14 enero, 2015

Automatic /Capítulo 43

Capitulo 99: Bueno, no tan en el fondo.

- ¡Y es que la odio tanto!. – Siguió chillando Emilie, mientras se llevaba las manos a la cabeza y se dejaba caer de espaldas sobre la cama. Yo me convencía internamente que su último comentario era mentira… como todos los anteriores. Aunque no podía evitar que los celos me invadieran. Quiero decir, es que pensar que ella y Bill… imposible. Y es que Seli era tan mentirosa… a demás, jamás le gustaba perder en la peleas.
Pff, buah, ella ni siquiera era bonita… no. Quizás su cabello rojo era un poquitín llamativo, más aún cuando no lo alisaba y lo llevaba totalmente rizado… pero eso era todo lo que se podía resaltar de su físico. Y no es que sea superficial, pero hay que ser realistas… nadie querría a Seli por lo que es interiormente… tal vez, tal vez sólo sus padres y los abuelos. Nadie más.
Lo celos hacen que se me vaya la cabeza, es eso… en otra situación, no estaría pensando esto ahora.
- Karla… Karla… Linda… Hey… - Salí de mis pensamientos. Bill me estaba llamando y yo ni siquiera me había dado cuenta. Dejé de apretujar su camiseta entre mis dedos y alcé la cabeza, un poco nerviosa, para mirarlo. – No te habrás creído lo que tu prima dijo, ¿verdad?.
Negué con la cabeza sólo una vez, mirándole el rostro, pero no los ojos.
- Ah, pues… que bien, amor… porque… porque es mentira. – Resopló. – No la había visto antes, digo… antes que hoy. – Habló rápidamente, casi atragantándose con las palabras. – Am… ahora que lo pienso, quizás la vi hablando con Tom en el hospital. Creo que también la saludé, si… No me parecía tan… tan así… en el hospital estaba más simpática, creo que era para hacerse la linda con Tom. – Fruncí el ceño y miré hacia otro sitio. Me entraron ganas de separarme de Bill en ese momento, y que dejara de abrazarme. Entonces él… él la conocía desde antes. – Sólo hablamos un par de palabras, nada más, Karla. – No le contesté. Y es que no me entraba en a cabeza el hecho de que ella y Bill hayan hablado antes. ¿Él la habría tratado bien?. Dios… estaba más que celosa. Bill acercó su boca a mi mejilla, pero yo me alejé de él, separando un poco nuestros cuerpos, aunque no deshaciendo el abrazo. – Ay, no te enojes…
- Mejor… yo mejor me voy. – Miré a Emilie, como salía de la habitación y luego cerraba la puerta. Si papá la veía en el salón, seguramente subiría a regañarme o se enojaría conmigo por estar con Bill a solas en mi habitación… y con la puerta cerrada. Pero eso no era lo de gran importancia ahora.
Bill dejó de abrazarme con uno de sus brazos y con su mano giró mi rostro para que yo lo mirara. Yo sólo me dejé hacer, pero sin alzar los ojos, me quedé con la vista clavada en su camiseta y su cuello.
- No te enojes… - Volvió a repetir. En realidad, yo no estaba enojada con él. Sólo… sólo estaba celosa. Odio admitirlo, soy una celosa. –A demás, la vi en el hospital cuado iba a verte…
- …Obligado. – Murmuré entre dientes, despacio. Pero él pudo escucharme y se aclaró la garganta. Se me revolvió algo adentro del cuerpo, al recordar esos tiempos no tan lejanos en los que él supuestamente “me odiaba”, o más bien, quería que desapareciera de su vida o algo así. Pero… ¿en qué momento se habría pillado con Selena en el hospital si habían ido a visitarme en distintos días?, vale quizás si se vieron pero… pero es que, argh, creo que me estoy confundiendo cada vez más.
- En el fondo quería ir. – Lo miré, frunciendo el ceño. No pude evitar clavar la vista en sus ojitos. Y es que en realidad… él no estaba mintiendo. Me sentí feliz, si… había querido verme. Aunque como él dijo: en el fondo…
- Quizás muy en el fondo… muy, muy. – Lo piqué. Bill no apartó sus ojos de los míos, y creo que pude distinguir un leve ton rosa en sus mejillas.
- Bueno, no tan en el fondo… en realidad, cuando estaba medio dormido el día que pasó eso… le pedí a Tom que me llevara contigo. – Abrí los ojos un poco más de lo normal. Eso quería decir, que en esos tiempos no tan lejanos, yo le importaba a Bill. Me ruboricé, el ya estaba ruborizado… y es que las cosquillas en el estómago jamás terminarían…
- Yo también quería que me visitaras. – Solté una risita. Bill sólo sonrió.
- Me sentía realmente culpable por no salvarte. – Apartó los ojos. – Si no hubiese estado discutiendo con Andreas, o si no te hubiese soltado… ahora estarías bien.
- Bah, no es para tanto. – Le resté importancia, volviendo a acercar mi rostro al suyo, que anteriormente había apartado. Ya ni siquiera recordaba el tema de Seli.
- No… no es para tanto. – Dijo irónico. – Lo único que pasó fue que casi te matan y me dejan sin novia. – Y el rubor volvió a sus mejillas y a las mías. Me mordí el labio inferior, y creo que él se dio cuenta del hecho y me imitó. Claramente, sus labios eran mucho más bonitos. - ¿Qué habría hecho yo sin esta novia tan bonita y hermosa?. – Murmuró. Me sonrojé hasta las orejas… Dios, que nervios. Lo que me decía era realmente cursi… pero me encantaba. Era tan lindo.
- Buscarte otra. – Intenté reprimir una sonrisa.
- No quiero a otra, amor… te quiero a ti. – Su nariz chocó con la mía y yo cerré los ojos al instante. Sentí su respiración sobre mis labios, el vello se me erizó y casi me da algo cuando sentí sus labios sobre los míos. Con el dolor de mi corazón me separé de sus sabrositos labios tibios, pero es que necesitaba asegurarme de algo realmente importante.
- ¿Ni a Seli?.
- Puaj, ni a Seli. – Reí. – Es una mentirosa. Y… tú eres la más linda. – Se las arregló para darme un beso en la mejilla. Una sonrisa más grande en mi rostro no podía haber.
- Y tú eres el más lindo. – Sentí mi rostro arder… yo no era de decir esas cosas… pero es que Bill, él me ponía así.
- Te quiero, boba. – Sentí sus dedos sobre mis mejillas
- Ejem, ejem… - Pegué un bote. Ese no había sido Bill, que susto. Me separé de mi novio al instante y miré hacia la puerta, Bill hizo lo mismo que yo.
Genial, nos habían cortado el momento.
- Marc dice que… bajen. – Emilie señaló hacia sus espaldas con cara de circunstancia. – Dice que no quiere que te quedes aquí con Bill. Buah, como si pudieras hacer mucho en las condiciones que estás. – Rió burlona. ¿A caso ella se refería a…?. Dios, eso nunca, ¡nunca!. Me estremecí al escuchar la risa de Bill, al parecer a él también le hacía gracia.
- Dile que vamos enseguida. – Bill se separó de mi despacio y se levantó de la cama. Emilie se dio media vuelta y desapareció de la puerta, dejándola abierta.
Mi novio, y es que me encantaba llamarlo así, no tardó en levantarme en sus brazos para bajar la escalera. Y repito, no tenía idea de que Bill era tan fuerte…
Me dio la leve impresión, de que la charla que tendría luego con papá, se vendría buena… que mal.
Capitulo 100: Impresionante.

Cuando llegamos al salón, nadie nos prestó atención. El sillón grande mágicamente estaba desocupado y nos sentamos allí. Bill se quedó muy cerca de mí. Me sentía observada por Seli… ¿qué tendría ella en contra de mí?. Si quería algo con mi novio, ya le había quedado claro que no podría ser… por algo era mi novio, ¿no?, él me quería… y con todo lo que había pasado para llegar a novios, mucho menos nos separaríamos… Había sido difícil. Y es que seguramente Seli estaba celosa… Pero bleh, no vale la pensar en ella, yo debería no darle importancia, después de todo, Bill nunca la besó y ella se volvería tarde o temprano a Noruega… claramente yo prefería temprano.
No supe que hora marcaba el reloj cuando el timbre sonó. Se me había ido la noción del tiempo, al lado de Bill. No sabía porqué tenía la idea de que Bill tenía que ir a preparar lo de su viaje… y me sentía un poco inquieta, ya que no se había despegado de mí. A lo mejor… a lo mejor Tom arreglaba las cosas y eso. Argh, y es que extrañaría tanto a Bill, ni siquiera iba a estar para el año nuevo. Como me aburriría esos días… Emilie iba a estar conmigo… pero sólo una semana, ya que después entraba a clases, y yo… yo comenzaría clases en casa con un profesor particular, y una enfermera se encargaría de atenderme, o al menos eso era lo que papá me había dicho.
Aunque lo que más odiaba de estar así de incapacitada, era no poder coger la guitarra y componer canciones… era de lo peor, no poder moverse es de lo peor.
Los familiares de Juliette y Emilie llegaron. Eran sus abuelos, unos muchos hermanos de Juliette y sus hijos. Había un chico de más o menos mi edad, pero era el típico niño tímido, seguramente de los listos de la clase… También estaba una prima de Emilie de nuestra edad… Unos mellizos pequeñitos recién nacidos, y el resto eran niñitos y niñitas pequeños que corría hacia todos lados gritando, jugando y destruyendo mi casa. En general, la familia de Juliette me cayó muy bien. Seli estuvo todo el tiempo hablando con la prima de Emilie, aunque a diferencia de Seli, la prima de Emilie si era simpática, pues también hablaba con nosotros, su nombre era Sharon y si… era rubia, pero no chillona como Emilie y Sam, su hermanita menor nos interrumpía la conversación todo el tiempo, era una niña curiosa de cinco añitos y todos la llamaban Viky.
Sam y Tom no tardaron en llegar. Al parecer toda la familia estaba enterada del embarazo de Sam y corrieron a tocarle la pancita.
Luego de eso, comimos. No era algo tan… delicioso, pero Bill me hizo comerlo todo para que “me sanara luego”. Y al terminar la cena los adultos siguieron con las conversaciones, los niños jugando y yo con Bill.
Cerca de las ocho de la noche, Bill y Tom se fueron, Bill se despidió de mí, claro, muy cariñosamente ante la mirada asesina de papá, pero no me importó demasiado.
Y allí fue cuando me quedé “sola”, no tenía con quien hablar, Emilie había desaparecido, quizás con el chiquillo tímido y Sam se había integrado a la conversación de todos los grandes… Bill no tendría que haberse ido, deseé que regresara… pero ya no volvería hasta mañana. Uy, cuanto lo extrañaría cuando se fuera de vacaciones… y pensar que sólo me quedaban… Dos días para estar con él, y el siguiente día mi novio ya se tenía que ir. Buah, pero… digo, también le hacían bien las vacaciones, ¿no?. Son… son importantes, más aún si eres una persona famosa porque… bueno, debe de ser un poco estresante y todo eso. Si, le haría bien. A demás, la tierra no se lo iba a tragar y él volvería.
Que ganas de tener buenos los huesos para poder tocar la guitarra… o al menos poder subir la escalera yo solita.
Cuando el reloj marcó las diez, alguien recordó los regalos. Papá fue a buscar los míos para los abuelos… por suerte él tenía regalos para la familia de Juliette, yo ni siquiera sabía cuantas personas eran. Lo que me sorprendió fue que yo también recibí regalos… y eran bastante lindos. Luego del episodio de los regalos, le dije a papá que me ayudara a subir porque quería irme a dormir, estaba cansada. Juliette, al igual que la noche anterior, me ayudó a arreglarme para dormir… como si se tratara de mi madre. Seguro la abuela y tía Marie la adoraban, buah, yo la adoraba mucho más, Juliette era genial. Me dio un beso de las buenas noches, me dijo que descansara y que no me preocupara por lo de Bill… que papá no estaría mucho tiempo enojado.
...

No hay comentarios:

Publicar un comentario