Capítulo CUATRO
-¿Jenna?-Escuché
al momento en que sentía que algo tiraba de mis párpados hacia arriba
con fuerza.-Tengo hambre.-Me soltó. Cerré
los ojos, era sábado… no quería levantarme temprano. Me quejé.- ¿Estás
despierta?-Me picó la cara con sus pequeños dedos. Bostecé y me levanté de
golpe.
-¿Qué quieres?
-Tengo hambre… y Nina está aquí.-Me sonrió.
-¿Nina? ¿Tan temprano?-Me alarmé, levantándome de
la cama. ¿Por qué…?
-Es hora de almorzar… muero de hambre y Niki
salió.-Se llevó ambas manos a la panza y comenzó a quejarse dramáticamente.
-Ya deja eso….Enseguida bajo y te doy algo de
comer.-Caminé hacia la puerta de la habitación a paso lento.
-Yo que tú… me arreglaría un poco el cabello.-
¿Arreglarme el cabello? Me pasé la mano un par de veces y bajé las escaleras
refregándome los ojos. Sentía a Alison bajando detrás de mí. Llegué abajo, me
quité la mano de los ojos y busqué a Nina con la mirada. Di con ella al
instante. Había dos personas más allí también. Quedé en shock. No era posible
que nadie me hubiese avisado… ¿Qué se suponía que tenía que hacer ahora? ¡Dios,
estaba en pijama! ¡Qué vergüenza! Esto no me podía estar pasando…
-¡Jennaaa!-Exclamó Nina, abriendo los brazos y
corriendo hacia mí.-Traje a los chicos, salúdalos.-Por suerte me cubrió por
completo. No era gracioso aparecer con un pijama rosa lleno de ovejitas al
frente del chico que te gusta. Les hice una seña con la mano.
-Hola-Me saludaron a la vez. Nina me metió en la
cocina y cerró la puerta.
-¿Qué haces con… con eso?-Me señaló. Miré mi
pijama… era lindo, si, me gustaba ¡Pero para dormir!
-Debiste avisarme.-Pateé el piso.- Matt me vio
así.-Me levé las manos a la cara, avergonzada.
-No te pongas así, tampoco está tan mal… es… agh,
veníamos a visitarte.-Tomó mi mano, tirando de mi hasta llegar a la mesa de la
cocina.-A todo esto… he visto como Matt te mira.-Alzó las cejas repetidas
veces. No pude evitar sonreír.
-¿Te ha dicho algo?
-Bueno… Ben y Matt hoy me dijeron que podríamos
ser amigos. Los cuatro, ya sabes… amigos.-Me mordió el labio inferior.-Esperemos
que ese “amigos” sea sinónimo de novios… aunque para los chicos suele ser
así.-Sonreí bobamente. Es que no lo podía evitar. Nina suspiró.-Ve a vestirte,
yo prepararé algo para tu hermanita.
La abracé, le di las gracias mil veces y luego
salí de la cocina a paso rápido. Los chicos me vieron y sonrojada a más no
poder los invité a sentarse y les dije que bajaría enseguida.
Me duché en cinco minutos, vestí en tres y arreglé
en diez. En veinte ya estaba abajo. Al llegar todos comían un plato de pasta en
la cocina e incluso había uno para mí.
-¡Que rico!-Me senté en la mesa y enseguida miré a
mi amiga, frente a mí.- Gracias.-Tomé el tenedor y probé. Delicioso.
-En realidad los chicos me ayudaron un poco.
Estaba haciendo un desastre… pero Ben salvó la comida.-Lo miré. Qué bien.
-Gracias.-Le agradecí. Simplemente asintió, él con la boca llena de
comida. Que tierno.
-Quiero helado.-Pidió mi hermanita. Rolé los ojos.
-Alison… no tenemos helado.
-Podemos ir a comprarlo.-Dijo Matt. Alison
aplaudió, lanzando el tenedor lejos. Matt lo recogió.
-Me caes bien, Matt.-Le dijo, cerrando ambos ojos
en un mal intento de un guiño.
-Tú también me caes bien,
Alison.-Nos echamos a reír.
Al terminar de comer me ofrecí a ir con Matt comprar el helado. Dejamos a Ben y Nina a cargo de la monstruo. Tomé del dinero extra que nos había dejado mamá y salimos. Por suerte había un pequeño negocio no tan lejos, donde podríamos comprar.
Al pasar frente a la casa de Nina, y sin dejar de conversar y reír con Matt en ningún momento, me fijé en que el mismo chico de la noche anterior iba saliendo de allí, sosteniendo un cigarro en una de sus manos. Me miró. En ese momento recordé lo de Andreas. Disimuladamente vi la hora en mi teléfono, aún quedaba un media hora… no tenía que preocuparme. Aunque no sé por qué razón me había inquietado tanto el hecho de que el amigo de Andreas me hubiese visto con Matt. Quizás era por lo que me había cuestionado anoche… no tenía que quedar con Andreas si no estaba interesada en él. Esto me hizo sentir un poco culpable. Matt se dio cuenta de mi cambio de actitud al ver al chico ese y me hizo algunas preguntas. Me pareció bastante raro que se diera cuenta de algo que yo había disimulado muy bien.
Al terminar de comer me ofrecí a ir con Matt comprar el helado. Dejamos a Ben y Nina a cargo de la monstruo. Tomé del dinero extra que nos había dejado mamá y salimos. Por suerte había un pequeño negocio no tan lejos, donde podríamos comprar.
Al pasar frente a la casa de Nina, y sin dejar de conversar y reír con Matt en ningún momento, me fijé en que el mismo chico de la noche anterior iba saliendo de allí, sosteniendo un cigarro en una de sus manos. Me miró. En ese momento recordé lo de Andreas. Disimuladamente vi la hora en mi teléfono, aún quedaba un media hora… no tenía que preocuparme. Aunque no sé por qué razón me había inquietado tanto el hecho de que el amigo de Andreas me hubiese visto con Matt. Quizás era por lo que me había cuestionado anoche… no tenía que quedar con Andreas si no estaba interesada en él. Esto me hizo sentir un poco culpable. Matt se dio cuenta de mi cambio de actitud al ver al chico ese y me hizo algunas preguntas. Me pareció bastante raro que se diera cuenta de algo que yo había disimulado muy bien.
Incluso me preguntó si lo
estaba molestando, pero yo me empeñé en convencerlo de que no era nada y que no
me estaba molestando. No quería que se fuera. No antes de comer helado y hablar
un rato… hasta las cuatro. Matt no podía saber que yo iba a salir con otro
chico. Quizás que cosas pensaría de mi. Ugh, esto no podía volver a repetirse,
le aclararía las cosas a Andreas hoy mismo. No lo dejaría pasar.
Mamá llegó a eso de las siete. Obviamente corrí a
saludarla emocionada… y a preguntarle cómo estaba la abuela. Después, tras
contarle lo del incidente de Alison en la escuela y un par de cosas más me fui
a mi habitación. Allí me quedé hasta que dio la hora de dormir. No me sentía
bien. Era como si… hubiese cometido un error. Me mordí el labio inferior. Hacía
tiempo que no me sentía así de culpable. Y eso que no había hecho nada… bueno,
Andreas había estado aquí con nosotros, y Matt… bueno, nos habíamos acercado un
poco más de lo habitual y me había abrazado y… tampoco había sido algo tan
exagerado… en realidad era un juego en el que todos participamos, excepto
Andreas. Ugh, es que su cara lo decía todo. Yo ni siquiera pude hablarle y
dejarle claras las cosas porque… soy una estúpida. Pero de esas ESTÚPIDAS MUY
ESTÚPIDAS. No me gusta hacer sentir mal a la gente, pero es que no me había
dado cuenta hasta que se fue… quizás mañana hablaba con él. Si es que podía
claro, o la próxima vez que lo viera. Después de todo… mañana era domingo y
quería descansar… o tal vez salir con Nina, Ben y Matt. Tomar un helado, ir al
cine, hacernos fotografías…
Pero nada de eso sucedió. Es más, ni Nina ni yo
supimos algo sobre ese par en todo el día y como teníamos uno de esos trabajos
individuales de poco menos de mil páginas para entregar el martes decidimos
terminarlo hoy para mañana poder salir con los chicos.
Cerca de las cinco mi trabajo estaba listo. Bajé a
ver que había de comer.
-¿Terminaste?-Me preguntó mamá. Miré el helado que
estaba decorando con crema y chispitas de colores sobre la mesa. Se me hizo
agua la boca.
-Si.-Sonreí.
-Ya era hora.- Esparcí las pequeñas chispitas
encima del que se suponía sería mi helado. Le puse muchas.- ¿No vas a ir donde
Nina?
-No creo, má.- Suspiré. Tenía que dejarla terminar
con su trabajo y yo no quería que me invitara a “ayudarla a trabajar”-Que bueno
que la abuela ya está bien, ¿no?
-Si.-Sonrió.- ¿Puedes buscar a Alison?-Asentí.
-¡ALISOOOOOOOOOON! ¡HAY HELADO!-Grité.
-Para eso hubiese gritado yo.- Roló los ojos. Guardó
el helado sobrante y la crema en el refrigerador. Enseguida llegó Alison
corriendo, se sentó en una silla e instantáneamente comenzó a atragantarse con
helado.
Estuvimos conversando un rato. Y quedamos en ver
una película todas juntas antes de irnos a dormir. Alison comenzó a hacer show
de que quería cabritas… y al no tener, mamá me encargó que comprara algunas de
esas que se hacían en el microondas.
Tuve que cambiarme de ropa antes de salir y
abrigarme un poco. Había mucho viento. Fui al negocio más cercano a mi casa. No
había palomitas… así que me compré unos dulces y me decidí a caminar un poco
más. Al supermercado que quedaba más cerca. Casi nunca iba a comprar allí.
Sobre todo porque Niki y sus amigos solían juntarse en el estacionamiento y
hacer piruetas con sus sk8 o como se llamen. A demás, tampoco es que yo viviera
en uno de esos barrios privados o de buenas personas… ok, ok, en el lugar donde
yo vivía se podía andar por la calle sin temer por su vida, pero donde se
encontraba el supermercado este y donde la mayoría de los amigos de Niki
vivían… pues… quizás era algo peligroso por la noche. Por eso es que Niki es
tan “así”, porque se junta con esta gente. No lo digo en forma de desprecio, ni
mucho menos… es sólo que… son extraños.
Y como era de suponer, Niki y sus amigos estaban
allí. Intenté no mirarlos y pasar lo más desapercibida posible. Estaban lejos.
-¡Eh, Jenna!-Me detuve. Había sido mi hermana.
Genial. Tragué saliva y me volteé. Sabía lo que vendría ahora.- ¡¿Puedes venir
un momento?!- Siguió gritando, para que yo pudiera escucharla. Suspiré. Si no
iba ahora me estaría esperando al salir o bien iría a buscarme adentro y no me
dejaría comprar en paz. Caminé hacia ella lentamente, sintiendo ganas de
echarme a correr al observar uno a uno a sus amigos. Andreas también estaba
allí.
-¿Qué?-Le pregunté. Uno de sus amigos me ofreció
un cigarro. Obviamente me negué, no iba a quedarme a fumar con ellos… a demás,
mamá se daría cuenta.
-¿A qué vienes?
-A comprar.-Me encogí de hombros. ¿Para qué otra
cosa vendría a un supermercado?
-Y… ¿te sobra dinero? Mamá no se va a enojar su me
pasas el resto.-Fruncí el seño. Planeaba comprar más cosas para comer a demás
de las cabritas para microondas.
-No.-Contesté. Sabiendo que igualmente acabaría
dándole todo cuando sus amigos me lo pidieran. No podía decirles que no. Me
intimidaban.
-Vamos, hermana… es que hace calor, y tenemos
sed...-Rió. Sus amigos rieron con ella. Me acomodé el cabello detrás de la
oreja y suspiré. Miré fugazmente a Andreas, este estaba al lado del chico de
las ratas y conversaba con él como si no le importase mi presencia. Me fijé
también en que el otro chico, el de la TV estaba allí también y hablaba con una
chica pálida, cabello negro increíblemente largo y que usaba labial rojo en
exceso. Sentí ganas de pedirle a Andreas que me acompañara, para poder
hablar.-…¿Y?
Lo había olvidado.
-Y… no. Tengo que comprar muchas cosas, lo
siento.- Di media vuelta.
-¡Pero, Jenna!-Se quejó.-Kevin, no dejes que se
vaya.-Su novio me sujetó del brazo y me volteó con suavidad. Me sonrió.
-Es sólo un poco de dinero.-Pidió sin soltarme.
-Con todo el dinero que les he dado podría haber
acabado con el hambre en el mundo… ¿y te atreves a pedirme “algo de
dinero”?-Alcé ambas cejas, soltándome. Kevin no me asustaba… vamos, era Kevin,
el novio de la tonta de Niki, el hermano de Nina… lo conocía desde siempre.
-No me jodas, enana…-¿Porqué siempre tenía que
poner esa cara? Me tomó del brazo de nuevo.
-Kevin…-Intenté soltarme.- Niki, ya dile que…-Me
quedé en silencio. No me dejarían ir, lo sabía.
-Jenna… querida…
-Bien.-Espeté.-Pero primero debo comprar, el
vuelto es suyo.
-Perfecto. Oh, esto está mejor… Oilver puede ir a
comprar contigo y así no tardamos más de la cuenta. Tú no tienes que venir
hasta acá para darnos el dinero y nosotros no tenemos que esperar por nuestro
refresco. Todos ganamos.
-Pero…
-Ya ve. Oliver te acompañará. Lo conoces, ¿verdad?-Negué.-
Bueno, él es Oliver.- Dijo señalándome a un chico moreno, rapado y con ropa
ancha. Si no me fallaba la memoria era el mismo chico que había estado en mi
casa hace unos días.-Experto en grafitis.-Soltó con un tono orgulloso. No supe
que decir. Él SI me asustaba. Eran dos metros de músculos con un rostro de “voy
a hacerte puré”.-Mejor… mejor… acompáñala tú Tom.- Todo el mundo rió. Seguro
era de la cara que se me había quedado al ver a ese tal Oliver. Y es que,
realmente, parecía un traficante, asesino, violador o algo así.
-Claro.-Dijo Tom aún riendo. Era el de rastas y
ropa ancha. El hermano del chico de la TV. Sabía quienes eran, iban en mi
escuela. Solía meterse en problemas y le gustaba hacer dibujos en las paredes…
o grafitis.- ¿Vienes?- Preguntó, sacándome de mis pensamientos.
Me apresuré en caminar para alcanzarlo.
Inconscientemente giré a cabeza hacia atrás y miré, sin querer a Andreas. Sus
ojos me intimidaron, obligándome a girar la cabeza al instante. Me mordí el
labio inferior. ¿Cuánto tendría que esperar para que se me fuese esta fea
sensación en el pecho? Culpabilidad, claro. No tendría que haberlo invitado a
salir el viernes. Y es que si el chico de la TV me hubiese dicho... eso que me
dijo antes de que llegara Andreas, seguramente todo hubiese quedado en un
“discúlpame, no hay problema” y fin. Suspiré sin poder evitarlo. Me di cuenta
entonces de que Tom, el chico de las rastas me miraba alzando una ceja.
-¿Enamorada?-Me preguntó, al momento en que atravesábamos
las puertas del supermercado. Lo miré sin comprender. Y tres segundos después
caí en la cuenta de que se debía a ese suspiro. Me dio vergüenza y sentí que
las mejillas me ardían.
-N…no.-Intenté sonreír.-Sólo pensaba.
-¿En alguien?-Asentí sólo una vez. Tom rió. Wow,
nunca, nunca, nunca antes había hablado con él. No despertaba ningún tipo de
interés en mi… en otras chicas si, como en Nina, que lo encontraba lindísimo… y
es que casi todas las chicas lo encontraban lindísimo. Am… y había escuchado un
par de rumores sobre el “chico rapero de todas”. Le gustaban todas.-Espero que
ese “alguien” no te desilusione.- Lo miré sin comprender.- Bah, no me hagas
caso.-se relamió los labios. Tenía una linda nariz, unos lindos labios y un
lindo piercing. Su sonrisa también era bastante… linda.-¿Qué es lo que querías
comprar?
-Ah, si… cabritas… de esas para microondas.-
Caminamos en silencio hasta encontrarlas. Tomé dos paquetes y me resigné a que
no podría comprar nada más.
-Bien, ahora vamos por lo mío.-Asentí. Lo seguí,
buscamos sus “refrescos” y nos fuimos a pagar. Como este era un local bastante
chiquito y funcionaban pocas cajas tuvimos que esperar nuestro turno haciendo
fila.
-Se dice por ahí que cambiaste a Andreas por Matt
y su amiguito.-Comentó de repente, sin mirarme. Me demoré un poco en analizar
sus palabras… ¿Pero qué…? Yo no había cambiado a nadie. A demás… ¿Cómo es que
él lo sabía? Ugh, seguro su hermano ese, que no recuerdo su nombre se lo había
dicho… si es que no había sido el propio Andreas.- Espero que lo que busques
sea una linda amistad.- ¿Perdón? A él no tenía que importarle este tema. Era
algo mío, personal… si yo quería a una persona para algo más que una amistad
era tema mío.
-Discúlpame, pero no sé quien eres… y no entiendo
por qué me dices todo esto. A demás-Tragué saliva-…yo no cambié a Andreas, de
hecho ni siquiera lo conozco.-Asintió.
-Ok. Y emm… Jenna ¿verdad?
-Sí.
-Deberías… pagar.-Oh, claro.
Un poco confundida terminé con todo el trámite y
salimos de allí andando rápido.
-Gracias por todo, Jenna.-Me guiñó un ojo,
alejándose.-Y espero que no te de un infarto cuando lo sepas.-¿Sepas? ¿Saber?
¿yo? ¿Qué cosa?
-¿Qué?-Pregunté. Pero él se había apresurado y ya
iba lo suficientemente lejos como para no escucharme o fingir no hacerlo.
Miré por última vez a mi hermana y su grupito de
amigos. Sin duda eran todos unos locos, Tom acababa de demostrarlo… ¿se creía
adivino o algo así? Oh, Dios… seguro algo malo pasaría, ellos me harían algo o
qué se yo... no se me ocurría que más podría ser. Sus palabras eran poco
lógicas y agh… esta gente me ponía los nervios de punta.

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