14 enero, 2015

Automatic /Capítulo 62

Capitulo 138.

¿Pero qué…?. Senti una mano sobre mi hombro, cosa que provocó que me tensara por completo, quedándome como una tabla. Incluso olvidé respirar… estaba aterrada.
- Emm… Buenas noches. Espero no molestarlos. – Se me herizó todo el vello de la nuca al escuchar su voz. Podía sentir el pulso detrás de las orejas. Deseaba salir corriendo… pero mis piernas no hacían caso a mi cerebro. Ya de por sí, tenía el cerebro medio trabado. La situación me… me… argh.
- No molestas, amigo. Es sólo que iba a llevarla a cenar esta noche. – Carlos sonrió perfectamente. Pero esta vez ni siquiera adomiré su sonrisa. Como dije… estaba aterrada.
- ¿A cenar?. – Pregunto el chico detrás de mi, apretando mi hombro despacito. – A mí me parece que no… no podrás llevarla a cenar. Y es mejor que vayas guardando tus flores.
- ¿Lo conoces?. – Carlos cortó a Bill y me miró interrogante. No hice nada. Ni siquiera cambié mi posición. Quería contestarle, pero una contestación llevaría explicaciones. Y yo con suerte podía respirar, no daba para más.
- Claro que me conoce. Tú eres el desconocido aquí. – Quitó su mano de mi hombro y la bajó por mi brazo hasta tomar mi mano. Sentí como si mi mano estuviese ardiendo en llamas y comencé a temblar… no podia controlarme. – Ahora, si nos disculpas… - Carlos miraba fijamente nuestras manos. Me sentí sumamente culpable… la culpabilidad siempre había sido un sentimiento que podía conmigo. Pobre Carlos… seguro se sentía muy mal con todo esto. Y lo peor era que yo no podía hacer nada. No tenía fuerza de voluntar para soltarme de Bill y no tenía el valor suficiente como para enfrentarlo e irme con Carlos. A veces me odio por ser tan covarde.
Bill comenzó a tirar de mí.
- Hey… - Carlos nos detuvo. - ¿Y tú qué eres de ella… que la conoces tan bien?. – Preguntó, con voz amenazante. Oh-oh… ¿Y si ahora se enojaba?.
- Mira niño, - Bill se volteó a mirarlo. Yo aún no me atrevía a mirar a mi “secuestrador”. – No me agradas, no me agradas que coquetees con Karla. Es mía. ¿Entiendes?.
- ¿Tuya?. No vengas con cuentos. Karie no tiene novio. – Carlos se notaba enfurecido. Por mi culpa comenzaban a pelear. – Me dijiste que irías a cenar conmigo. – Me miró. Me asustó al escuchar el tono de voz que había ocupado… abrí los ojos como platos y no pude hacer nada más que qeudarme en esa posición, observándolo asustada. Me sentían tan avergonzada… ¿Porqué Bill me hacía esto?. Se suponía que ya habíamos teminado.
- Pues, que sepas que Karlie si tiene novio y no quiere ir a cenar contigo. - ¡Pero que mentiroso era!. Ya no daba más. Iba a comenzar a llorar allí mismo. A demás… la gente ya comenzaba a prestarnos atención.
- ¿Es verdad eso, Karlie?. – Me miró Carlos, quemándome con los ojos. Quise negar con la cabeza, pero ni eso pude hacer.
- Claro que es verdad. En fin… vamos, que te llevo a casa. – Bill volvió a caminar, llevándome a tirones con él. Fui torpemente avanzando hacia la salida, dejándome arrastrar. Carlos no había dicho nada más y yo me sentía culpable de todo lo que acababa de pasar. Pobre… yo no quería hacerlo sentir mal.. pero Bill…. Bill había llegado a arruinarlo todo. Era su culpa. ¿porqué era así de curel?. ¡Yo no le había hecho nada!. Salimos afuera del local. Ya era prácticamente de noche. Trague saliva… Pensé que me llevaría a su coche… pero en vez de eso se detuvo a unos pasos de la puerta y soltó mi mano, poniéndose en frente mío. No lo miré, estaba muy ocupada reprimiendo lágrimas y mirando mis zapatos. ¡Como odiaba sentirme así!.
- Así que... Planeabas cenar con Carlos. – Habló con voz más suave. Aunque, claro, no dejaba de tener un matiz frío que daba miedo. - ¿Cómo puedes salir por ahí con una persona que a penas conoces?. Es peligroso. Pensé… pensé que no querías un nuevo novio. Ayer me lo dijiste, pero al parecer tu si…
- No quiero un novio. – Lo corté, murmurado.
- ¿Entonces?. – Su voz sonó un poquitín. Poquitín más cáilda. Podía darme cuenta de sus intenciones. Quería hablar conmigo… y yo le diría todo, para que me dejara en paz de una buena vez. Me tomó de los hombros y tuve la impresión de que se había acercado un poco para poder escucharme.
- Íbamos a sair como amigos… no era un cita. – La voz me salió ahogada.
- Las flores decían lo contrario, él trata de hacerse el lindo contigo. – Noté, por su voz, que Bill aborrecía a Carlo...
- Si… si fuese lo contrario, no tendría que importarte. – Di un paso hacia atrás. Él no dijo nada… y yo ocupé sus segundos de silencio para dárme ánimos y fuerzas para poder mirarlo a la cara. Y lo conseguí. Alcé la cabeza y luego, con voz firme le dije: - No tendría que importate… porque no somos novios. Y si mal no lo recuerdo tu mismo terminaste conmigo. Se acabó. – Bill me miró impactado. A lo mejor no pesaba que yo podría decile algo así. – Y no me trates como si fuera un niña, no intentes manejar mi vida. No vuelvas a acercarte a mí… o… o le diré a mi padre.
- Como si Marc fuera mucho problema. – Resopló. – Karla… - Apartó la mirada, de pornto se notaba nervioso… miró hacia el cielo repleto de estrellas y luego volvió a mirarme. - Yo te quiero.
- ¿Por qué mientes?. – Las palabras me salieron ahogadas. Después de haberlo escuchado hablar, miles de sensaciones extrañas habían recorrido mi cuerpo, como antes. Las cosas seguían empeorando.
- No te miento. – Acercó sus manos a mi rostro. Sentí sus dedos rozar mis mejillas. Me aparté.
- Si lo haces. Y crees que no me doy cuenta. – Tragué salivda. – No soy tan tonta, Bill. A lo mejor… soy una idiota sin remedio, una sensiblona y debilucha… pero jamás seré tan tonta como para pensar que todo lo que me dices es verdad. – La voz se me quebró en la untima palabra.
- Karla, es verd…
- ¿Por qué eres así?. – Lo corté. – Dime que fue lo que te hice para que me hagas todo esto. – Me pasé una mano por los ojos… como siempre, iba a empezar a llorar de nuevo.
- No te he hecho nada… sólo quiero que hablemos y arreglemos las cosas y… - Bill se había vuelto loco.
- Es que… ¡Argh!. No te entiendo, Bill. Quieres arreglar las cosas, quieres “hablar”. ¿Qué vamos a hablar?... si tú no me cuentas nada. Yo no te comprendo… Por eso es que terminamos - Repetí sus palabras. – Así no funcionan las cosas. Al menos no para mí. – Ahogué un sollozo aguantando la respiración. – Y… ¿Sabes qué?. Quiero que te alejes de mi. Cuando llegas, lo único que logras es hacerme sentir mal. No sé si te has dado cuenta. – Me costaba creer que yo hubiese dicho todo eso. No había podido explicarme con claridad, pero aún así… Bill se había quedado mudo y tieso como una tabla.
- ¡Karlie!. – Alguién me llamó. Me limpié las lágrimas antes de girarme para ver de quien se trataba. Era Emilie. – Nos vamos a casa… ¿Te vienes con nosotros?. – Asentí con la cabeza… y sin pensarlo dos veces me heché a correr en su dirección. Ellos ya estaban subiedose al coche de Tom. - ¿Qué pasó?.
- Nada. – Me subí al coche y cerré la puerta. Miré por ultima vez a Bill, que seguía en la misma posición. Después nos fuimos. Me había dolido un montón decirle todo eso… y tambien me había dolido lo que había pasdo con Carlos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario