22 febrero, 2012

Capítulo 8 /Sacred









                                             Capítulo 8

Cerré la libreta con violencia y lancé el lápiz fuera de mi vista… estuve unos minutos mas meditando sobre mis cosas, hasta que picaron a la puerta. 
- Un segundo. – Me levanté y me miré en el espejo.
Estaba bien, o eso aparentaba. Cogí todos los restos de comida y los metí dentro del papelero. Luego lo acomodé todo de forma estratégica para que nadie viese nada… picaron nuevamente. – ¡Que ya voy!. – grité molesta. Me acerqué a ella, le quité la llave y la abrí. – ¿Qué quieres?. – casi grité.
- ¡Vengo en paz!. – dijo levantando las manos. 
- Lo siento, Tom. Pasa… - le dejé el espacio libre para que pasara, el lo hizo y luego cerré la puerta. – ¿Y bien? – Tom se encogió de hombros.
- Solo vine a visitarte.. ¿Tan malo es ver a una vieja amiga?
- Amiga abandonada, querrás decir. – le dije con reproche, cruzándome de brazos.
- No empieces con eso ahora. 
- Es sólo un comentario.. – dije inocente.
- Tú lo que quieres es hacerme sentir mal. – lo miré unos segundos, su expresión era entre seria y divertida.
- ¿Ya has terminado la visita?
- No seas así, Liza. Sólo te venía a invitar a una película en mi habitación. – lo miré interrogante. – ya sabes.. con los chicos, y Lidia.. esto, si quieres llevas a Andy. 
- No creo que se vea bien a una chica como yo con unos chicos como ustedes.
- Eso no tiene importancia. – hizo una gesto con la mano. – Vamos, que desde la mañana ya eres popular.
- Idiota. Por ahora nadie me ha saludado..
- Ya verás que si. Ven conmigo.. – me cogió de la muñeca y me sacó de mi habitación.
Caminamos por los pasillos mientras algunas chicas me sonreían o me saludaban, yo les contestaba haciendo un leve movimiento de cabeza. Vale, Tom tenía razón, había que reconocerlo… 
- ¿Y Andy?
- Después le digo a Andreas que vaya a por ella. Creo que le gusta. – yo reí fuertemente.
- Andy ya tiene novio. – dije con suficiencia.
- Eso a mí no me incumbe. – dijo molesto. – Camina más rápido. – tiró de mi.
- ¡Déjame ir a mi ritmo!. – me quejé.
- ¿A caso nunca me vas a dejar tener la razón en algo?
- Pues no.. aunque.. si me han saludado. – Tom sonrió.
- Es porque eres genial. 
- Genialmente anormal. – terminé su frase. Él puso los ojos en blanco y en ese momento ya habíamos llegado a la puerta de su habitación. No me sorprendió en absoluto que la puerta de su habitación fuera la misma que la de Bill y la de ese chico rubio, Andreas. – espera. – le dije antes de que abriera la puerta. – ¿Está Lidia allí dentro?.
- Si es que no la han corrido, si. – dijo divertido. Y luego abrió la puerta. Habían unos 6 chicos allí dentro. Sentí todas las miradas posadas en mi, en especial la de Bill que me miraba con una expresión que no supe identificar.
- Ho.. hola – dije nerviosa. Esto de estar con gente que no conocía, no se me daba nada de bien. Tom me dio un pequeño empujoncito para que pasara y luego cerró la puerta.
- Tu turno, Andreas. Ve a por Andy.
- Espera un poco, quiero ver las presentaciones. – Hablo Andreas, emocionado. Tom roló los ojos y luego se aclaró la garganta.
- Esta es Liza, una amiga. Liza, estos son Gustav. – señaló a un chico rubio y de cabello corto. – Georg. – dijo señalando al de cabello liso y largo.. como de barbie, pensé. – componentes de nuestra banda.. a esto.. ¿sabes que tenemos una banda?. – yo asentí. – pues bien, ellos son el bajo y la batería. Este. – señaló a Bill. – es tu “gran enemigo”. Y esa chica tan bella que está allí, es Lidia, una de tus amigas.. ahora ve con ella. – me empujó y todos rieron. – Ya Andreas.
- Siempre yo.. – se quejó mientras salía de la habitación. 
- ¡Cierra la puerta imbécil!.-Gritó Bill. 
- Ya iré yo, Bill. No pierdas los nervios. – rió, se levantó de la cama en que estaba, pasó a mi lado y cerró la puerta… que tonta, la podría haber cerrado yo. 
- ¿Vienes, Liza?. – Lidia me invitó a sentarme a su lado… ahora tenia dos opciones. A su lado derecho, donde no había nadie. O a su lado izquierdo.. donde también quedaría del lado de Bill…
Elegí el lado de izquierdo. Ya que aparte de estar al lado de Bill, estaba más cerca de la TV. Me senté, Bill se movió un poco alejándose de mi.. vale, que no quería estar conmigo.. genial. Hubiera deseado ser la misma chica ruda como antes y que no me importara ese gesto repulsivo hacia mi; pero sí me importó, ¿Por qué me pasaba esto? Esa no era yo… me decidí por no seguirle dando vueltas al tema de mi “otra” personalidad y, la doble que tenía Bill… en todo caso, los dos nos comportábamos diferentes de vez en cuando. Me concentré en la animada conversación que tenían los chicos, para intentar aportar en algo y no sentirme incómoda. 
- ¿Y qué tal la banda?-Preguntó Lidia.
- Todo bien, perfecto, excelente, magnífico…
- Para ya, Tom.. – Gustav cortó a Tom.
- No dejan que me exprese. – dijo con enfado fingido.
- Ahora de verdad, ¿Qué tal la banda?-Volvió a preguntar mi amiga.
- Bien..
- Tenemos ensayo mañana por la tarde, iremos a clases solo por la mañana. – se apresuró en decir Georg para callar a Tom. 
- Hemos firmado un contrato con la discográfica y…
- Y estamos grabando el primer single. – Bill terminó la frase de Tom, quien lo miró mosqueado.
- Luego grabaremos el CD – Continuó Georg con entusiasmo.
- Será genial.. un éxito mundial.. – dijo Tom orgulloso mientras hacía un gesto con las manos. Que creído era ese chico… sonreí para mi misma. 
- ¿Y supongo que me darán un CD original, no?.. un regalo de amigos… - Habló Lidia, mirando a Tom con una sonrisa.
- Un regalo de novios… - dijo este mientras la abrazaba con la cintura y le daba un sonoro beso en la mejilla, que felices se veían. Miré al resto de los chicos.. vale, que ahora ya me había dado cuenta que todos estaban sentados en el piso de la habitación y yo era la única sobre la cama, que si mal no lo recuerdo, era la de Bill.
- ¡Cuanto te quiero, Tomy! – lo abrazó por el cuello. Lo sabía, eran novios.
No quise seguir escuchando la conversación que para mi no tenía sentido ni razón alguna. Me tumbé en la cama y cogí la almohada, seguidamente me la llevé a la cara… tenía su olor… sonreí y aspiré profundamente, amaba ese aroma, jamás lo olvidaría… cerré los ojos y me sumergí en mi mundo de pensamientos nuevamente. Me preguntaba que era lo que yo sentía por él, nunca antes lo había sentido y era algo nuevo para mi. Quizás alguien lo había sentido también por mi, pero no pude evitar sentirme un caso aparte… nadie sentía nada por mi, o eso era lo que yo creía. 
Pero como explicar el comportamiento de ese chico?. Había sido el quien me había hablado primero y había entablado una amistad conmigo, ¿Qué era lo que quería de mi?, claro está que solo venganza… de tan solo pensar que él no sentía lo mismo por mi, se me hizo un nudo en la garganta y me entraron ganas de echarme a llorar. ¿pero que decía? Bill a mi no me importaba en lo más mínimo…
De pronto ya no sentí el peso de la almohada en mi cabeza, por lo que abrí los ojos y me encontré con otros ocho pares mirándome. Si, Andy y Andreas ya habían llegado. La situación se me volvió tremendamente incómoda, sentía que no encajaba allí… me di cuenta de que había sido Bill quien me había quitado la almohada de mi cabeza, me miraba serio… 
- No te he dicho que puedes tocar mis cosas. – dijo cortante.
- Bill… - le amenazó su hermano con voz de circunstancia. Yo resoplé y me incorporé en la cama.
- Ve a decirle eso a tu madre, hijo de puta. – Le espeté. Que a mi también me molestaba que él hiciera como que no me conocía en frente de las demás personas. Bill abrió los ojos ofendido mientras se llevaba una mano al pecho.
- Igual es mi madre, Liza. – Bill no le prestó atención a Tom y siguió.
- No te metas con mi madre. que tu no tengas una no quiere decir que puedas andar insultando a la de los demás. – dijo enojado… toda la habitación se quedó en silencio, nosotros éramos en centro de atención. Me quedé callada, pero no bajé la mirada. Poco a poco la cara de Bill iba cambiando su expresión, hasta mostrar una clara mueca de arrepentimiento.. – esto… - no le dejé acabar. Le crucé la cara con un fuerte manotazo que resonó por toda la habitación. Todos me miraron boquiabiertos. Bill se llevó la mano a la mejilla y me miró a los ojos. Por un momento pensé en pedirle disculpas, pero no lo hice. Me limité a sonreír amargamente asintiendo con la cabeza.
- No vuelvas a decir eso, Kaulitz. – Bill no apartó la mirada. Me levanté de la cama y me dirigí a la puerta de la habitación…
- ¡Espera!, yo voy contigo, que eh venido aquí por ti.. y sería feo si me quedara… - Andy caminó hacia mí, pero Andreas la cogió de la mano.
- Espera un poco. – Le pidió. Si era cierto lo que Tom decía: A Andreas le gustaba Andy. Yo había mentido cuando dije que ella tenía novio…
- No te preocupes Andy, ya conversamos por la noche. Adiós chicos. – me despedí con la mano y cerré la puerta. Que terrible me había ido allí dentro, ni siquiera había podido entablar una conversación normal o algo. Seguro que Gustav y Georg pensaban que era una antisocial.
Me mordí los labios y apreté los puños mientras me dirigía a mi habitación.
- Puto Kaulitz. – susurraba ignorando a las chicas bobas que me saludaban; que patéticas eran.. por solo haber pasado una noche en la habitación de los Kaulitz, ya te consideraban su ídola. Quizás pensaban que en la habitación habían pasado cosas que jamás pasaron. A saber yo que se les pasaba a ellas por esa cabeza llena de aire que tenían.
Entré en mi habitación dando un fuerte portazo. Me llevé las manos a la cabeza y me apreté fuertemente las sienes. Dios, ya no aguantaba…
Me tumbé en la cama boca abajo y comencé a cantar bajito, en un murmullo… 
En toda mi vida, había pensado un par de veces en recurrir al suicidio. Pero no. Eso era una alternativa cobarde.. y me daba vergüenza de tan solo pensar que ese podría ser mi futuro.
Decidí que le contaría a Andy lo que ocurría con Bill, ella me comprendería.. y sabía guardar secretos… bueno, omitiría una parte. No le diría que lo quería…

A la mañana siguiente me desperté por el horrible sonido del despertador, como todos los días de clase. Miré a las chicas que seguían durmiendo. No quise pensar hasta que hora se habrían quedado en la habitación de los gemelos.
Estiré mis brazos mientras bostezaba y luego me levanté para despertarlas…
- Andy.. despierta.. – le susurré. Pero ella no se movía, no daba señales de vida. – ¡Vamos! ¡No seas perezosa! Levántate – dije mientras la sacudía, pero nada.. caminé hacia Lidia.
Por lo que se veía, estaba igual que Andy… - Lidia.. ¡LIDIA! – la sacudí. Ella abrió un ojo. Me miró y luego lo volvió a cerrar acomodándose en otra posición para seguir durmiendo. 
Suspiré y luego me metí en el baño. No había remedio…
Hice lo mismo de siempre: observarme, deprimirme, ducharme… vamos, la rutina de todos los días por la mañana. Me vestí con un vestido color negro, que me llegaba por encima de la rodilla, lo había comprado el sábado. Por el frío que hacía me vi obligada a ocupar las medias, también negras, que tenía guardadas desde el año anterior en una esquina del armario. Y me calcé mis converse negras. Por último, me até el cabello en una coleta alta, cogí mi bolso y una chaqueta y salí de la habitación directa a la clase.
No iba atrasada, pero no me apetecía desayunar.
No sé si es que él me lee la mente o es solo coincidencia. Pero al entrar en la clase, que yo creí que estaría bacía, me encontré con Bill sentado en su mesa de siempre, recostado en el asiento y con las manos juntas sobre esta. Me extrañé al no verlo con Tom, pero no quise preguntar, con lo fuerte que le había pegado ayer, seguro me decía algo grosero.
Dejé mi bolso sobre la mesa. Antes de sentarme, miré a Bill para ver lo que hacía; me estaba mirando. Aparté la vista rápidamente y me senté. Apoyé mis brazos sobre el bolso y luego mi cabeza, cerré los ojos para descansar un poco. Dios, hoy estaría sola ya que Andy y Lidia no vendrían….
Me alarmé al sentir ruidos a mi lado. Levanté la cabeza y la giré rápidamente para encontrarme con la cara de Bill muy cerca de la mía… mis pulsaciones se aceleraron.. ese chico quería que me diera un ataque o algo..
- Hallo. – me saludó inocente..
- Ha.. Hallo. 
- ¿Te importa si hoy me siento contigo?.. es que como Tom se ha dormido…
- No, claro. Puedes quedarte aquí. 
- Gracias. – me sonrió. ¿Es que no se acordaba de lo que había ocurrido ayer? ¿O se hacía el que no lo recordaba? Puto Kaulitz.. – ¿Irás hoy por la noche a la azotea?.
- Lo más probable es que no. – dije secamente. Él se sorprendió un poco y luego pareció comprender.
- Si es por lo que te dije ayer.. discúlpame. – me miró, me sentía completamente incómoda. Tenía ganas de salir corriendo…
- No… te preocupes. No me ha afectado… tanto. – si que me había afectado, me había afectado mucho. Que eso de no tener madre…
- Disculpa. – repitió.
- Solo si me contestas algo.. – le dije, eso me serviría para aclarar algunas dudas que tenía.
- Lo que sea. – me sonrió. 
- ¿Lo prometes?
- Lo juro. – En la que se estaba metiendo este chico… ahora me tendría que responder si o si…
- ¿Por qué me tratas de manera diferente cuando estamos solos? Digo.. que no me tratas mal como cuando hay personas. – Bill se mordió el labio inferior y bajó la mirada. Nos quedamos en silencio, yo esperando su respuesta y el probablemente pensando lo que respondería. Unos segundos después, el subió la mirada, posó sus ojos en los míos.. no tenía expresión. 
- Si vas hoy por la noche a la azotea te lo diré. – Vale, con que a esas jugábamos, ¿no?...
- Iré a la azotea sólo con la condición de que me digas el porqué de tu odio hacia mi. – lo miré con superioridad, el frunció el ceño y luego dijo…
- Pues, si eso es lo que quieres… te lo diré. – Bien, por fin una respuesta. - Pero antes.. – ¡Te odio Kaulitz!, pensé. – Dime que almorzarás conmigo hoy. – me sonrió. 
- Estoooo… - ¿por qué hacía eso? yo no comería.. y el me descubriría…. – si quieres te acompaño. – reí nerviosa.
- No. Tu comerás conmigo. – dijo mas como una orden que como una petición.
- Ok. No hay problema. Comeré contigo si tu pagas el almuerzo… y que sepas que comeré mucho… - le advertí. 
- Bien.
- Bien. – Wow. Había aceptado.. bien. Ahora solo faltaba almorzar con el para que me dijese por que me odiaba, y así, yo podría ir a la azotea, y el me diría la razón de su comportamiento… esto es tonto.
- ¿No pides otra condición?-Preguntó.
- No me hagas sentir mal hoy. – Bill me sonrió y cogió un mechón rosa de mi cabello que se había salido de mi coleta para luego acomodarlo detrás de mi oreja. Que tierno era… a veces.
- Prometido. – entonces me di cuenta de que estaba sonriendo como una idiota, y creo que Bill igual sonreía.. aun que creo que era por la cara con la que había quedado… - creí que querías tu MP4. – Mierda, que era verdad. Se me había olvidado por completo.
- ¿Me lo devolverás? - pregunté esperanzada.
- No.. tienes buena música.
- Que malo eres.. – dije haciendo un puchero.
- Algún día te lo regresaré, ya verás. – me sonrió nuevamente. Yo asentí algo nerviosa.
- Lo estaré esperando. 
- Y yo.. –vale, no entendí.
En ese momento el timbre para entrar a clases sonó, haciendo que la puerta de la clase se abriera y entraran todo el resto de los estudiantes conversando y riendo. Algunos nos miraron raro, pero intenté no tomarlos en cuenta.
- ¡Buen día!. – saludó el profesor mientras entraba a la clase. Ninguno de los estudiantes le prestó atención. Por lo que dejó los libros fuertemente sobre la mesa. Pegué un bote y Bill rió.
- Calla. – le susurré. Bill se mordió los labios para intentar no reír.
- ¡Silencio!. – gritó el profesor. Todos nos dimos vuelta hacia el frente y nos acomodamos en los asientos. – buen, ahora que se han callado, del hablaré sobre un trabajo que me deben hacer para el final del curso. A cada grupo le tocarán temas diferentes de interés juvenil. La nota de este trabajo irá a la clase que ustedes elijen. Es como una oportunidad de mejorar. – a mi no me apetecía mejorar. – Los grupos serán de dos personas.. y el trabajo se irá haciendo después de clase. – bufé mientras me recostaba en el asiento. – señorita…
- Diermissen. – ¿tan difícil era mi apellido que todos se lo olvidaban?
- Gracias. ¿Tiene algo para decir a la clase?. – Que mal me caía el viejo este… su hubiese tenido la oportunidad de pasar por encima de el con un camión, lo habría hecho…
- ¡Pues que el trabajo es una…!
- Cierra la boca, Liza. – Me susurró por lo bajo.
- Señor Kaulitz, veo que es igual de mal educado que su compañera. Se van fuera de la clase y el trabajo lo harán juntos.
- Ya puedes abrirla… - dijo molesto mientras se levantaba de su asiento.
- ¡Gracias por el favor! Al menos hoy no me dormiré… Sus clases son peor que tomarse un bote entero de somníferos. – lo último lo dije mas bajo, solo el profesor, quien se puso rojo de rabia y los chicos que estaban cerca lo escucharon. Me levanté del asiento y seguí los pasos de Bill.
Salí fuera y cerré la puerta de mala gana, busqué a Bill con la mirada. Estaba caminando por el pasillo hacia la salida. Al oírme cerrar la puerta se volteó y con una media sonrisa hizo un gesto con la mano para que le siguiese. 
Y así lo hice. Caminé hacia él arrastrando mi bolso y caminé a su lado…
- ¿Por qué siempre te metes en problemas? – su tono no era enojado ni nada por el estilo, simplemente buscaba un tema de conversación. Yo me encogí de hombros.
- Es que los problemas se me vienen encima.. y no se como esquivarlos… - dije haciendo una fea mueca.
- ¿Desayunaste? – que bien, había comprendido que no quería hablar sobre asuntos personales.. el chico era listo. Yo negué con la cabeza. – vamos. – dijo mientras me cogía del antebrazo.
- ¡No!. Yo no quiero ir a comer. – intenté soltarme, pero el no cedía. Algo me decía que él ya sabía sobre este “problema” que yo tenía con la comida.. aunque era mejor no tocar el tema estando con el, después de todo.. no estábamos en la azotea.
Él era mi enemigo…
- Entonces me acompañas, pero tu vienes conmigo. – yo negué con la cabeza enojada. 
- No.
- Te comportas como una niña… - dijo molesto y tiró de mi. Caminó con migo a arrastras a la cafetería, y una vez allí me sentó en una silla y se fue a pedir el desayuno.. no sin antes decirme:- no te vayas a ir, que te voy a buscar. – yo solo asentí con la cabeza, me crucé de brazos y me limité a esperar a que Bill terminara de pedir su orden. Que terrible sería la hora del almuerzo.. tendría que comerlo todo y luego aguantar las ganas de salir corriendo del lugar y dirigirme al baño… rogué a dios que él no supiera nada sobre eso, aunque creo que ,lo sospechaba.. vamos, que Bill no era tonto. Salí de mis pensamientos cuando Kaulitz dejó la bandeja sobre la mesa…
- Que poco has tardado
- Ya ves.. es que no hay muchas personas.. – miré a mi alrededor, era verdad.. solo estábamos nosotros y un chico durmiendo sobre un mesa. 
- Ah. – entonces Bill puso una taza y un platito con galletitas en frente mío. Y el se quedó con otro plato y taza, pero en la bandeja. – me has comprado comida?!? – Bill asintió. – no tengo hambre. 
- Tendrás que comer de todas maneras. – dijo mientras cogí una galletita. – mira. Estás deliciosa… - se la llevó a la boca y se la comió lentamente.. incluso, haciendo un pequeño ruido con sus dientes cuando masticaba… dios, no me aguantaba… - tu turno. Come. 
- Pe…
- Nada de peros señorita. – dijo con voz autoritaria imitando al viejo que teníamos como profesor.
- Bill, no me hagas esto.
- Estás muy delgada. A demás, el desayuno es la comida mas importante del día. – yo le miré enfadada. 
- Pero ya te dije que NO TENGO HAMBRE.
- Y yo ya te dije que TENDRAS QUE COMER IGUAL. quieras o no quieras. – lo fulminé con la mirada.. cuanto me hubiera gustado que las miradas matasen.. aunque claro, después me hubiera arrepentido.. – ahora come. – cogió una galleta de mi plato y me la metió en la boca a la fuerza. Me miró mientras yo masticaba costosamente y luego tragaba de mala gana. 
- ¡¿Feliz?! ya comí. 
- Te quedan las otras galletitas. – yo fruncí el ceño.
- Estúpido Kaulitz.
- Yo también te quiero, Liza. – dijo con una sonrisa en el rostro. Cuanto odiaba que se burlaran de mi. 
- Si desayuno contigo ahora.. el almuerzo no corre, ¿verdad?
- Si corre. – dijo con toda la naturalidad del mundo. Yo puse los ojos en blanco.
- Te odioooo. - Bill se encogió de hombros y luego me dijo:
- Primer día que ando bueno contigo y tu me tratas así. No es justo.
- No, no, no. Lo que no es justo, es que tu me hagas comer.. YO veo lo que hago con MI vida. – dije haciendo gesticulación con las manos.
- Sólo te intento salvar de ti misma.
- Pues no necesito ayuda.. – dije mirando hacia otro lado.
- Si la necesitas. – afirmó.
-  El día en que la necesite la pediré.
- No la pedirás.. tu orgullo es demasiado.. 
- QUE NO NECESITO AYUDA KAULITZ. – le corté.
- OK, ok. No lo necesitas. Pero si hay algo que necesitas.
- ¡¿Qué?!. – este chico ya me estaba cansando. ¿acaso nunca se iba a enojar?.
- Comer. Come, Liza. – y nuevamente con la comida. 
- Nooooooo. Ya te he dicho que NO.
- Por favor. – fruncí el ceño. Me lo había pedido con un “por favor”. ¿Y me podía negar a eso?. era muy raro que tu enemigo te pidiera que “por favor” comieras… 
Cogí una galleta y me la llevé lentamente a la boca…

2 comentarios:

  1. HOLAAA!!Soy noely del flog ladyrosedark y estoy siguiendo tu estupenda fic, al principio me irrite kon el MAL proceder de mi angelito beio para kon Elizabeth grrr y luego me atrapo totalmente la extraña dualidad de personalidades de Billito ANGEL Y DEMONIO hacia ella, espero ke prevalesca la buena ya ke Elizabeth se esta enamorando de él y kreo ke él tmb la kiere Seguire leyendo Saludos noely ♥

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  2. Empeze a leer este fic la semana pasada y me enamore! ♥
    Ni bien llegue a la parte en que Liza piensa "al de cabello liso y largo.. como de barbie" a Georg, dije que te tenía que comentar xD
    Me encanta como escribes, sigue así!
    Soy del flog /killmemylovee/
    Besos! ♥

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