Capítulo CINCO
Caminé rápido, quería llegar luego a casa. Todo
esto me había dejado una fea sensación… era como si algo grande viniera en
camino… algo… algo nuevo y malo en mi vida.
Estupideces, estaba siendo un paranoica como
siempre. Sí, eso era. Me había tomado muy enserio lo que Tom había dicho, nada
más.
Me acomodé el cabello detrás de la oreja y seguí
caminando. Que frío hacía… Dios, como odio el invierno. Odio andar con un
montón de ropa puesta, la bufanda con cinco vueltas alrededor del cuello,
camisetas debajo de camisetas, calcetines sobre calcetines y lo peor de todo…
quitarse la ropa al final del día. Quería días de calor… primavera, vacaciones,
verano, piscina, diversión, tiempo... y cada vez quedaba menos… Dos meses, dos
meses y las clases terminaban. Y es increíble lo que pueden pasar en dos meses.
Quizás, en dos meses más Matt y yo ya éramos novio y podíamos divertirnos
juntos en el verano. ¡Aw!, sería tan genial, pasar el día juntos en el parque,
abrazados… caminar bajo el sol tomados de la mano, ir a la piscina juntos,
comer helado… uy, sería el verano perfecto. Si todo el plan que teníamos con
Nina salía bien… este podía ser el mejor verano de mi vida.
Esto me hacía sonreír como boba sin poder
evitarlo. Dios, que tonta soy.
Le di al timbre tres veces, como era de costumbre
y esperé. Miento, no esperé… Alison abrió la puerta a los dos segundos y me
arrebató la bolsa de las manos antes de salir corriendo.
-¡Mamá Jenna ya llegó, ven rápido!
Le expliqué de pasada a mi madre lo que había
pasado con el resto del dinero y mientras estaban listas las palomitas subí a
mi cuarto. Me quité un poco de ropa y me amarré el cabello en una coleta.
Después de todo aquí adentro estaba calentito. Mientras me quitaba los zapatos
para ponerme mis pantuflas favoritas-de elefantes- sonó mi teléfono. Lo busqué
con la mirada… encima del escritorio, lo alcancé y contesté.
-¿Si?-Logré ponerme la primera pantufla y me
dispuse a quitarme el otro zapato.
-¡Hola, Jenna!-OMG, era… era…. ¡MATT!
-M…matt-Solté sorprendida. Él rió del otro lado de
la línea… y alguien más también lo hizo. No estaba solo.
-Am.. y… ¿Cómo estás?
-B…bien.-Rió otra vez.
-Am.. un… que bien… am… este… Ben te da
saludos.-Sonreí.
-Dale mis saludos también.
-De acuerdo. … Jenna te da
saludos.-Rió.-Hecho.-Hizo una pausa.-A lo que iba. Te llamaba para que quedáramos…
ya sabes salir… Ben y yo teníamos ganas de ir a una fiesta el sábado… es el
cumpleaños de una amiga, y yo supuse que a ti y
a Nina les encantaría venir con nosotros… para divertirnos.-Volvió a
reír. Y yo no entendí por qué. Quizás estaba nervioso… igual que yo… que tenía
estrujada la pantufla de elefante en mi mano derecha.
-Creo que acepto tu invitación…-Si es que mamá me
deja ir, claro… pff, yo TENGO que ir a esa fiesta. A lo mejor se da lo
esperado… quien sabe. ¡Qué emoción!
-Excelente. Nos vemos mañana entonces.-Volvió a
reír. ¡Qué tierno era!
-Nos vemos…
-Adiós.
-Adiós… oyes ya deja de hacer es…-alcancé a
escuchar antes de que cortada la llamada. No le di importancia… pff, no tenía
importancia. De seguro Ben lo estaba molestando.
Sonreí emocionada… me puse la pantufla y le
escribí un mensaje a Nina... ya que casi no tenía saldo para hacer una llamara.
Adivina
con quién tenemos fiesta el sábado... tienes permiso para saltar por tu habitación
como una desquiciada.
…
Uy, estoy despierta. Pero que pereza tengo… no
quiero levantarme. Debe ser temprano. Hoy es… sábado. Podría dormir un ratito
más y…
¡Sábado! ¡Es el día de la fiesta! ¡Hoy tengo que
salir con Nina a comprarnos ropa nueva!
Me levanté de la cama y casi corrí al
armario. Tenía tan poco tiempo para
encontrar un buen traje, arreglarme el cabello, maquillarme y todo ese tema.
Debía apresurarme o no encontraría el vestido adecuado y terminaría en la
fiesta con algo horrible puesto encima. Tomé unos jeans, una camiseta manga
larga de color rosa pálido, un sweater gis, ropa interior, mis converse rosas y
lo lancé todo sobre la cama. Después tome un par de toallas y me metí en el
baño. Me duché a la velocidad de la luz. Me vestí, sequé el cabello, me puse
delineador y labial.
Tomé mi chaqueta y salí a paso rápido de la
habitación. Me metí en la cocina. Mamá y Lulu estaban ahí. Ni señales del
monstruo y de Niki.
Desayuné, hablé un rato con mamá y después salí.
Al llegar a la casa de mi amiga, ella ya estaba lista y esperándome.
Acabé comprándome una falda con pretina alta,
ajustada y corta por encima de la rodilla de color negro con una camiseta manga
larga, algo suelta que llegaba por encima del ombligo. Tenía brillos y ese tipo
de cosas que se suelen llevar en las fiestas. También compré un par de aros que
me parecieron totalmente de diva, un anillo
y un colgante a juego. Con eso ya me había gastado
toda la mesada y no me alcanzaba para zapatos nuevos… pero usaría los tacones
que mamá me había comprado para cuando mi prima Megan se casó hace seis meses.
Nina se compró un vestido negro bastante bonito, que le hacía ver las piernas
mucho más largas.
Nos fuimos a mi casa y allí estuvimos trabajando
en nuestra imagen toda la tarde. Quería impresionar a Matt. Quien sabe… a lo
mejor algo bueno pasaba esta noche. Podría ser el comienzo de algo o que se yo…
después de todo era una fiesta, y todo puede pasar en una fiesta. Que emoción.
Matt y Ben vendrían a buscarnos a las nueve. Nos
iríamos en taxi. Y es que no quedaba tan lejos pero los chicos habían pensado
en todo y no nos querían hacer caminar si llevábamos tacones. Que lindos y
considerados. Y es que eran los chicos perfectos… perfectos para nosotras. Y
era genial porque estábamos siendo la envidia de todas las chicas de la
escuela. Y es que es obvio, los chicos más guapos del lugar se habían pasado
las últimas tres semanas con nosotros y ahora íbamos a una fiesta juntos. Esto
era demasiado bueno para ser cierto. Lo pensaba y comenzaba a buscarle el lado
malo al asunto… ¡pero no había nada malo o extraño! Quizás la suerte, al fin,
estaba de nuestro lado. Quizás este era mi momento para enamorarme. ¡Y es que
sería tan lindo! En un mes y medio sería verano… y lo pasaría junto a mi novio,
el chico más guapo, amable, simpático y perfecto del planeta. Estas serían
lejos las mejores vacaciones de mi vida.
Y como ellos ya nos habían dicho, a las nueve en
punto sonaba el timbre. Tomé mi chaqueta de cuero, tiritando de los nervios, y
bajamos las escaleras dando grititos. Nina estaba igual o más histérica que yo.
Y es que cualquiera lo estaría en esta situación.
Abrí la puerta… y la boca casi me llegó al piso.
¡Matt estaba guapísimo! ¡bah, que digo! Guapísimo se quedaba corto. Esto es
tan… tan increíble. Es como para llorar. Y es que nunca pensé que un momento
así llegaría… los chicos más guapos del universo, en la puerta de mi casa,
esperándonos para ir a una fiesta. ¡Es de lo más emocionante!
Ben nos abrió la puerta para subirnos al taxi. No
puedo creer que sea tan caballero… es… es genial que queden chicos así en el
mundo.
Durante todo el viaje Nina y yo nos mirábamos sin
poder creerlo, compartiendo sentimientos
y casi hablando con la mirada.
Al llegar allá, Matt me ayudó a bajar y entramos
tomados de la mano a la casa. Y sí que era una casa, más bien una casota…
¡enorme! Seguro tenía piscina y todo. Matt me guió entre la gente, saludando a
algunas personas, chicos, chicas de su grado que obviamente lo conocían. Y es
que, buff, como para no conocerlos, a él y a Ben… y a todo esto... hasta se me
había olvidado Nina. Miré hacia atrás mientras Matt seguía llevándome de la
mano hacia una mesa donde había bebidas. Nina estaba allí, con Ben, hablando
con una chica rubia y delgada. Me despreocupé. Matt me sirvió. Y creo que casi
muero cuando él se acercó a mi oído para preguntarme si quería hielo. Ese
escalofrío, la cosquilla en la panza y la sensación de debilidad en las
piernas no era algo que se sintiera
todos los días… bueno, en realidad, desde que pasaba la mayor parte del tiempo
con los chicos esto iba seguido, porque claro, estaba Matt… pero esta vez, esta
vez había sido diferente. Estábamos bastante cerca y el ambiente, la noche, las
luces, la música... no lo sé… pero le daba un toque especial. Me sentía fuera
de mi, era como si no fuese yo misma.
Nina y Ben nos alcanzaron en ese momento. Y antes
de que pudiera decir algo, una chica apareció de la nada y se lanzó encima de
Matt con los brazos abiertos. Deduje que esta era la chica de la fiesta y la
saludé de un beso en la mejilla.
Estuvimos conversando a gritos por un rato,
incluso se nos unieron un par de personas más. Hasta que a una pelinegra se le
ocurrió sacar a Matt a bailar. Y claro, él no se negó. Me dijo que luego
volvía. Después desapareció Ben. Ni siquiera Nina se dio cuenta. Pero no pasó
nada… no es que nos hubiésemos aburrido o algo así… de hecho lo pasamos
bastante bien. La de la fiesta, Sophía, resultó ser también una conocida de mi
hermana. Y nos invitó a salir fuera de la casa.
Y sí… también tenía piscina. Nos quitamos los
zapatos y nos quedamos sentadas en el borde. Su novio se nos unió luego y ella
no tardó en marcharse a bailar.
-Genial.-Comenté, bebiendo un poco de bebida.
-Y son sólo las once…- Bostezó.- Quiero saber
donde está Ben…
-También yo. Digo… saber donde está Matt.- Nina
sonrió de medio lado. Conversamos un rato más. Hasta que unos chicos vinieron a
buscarnos para ir a bailar. Al principio no tuve ganas, pero Nina acabó
convenciéndome.
Y así fue como pasó la noche. Bailando con chicos,
sin saber de Matt. Fue… extraño. Porque habíamos entrado aquí tomados de la
mano y ahora ni señales de él. Ardía de rabia al pesar que podía estar con
alguna chica besándose o haciendo algo mucho peor. Y es que… aunque no fuésemos
nada no podía evitar sentir celos. Matt era mío. O pronto lo sería… LO SERÍA.

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