Capitulo 13
No tenía idea de cuánto tiempo estuve dormida, pero me pareció una eternidad. Como si llevara toda la noche y el día tirada en esa cama durmiendo. Estuve unos minutos con los ojos serrados pensando en cómo había llegado a mi habitación. A ver. Lea, el puto director, Bill. Ok, entonces yo no estaba en mi habitación, estaba en la de Bill… abrí un ojo despacito para que no me cegara la luz que se suponía que había. Pero no había luz. Solo oscuridad… genial, debería ser de noche aún.
- Bill... – susurré bajito.
- Aquí estoy. – vaya, que cerca estaba. Había sentido como el aire que salía de su boca al pronunciar esas palabras chocaba contra mi oído haciéndome estremecer. Me abracé mas a él, aún tenía sueño. – No vayas a… - yo negué con la cabeza.
- Las lágrimas ya se acabaron. Ahora, si me traes un vaso de agua…
- Ni hablar. No pienso verte llorar otra vez. – Me cortó.
- Pero tengo sed.-Me quejé.
- No, ¿por dónde crees que toda esa agua saldrá?
- No acostumbro hablar de eso. - dije inocente. Como si no pillara el sentido de las palabras.
- Tonta. – Soltó una pequeña risita.
- Que gran insulto… me has dicho peores.-Bill suspiró.
- ¿Quieres decirme por qué llorabas? – me preguntó ignorando mi anterior comentario. Yo alcé la vista para mirarle a los ojos, pero solo vi oscuridad. Mi pupilas debería adaptarse de una vez…
- ¿Tu… saliste con Lea?
- ¿Estás celosa? ¿Por eso llorabas? – yo negué con la cabeza. – ¿Entonces?.
- En parte estoy celosa… pero no te contaré nada hasta que tú me digas que es lo que tuviste con ella... – Bill se quedó en silencio. – No te estoy presionando… puedes tomarte tu tiempo… - mas silencio. – ¡Oye!, necesito que me lo digas para ver si creerle a esa zorra.
- ¿Qué te dijo…?
- No te lo diré hasta que me digas. – Bill se quedó en silencio nuevamente, se notaba nervioso. – prometo que no me enojaré contigo.
- Bien.. – aspiró un gran trago de aire y luego siguió. – fue mi novia antes que Alice… y... también estuve un par de veces cuando yo estaba con Alice. – esa zorra no mentía… dios. – terminé con ella hace tres días.
- Va... vale. – Pero él no había hecho nada malo. Había terminado con Lea antes de que fuéramos novios… - ¿No me harás lo mismo que a Alice... o si?. – ¡Pero que directa! Ya casi no me reconocía.
- No. Te Quiero demasiado como para hacerte eso… - y seguidamente me besó en la parte superior de la cabeza. – Ahora dime... ¿Qué es lo que ella te dijo?.
- Lo mismo que tú me dijiste, cosas ofensivas…. Y luego…
- ¿Qué cosas?. – Me cortó
- Ya no las recuerdo.
- Has un esfuerzo. – en realidad no le quería decir todo eso… porque Lea había actuado como él. No había dicho las mismas palabras que el ocupaba... pero si con la misma intención.
- Pues que… tu eres suyo… que te vigilara, me recomendó ir a ensayos y otras cosas… que… no te merecía y que tu necesitabas a alguien mejor que yo. – sentí como se me formaba un nudo en la garganta, que ya no me permitía seguir hablando.
- Ella no tiene idea de nada… no le creas ¿si? Lea es solo una envidiosa prepotente.
- Ella tiene razón. Yo... debería irme y dejar que fueras feliz con otra persona.
- No necesito a otra persona.. – hubo un silencio en que ni yo ni él dijimos nada… - ahora dime qué fue lo que tú hiciste.. te conozco a la perfección y sé que no te quedaste de brazos cruzados…
- Si, me conoces bien. – reí nerviosa. – esto… creo que le rompí la nariz…
- Wow. ¿Y como es que a mí nunca me la rompiste? Eh estado 6 años molestándote y molestándote… y luego llega ella… y tu…
- Es que eres demasiado bonito. Después quedabas con una marca de por vida… – Bill rió.
- Eres una preciosura. – dijo como si le estuviese hablando a un bebe mientras me pegaba aún más a su cuerpo.
- Y tu un estúpido. – imité su tono.
- Un estúpido bastante bonito.
- Creído.
- Tú misma lo dijiste. – ambos reímos. – ¿Y por eso llorabas? ¿Qué hacías saliendo del despacho del director?
No tenía idea de cuánto tiempo estuve dormida, pero me pareció una eternidad. Como si llevara toda la noche y el día tirada en esa cama durmiendo. Estuve unos minutos con los ojos serrados pensando en cómo había llegado a mi habitación. A ver. Lea, el puto director, Bill. Ok, entonces yo no estaba en mi habitación, estaba en la de Bill… abrí un ojo despacito para que no me cegara la luz que se suponía que había. Pero no había luz. Solo oscuridad… genial, debería ser de noche aún.
- Bill... – susurré bajito.
- Aquí estoy. – vaya, que cerca estaba. Había sentido como el aire que salía de su boca al pronunciar esas palabras chocaba contra mi oído haciéndome estremecer. Me abracé mas a él, aún tenía sueño. – No vayas a… - yo negué con la cabeza.
- Las lágrimas ya se acabaron. Ahora, si me traes un vaso de agua…
- Ni hablar. No pienso verte llorar otra vez. – Me cortó.
- Pero tengo sed.-Me quejé.
- No, ¿por dónde crees que toda esa agua saldrá?
- No acostumbro hablar de eso. - dije inocente. Como si no pillara el sentido de las palabras.
- Tonta. – Soltó una pequeña risita.
- Que gran insulto… me has dicho peores.-Bill suspiró.
- ¿Quieres decirme por qué llorabas? – me preguntó ignorando mi anterior comentario. Yo alcé la vista para mirarle a los ojos, pero solo vi oscuridad. Mi pupilas debería adaptarse de una vez…
- ¿Tu… saliste con Lea?
- ¿Estás celosa? ¿Por eso llorabas? – yo negué con la cabeza. – ¿Entonces?.
- En parte estoy celosa… pero no te contaré nada hasta que tú me digas que es lo que tuviste con ella... – Bill se quedó en silencio. – No te estoy presionando… puedes tomarte tu tiempo… - mas silencio. – ¡Oye!, necesito que me lo digas para ver si creerle a esa zorra.
- ¿Qué te dijo…?
- No te lo diré hasta que me digas. – Bill se quedó en silencio nuevamente, se notaba nervioso. – prometo que no me enojaré contigo.
- Bien.. – aspiró un gran trago de aire y luego siguió. – fue mi novia antes que Alice… y... también estuve un par de veces cuando yo estaba con Alice. – esa zorra no mentía… dios. – terminé con ella hace tres días.
- Va... vale. – Pero él no había hecho nada malo. Había terminado con Lea antes de que fuéramos novios… - ¿No me harás lo mismo que a Alice... o si?. – ¡Pero que directa! Ya casi no me reconocía.
- No. Te Quiero demasiado como para hacerte eso… - y seguidamente me besó en la parte superior de la cabeza. – Ahora dime... ¿Qué es lo que ella te dijo?.
- Lo mismo que tú me dijiste, cosas ofensivas…. Y luego…
- ¿Qué cosas?. – Me cortó
- Ya no las recuerdo.
- Has un esfuerzo. – en realidad no le quería decir todo eso… porque Lea había actuado como él. No había dicho las mismas palabras que el ocupaba... pero si con la misma intención.
- Pues que… tu eres suyo… que te vigilara, me recomendó ir a ensayos y otras cosas… que… no te merecía y que tu necesitabas a alguien mejor que yo. – sentí como se me formaba un nudo en la garganta, que ya no me permitía seguir hablando.
- Ella no tiene idea de nada… no le creas ¿si? Lea es solo una envidiosa prepotente.
- Ella tiene razón. Yo... debería irme y dejar que fueras feliz con otra persona.
- No necesito a otra persona.. – hubo un silencio en que ni yo ni él dijimos nada… - ahora dime qué fue lo que tú hiciste.. te conozco a la perfección y sé que no te quedaste de brazos cruzados…
- Si, me conoces bien. – reí nerviosa. – esto… creo que le rompí la nariz…
- Wow. ¿Y como es que a mí nunca me la rompiste? Eh estado 6 años molestándote y molestándote… y luego llega ella… y tu…
- Es que eres demasiado bonito. Después quedabas con una marca de por vida… – Bill rió.
- Eres una preciosura. – dijo como si le estuviese hablando a un bebe mientras me pegaba aún más a su cuerpo.
- Y tu un estúpido. – imité su tono.
- Un estúpido bastante bonito.
- Creído.
- Tú misma lo dijiste. – ambos reímos. – ¿Y por eso llorabas? ¿Qué hacías saliendo del despacho del director?
- Lea le dijo
que todo había sido mi culpa…
- Lea es una zorra con todas sus letras. – me interrumpió... – ¿Qué te ha dicho el director?
- Que llamará a mi padre. – tragué saliva. – Y no quiero que lo haga.
- ¿Por qué?
- Lea es una zorra con todas sus letras. – me interrumpió... – ¿Qué te ha dicho el director?
- Que llamará a mi padre. – tragué saliva. – Y no quiero que lo haga.
- ¿Por qué?
- Porque luego
mi padre vendrá y… - No quería seguir. No quería recordar. Esto no había
ocurrido desde finales del curso pasado... cuando el vino a visitarme por
última vez. Y había sido terrible. Siempre lo era... desde que tengo memoria.
- No te preocupes... luego le explicas todo y ya verás que no se enfada contigo. – Bueno, Bill… Bill no lo sabía. Mi padre se enojaría conmigo si o si… aunque yo no hubiese hecho nada, aunque solo fuese una “visita”. Él se enojaría conmigo de todas maneras. Dios, es que Bill no sabía nada... pero no podía decírselo… no.
- Si… intentaré explicárselo…
- ¿Ves?. Todo tiene una solución... no tienes por qué llorar. – me besó la frente... pero yo SI tenía motivos para llorar. – te quiero.
- Y yo…
- Pediré una autorización para sacarte del internado este fin de semana. ¿Quieres? - Este fin de semana. Un plan perfecto se iba formando poco a poco en mi cabeza… genial.
- ¡Sí!
- ¿No hay nada más que quieras decirme?. – yo negué con la cabeza. – pues ahora a dormir que son la tres de la mañana y en unas horas tenemos clase.
- No tengo sueño... – me quejé.
- Pero yo sí. No dormido por si despertabas. A sí que ahora tú te duermes... para que yo pueda hacerlo también.
- Tonto, puedes dormirte que ahora es mi turno de esperar a que despiertes. – dije riendo.
- No, las cosas no van así. Duérmete
- Que malo eres… – me quejé. – cántame la canción de hace un rato.
- No te preocupes... luego le explicas todo y ya verás que no se enfada contigo. – Bueno, Bill… Bill no lo sabía. Mi padre se enojaría conmigo si o si… aunque yo no hubiese hecho nada, aunque solo fuese una “visita”. Él se enojaría conmigo de todas maneras. Dios, es que Bill no sabía nada... pero no podía decírselo… no.
- Si… intentaré explicárselo…
- ¿Ves?. Todo tiene una solución... no tienes por qué llorar. – me besó la frente... pero yo SI tenía motivos para llorar. – te quiero.
- Y yo…
- Pediré una autorización para sacarte del internado este fin de semana. ¿Quieres? - Este fin de semana. Un plan perfecto se iba formando poco a poco en mi cabeza… genial.
- ¡Sí!
- ¿No hay nada más que quieras decirme?. – yo negué con la cabeza. – pues ahora a dormir que son la tres de la mañana y en unas horas tenemos clase.
- No tengo sueño... – me quejé.
- Pero yo sí. No dormido por si despertabas. A sí que ahora tú te duermes... para que yo pueda hacerlo también.
- Tonto, puedes dormirte que ahora es mi turno de esperar a que despiertes. – dije riendo.
- No, las cosas no van así. Duérmete
- Que malo eres… – me quejé. – cántame la canción de hace un rato.
- Si con eso
te duermes… - suspiró y luego comenzó a cantar. No había voz más bonita que la
que susurraba esa hermosa melodía en mi oído… era una voz llena de amor y…
sentimiento. Y es que yo lo quería… y por la forma en que él se expresaba era
como si me quisiera tanto como yo a él. Aunque lo dudo.
- Bill... – él dejó de cantar para oírme. – ¿Me llevarás a algún ensayo con tu banda? Lea me dijo que eran muy buenos. – dije entre bostezos, ya me comenzaba a dar sueño.
- Si tu quieres…
- Si quiero. – Bill rió bajito y luego me besó en la nariz, yo reí. – te quiero. – esta vez me besó en los labios.
- Bill... – él dejó de cantar para oírme. – ¿Me llevarás a algún ensayo con tu banda? Lea me dijo que eran muy buenos. – dije entre bostezos, ya me comenzaba a dar sueño.
- Si tu quieres…
- Si quiero. – Bill rió bajito y luego me besó en la nariz, yo reí. – te quiero. – esta vez me besó en los labios.
…
- Esa Lea es una zorra sin corazón. – dijo Andy mientras caminábamos por los pasillos del internado junto a los Kaulitz hacia la clase de francés.
- No sé cómo pudiste estar con ella tanto tiempo. No se tú… ¡pero a mí me tenía harto! Se pasaba todo el día en nuestra habitación…-Se quejó Tom
- Y es que no tenía vida propia... – Bill completó la idea de su hermano
- No la tiene. – Se burló Andy. Yo me eché a reír. – Que vergüenza me daría ser ella… es decir, ¿a que persona que esté bien de la cabeza se le ocurren ideas tan tontas? Como separar a una feliz pareja de un día, por ejemplo.
- Esa Lea es una zorra sin corazón. – dijo Andy mientras caminábamos por los pasillos del internado junto a los Kaulitz hacia la clase de francés.
- No sé cómo pudiste estar con ella tanto tiempo. No se tú… ¡pero a mí me tenía harto! Se pasaba todo el día en nuestra habitación…-Se quejó Tom
- Y es que no tenía vida propia... – Bill completó la idea de su hermano
- No la tiene. – Se burló Andy. Yo me eché a reír. – Que vergüenza me daría ser ella… es decir, ¿a que persona que esté bien de la cabeza se le ocurren ideas tan tontas? Como separar a una feliz pareja de un día, por ejemplo.
- Estaremos
juntos mucho más que un día, te lo aseguro... – Bill me besó en la nariz. Sentí
como el color acudía a mis mejillas… vamos, el problema de siempre. Le di un
apretón en la mano a Bill. El sólo rió. – eres encantadora.
- Y tu un…
- Y yo creía que se querían.. – Tom me interrumpió.
- Que tonto eres, Tom.-Reí.
- ¿Y ahora me odias a mi? – Se quejó. Yo asentí.-Claro, como te quedaste sin enemigo y ahora eres su novia, te vas a por el gemelo bueno.
- Déjala... ella odia a todo el mundo.-Siguió riendo Andy.
- Excepto a mi… Liza está loca por mi.- dijo con expresión divertida.
- Tonto. – le di con mi mano en el brazo y luego me puse de puntitas para juntar nuestros labios.
- Y tu un…
- Y yo creía que se querían.. – Tom me interrumpió.
- Que tonto eres, Tom.-Reí.
- ¿Y ahora me odias a mi? – Se quejó. Yo asentí.-Claro, como te quedaste sin enemigo y ahora eres su novia, te vas a por el gemelo bueno.
- Déjala... ella odia a todo el mundo.-Siguió riendo Andy.
- Excepto a mi… Liza está loca por mi.- dijo con expresión divertida.
- Tonto. – le di con mi mano en el brazo y luego me puse de puntitas para juntar nuestros labios.
Nuestros
acompañantes rieron nerviosos, supongo que no sabían dónde meterse… nos
separamos lentamente mientras sonreíamos y retomamos nuestro camino hacia la
clase de francés.
- ¡Eh! Parejita!-Tom llamó nuestra atención.- Miren quien está allí. – dijo señalando con la cabeza. Bill y yo miramos en esa dirección… allí estaba la odiosa de Lea.
- Hubiese sido mejor que te callaras, Tom. – Murmuré. Bill me dio un suave apretó en la mano que me tenía cogida. – pero… aprovechando el momento, observen su nariz. – dije divertida y luego tiré de Bill para seguir caminando. Lea traía una venda blanca sobre su imperfecta nariz rota… por mi puño. No pude evitar sentirme importante y enorgullecerme de mi misma.
- Cómo la has dejado… - rió Andy detrás nuestro.
- Mi novia es supergirl – dijo alzando nuestras manos juntas en el aire. Yo hice fuerzas para bajarlas al instante... A mi me gustaba pasar desapercibida. Nunca fui de esas personas que hacen cosas para que todo el mundo los mire; o que se compran ropa brillante y de todos colores como para decir “mírame, mírame”. Yo prefería lo contrario… - ¿Qué?. – Preguntó. Aún con nuestras manos alzadas, y es que él tenía más fuerza que yo.
- Baja la mano.
- Si es lo que quieres… - se encogió de hombros y me obedeció.
- ¿Tu eres…-Comenzó Andy.
- …Tonta?. – la interrumpió Tom. Yo les miré sin comprender. – digo… tienes el mejor chico del internado contigo y tu…-Esta vez Andy lo interrumpió a él.
- Como si nada, e incluso intentas disimularlo. – me mordí el labio inferior para no reírme. Y es que Tom y Andy eran tal para cual. Incluso completaban las oraciones del otro... eran dos personas tan parecidas y diferentes a la vez que quizás... si alguna vez lo hubiesen intentado... podría haber dado resultado.
- No me gusta presumir. – dije finalmente mientras entrábamos en la clase. Nos dirigimos a nuestros respectivos asientos, que por cierto, los habíamos acomodado de manera diferente: Lidia y Andy, Andreas y Tom y Bill y yo. Así estaríamos más cómodos.
El resto del día fue relativamente normal, sin tener en cuenta que nos sentamos en la mesa de los populares en el almuerzo a “comer”, y que Lea estaba casi en frente mía mirándome con odio y con ganas de matarme… también debo mencionar que con mi Bill el día era mucho más corto y feliz… feliz, la felicidad debería ser algo duradero de toda la vida… pero no era adí, yo ya lo había comprobado... y aceptado.
La última hora de clases: deporte. Hoy, para dar comienzo a todo el rollo de practicar el deporte, la profesora había decidido hacernos una clase teórica con un video. No me interesaba en absoluto... por lo que le di toquecitos en la pierna izquierda a Bill por debajo de la mesa. El se volteó a mirarme..
- Me aburro. – le susurré.
- Y yo… quiero salir de aquí. – dijo en el mismo tono que yo. Yo suspiré.
- ¿Donde me llevarás este fin de semana?.
- No te lo diré. Primero hay que ver caso me dejan sacarte de aquí… le diré a mi madre que venga a hablar con alguien. – yo asentí. – será genial.
- No lo dudo… - nos quedamos en silencio unos segundos.
- Quiero que me saquen de aquí.
- ¿De la clase?.. – Pregunté susurrando, no esperé a que Bill me respondiera y comencé a hablar con voz fuerte. – Si, yo tampoco quiero estar en esta clase… es taaan aburrida... lo único que quiero es irme a dormir a mi habitación. – di un bostezo fingido. – es que las clases no puede ser más… entretenidas?.. Y tomando en cuenta que es deporte… imagínate una matemáticas así… ¡todo el mundo se dormiría!. – Bill me miró con cara de circunstancia y toda la clase nos miró, con profesora enfadada incluida.
- Liza…- Intervino Bill
- ¡Fuera! Los dos fuera de mi clase. Ahora.
Cogí mi bolso y lo arrastré hasta salir de la clase, pero es que era tan estúpido hacer una clase teórica en deportes… cuando Bill cerró la puerta después de salir, le cogí la mano y comenzamos a caminar rumbo a... no lo sé… él me llevaba.
- ¡Eh! Parejita!-Tom llamó nuestra atención.- Miren quien está allí. – dijo señalando con la cabeza. Bill y yo miramos en esa dirección… allí estaba la odiosa de Lea.
- Hubiese sido mejor que te callaras, Tom. – Murmuré. Bill me dio un suave apretó en la mano que me tenía cogida. – pero… aprovechando el momento, observen su nariz. – dije divertida y luego tiré de Bill para seguir caminando. Lea traía una venda blanca sobre su imperfecta nariz rota… por mi puño. No pude evitar sentirme importante y enorgullecerme de mi misma.
- Cómo la has dejado… - rió Andy detrás nuestro.
- Mi novia es supergirl – dijo alzando nuestras manos juntas en el aire. Yo hice fuerzas para bajarlas al instante... A mi me gustaba pasar desapercibida. Nunca fui de esas personas que hacen cosas para que todo el mundo los mire; o que se compran ropa brillante y de todos colores como para decir “mírame, mírame”. Yo prefería lo contrario… - ¿Qué?. – Preguntó. Aún con nuestras manos alzadas, y es que él tenía más fuerza que yo.
- Baja la mano.
- Si es lo que quieres… - se encogió de hombros y me obedeció.
- ¿Tu eres…-Comenzó Andy.
- …Tonta?. – la interrumpió Tom. Yo les miré sin comprender. – digo… tienes el mejor chico del internado contigo y tu…-Esta vez Andy lo interrumpió a él.
- Como si nada, e incluso intentas disimularlo. – me mordí el labio inferior para no reírme. Y es que Tom y Andy eran tal para cual. Incluso completaban las oraciones del otro... eran dos personas tan parecidas y diferentes a la vez que quizás... si alguna vez lo hubiesen intentado... podría haber dado resultado.
- No me gusta presumir. – dije finalmente mientras entrábamos en la clase. Nos dirigimos a nuestros respectivos asientos, que por cierto, los habíamos acomodado de manera diferente: Lidia y Andy, Andreas y Tom y Bill y yo. Así estaríamos más cómodos.
El resto del día fue relativamente normal, sin tener en cuenta que nos sentamos en la mesa de los populares en el almuerzo a “comer”, y que Lea estaba casi en frente mía mirándome con odio y con ganas de matarme… también debo mencionar que con mi Bill el día era mucho más corto y feliz… feliz, la felicidad debería ser algo duradero de toda la vida… pero no era adí, yo ya lo había comprobado... y aceptado.
La última hora de clases: deporte. Hoy, para dar comienzo a todo el rollo de practicar el deporte, la profesora había decidido hacernos una clase teórica con un video. No me interesaba en absoluto... por lo que le di toquecitos en la pierna izquierda a Bill por debajo de la mesa. El se volteó a mirarme..
- Me aburro. – le susurré.
- Y yo… quiero salir de aquí. – dijo en el mismo tono que yo. Yo suspiré.
- ¿Donde me llevarás este fin de semana?.
- No te lo diré. Primero hay que ver caso me dejan sacarte de aquí… le diré a mi madre que venga a hablar con alguien. – yo asentí. – será genial.
- No lo dudo… - nos quedamos en silencio unos segundos.
- Quiero que me saquen de aquí.
- ¿De la clase?.. – Pregunté susurrando, no esperé a que Bill me respondiera y comencé a hablar con voz fuerte. – Si, yo tampoco quiero estar en esta clase… es taaan aburrida... lo único que quiero es irme a dormir a mi habitación. – di un bostezo fingido. – es que las clases no puede ser más… entretenidas?.. Y tomando en cuenta que es deporte… imagínate una matemáticas así… ¡todo el mundo se dormiría!. – Bill me miró con cara de circunstancia y toda la clase nos miró, con profesora enfadada incluida.
- Liza…- Intervino Bill
- ¡Fuera! Los dos fuera de mi clase. Ahora.
Cogí mi bolso y lo arrastré hasta salir de la clase, pero es que era tan estúpido hacer una clase teórica en deportes… cuando Bill cerró la puerta después de salir, le cogí la mano y comenzamos a caminar rumbo a... no lo sé… él me llevaba.
- Trabajo
hecho... ¿qué quiere hacer ahora?-Sonreí ampliamente.
- Podríamos ir a mi habitación…
- Podríamos ir a mi habitación…

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