14 enero, 2015

Automatic /Capítulo 68

Capitulo 147.

Bill entró a su habitación, y yo, como la gran idiota que soy, lo seguí. Su habitación olía tan rico… aw, y tenía todo perfectamente ordenado. Su portátil estaba encendido, pero él o tardó en apagarlo. Seguidamente se sentó en su cama. Me hizo una seña para que me acercara y me sentara yo también. Y eso fue lo que hice, me senté a su lado. Comencé a jugar con los dedos, nerviosa… incluso olvidé por un momento la razón de porqué estaba aquí.
- Am… y bueno… - Bill se aclaró la garganta. Ahora era el momento en que él me tenía que contar sobre Annie. Responder todas mis preguntas para que después yo pudiese disculparlo para finalmente queda como amigos. Sólo amigos.
- Cuéntame sobre Annie. – Le dije, mirando mis manos. Entonces Bill se puso de pie, se dirigió hacia la puerta y la cerró.
- Te lo contaré. Pero… pero con dos condiciones. – Me dijo, de pie al lado de la puerta.
- ¿Qué condiciones?.
- Primero, me disculparás. – Asentí con la cabeza. – Y segundo, jamás volverás a recordarme esto. ¿Está claro?. - Observé su expresión. Sus ojos estaban tan fríos… aunque había una pequeña pizca de miedo dentro de ellos.
- Si. – Contesté. Pero… ¿Miedo de qué?. Bill se dirigió a su armario, lo abrió. Quedé impresionaba al ver cuanta ropa tenía. ¡Era un montón!... Observé como Bill sacaba una caja de la repisa más alta del armario, y luego volvía a cerrar la puerta. ¡La caja!. Seguí sus movimientos, sin despegar la vista… hasta que él se sentó a mi lado, con la caja en sus piernas. Aparté la mirad hacia la ventana, mientras él habría esa caja. - ¿Estás seguro de que quieres mostrarme eso?. – Le pregunté.
- Si. – Murmuró. O estaba segura… y creo que tenía tanta sangre en la cabeza que incluso me costaba pensar. Estuve a puto de decirle a Bill que no. Que guardara sus secretos, eran suyos… pero él no me dio la oportunidad, ya que en seguida, me dio un montón de fotos.
- Míralas… ella es Annie. – Antes de mirar las fotos, posé mis ojos en Bill… su expresión se había vuelto triste, aunque en sus labios había una sonrisa dibujada.
- ¿De… de verdad quieres que…?
- Si. – Interrumpió mis balbuceos. Volví a mirar el montón de fotografías. La primera… era la foto de un chico y una chica abrazados… me sorprendí al notar el parecido entre ella y yo. Aunque ella era más… se notaba más… no lo sé, no podría describirlo. A demás, ella no tenía ese lunar que yo tenía en la mejilla. Vi al chico que estaba al lado, abrazándola por la cintura y mirando la cámara con una sonrisa. Tenía el cabello levantado… y flequillo. A demás estaba maquillado. Ese era Bill. Era el mismo Bill que salía en la portada del álbum Schrei. Suspiré, y pasé a la siguiente fotografía. Era del mismo día, lo noté porque llevaban la misma ropa… ellos, digo, Bill y mi prima, caminaban de la mano. Alguien les había sacado la foto desde más adelante… y justo detrás de ellos iba un chico rubio y… ¡Pero si ese era Andreas!, que cara de pequeñín. Pasé a la siguiente foto. En esta estaba ella sola. Annie… y debo decir que… tenía una forma de mirar muy bonita, tenía que aceptarlo. Pasé a la siguiente… en esta salía Annie con dos chicas más, una rubia llena de pecas y ojos azules… ¡Sam!, esa era Sam. Wow… y la otra chica, pues no supe quien era, jamás la había visto. Seguí con la siguiente foto. Otra más de Bill y Annie. Estaban abrazados y Annie le besaba la mejilla a Bill, me pareció una foto muy cómica, aunque no me sentí bien al mirarla. Pasé rápidamente a la siguiente… Tom y ella… abrazados, haciendo caras graciosas para la cámara. Y la siguiente… era ella, estaba sola sentada en la hierba de un parque, haciendo el símbolo de la paz con la mano derecha. Pasé a la otra, en esta sólo salían las caras de Bill, ella y Tom, en ese mismo orden, todos sonriendo. En la siguiente foto se veían dos siluetas oscuras en una habitación oscura o lo que fuese así de oscuro. Pasé a la otra… eran un montón. En esta foto no salía nadie… era más bien, un lugar. Se notaba viejo y desastroso… era como una habitación. Al lado derecho había una radio, y justo al lado de la radio una mochila. Quise pasar a la siguiente, pero Bill me detuvo, poniendo su dedo sobre la foto.
- Este era nuestro lugar secreto. – Miré a Bill, quien estaba con los ojos inmersos en la fotografía. Volví a mirar esa habitación… tenía buena pinta de ser un lugar secreto. Cuando Bill quitó su dedo, pude pasar a la siguiente fotografía. Annie estaba de rodillas frente a esa radio, en su lugar secreto, abriendo la cajita de un CD. En la siguiente estaban… Dios, casi me dio algo cuando vi esa fotografía. Incluso los ojos me comenzaron a picar. Ellos… los dos se… se… se estaban besando. Se veían tiernos. No quise mirar nuevamente esa fotografía, por lo que la pasé rápidamente.
En la otra foto, habían dos niños y una niña. Los dos niños eran rubios y muy iguales… supuse que eran los gemelos. Y en la otra había una niña con una cola en el cabello que sonreía abiertamente mostrando todos esos huequitos vació en la boca, por falta de piezas dentales. Eran tan pequeñitos… calculé que tendrían unos… ¿seis años?. En la siguiente foto estaba sólo la niña, al lado de unas flores y con las manos en la espalda. En la otra, estaba la niña y un chico un poco más alto, ambos de la mano y con la misma sonrisa. No supe identificar quien era el niño, pues no lo había visto antes. En la siguiente habían tres niños llenos de barro… con la ropa y los rostros tan sucios, que era difícil identificar quienes eran. Me sentí mal… ¿Quién era yo para odiar a Annie?, nadie… ni siquiera la conocía, y encima ella había conocido a los gemelos mucho antes y los había hecho felices, había sudo su amiga desde pequeñitos. Me sentí como una extraña. Pasé a la otra foto… En esta Annie tenía dos regalos y miraba sonriendo a la cámara. Las fotos ya se acababan. En la que venía después, Bill salía sólo, frunciendo el seño. Y se veía tan lindo… tenía el mismo cabello que en schrei.
En la siguiente estaban los dos, pero ya no era niños, estaban más grandes… aunque, a decir verdad, no tanto. Ambos montados en una bicicleta. Después… había una foto donde Annie estaba sola, había otra donde ella y Bill sonreían, muy cerca de la cámara y de fondo estaba su lugar secreto.
Otra en la cual Bill le besaba la mejilla a Annie… pero en esa el cabello de Bill estaba rojo. Si hubiese sido otra ocacion me hubiese burlado, pero ni siquiera me dieron ganas. Pasé a la otra foto, cada vez quedaban más poquitas. En esta, se notaban a lo lejos dos siluetas cogidas de la mano, preferí no preguntar quienes eran. En la foto que venía después habíaun grupo de amigos… estaban Tom, Annie, Bill, Sam, Andreas… y otra chica que yo no conocía. Todos reían, se noaban tan felices. Y la última foto…Annie estaba dormida, en su cama… sólo eso.
Miré a Bill. Miraba algú punto imaginario frente a él. Tosí para llamar su atención.
- Terminé… - Se las di. – Están lindas, yo… - Itenté levantarme, para salir de allí, pero él me lo impidió.
- ¿Dónde vas?. – Me preguntó, cogiéndome de la ropa. Me tiró hasta que quedé sentada en la cama. - ¿Quires saber toda la historia?. – Asentí sólo ua vez. No estaba segura de querer saberlo. Es que me ponía nerviosa y me sentía mu culpable por haber pensado alguna vez que “odiaba” a Annie.
Bill volvió a meter la mano dentro de la caja, y de allí sacó algo así como una… libreta. Había una página marcada, él abrió la libreta justo ahí, y la puso frete a mi, señalando algo que estaba escrito. La tomé entre mis manos, preparándome para leer…

Capitulo 148.

Hoy fue un día extraño, desde la mañana noté que los chicos me ocultaban algo… le he preguntado a Bill pero él no quiere decírmelo. Sé que los tres andan en algo raro… aunque ya no han insistido en eso de que termine con mi novio. Aunque eso no quiere decir que se comiencen a llevar bien.
Con Bill pasa algo… diferente. Me siento extraña cuando estoy con él, no es como antes. Tengo miedo a que nos distanciemos o algo así. Me da un poco de vergüenza estar con él… así demasiado cerca. Siento cosas extrañas en el estómago cuando él me sonríe. Y ya no puedo mirar sus ojos… no puedo. A lo mejor… estoy comenzando a sentir por él algo más fuerte que una simple amistad. Y yo no quiero eso. El amor arruina la amistad… a demás, estoy segura de que a Bill le gusta kattie y a Kattie le gusta Bill. Incluyendo también que yo amo a mi novio, Dylan y que no puedo estar fijándome en otras personas… mucho menos mi mejor amigo. Eso no puede ser. No tengo que alejarme de Bill, pero tampoco me tiene que gustar. No me tengo que enamorar de él, se supone que ya estoy enamorada de otra persona.
No creo que la mejor opción sea alejarme de él. Mas bien, creo que lo correcto es dejar que las cosas pasen… tengo que seguir comportándome como siempre. Y no prestarle tanta importancia al tema. Luego me termino rayando y Bill me termina gustando de verdad. Ni siquiera debería estar escribiendo sobre él. Incluso me desvié del tema…
La cosa es que hoy lo eh pasado genial.
También debo mencionar que vi a mi novio en una esquina con unos amigos fumando. Y creo que el papel blanco que él se guardó en el bolsillo, no era precisamente un papel blanco…
Este era el diario de Anne. Cerré la boca, para no quedar como una boba… ¿Cómo es que Bill tenía el diario de Anne?. Y… ¿Quién era esa Kattie?, ¿Quién era Dylan?. ¿A Bill le gustaba Kattie?.
- Es… un diario. – Miré a Bill, interrogandolo.
- Si. – Este asintió. – Annie se dio cuenta ese día… de que… me quería más que como a un amigo. Yo la quería desde mucho antes. Antes de que comenzara a salir con Dylan. – Me tuve que aclarar la garganta, tenía que intentar de alguna manera quitar ese nudo que no me dejaba respirar.
- ¿Dylan?. – Bill asintió.
- Un estúpido. Le hizo mucho daño… - Murmuró, bajando la mirada.
- ¿Y Kattie?. – No perdia nada con preguntar. A demás, él me había dicho que podía hacerle todas las preguntas que quisiera. Y yo se las haría, aunque no me sintiese del todo bien al hacerlas.
- Kattie… era una amiga. También fue mi novia. - ¿A caso todas sus “amigas” terminaban siendo novias?. – Pero… pero yo no la quería, siempre quise a Annie. – Observé como tragaba saliba. Reprimí las ganas que tenía de abrazarlo… es que se notaba tan triste…
Volví a mirar el pequeo diario, pasé a la siguiente página…
Hoy no fue un gran día. Estoy suspendida hasta el jueves de la semana próxima por una pelea. No tengo la menor idea de cual es la causa de la pelea, Bill no me lo ha dicho. Los afectados fuimos Dylan, Tom, Bill y yo. Como siempre, yo metiéndome en problemas que no me corresponden. Se suponía que tenía que separarlos y acabé perjudicada… con un golpe en la nariz y una suspensión. Me parece extraño que la causante de la pelea no haya sido yo… pero en fin, los gemelos me esperan en su casa. No voy a negar que estoy impaciente por llegar. Muero por ver a Bill y no tengo muy clara la razón. Eso me asusta un poco y me pone de los nervios…
No estoy segura de lo que me está pasando últimamente con Dylan, pero creo que las cosas han cambiado para mal… me siento distinta a como era antes…
Una pelea… no me imaginaba a Bill y a Tom en una pelea. No me molesté en mirar a Bill y fui a la página siguiente…
“Querido Diario”. Bill ya no me quiere.
Decía más cosas, pero no las leí… fui a otra prágina…
¡GENIAL!, Bill y Kattie son novios
Igual que la vez anterior, evité leer las explicaciones de Anne.
Definitivamente Bill ya no me quiere. Hoy peleamos, él me dijo que ya no quería seguir siendo mi amigo, me pregunto si Kattie tendrá algo que ver en esto… aunque… argh…
Pasé la hoja…
Tengo miedo a que no quiera que volvamos a ser amigos nunca más…
Avancé a la otra página… pero no había otra página. Anne escribia mucho… y yo no deseaba leer todo lo que ella pensaba, me hacia sentir como una intrusa.
- Sigue aquí. – Bill me entregó otra libretita, similar a la anterior. Le entregué la otra y recibí la nueva...
- ¿Estabas enojado con ella?. – Le pregunté. Bill negó con la cabeza.
- No… estaba celoso. Dejé de hablarle por más de un mes. – Soltó una risa, luego suspiró.
Miré el diaro de Anne, y com antes, empecé a leer la primera frase de cada página…
Intento hacer muchas cosas para alegrarme, pero nada funciona. Salí con Dylan, Sam, Tom, Chels… pero nada puede hace que Bill se me vaya de la cabeza.
Jo… la pobre estaba igual o más rayada que yo con el tema de Bill. Podríamos ser buenas amigas.
Todo sigue igual. Hoy lo fui a visitar y no me recibió…
Ohg.
Hoy fue el día mas extraño de mi vida, o eso es lo que creo. No tengo muy claro todo lo que siento, pero las cosas fueron así:
Eso no aclaró nada… por lo que seguí leyendo lo que había en esa página…
Primero, al llegar a la casa de los gemelos, Bill tan siquiera me miró. Luego, comenzamos a ver la película. Yo me senté en uno de los sillones pequeños con Dylan, mi novio. Y él estaba con Kattie, su novia. No me gustaba que ellos estuviesen juntos, pero no podía hacer nada.
Como es obvio, luego Bill la comenzó a besar. y sin pensarlo, yo comencé a besar a mi novio también.
Las cosas siguieron así hasta que la película acabó y todos se fueron. Dejándonos a mi y a Bill solos.
Y ahora viene el primer momento mas importante: Bill me besó.
Luego, volvió Kattie a por su chaqueta, que se le había quedado... Y aunque ella estuviese del otro lado de la puerta, Bill continuo el beso. Lo peor es que me gustó.
Le pedí una explicación, pero él no me dijo nada.
Minutos después, luego de haber estudiado, él me volvió a besar. Lo aparté de mi y estuvimos discutiendo.
Y en el momento en que me iba yendo, mientras me despedía de él en las escaleras, me cogió y me volvió a besar. Había prometido que no lo haría, pero lo hizo. SI asta estábamos como amigos y todo.
La cosa, es que tal fue mi torpeza, que al separarme de el, me fui escaleras abajo.
Más tarde, mientras mi madre y Simone me compraban algo para el dolor tremendo que tenía en la cabeza, me dejó algo que me dejó aturdida. (y aun estoy medio aturdida, fue fuerte).
Kattie no es yo.
O sus palabras: Ella no es tú.
Fue una indirecta., pero la entendí a la perfección luego de analizarla.
Nos volvimos a besar. Pero en ese momento llegó Tom y lo jodió todo.
El inoportuno Tom, lo cagó todo.
Y ahí se acabó y Bill se fue enojado.
Quizás tenga que hablar con él. Creo que no siento lo mismo que él siente por mi... o que dio a entender que sentía por mi.
Lo arreglaré todo mañana.
Me costó etender lo que acaba de leer. Los ojos me picaron y se me cortó la respiración. Ellos se besaban porque se querían. Todo iba de mal en peor, esto… esto yo no me lo esperaba. Yo no esperaba que Bill quisiera tanto a esa chica. Contuve as lágrimas y pasé unas cuantas páginas…
Bill y yo somos como novios… pero en secreto. El sigue con Kattie y yo con Dylan. Pero nos queremos…
Auch.
Bill me pidió que terminara con Dylan… y yo le pedí que terminara su relación con Kattie, pero el se niega a hacer porque Kattie “lo quire”… yo también me niego. ¡Me costó tanto conseguir a Dylan!, a demás, Dylan también me quiere, aunque Bill diga lo contrario.
Me costó entender como podían seguir con sus novios, si ellos se querían. Era como de esas novelas que ve la abuela en la TV. Pasé a la siguiente página…
Estos días han sido los peores de mi vida. Bill tenía toda la razón cuando hablaba de Dylan… él nunca me quiso… a demás es un idiota que se droga. Por suerte me di cuenta de eso. Bleh, terminé con él, pero eso no es lo más importante.
Lo más importante, y lo peor… Fue que Kattie y Bill hicieron…
¿Hicieron qué?. Ya no había nada más escrito en el papel… sólo un par de rayas y unos agujeros que seguramente hizo Anne co el lápiz al tener mucha rabia. Me sentí mal por ella… Dios, todo estaba tan mal y confuso. Ahora estaba “de su parte” por asi decirlo…
Mi Chris… mi ejemplo a seguir, mi súper héroe, mi hermano mayor… estaba muerto. ¡Todo era mi culpa!, jamás tendría que haber conocido a Dylan, había sido él… él y sus amigos lo habían golpeado hasta casi matarlo. ¡Como los odiaba!. Ojala murieran todos esos inútiles, todos. Ahora Chels estaba sola, triste… Ni si quiera podía imaginarme su sufrimiento… o el sufrimiento de mamá y de papá. Y yo… intento aguantarme, pero no puedo dejar de llorar…
No sé como agradecerle a Bill por acompañarme en un momento así…
De tan sólo imaginarlo se me llenaron los ojos de lágrimas. Chris era mi primo… habia sido mi primo. Bill tenía razón al decir que Dylan le había hecho mucho daño. ¿Cómo podía haber gente así en el mundo?. A veces habían personas tan malvadas… era de lo peor toparse con esas personas. A Anne le había pasado, pobre. Y a mi tambíen… pero esa es una historia diferente.
Lo gritos desgarradores de mamá y Chels me hacía sentir… Chels.. perder un amor seguro era terrible, saber que no podrías verlo nunca más… saber que nunca más podrás sentir su aroma, su piel, que no lo podrás besar… como con papá…. A papá le había pasado.
No hay día que pase, en el cual no me acuerde de Chris, lo quiero conmigo.
Ay, y es que ya me imaginaba todo su sufrimiento al perder a su hermano… ahora me sentía como una basura, me arrpentía completamente de haber “odiado” a Anne.
Mamá quiere que vaya al psicologo. ¡Pero yo no estoy loca!.No iré.
Sin comentarios.
“Annie, te amo”. Fueron las tres palabras escritas en el cartel pegado en la sala de clases. Lo vi en cuento entré. Me dio vergüenza, si… ¡Pero me sentí tan feliz!. Por fin un poco de felicidad. Bill me quiere… y me quiere mucho. El y Kattie ya…
Bill interrumpió mi lectura. Avanzó muchas, muchas páginas. Hasta llegar a casi el final del diario. Me señalo un texto muy largo… quería que lo leyera.
Cuando llegue el momento en que te canses de gritar. Te canses de insistir, de luchar… cuando te canses del mundo y el mundo se canse de ti. Cuando ya no te quede nada, Cuando únicamente te tengas a ti misma… cuando sientas que una hirviente llama quema tu interior, Cuando ya no puedes seguir… cuando sientes que caes y caes cada vez más, hundiéndote sin poder regresar… Cuando ves como tu mundo se desmorona bajo tus pies y se rompe… Entonces, en ese momento, pides ayuda.
¿Y si nadie está dispuesto a ayudarte?, ¿Y si gritas hasta desgarrarte la garganta y quedarte sin voz… Pero nadie te escucha?. ¿Si el mundo se hace el sordo mientras tú necesitas de su ayuda?.
¿Cómo te sentirías amando a una persona que ya no te corresponde?. ¿A alguien que te abandonó?.
Si esa persona es vital para ti… no puedes vivir… Pero sigues sumergida en tus recuerdos… alimentándote y viviendo de ellos, Por más doloroso que sea. Te estás destruyendo. Sabes que lo mejor sería olvidar y comenzar desde cero con una nueva vida. Pero estás tan fuertemente aferrada a él y al pasado, que no puedes hacerlo. Vives en un mundo de fantasías, reviviendo los recuerdos que te atormentan por las noches e imaginando que son reales… intentando recordar su olor, su piel, sus labios… pero todo se desvanece poco a poco. Cada vez, te olvidas más de él, y por más esfuerzo que hagas para recordar sus gestos a la perfección, no puedes…
Darías tu propia vida por ver a alguien que te apartó de su perfecta vida tan bruscamente. Darías tu propia vida por alguien que te dañó de la peor manera que lo podría haber hecho. Darías incluso lo que no tienes, para poder tenerlo cerca unos míseros segundos más. Pero no puedes… Ya todo se acabó.
Casi pude sentir su tristeza. Sentí un dolor en el pecho… ya me habían entrado ganas de llorar. No sabía que pensar, de que lado ponerme, no tenia idea de lo que tenía que hacer ahora y ni siquiera tenia idea de porqué ella había llegado al extremo de escribir eso. Quizás era por su hermano. Acaricié con los dedos esas masquitas de agua que dejaban ver borrosas algunas partes de lo escrito. Alcé la cabeza y miré a Bill. Él tenía los ojos puestos en la página, su expresión de angustia me hizo sentir mucho peor.
- ¿Qué..?, ¿qué fue lo que le pasó, Bill?. – Me animé a preguntar. Entonces Bill se mordió el labio inferior, tomó de mis manos el diario, lo cerró y lo guardó en la caja. Después de eso tomó dos papeles de allí adentro y los sujetó entre sus manos. Me miró… sus ojos brillaban. Bill iba a llorar.
No… si Bill lloraba yo también lloraba…
Capitulo 149.

Bill tomó mucho aire, y cerró los ojos por un momento. Lo observé sin saber que pensar… o que decir. Después, volvió a abrirlos y me miró. Prefería mil veces ver sus ojos fríos, automáticos… que ver esos ojos llenos de tristeza y angustia. Sus ojitos eran hermosos… y no me gustaba verlos llenos de lágrimas. Podía conmigo.
- Ella se puso así porque… - Se quedó en silencio nuevamente. – Te lo explicaré. – Miró sus manos… donde sostenía esos papeles. – ¿Leíste la parte del cartel gigante y todo eso, verdad?. – No fue necesario que le contestara, siguió hablando… - Después de eso fuimos novios. Todo iba tan bien… era tan perfecto y… y yo la quería tanto… - Su voz tembló. – En esa época comenzábamos el asunto de las giras... – Tensó la mandíbula. – Nuestra primera gira por Alemania. Annie estaba feliz… estaba contenta porque yo estaba cumpliendo mi sueño y… - Se quedó en silencio nuevamente. A lo que me había dicho… yo no le notaba nada malo. – Y me tuve que ir… de gira. Le prometí que no la dejaría, que cuando regresara estaríamos juntos como antes. – Observé como se llevaba una mano a los ojos, aunque no podía verlo con claridad. – Entonces… surgió un imprevisto. Tenía que ir a Berlín por un tiempo… no sabía como explicárselo. – La voz se le quebró. – Sabía que ella querría seguir una relación a distancia, pero yo no podría… y obviamente ella tampoco. Una relación así la dañaría. Habíamos estado juntos desde que usábamos pañales… - guardó silencio un momento… sentí el pulso en mi cabeza, ya comenzaba a comprenderlo y los ojos se me llenaban de lágrimas. – Así que… le mentí y terminé con ella.
- Le… ¿mentiste?. – Mis voz sonó temblorosa.
- Si. Le dije que estaba con otra chica. – Lo miré impactada. ¿Cómo podía haberle hecho algo así a Anne?. Pobre… y es que me ponía en su lugar y… agh. Todo había sido alreves… Y yo que había pensado que Anne era la mala de a película… que ella había dejado a Bill. Jamás imaginé lo contrario. Bill era tan idiota. La había dejado sola, prometiendo que no la dejaría. – No quería hacerlo, pero pensé que era lo mejor, de verdad… yo no quería. – Su voz comenzaba a sonar muy extraa, me asusté. – Le prometí que íbamos a estar juntos para siempre y no pude cumplirlo… No te imaginas cuanto me odio por eso. Es algo que… jamás me voy a perdonar… - Terminó susurrado. En ese caso yo… yo podía renunciar a él. Podía hacerlo, por él, por Annie. Ellos tenían que estar juntos de nuevo, incluso yo podría ayudarlos… aunque eso me hiciera ver como una masoquista. Me pasé la mano por los ojos, no quería llorar, me daba vergüenza.
- ¿Porqué… porqué no la buscas, Bill?. ¿Dónde está?. – Le pregunté. Fue en ese momento cuando Bill me miró espantado, como si no hubiese entendido lo que acababa de decir... y me entregó los papeles. Intenté ver su expresión, ver su rostro, pero se me hizo imposible. Tragué saliva, y con las manos temblorosas, desdoblé el papel que estaba primero.
Bill:
No puedo olvidarme de ti, los días pasan y no puedo olvidar. Bill, te sigo amando. No sabes como odio sentirme así… mi corazón reclama por ti… está muriendo. ¿Y yo que puedo hacer?... nada. Pensaba que no quería volver a verte, pero no es así… por más enojada que esté contigo, por más que me doliera tu traición… sigo queriéndote, sigo esperándote. Bill, no te odio. Pero sí odio recordarte todo el tiempo… odio tener que depender de un montón de fotos. ¿Porqué me hiciste esto?. Todo iba tan perfecto, Bill… era un mundo perfecto… tu y yo. No sabes cuanto extraño tus abrazos. A veces… a veces puedo imaginarlos, te siento conmigo aunque no esté. Te adueñas de mi mente, de mis acciones, de mi vida. Estoy segura de que te pareceré patética. Sé que ya no me quieres, pero por favor, evita burlarte al leer esto… no quiero que juegues con mis sentimientos.
Contigo me sentía tan fuerte… el mundo era de ambos y éramos indestructibles. Me hacías tan bien… me ayudaste en los peores momentos de mi vida… te lo agradezco. No sabes como me gustaría devolverte todo lo que me has dado… la felicidad, los sueños, los besos, los momentos, las tristezas… ya no los quiero conmigo.
Confieso que… te esperé… esperaba que volvieras a buscarme, Bill. Que me dijeras que todo era un mal entendido, que me querías. Te esperé… y me moriré esperando, porque ya nunca llegarás. No te culpo… por querer alejarte de mi. El tiempo pasa… y las personas cambian, lo sé. Quizás yo cambié, como tú dijiste… o bien, tu cambiaste y tus sentimientos también…
Juro que jamás pensé que nuestro último beso llegaría.
Amor, quiero que sonrías y seas feliz… disfruta del momento, ama a la gente que te ama por quien eres y no por lo que tienes. Pediré a Dios para que te cuide, lo prometo.
Gracias por haber alegrado mi existencia… gracias por haberme soportado y haber estado conmigo siempre. Gracias por existir Bill, eres todo.
Por último… quizás no creas esto, amor… pero nadie podrá amarte nunca como yo te he amado. Nadie.

Por siempre tuya y sólo tuya… Annie.
Me llevé rápidamente la mano a los ojos y sequé las lagrimas antes de que cayeran. Sentía un nudo inmenso en el pecho… me costó enfocar la vista para mirar el otro papel. Era el recorte de un periódico y la letra era pequeñita. Lo acerqué a mi rostro, tragué saliva e intentando por todos los medios posibles nos derramar alguna lágrima, comencé a leer:
Cadáver de joven encontrado en una vieja casa a las afueras de la ciudad de residencia.
La joven, Anne Schwarz llevaba desaparecida dos semanas, se habían desplegado búsquedas temiendo algún tipo de secuestro… pero las búsquedas no daban resultados. No se supo nada sobre la menor hasta que un hombre de 35 años de edad que pasaba por las afueras de la ciudad encontró una especie de casa… gran sorpresa se llevó al ver un cadáver comenzando a descomponerse en el piso de la vieja casa. Inmediatamente familiares de la joven desaparecida fueron citados para una identificación. Los exámenes médicos terminaron confirmándolo. Se trataba de Anne Schwarz, de 16 años de edad. Los resultados de la autopsia dieron por confirmado lo que se temía, el suicidio de…
No pude seguir leyendo. Se me hizo imposible, ya no podía ver nada. No… Bill no podía buscarla ahora ella… ella… estaba… Me congelé. ¿Cómo era posible?. Era tan joven y por, por amor ella… por una tontería. ¡Esto no podía ser posible!.
- Si hubiese sabido que algo así iba a pasar… - Bill con la voz quebrada, me quitó los papeles y volvió a meterlos en la caja. – Ya sabes todo. Ella está muerta y es mi culpa. – Y después de eso… pasó lo peor. El cuerpo de Bill comenzó a convulsionarse, estaba llorando. Sus sollozos se escuchaban por toda la habitación y me ponían los pelos de punta. El pecho me dolía, los ojos me ardían, yo también quería llorar. El pulso en mi cabeza no me dejaba pensar con claridad, lo único que sabía era que Bill la había perdido para siempre y por una estupidez.
Sin pensarlo, pasé mi brazo por su espalda. Entonces él me miró, sin dejar de llorar. Ver sus ojos rojos y llenos de lágrimas me provocó mucho más dolor. Ahora comprendía todo, comprendía su comportamiento, ya no lo volvería a cuestionar nunca más…
Me quede de piedra cuando el rodeó mi cuerpo con sus brazos y comenzó a llorar aún más fuerte, lo abracé, como pude, para intentar consolarlo… pero el nudo de mi garganta era tan grande que ni siquiera podía hablar. Tampoco tenía idea de que podía decirle para hacerlo sentir mejor. Una lágrima cayó por mi mejilla, la primera… y luego de esas cayeron otra y otra más.
Cerré los ojos… Bill apretaba mi cuerpo, mientras un llanto desgarrador salía de su garganta. No podía imaginarme su sufrimiento, se me hacía imposible ponerme en su lugar, era demasiado. Encima… a demás de todo, él pensaba que era su culpa. No… él había querido lo mejor para ella…
Capitulo 150.

Habían pasado un par de minutos y Bill estaba igual. Parecía que su llanto no tenía consuelo… y eso no me animaba en absoluto. Intenté muchas veces decirle algo, pero no pude, no sabía que decir, a demás estaba paralizada. Nunca había visto a Bill llorar, y tampoco recordaba haber escuchado a alguien llorar de esa manera. No sabía que hacer en una situación así, yo entraba en pánico y también me echaba a llorar. ¿Puedo ser tan fracasada?.
Ay, yo no podía ponerme en su lugar, no podía sentirlo como él… pero podía comprender que estuviese así, yo estaría mucho peor, seguramente.
Comencé a mover mis manos temblorosas sobre su espalda, acariciándolo. Él me apretó mucho más, seguía llorando desconsolado, los sollozos jamás iban a terminar. Me dolía que él se sintiera así, que pensara que todo era su culpa cuando en realidad no lo era… quizás cometió un error, pero él es humano, las personas pueden equivocarse… aunque algunas equivocaciones sean más grandes que otras. Pero ese no es el punto. Anne no tendría que haber actuado de esa manera, el suicidio… Dios, a mi jamás se me pasaría por la cabeza hacer semejante estupidez. ¿Cómo es que la chica no había podido pensar?, dejó a su familia a su padre que ya había perdido a un hijo, a un madre, a sus amigos… y a Bill. Los dejó a todos sufriendo por su actitud egoísta. Quizá había sido un impulso y no lo había pensado… un error de ella, que no podría arreglar. ¿Tan enamorada estaba de Bill? Igual… la entiendo, porque ella lo conocía desde toda una vida… de alguna forma, Bill era parte de ella, así como ella era parte de Bill. Las malas decisiones a veces pueden tener tan feas consecuencias…
- Fui tan tonto… - O algo así fue lo que logré entenderle. Su voz temblorosa me ponía los pelos de punta.
- No es tu culpa, Bill… - Murmuré. Estoy segura de que él pudo escucharme, pues su llanto aumentó aún más.
- Si es… Si es. – Repitió. Negué con la cabeza como pude y me separó de él. me costó un poco hacerlo, ya que él no me soltaba. Me limpié las lágrimas, e intentando reprimir las nuevas lágrimas que luchaban por salir, tomé las maos de Bill, que ahora estaban en su rostro, y las quité con suavidad. No exagero si digo que casi muero al ver su rostro… al ver sus ojos. Y antes de que pudiera hacer algo más, volvió a abrazarme. Me rendí… sin haber intentado calmarlo nuevamente. Simplemente me limité a abrazarlo y, de alguna manera, compartir su dolor.
- Bill, tranquilo… - Le dije con la voz cortada, después de unos largos y agonizantes minutos.- ya no llores más, por favor… - Sollocé sin poder evitarlo.
- No… puedo. – Ay… Y es que daría cualquier cosa para que dejara de llorar, cualquier cosa, no importa qué.
- Si puedes. Tu eres fuerte, tu… - No supe que mas decir, no sabía como podía reaccionar ante mis comentarios.
Volví a ser lo mismo que la vez anterior, me separé de él, esta vez él no se llevó las manos a la cara y simplemente me miró. Al menos ya no lloraba tan fuerte, aunque las lágrimas caían de sus ojos como si se tratara de una cascada. Con los dedos, despacito, le limpié del rostro, intentando quitar las lágrimas, pero como seguía cayendo se me hacía casi imposible. Bill se mordía el labio inferior, conteniendo sollozos y me miraba sin moverse. – Bill, yo estoy contigo, ¿si?. Puedes contar conmigo para lo que necesites… yo… - Lo observé por un par de segundos, y eso provocó que olvidara lo que iba a decir… o podía seguir con mi discurso, lo había olvidado.
- Discúlpame. – Murmuró. Asentí con la cabeza sólo una vez.
- No te preocupes por eso. – Yo seguía con mis manos puestas en sus mejillas, quitando sus lágrimas con mi dedo pulgar. La vida privada de Bill no me gustaba, era muy triste.
- No entiendo como puedes… - Dejó la frase sin acabar. Iba a comenzar a llorar de nuevo y quizás ya no quería hacerlo más.
- ¿Ser tan… imbécil como para no comprenderte antes?. – Le pregunté alzando una ceja. Intenté sonreír.
- No iba a decir eso. – Bill se mordió los labios.
- No importa. – Me acerqué a él rápidamente, sin pensarlo, y le di un besito en la mejilla. - ¿Estás mejor?. – Su rostro seguía igual de triste que antes, pero por lo menos ya había dejado de sollozas y hacer esos ruiditos que me ponían nerviosa. Asintió con la cabeza. Yo sabía que estaba mintiéndome. – Entonces deja de llorar, ¿si?. No me gusta verte triste. – Volvió a asentir con la cabeza. Aún seguía derramando lágrimas y por suerte yo ya había dejado de hacerlo. Ahora la situación estaba mucho más controlada. Bill bostezó, seguro le había dado sueño… Me contagió el bostezo.
Quité mis manos de su rostro y tomé la caja que estaba sobre sus piernas para dejarla en el piso. Me puse de pie y lo abracé un momento, le di un besito en la cabeza y luego lo empujé hacia atrás, acomodándolo en la cama. Era mejor si dormía, así quizás se le pasaba toda esa tristeza. Bill me miró confundido, pero se dio cuenta de cuales eran mis intenciones, cuando me tumbé a su lado y pasé uno de mis brazos por su estómago. Quitó sus ojos de mi y luego los cerró. Su maquillaje estaba corrido y su cara aún seguía húmeda.
- Gracias. – Murmuró, rodeándome con uno de sus brazos. No supe que decir… tampoco sabía porqué me estaba dando las gracias. Me acomodé sobre su pecho, y aspiré su aroma… olía tan bien. Intenté olvidarme de todo, pero se me hacía imposible. Algo me dolía dentro del pecho… ya sabía quien era Annie, ya lo tenía muy claro. Ahora podía apoyar a Bill en esto, ahora éramos amigos.
Después de unos cuantos minutos, me atreví a mirar a Bill. El pobre ya estaba dormido, se veía tan tierno durmiendo así… me sentía mal al pensar que una persona como él tenía que sufrir de esa manera, y sin mi consentimiento, los ojos se me volvieron a llenar de lágrimas. Volví a acomodarme en su pecho, intentaba retenerlas… pero se me hacía imposible. Algunas frases leídas de me venían a la cabeza y se me hacía difícil pensar en otra cosa que no fuese eso.
Bill la quería tanto… y la vida es tan injusta.
Preferiría no haber conocido nunca a Bill o haberlo conocido, pero con novia, haber conocido también a Annie. Si todo hubiese sido diferente ahora también tendría una prima muy parecida a mi y… pff. Eso jamás podría haber pasado, el tiempo no se podía regresar, lo hecho ya estaba hecho. Bill no podía ser feliz teniendo a Annie, no estaba dentro de las opciones. Como me gustaría poder hacerlo feliz, pero claramente no era lo mismo. Annie era Annie… y yo, por más parecida que fuese a ella, seguía siendo yo: Karla…

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