14 enero, 2015

Automatic /Capítulo 71

Nos bajamos en una heladería… Bill me dio el dinero para que yo me bajara a comprar los helados… ya que el lugar estaba lleno y no sería bueno que lo fotografiaran o lo vieran para después inventar chismes sobre él. Me tardé un pco en hacer la fila y comprar helados. Elegí uno de mis sabores favoritos y para Bill compré el que me había pedido. Después volví al coche. ¡Los helados eran gigantes!, seguro me demoraba un montón en comerlos y encima se me comenzaría a derretir… es que me conozco, y se que soy muy lenta y a veces también un poco torpe.
Nos comimos el helado mientras dábamos vueltas por la ciudad, incluso os detuvimos en un especia de parque… aunque era mucho más pequeño que un parque y en realidad o era parque porque era uno de esos lugares geniales donde puedes ver casi toda la ciudad.
Estuvimos conversando sentados en a hierva, aprovechando que el lugar era muy solitario y que casi nadie pasaba por allí a esas horas… estuvimos jugando, lanzándonos césped e incluso me resbalé al arrancarme de Bill y acabé con una herida pequeñita en la rodilla, no era para tanto, pero Bill se puso muy paranoico y poco le faltó para llamar una ambulancia. Aunque tuvo que conformarse con echarme un poco del desinfectante que tenía guardado en su coche y ponerme una bendita. Jo… e realidad me había caído fuerte y de no ser porque llevaba jeans, habría quedado mucho peor.
Cuando nos dio hambre, compramos comida chatarra para ir comiendo en el coche mientras llegábamos a casa. Bill también me compró bebida y todo eso.
Quise quedar con él para el día siguiente, pero me dijo que tenía que ir a grabar, pero podíamos quedar otro dia.
Me acordé, también, de darle la canción. Le pedí que no la leyera frente a mi, porque me daba vergüenza, y aunque se burló mucho de mi, me dio en el gusto y se la guardó en el bolsillo del pantalón.
Finalmente me dejó en casa, justo para la cena y se marcho después de darme las gracias y un beso en la mejilla.
Me encontré con las rubias y la rubia bebe estaban en casa ya cenando. Papá me recriminó con la mirada, pero Juliette no dejó que me regañara… Después de la cena Emilie me obligó a contarle todo. Y yo, obviamente le conté casi todo. Omití la parte del cementerio pero si le conté los de los helados. lo del parque y lo de mi rodilla. También omití la parte de la canción. Emilie se burló de mi por largo rato, diciéndome que Bill me gustaba y que terminaríamos como novios de nuevo.
Pff, eso no iba a pasar porque… porque, no. Sólo seríamos amigos, nada más.
Me acosté a dormir pasadas las diez de la noche. Aunque me costó un poco dormirme… y es que recordaba el día y sentía las rosquillitas en el estómago… pero finalmente, luego de mucho esfuerzo de mi parte, me logré dormir.
Desperté tarde… como a las once mas o menos, yo estaba acostumbrada a despertar antes de esa hora.
Bajé a desayunar después de vestirme y arreglarme… no supe para que me arreglaba si lo más probable sería que no saliera… aunque podía salir con Emilie, ahora que lo pensaba.
Iba terminando de bajar las escaleras cuando picaron al timbre. Como no vi a nadie dirigirse hacia la puerta, fui yo. Abrí sin mirar quien era…
- ¡Hola!. – Que sorpresa me llevé al ver a Bill con una sonrisa allí afuera.
- Ho…hola, Bill. – Saludé confundida. – Pensaba que…
- Si, voy yendo. – Rió. – Sólo pasaba a preguntarte algo. – Lo miré, expectante. – ¿Recuerdas eso de los humanoides?. – Asentí. - ¿Podría decirle eso a los chicos para inventar algún nombre para el nuevo álbum?. – Preguntó rápidamente.
- ¿Y porqué me lo preguntas?. – Reí… el termino “humanoide” no era de mi propiedad.
- ¿No te enojas?. - ¿Y porqué debería enojarme?. Negué con la cabeza repetidas veces, mientras reía.
- Gracias… Ah… y con respecto a la canción… - Enseguida sentí mis mejillas arder. – Me encanta… escribes genial. Aunque luego hablaremos sobre lo que dice. – Dijo enfadado. Sabía que su tono enfadado en realidad era falso.
- Ok… - Me mordí el labio inferior.
- A lo que iba… me gustó mucho la letra y me preguntaba si… - Oh, ya sabía por donde iba todo esto.
- La canción ahora es tuya, puedes hacer lo que quieras con ella. – Alcé ambas cejas, sonriéndole.
- ¿Incluso ponerla en el álbum?. – Hizo una extraña mueca que me dio risa.
- ¿Enserio harías algo así?. ¡Me sentiría muy alagada si lo hicieras!. – Abrí los ojos como platos, impresionada.
- Gracias, eres maravillosa. – Me dijo antes de apretujarme y comenzar a besar mis mejillas y nariz repetidas veces. Reí, sintiéndome extremadamente nerviosa, sintiendo las cosquillas en el estómago y mi rostro arder.
- Ejem… podrías alejarte un par de pasos de MI maravillosa hija. – Bill me soltó de golpe.
Papá.
Capitulo 157.

Sentí mi rostro arder horriblemente. ¡Papá había visto a Bill abrazándome! Y, y buscando la cara. ¿Esto podía ser más terrible?. A mi no me gustaba que él me viera así, ¡era mi padre! Y seguro ahora lo mal interpretaba todo y como Juliette no estaba. Agh. Ojala las vacaciones de papá terminaran luego… yo… yo necesitaba un poco de privacidad, no lo sé. Aish, y es que ni siquiera me entiendo a mi misma, antes me gustaba pasar tiempo a solas con papá… pero ahora era todo tan diferente. Papá estaba casado, a mi me gustaba un chico y todo se estaba volviendo más y mas confuso para mi.
- Papá… - Me quejé, dando media vuelta para mirarlo.
- Lo siento, Marc. – Se disculpó Bill, el pobre seguro estaba igual de avergonzado que yo.
- No quiero que la vuelvas a tocar de esa manera. ¿Son amigos, no?. – Reprochó papá, tomándome del brazo para hacerme avanzar hacia la casa. Fruncí el ceño enojada.
- S… si. – Contestó Bill.
- Papá, no te pongas así… - Le pedí. Podría haberle dicho un par de cosas más pero no podía, simplemente no podía.
- No es para tanto, Marc… a demás, sólo le estaba agradeciendo una… - Miré a Bill, este se había quedado con la mirada clavada en el rostro de mi padre y había desfigurado el rostro sin haber terminado la oración aún.
- Una canción, papá. – Dije casi con miedo.
- Eh… yo… me tengo que ir. Adiós, Marc… nos vemos Karla. – Se despidió Bill… aunque no se acercó para besarme en la mejilla o nada por el estilo. – Te llamaré por la noche para quedar mañana. – Me sonrió. Estaba segura de que a papá le estaba hirviendo la sangre.
- Genial… Adios, Bill. – Le hice una seña con la mano… en eso él ya había llegado a su coche.
- Mañana… - Murmuró papá volviendo a entrar en la casa. Suspiré y cerré la puerta. Nos estábamos distanciando últimamente y él se estaba comportando de una manera muy extraña. Muy sobreprotectora… quizás estaba un poquitín celoso, como decía Juliette. Pero él ya estaba lo suficientemente grande y viejote como para tener muy claro que yo no lo iba a dejar de querer por más que saliera con amigos. A demás… ¿qué momento padre-hija podíamos tener si él se pasaba el día con Juliette?. Yo también tenía que buscar mis entretenciones…

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