24 febrero, 2012

Capítulo 17 /Sacred









                                                Capitulo 17 

Di un pequeño salto al escuchar dos suaves golpes en la puerta. Intenté tranquilizarme, seguramente era Rose, que venía con mi móvil. 
- Hola. – Me saludó asomando la cabeza por la puerta. – Ten tu móvil. – me lo lanzó a la cama. – por la noche volveré a verte. – y acto seguido cerró la puerta.  Habían pasado solo dos horas desde que ella se había ido y eran las dos de la tarde. Seguramente mi padre estaba almorzando y por eso ella había venido aquí a dejarme el móvil.
Lo tomé y miré la pantalla. Ocho llamadas perdidas... y todas de Bill. Le di al botón verde y esperé a que contestara. Estaba impaciente, necesitaba oír su voz, sólo con eso me conformaba.
Sonaron cinco largos pitidos hasta que una voz algo adormilada contestó.
- ¿Hallo?
- ¿Bill?.
- ¿Eh? ¿Liza? ¿Por qué no me contestaste hace un rato? ¿Estás bien? ¿Te pasó algo?. – me eché a reír forzadamente.
- No, no.. no me pasa nada.. – sentí un suspiro del otro lado de la línea. – ¿Y tu como te encuentras? 
- Ahora que llamaste me siento mejor. – Mis mejillas enrojecieron al instante. ¡Pero si ni siquiera me estaba mirando!.
- Tonto. – Bill rió.
- Te echo de menos cariño…
- ¡Bah! Si sólo llevamos unas horas separados, no exageres.
- ¿Exagerar? ¡Pero si ha pasado un día entero!. – ¿Qué?... entonces había dormido un día entero y no unas horas como yo creía…
- ¿Qué día es hoy?-Pregunté confundida.
- Viernes. – Ok… quizás el golpe en la cabeza había sido un poco más fuerte de lo que pensaba… 
- Oh, vaya… ¿Tú estás en el internado, no?
- Si. – nos quedamos en silencio unos segundos sin saber que decir. – ¿Sigue en pié lo de mañana?.
- ¿Lo de qué?
- Ya sabes... lo de mañana… que yo te llevaría a un lugar especial. – ¡mierda! ¡No! ¡No podía ir como estaba! Con las pintas que traía me confundirían con cualquier cosa.
- Bill.. yo no puedo ir… em… no iré al internado hasta el viernes.
- Pero hoy es viernes.
- No, tonto, - reí . – hasta el otro viernes.
- ¡¿Qué?! ¿Y por qué?. – porque no puedo salir así de morada, le respondí mentalmente.
- Quiero… pasar tiempo con mi padre. – en mi vida había creído que diría esas palabras… Casi podía ver como Bill alzaba una ceja.
- ¿Tiempo con tu padre…?.
- ¿Qué? ¿No puedo? Yo también necesito pasar tiempo con mis seres queridos, Bill. – “seres queridos”. 
- Pero no te enojes, bonita. La semana será muy larga.. – se quejó.
- Te llamaré todos los días… ni que estuviera en otro país. – reí.
- Si tu no me llamas, lo aré yo. 
- Como quieras… - suspiré... Dios, que dolor…
- Hasta por teléfono eres hermosa… - una sonrisa se dibujó en mi rostro. – ¿No tienes nada que decir al respecto? – me mordí el labio inferior. – ¿Ahora te da vergüenza?-Rió.- Pues que sepas que te amo Elizabeth. Por siempre y para siempre.
- ¡Pero qué cursi eres! – reí, el también lo hizo.
- Preciosa, te tengo que colgar… por la noche te llamo. Ahora me voy a almorzar… ¡ah! Y por cierto... quiero que comas algo..
- Biiill – me quejé.
- Nada de Biiill – dijo imitándome. – Sólo comes ¿de acuerdo?
- Si.. – dije de mala gana.
- Prométemelo.
- Lo prometo..-Suspiré.- Y prometo hacerte un listado de todas las cosas que he comido y entregártelo para que le hagas un timbre y lo archives en una carpeta con datos forenses.-En cuanto colgara el teléfono seguramente me podría manos a la obra para inventar la lista. Podría poner chocolates y sushi, por ejemplo.
- ¡Que graciosa estás hoy!
- Seguro… - reí.
- Ya, te dejo… adiós princesa..
- Adiós. – Me despedí para luego colgar con una sonrisa en el rostro… y es que Bill de una u otra manera… siempre me sacaba una sonrisa…
El resto del día me lo pasé en mi cama boca arriba mirando el techo e intentando descubrir formas… vamos, había que matar el aburrimiento de alguna manera. Lo que más deseaba era volver a ese internado para ver a los chicos… ¿Qué sería de ellos? Bah, no importaba… ahora solo me tenía que concentrar en curarme lo más rápido que podía para poder salir de esta casa… sino, mi padre podría volver a… golpearme.
Entonces se me vino a la cabeza la zorra de Lea… puta desgraciada. Estaba en mi lista de enemigos justo debajo de mi padre. Hasta le había dicho al director una mentira sobre mi... y a esto… cuando iba saliendo del despacho, me había chocado con Bill… ¿pero por que estaba él allí?... recuerdo las palabras que les dijo a los otros: “Yo no iré. Tom, tu hablar por mí con el director y luego me dices que tal.” Y luego esa voz desconocida le había contestado: “Bill, necesitamos que esté aquí.” ¿Pero para que lo necesitaban? ¿Qué era eso que tenían que hacer? Debía de haber sido muy importante. Se lo tenía que preguntar a Bill… el no me lo podía ocultar... ¿O si?.. no, claro que no, yo era su novia.
Cerca de las nueve de la noche picaron a la puerta. Supuse que era Rose, ¿quién mas podría ser…?
- Adelante. – la puerta se abrió con lentitud y vi aparecer una bandeja repleta de comida, luego pasó Rose y cerró la puerta con el pie.
- Te traje la comida, Liza. 
- Gracias. – dije mientras recordaba las palabras de Bill: “quiero que comas, Liza”. Mi estómago rugió. 
- Te dejaré esto aquí. – dijo mientras ponía la bandeja sobre la cama. - Y le iré a preparar la cena a tu padre… hasta mañana, mi niña. 
- Hasta mañana Rose. 
Rose salió de la habitación cerrando la puerta tras de sí, dejándome sola con esa bandeja de comida tan apetecible que estaba a los pies de mi cama. Me mordí el labio inferior mientras la contemplaba… había una taza de leche, tostadas con dulce de algo, un pastelito, un vaso con exprimido de naranja, una fuentecita de vidrio con fresas y un poco de crema para las fresas. Eso parecía un desayuno… pues, estaría bien comenzar con eso. Me dije a mi misma. 
Cogí el vaso y le di un sorbo. Estaba rica. Luego le di un mordisco a las tostadas y sonreí al descubrir que el dulce era de cerezas, mi favorito… esta Rose, se sabía todos mis gustos… 
En ese momento sonó mi móvil. Dejé todo en la bandeja y estiré la mano que tenía libre hacia la mesita de noche y lo cogí con cuidado de no golpearme el “dedo malo”. Le di al botón verde como pude y contesté sin siquiera mirar la pantalla para ver quién me llamaba.
- ¿Hola?
- ¡Lizaaaa!. – escuché un voz de chica del otro lado.
- Andy… 
- Tu quién crees. – yo reí.
- ¿Qué haces llamándome a esta hora?. 
- Tú sabes que yo no me duermo temprano. – las dos reímos. – te llamo por dos cosas. 
- ¿Qué cosas?
- No me interrumpas. La primera cosa: saber cómo estabas y porqué no había venido… nos tenías tremendamente preocupados a todos… 
- Es que me quedaré unos días en casa, para estar con mi padre …
- Juraría que hace dos meses no lo querías ver... – reí nerviosa.
-¡Pero que cosas las que dices! No.. Lo que pasó fue que en esa época… em… - dios, que se me ocurra algo rápido. – mi padre me había bloqueado las tarjetas de crédito… y tu sabes cómo van esas cosas. 
- Ok.. – dijo con voz de no creérselo del todo. Entonces del otro lado de la línea se oyó un “pásamela a mi”.
- ¿Quién es?
- La segunda cosa por la que te llamo. – dijo riendo.
- ¿Y….?
- Que a Bill se le acabó la batería del móvil y se ha pasado toda la mañana molestándome para que te llame. – me eché a reír. 
- Déjame hablar con él. 
- Ok. Pero que no me vaya a gastar mucho dinero.
- No... anda, no seas mala. 
- Está bien.. ten.. – al instante escuché otra voz, dulce, muy dulce.. esa voz tan suave que me encantaba.. sólo que esta vez sonaba ansiosa..
- ¡Liza! – reí.
- Si, soy yo.. ¿quién si no?
- ¡Tonta! Te echo de menos…
- Y yo.. 
- ¿Has comido…? – me preguntó bajito... ¡cómo no! Siempre salía con lo mismo.. bueno, no siempre, solo un par de veces desde antes de ayer…
- Si, ahora mismo estoy comiendo unos manjares deliciosos que me preparó Rose.. 
- ¿Ves? No es tan malo... ¿o me equivoco?.
- No te equivocas en absoluto. Me quedaré aquí por siempre comiendo todo lo que Rose me prepare… – dije para picarlo un poco.
- Y supongo que no volverás al internado para ver a tu novio…
- Exacto… esta comida me gusta. 
- ¿Prefieres un plato de comida de Rose antes que a mi? – dijo fingiendo su indignación.
- Si. 
- ¿Entonces no me quieres..? – casi me lo podía imaginar del otro lado del teléfono haciendo un pucherito… me eché a reír. – ¿De qué te ríes?
-De ti.
- ¡No seas así!. Te burlas de mi por estar loco POR TI. – dijo cargando la voz en las últimas dos palabras. Yo reí más fuerte. – ¡para ya! – en ese momento recapacité y cerré la boca mordiéndome los labios para detener mi ataque de risa. Mi padre me podía oír. – así está mejor..
- ¿Tu crees?
- Te ríes tan fuerte que tuve que alejar el móvil para no quedar sordo.
- Lo siento. – dije reprimiendo una carcajada. – oye Bill, debo cortarte. – dije al escuchar pasos que se acercaban. Eran pasos demasiado fuertes para ser los de Rose o de otra empleada de la casa. 
- Pero.
- Lo siento… mañana te llamaré. Te quiero, ¡adiós!
- Te qui… - no alcanzó a terminar ya que yo ya había colgado. Me apresuré en meter el móvil bajo una almohada y asegurarme de que no se viera. Luego cogí otra y la tiré sobre la bandeja. Ojala no fuera mi padre… los pasos cada vez estaban más cerca… sería mejor que me encontraran haciendo algo divertido… 
Me levanté de la cama y caminé hasta quedarme frente al espejo. Un segundo después la puerta se abrió.
- ¿Por qué haces tanto ruido?. – me preguntó con la voz dura y fría de siempre. Los latidos de mi corazón se aceleraron por el miedo… a tal punto que el pecho me dolió.
- P.. por..
- Será mejor que te calles. – yo asentí. – Más te vale que no escuche nada… si no… tengo algo para ti. – bajé la mirada y retrocedí un paso… - ¡mírame cuando te hablo!. – me gritó. Yo no quería alzar la vista, tenía miedo… dios, y quien no lo tendría… entonces sentí como enredaba sus dedos en mi cabello y tiraba de ellos de tal manera que mi cara quedó a centímetros de la suya. – Necesitas aprender modales. 
- Suéltame, por favor. – le susurré con la voz quebrada.
- Ya verás cuando regrese mañana… - y acto seguido me soltó dejándome caer en el suelo… las palabras quedaron flotando en el aire… “Ya verás cuando regrese mañana”…
Y de pronto algo se me vino a la cabeza.. el plan perfecto..
… Mañana no me encontraría… 

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