No lo pasé bien la semana siguiente ¿Y como podría pasarlo bien sin Bill?. Por las tardes me aburría, el ya no me visitaba… no tenía porqué visitarme. Y yo tampoco quería que lo hiciera… aunque algo dentro de mi me decía a gritos constantemente que saliera a buscarlo. Pero no… claro que no, yo no lo haría. No era mi culpa que hubiésemos terminado, es más yo no quería terminar con él porque lo quiero mucho. Fue su culpa, por no quererme y no darse el trabajo de explicarme quien era esa chica y todo eso. Pero… pero… ya lo estaba superando, eso creo. Yo… me había desahogado con papá y con Emilie. Claramente a Emilie le había dicho muchas más cosas de las que les había dicho yo no quería que papá se enterara de todo, no… solamente quería que comprendiera porqué me sentía así. Aunque me costó un poco explicarle porqué Bill no me quería, omitiendo lo de su sobrina.
Escribí otra parte para la canción… para que quedara más larga, como una canción de verdad. También estudié… le dediqué mucho más tiempo a eso, para no pensar en algunas cosas o en ciertas personas. Se me bajaba el ánimo. Hablé con mis viejas animas por msn, aunque ya no era como antes… pero al menos servía para pasar el tiempo hasta que Emilie o papá llegaran. Margaret había resultado no ser una buna conversadora… aunque era una buena compañía, me atendía como a una reina y cocinaba almuerzos riquísimos. Lo malo era que los almuerzos riquísimos no servían de nada. Sabían rico, pero no me daba la suficiente hambre como para comer la mitad del plato.
16 de mayo… día sábado. La familia de las rubias, Tom y Adreas vinieron a casa a cenar. No tengo idea de cual era la razón por la que nos reuníamos, aunque tampoco me importaba tanto… buaah. Papá y Juliette había invitado a Simone, pero al parecer no venía. O quizás se había retrasado.
Terminé de bajar la escalera y observé a todos sentados en la mesa del comedor. A casi todos… Juliette estaba de pie dejando sobre la mesa una fuente con comida.
- ¡Karlie, apresúrate!. – Chilló Emilie desde su asiento, al lado de Andreas. Sonreí. En realidad no tenía ganas de sonreír. Miré a Tom… hacía tiempo que no lo veía, en realidad… desde el cumpleaños de Emilie. Me sonrió y yo me esforcé en cambiar la mueca de mi rostro a una un poco más “feliz”. A lo mejor después Tom hablaba con Bill y le decía que estaba triste por la ruptura… y yo no quería eso. No quedaría como una llorona.
- Hola, Karlie. – me saludó Andreas, al momento en que yo corría la silla para sentarme.
- Hola. – Le contesté simplemente. Luego me senté y me serví un poco de coca-cola en el vaso.
Cenamos en una conversación constante. Aunque… yo no participé mucho en la conversación, que digamos.
Hasta que acabamos de comer… y nos quedamos solamente con las bebidas y el vino sobre la mesa. No mentiré… las conversaciones eran entretenidas e incluso graciosas… pero no tenía ánimos de participar en ellas.
Hubo un momento en que todos se quedaron en silencio. Fue ahí cuando papá se aclaró la garganta y comenzó a hablar:
- Esta cena tiene un propósito. – Informó alzando las cejas. Me observó y luego bajó la mirada hacia la copa que contenía un poco de vino.
- Tenemos que informarles algo. – Siguió Juliette.
- Oh, ya veo hacia donde va esto. – Murmuró Sam, cubriéndose la boca con la mano derecha, en la cual tenía una anillo gigante color rosa, en forma de flor. Pude ver como se cubría esa sonrisa enorme que tenía en los labios. Nos quedamos en silencio para escuchar el informe de de estos dos adultos. En el tiempecillo en que todos estuvieron en silencio yo aproveché de mirar a cada persona sentada en la mesa. Emilie jugaba con un mechón de cabello, retorciéndolo entre sus dedos, con los ojos mirando intermitentemente a mi padre y a su madre. Andreas miraba a Emilie, su cabello rubio y la mesa. Sam estaba con la mano en la boca y la sonrisa gigante. Y Tom… me estaba mirando. Aparté la vista rápidamente y miré nuevamente a los portadores de la gran noticia.
- Y… ejem. – La tos falsa de Emilie era bastante sugerente.
- Y… bueno… - Juliette rolo los ojos con expresión inocente y mi padre la observó sonriendo. Luego, tomó la mano de Juliette que estaba sobre la mesa y entrelazaron sus dedos.
- Oh, vamos… ¡Díganlo pronto!. – Chilló Sam. Seguramente ella ya sabía la noticia o algo así. Y es que para que estuviera tan emocionada…
Juliette se mordió el labio inferior y miró a papá. Ambos con la emoción contenida pintada en sus rostros. Y es que estaba segura de que en cuanto abrieran la boca comenzarían a gritar muy emocionados, tipo Emilie.
- Ok. – Juliette tomó mucho aire y lo retuve en sus pulmones, intentando no reír. Me daba cuenta de que se estaba aguantando la risa.
- Karlie, chicos… - Comenzó papá. – Juliette y yo hemos tomado una decisión. – Alcé una ceja, sin poderme imaginar cual sería esa decisión.
- En realidad, Marc me lo ha pedido y yo no he podido hacer más cosa que aceptar. – Juliette soltó una risita. Esto me estaba sonando extraño. Muy, muy extraño. ¿A qué se refería precisamente con el “Marc me lo ha pedido”?.
- Nos vamos a casar.
- Así es. – Me quedé de piedra e incluso el corazón se me detuvo. La noticia había llegado sin previo aviso y me había sentado un poco mal. Ni siquiera podía pensar con claridad…
Me di cuenta de que todos se habían quedado en silencio durante un par de segundos… pero luego, se levantaron de sus sillas y fueron a abrazar a los “novios/comprometidos” y a felicitarlos por la GRAN noticia. No es que no me alegrara por papá. Pero es que… argh.
Apreté los dientes tan fuerte que llegaron a rechinar. Sentía un dolor feo en el pecho, casi tan intenso como el que había sentido hacía casi una semana. Yo quería a Juliette. Pero un matrimonio… un matrimonio no estaba dentro de mis planes. No en mis planes para el futuro para mi familia. ¿Y ahora qué?. ¿Qué se suponía que pasaría ahora?. Me entraron ganas de llorar, encima andaba sensible y todo eso. Si me hubiesen dado la noticia en otro momento habría saltado de alegría. Pero hoy... en estos días, esta semana y todas las horas que habían pasado desde el domingo anterior… aish. No era momento para recibir nuevas noticias. No era el momento para cambiar las vidas. Y es que estaba segura de que la vida me iba a cambiar un montón.
- ¿Y tú no nos dices nada?. – Preguntó papá. Salí de mis pensamientos, un poco aturdida e intenté disimular con una sonrisa.
- Felicidades. – Dije lo suficientemente fuerte como para que todos me escucharan.
- ¡Que bien!. Karlie, ¿te das cuenta de que pasaremos mucho más tiempo juntas?. – Chilló Emilie. - ¡Seremos hermanastras!. ¡No lo puedo creer!.
En cierta forma, compartía su alegría… pero no tenía ganas de expresarme a gritos o que se yo. En realidad, sólo quería volver a mi habitación, poner algún CD en el reproductor y olvidarme de todo. Suspiré… y para no quedar como una amargada frente a todos, me levanté de la silla y fui a abrazar a papá y a Juliette. El matrimonio era bueno. Creo.
Capitulo 131.
El rato que yo paso en mi habitación es inmenso. Lo más cerca que eh estado de Bill, es a través de esos CD’s que me regaló Tom para navidad. Lo odio, lo odio por hacerme lo que ya ni sé como nombrar. Creo que me disculparé yo ¿o no? ¡Pero que pienso! Si es él, el que me confundió con mi maldita prima, que aun que no esté presente se mete en MI vida con MI novio.
Qué bien sonaba eso… mi novio, pero ya simplemente no volverá a suceder jamás.
Encima, MI papá se casa. Vale él era feliz, y la que le dio primero la idea de decirle que se case ¿Quién fue? Yo. Siempre abriendo mi bocota. ¡TODOS SON FELICES MENOS YO!
A veces pienso, en que me hubiese encantado ser esa tal Annie para que Bill me amara como la amó, ama y amará. Porque estoy segura de que si ella estuviera aquí, Bill regresaría con mi ‘’ella’’.
Me la pasé muchísimos días encerrada en mi casa, solo teniendo contacto con mi papá, y a veces con Emilie que me visitaba de vez en cuando para contarme novedades a cerca del bebé de Tom y Sam, que por cierto, ellos si eran felices. Creo que con la única pareja, con la cual estoy realmente conforme, es con ellos dos.
Estoy más delgada, la verdad mucho más delgada. Hay días en que con suerte ceno, y es cuando está mi papá y me está observando. Porque si fuera por mí… estaría todo el día en mi habitación, escuchando música… cantando y tocando guitarra. Mi fiel acompañante.
La canción que compuse hace unas semanas, la canto todas las noches… esa letra lo caracteriza completamente, y es que ¡ODIO ADMITIRLO! Soy tan estúpida por creer, que yo lograría cambiarlo, de ser… tan automático. Cuando me despierto por las mañanas, suelo pensar en que esos 4 meses que pasé a su lado fueron nada más que producto de mi imaginación, pero al intentar ponerme de pié… me afirmo y siento ese pequeño yeso, que me recuerda el dolor que sufrí en el accidente. Y también en el causante de mi accidente.
Quedaba solo una semana para mi último control general, si todo iba bien, me libraría de todo y simplemente ya no quedaría nada del pasado y podría seguir con mi vida.
Emilie vino el día de hoy para acompañarme. Mi papá trabajaría hasta muy tarde, y él la llamó para hacerme compañía. Yo no la necesitaba pero está bien, seguiría con mis clases inconclusas de guitarra hacia ella.
-Te vez pálida el día de hoy – Pausó - ¿Te sientes bien?
-La verdad, creo que es porque no eh comido nada desde la cena de ayer – Intenté reírme pero fallé – No te preocupes, enserio.
-¡Estas mucho más delgada que última vez que te vi, y creo que fue hace 5 días! – Chilló eh hizo que me retorciera.
-Por favor Emilie no grites – Susurré.
-¡Qué dijiste! – Volvió hacerlo.
-¡Qué no grites maldita sea! – Vale, esta vez me sobresalté de más.
Me miró con una expresión de espanto que solo la había visto, la última vez que ella y Bill discutieron por el mismo tema.
-¿Que te pasó este tiempo Karlie? – Vaciló la cabeza, se dio media vuelta y se marchó por la puerta de mi habitación.
Le grité para detenerla pero hizo oídos sordos y siguió con su camino. Esta era la primera vez que discutíamos así y no me gustó para nada. Ah sido la única que me ah apoyado en estos momentos y yo la trato así.
La pregunta que me hizo antes de marcharse… me dejó pensando ¿Qué me estaba pasando? Dios, creo que ya no sé ni cómo partió todo.
No volví asomarme siquiera por la ventana, en todo lo que quedaba de semana… Papá me regañaba por mi humor incontrolable, y cada vez que me preguntaba a caso era por lo del casamiento de él y Juliette, yo me negaba… y evadía el tema. Eso era solo uno de los tantos motivos que me ponían mal.
Un día antes de ir al tan ansiado hospital… me acosté temprano con los audífonos puestos. Me puse a pensar en qué era lo que me afectaba más. Me levanté de golpe y tomé mi libreta de anotaciones… y pues bien como de suponerse, me puse a escribir.
…
Tan solo una mirada me bastó para conocerlo a fondo. Esos ojos sin vida que me envolvieron aún así, aquel día en el auto. La primera vez en la que creí yo poder hacerlo cambiar… su repentino cambio tanto físico como emocional. Conmigo, sólo conmigo… aquella vez que me besó. Si pudiera tallar la expresión de mi rostro en este momento, sería… mi rostro con mis ojos cerrados, una lágrima cayendo por uno de ellos y se une en mi mentó junto con otra que se había deslizado antes. Todo, todo gracias a él.
Quien algún día me dijo, te amo; más de tres veces seguidas… quien dijo estaría conmigo para siempre. ¿Por qué las mentiras? ¿Porqué durante tanto tiempo tuvo que lastimarme? Haciéndome creer, que enserio era a mí a la que dedicaba su corazón… pero todo terminaba… ‘’todo terminaba siendo Annie’’
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