó una sonrisa en su rostro, mientras abría la puerta y daba un paso hacia fuera. Bill dejó de reír y soltó un suspiro. – Tu novio besa muy bien… ¿No es así?. Pregúntale a Bill como es que beso yo… ¡es que soy una experta en esa área!. – Abrí los ojos como platos. ¡Eso… eso era mentira!. Si, mentira… Bill no… él no… ¡No!.
- ¡PUTA!. – Le gritó Emilie a todo pulmón, al momento en que ella daba un fuerte portazo, dejando
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