22 febrero, 2012

Capítulo 1 /Sacred



                                                   Capitulo 1

El sonido del despertador me hizo levantarme de un salto de la cama, lo apague con tal manotazo que lo tire al suelo, me destape de mala gana y me dirigí al baño. Mire mi reflejo en el espejo unos segundos, que ojeras las que tenía… y volví la vista al corriente de agua que salía del grifo y que acabaría sobre mi rostro. 

Me vestí con lo primero que pille de mi armario y me puse las vans, dispuesta a ir a la pesadilla que estaba a en el pido de abajo.. si, un internado, no lo soportaba: Las pijas me miraba con asco, la gente normal con terror y los que eran como yo me insultaban y me pegaban, extraño, pero cierto. Tendría su misma forma de pensar, pero no su mismo odio hacia sus iguales. A pesar de ello, odiaba mas que a nadie a uno de ellos Bill Kaulitz...el chico que me hacia la vida imposible, que me veía y me insultaba, me escupía, me amenazaba y cuando yo me defendía, me pegaba. Era por así decirlo el duro de la banda junto con su hermano Tom Kaulitz. También debería hablar de él, el chico que mas me defraudo en toda mi vida… El era mi mejor amigo y único, el único que me entendía y me comprendía. Hasta que crecimos un poco más, me dejo de hablar, se alió con su hermano y su pandilla y me comenzó a insultar igual que ellos. Al principio pensaba que lo hacia obligado y en verdad a veces lo sigo pensando, aunque cuando Bill se pasaba conmigo, Tom le paraba los pies. Y eso era algo a mi favor.

A todo esto, ya había llegado al piso de abajo, donde estaban las salas de clases; intenté ignorar las miradas de todo el mundo y seguí caminando como si nada. Me senté en la mesa de siempre y saqué mis libros y cuadernos para la primera clase. Esperaba que alguien se sentase a mi lado y rogaba a dios que no hubiesen cambiado de internado a mi única amiga: Andy. Ella era muy diferente a mi, era un persona muy positiva, a veces llegaba a caer demasiado mal por ello, pero nos complementábamos, juntas éramos como una sola, y aunque solo la conociese desde hace 1 año y medio, cuando Tom “me dejó”, ella fue la única chica que se molestó en hablarme y desde ese momento no nos habíamos separado. Era alta, un poco mas que yo, rubia y de ojos azules. Vivía en una gran casa a las afueras de la ciudad, era la tercera hija de 4 hermanos varones y su familia era muy adinerada y unida. A veces me daba envidia, ella recibía toda la atención y el cariño que necesitaba… 
Y como si dios escuchara mis plegarias, vi aparecer por la puerta a Andy, como siempre sonriendo a todos y con los ojos brillantes de alegría. Se acercó a mi y dejó su bolso sobre la mesa del lado mío. Resopló y se sentó pesadamente sobre el asiento, para luego girarse hacia mi, con la sonrisa aún pintada en sus labios…

-¡Hola!
-Si, hola.. – Contesté sin animo en la voz… ella se llevaba toda mi energía positiva.
-¿Qué ocurre? – preguntó sin quitar esa sonrisa de su cara.
- Papá llegará en un  mes.. ojalá no venga a visitarme.. – Me quejé.
- ¿Y no deberías alegrarte? ¡No le vez desde hace meses!
- No me apetece verle… - y eso era verdad.. yo no quería ver a mi padre ni en pintura, cuando estaba frente a él me daba miedo, pánico, las piernas me temblaban y la voz se me volvía débil… el siempre salía a hacer viajes de negocios a otros lugares del mundo, estaba mucho tiempo fuera de casa.. y cuando regresaba…
- Buenos días. – di un respingo al escuchar eso.. había sido el profesor, que acababa de entrar a la clase e interrumpir mis pensamientos. En ese instante todos se callaron y se acomodaron en sus asientos… - bien, -dijo mientras apoyaba sus libros y carpetas sobre la mesa. – espero que hayan disfrutado sus vacaciones de verano. Ahora, tengo información que darles: como ya sabrán ustedes, los problemas que se produjeron el año pasado por los asientos, las conversaciones y los profesores. Eh decidido que yo los sentaré a mi gusto. – todos comenzaron a murmurar y a decir cosas en contra del viejo sin cabello que estaba parado delante de nosotros. 
A mi me divertían esas situaciones.. éramos cerca treinta estudiantes contra un profesor. – ¡silencio!. – todo el mundo se cayó al instante. – como las clases acaban de comenzar, les dejaré una semana con asientos libres, luego de eso, yo elegiré sus asientos. – mas murmuros. – ¡Silencio! Hay otra noticia que darles. Para ustedes este año no se permitirá fiestas, ni de graduación, aniversario.. ¡nada!. – todos comenzaron a exclamar cosas y a mirarme con cara de pocos amigos, esto no se sentía bien.. – Recordarán el gran desastre del año pasado, no señorita Diermissen?
-¡La culpa fue de Kaulitz!. – casi grité al profesor mientras fulminaba con la mirada a un espantoso ser que estaba unos metros mas adelante mía y que me miraba con una sonrisa maliciosa en el rostro.
-Sierra la boca, Diermissen. – Me espetó con voz cortante, daba miedo.. aún así, y sabiendo las consecuencias que traerían mis actos, abrí la boca y sonreí para luego hablar:
-¿He hecho algo malo, Kaulitz? 
- Todo lo que tú haces es malo, pero comencemos desde la primera cosa mala que desencadenó todo esto, realmente muy mala: Nacer… jamás debiste nacer, Diermissen. – eso yo lo sabía mas que nadie en el mundo, fue un error muy grande haber nacido… mi padre me lo repetía siempre que tenía oportunidad de hacerlo, y ya me había convencido de ello… el tenía razón.
- Tú que sabes. – le espeté furiosa.
-No hay que ser un adivino para darse cuenta de que jamás debiste existir. Si no hubieses nacido no estarías aquí y toda la clase tendría fiesta y baile este año. – levanté la mirada y le miré con odio profundo…
- ¡Basta ya!. – gritó el profesor haciendo que Kaulitz se girara en el asiento y quedara mirando hacia el frene, dándome la espalda. El profesor siguió con sus aburridos discursos mientras yo intentaba con todas mis fuerzas no derramar ninguna lágrima, no quería darle el gusto a ese Kaulitz, el jamás me vería llorar.
-No creas lo que Bill dice… - me susurró Andy intentando reconfortarme.

Yo la miré con odio simulado, odiaba cuando la gente sentía lastima o pena por mi. Seguidamente me apoyé sobre la mesa, cerré los ojos e intenté no pensar en nada.
Kaulitz había tocado un tema que no se podía tocar, por así decirlo. Inconscientemente mi mente estaba planeando un plan de venganza para el. Esto no se quedaría así. Sonreí para mis adentros… aún no tenía nada en mente.. pero ya vería él con quien se está metiendo, no?. Yo sería la persona que le pusiera un alto a ese idiota.

Salí de la clase caminando rápido mientras me dirigía a mi sitio en el patio. Era un lugar poco transcurrido, por lo que podía tener la calma y la privacidad suficiente como para pensar. Me senté sobre la hierva verde y busqué entre mi bolso mi MP4. Luego de haber quitado todos los papeles, basura, comida medio podrida del año anterior, lápices y libros… lo encontré. Sonreí con suficiencia y asentí con la cabeza mirando el MP4. Desenredé los auriculares y los acerqué a mis oídos.

- Dame eso, preciosa. - dijo alguien arrebatándome mi MP4 de las manos. Alcé la vista y lo fulminé con la mirada.. Cuanto me hubiese gustado que las miradas matasen…
- Devuélveme mi MP4, Kaulitz.
- ¡Vamos!, no seas así. Llámame Bill, como todos. – dijo guiñándome un ojo. Yo miré hacia otro lado poniendo los ojos en blanco.
-Bien, Kau.. digo, Bill. ¿me das mi MP3? – dije entre dientes.
-¡Pero si esto es una antigüedad! No crees que deberías comprarte otro más moderno? – dijo mientras reía burlón. Cuanto lo odiaba..
-Basta ya, Kaulitz. – el negó con la cabeza. – Bill.. – supliqué..
- Te molesta si me siento a tu lado?. – dijo señalando el suelo donde yo estaba sentada.
- La verdad, si. – el se encogió de hombros y no haciendo ni el más mínimo caso a mis palabras se sentó junto a mi, con unos centímetros de distancia entre nosotros. Definitivamente, hoy estaba de buen humor.. si hubiese sido otro día, seguramente me hubiese dado con el pie, o algo por el estilo.
- Creí que ya no vendrías mas a este internado. – dijo tras un momento de silencio. Yo me encogí de hombros y le miré sin entender. – digo, con lo mal que te trata todo el mundo… - sonrió, como si estuviese hablando de la hora.
- Dame mi MP4. – tendí la mano haciendo caso omiso a sus palabras. El ladeó la cabeza.
- ¿Por que debería hacerlo?
- Porque es MIO y quedártelo sería un robo. – dije poniendo mucho énfasis en la palabra “mío”. Kaulitz resopló.
- Cada vez estoy más y más convencido..
- ¿De qué?
- Que un ser tan molesto y repulsivo como tú, jamás debió haber nacido. – me miró sin expresión. Sentí como los ojos se me llenaban de lágrimas, él tenía razón, al igual que mi padre. El hecho de que yo hubiera nacido, solo sirvió para una cosa, y muy mala: Matar a alguien. Pero… pero no era necesario que me lo recordara todo el tiempo. ¿a caso no se le ocurrían más insultos? ¿Algo no tan…?
- Lo se… - dije en un susurro, el me miró sin comprender. – perdóname. – solté sin pensar con un hilo de voz. Enseguida me arrepentí de haberlo dicho y me entraron ganas de acuchillar a mi cerebro.
- ¡Puaj! ¡Y ahora quieres llorar! – me miró con asco y se levantó. – deberías irte del internado. 
- Cállate. – me levanté quedando frente a él, dispuesta a enfrentarlo si era necesario. 
- Si, claro, y lo haré sólo porque tú lo dices. – se burló.
-No estoy jugando Kaulitz, dame mi MP4. 
- Solo si me prometes que acabarás con tu vida antes de navidad. – dijo sonriendo. 
- ¿Que…?
- Déjala ya, Bill. – esa voz.. la recordaba perfectamente.
- Vete Tom, ¿ no ves que me estoy divirtiendo un poco?. No hace mal divertirse en el primer día de clases. – dijo mientras me cogía de un brazo fuertemente, me hacía daño.
- Suéltame, me haces daño.
- ¿Que te suelte?. – dijo mientras me apretaba aún más.
-Ya basta, Bill. Suéltala.-Le ordenó su hermano.
- Siempre arruinas toda la diversión. – me soltó bruscamente, empujándome. Yo me fui para atrás e hice equilibrio, hasta finalmente terminar en el suelo. Esta me la iba a pagar. – adios, preciosa. – dijo mientras abandonaba el lugar. Yo me encogí sobre mi misma.. me sentía fatal. 
-¿Estás bien? – dijo agachándose junto a mi y acariciándome la espalda. Yo asentí débilmente con la cabeza. – No creas lo que Bill dice, si?. 
-No eres la única persona que me lo dice… - reí tristemente. – por cierto.. ¿has visto a Andy?, le debo una disculpa. 
-Ni idea.. debe estar en su habitación. 
-Las clases aún no terminan.
- Ah.. pues yo no la he visto por aquí.
-Tom, ¿me haces un favor? – dije levantándome, Tom me imitó.
- Claro.
- Faltaré al resto de las clases. Por favor, si preguntan, solo di que me siento mal. – el asintió con una sonrisa comprensiva. – gracias. – dije para luego coger mi bolso y caminar en dirección a la habitación. 

Tiré mi bolso al suelo y me dejé caer en la cama. Suspiré varias veces para no llorar. 
Pase toda la mañana encerrada en la habitación, deseando que el tiempo pasara rápido y que llegara Andy para hablar con ella. Las dos compartíamos habitación desde hacía ya un tiempo, antes había una chica llamada Anne que estaba con nosotras, pero la habían cambiado de internado.
Miré el reloj, las 12:30. Aún faltaba mucho para que todos salieran de clases. Quizás sería una buena hora para la venganza… ya que no había nadie ni por los pasillos, ni en el patio. 
Salí rápidamente de la habitación dando pequeños saltitos de alegría, vaya plan que se me había ocurrido. Reí mientras bajaba las escaleras bailando y cantando una de mis canciones favoritas. Y a esto.. Kaulitz se había quedado con mi MP4.
Llegué a la biblioteca con la sonrisa pintada en el rostro, la cual intenté disimular cuando vi justo a quien necesitaba: El consejero. El era muy bueno y uno podía confiar plenamente en él. Aunque claro, yo no le contaría mis problemas.. sino que los “problemas” de otra persona.
Me acerqué a él y le miré sonriendo.

-Disculpe profesor. ¿Puedo hablar con usted?.
-Claro Elizabeth, ¿Qué ocurre?.
- Pues… me da un poco de vergüenza decírselo.. pero necesito que hable con una persona. – el profesor me miró interrogante. – no es nada mío. 
-¿De quien entonces?
- Pues de Kau.. digo, Bill Kaulitz.
- Dios, ese chico siempre trae problemas.
-No, no. No es lo que usted piensa. Yo.. necesito que hable con el de hombre a hombre, ¿me entiende? – el profesor asintió. – lo que ocurre es que Bill es… impotente.-Solté. Me mordí el labio inferior para aguantarme la risa. 
-¡¿Bill?! Ahora entiendo su comportamiento, gracias por avisar Elizabeth.
- No es nada. – dije sonriéndole. – y por favor, no le diga que fui yo quien se lo dijo.. yo no quiero problemas, solo lo intento ayudar. – dije mientras me alejaba de él. Y era en parte verdad. Yo no quería problemas.. y menos en el primer día. Sonreí para mis adentros, el consejero se lo había creído todo. Nada más faltaba esperar, y mi venganza estaría terminada.
Me quedé unos minutos mas en la biblioteca, había un millón de libros, todos con historias y personajes diferentes. Algunos mas reales que otros, pero todos con un contenido que valía la pena leer. Era por eso que yo amaba los libros, desde pequeña siempre me habían fascinado, era como una especie de mundo. Donde te podías escapar y huir de todos tus problemas, dándole paso a la imaginación. En mi vida habría leído cientos y cientos de libros, y aún así, quería seguir leyéndolos. Los quería leer todos… era algo así como un vicio.
Rebusqué en las estanterías hasta encontrar el que buscaba. Lo leería por tercera vez, era un libro de terror… era genial.

Estuve en mi habitación toda la tarde leyendo, hasta que dieron las 4:30. la hora de salida de todos los estudiantes, donde todos regresaban a sus habitaciones o simplemente paseaban por la estancia, que a decir verdad, era enorme.
Esperaba impaciente a que Andy llegase para contarle mi venganza. Había sido perfecta. Y probablemente ahora estaría por completarse.
Picaron la puerta con tres pequeños golpecitos y luego se abrió.

- ¿Por qué no has ido a clase?. – preguntó Andy mientras cerraba la puerta de la habitación y tiraba su bolso al suelo.
- No me apetecía. A demás, tenía cosas que hacer.
- ¿Cosas como qué?. – dijo tumbándose en la cama boca arriba y quitándose las zapatillas.
- Venganza.
- Liza, no deberías ser tan rencorosa. – meneó la cabeza de lado a lado con desaprobación.
- Él me lo debía. Me ha quitado mi MP4. - Andy frunció el ceño.
- Supongo que “él” es Bill, ¿no?. – Yo asentí con la cabeza.
- Ya verás lo perfecto que va mi plan. 
- ¿Qué has inventado esta vez?, espero que no tenga nada que ver con avispas… - Avispas. eso había sido genial. El año pasado, había cazado unas cuantas en una de las plantaciones de flores del internado y las había puesto en la habitación de Kaulitz. Y pues, como él era alérgico a las picaduras y esas cosas… Tubo que estar en el hospital por una semana.
- No, no. Mas quisiera que fuera eso.. – reí. – le eh dicho al consejero que hable con él.
- ¿Y que tiene que ver el consejero en tu venganza?
- Pues que le eh dicho que Bill es impotente. Genial, ¿no? – dije feliz.
- Eso te traerá consecuencias. – yo me encogí de hombros. – verdaderamente no te comprendo, es el primer día y ya estas acarreando problemas. Recuerda que el año pasado casi te..
- Eso fue el año pasado. – la corté. – este año me comportaré mejor. – Andy me miró incrédula. Me había pasado todos los meses del año anterior diciendo lo mismo. – créeme, Andy. No golpearé a nadie, no me burlaré de los profesores, no hablaré palabras inadecuadas…
- Andy: y…
- Yo: No fumaré en los baños.. – resoplé… sólo había sido una vez. Y me habían pillado. ¿Razón? Bill Kaulitz.

1 comentario:

  1. jcbskdvjbdss(L) hace un tiempo lei tus fics en fotolog, pero de ahi lo cambiaron y no lo entendi asi qe me fui a facebook, hoy me acorde de tus fics y te busque en fotolog, me puse tan feliz cuando vi que habias echo un blog!! me encanta esta fic tuyaa(L) y te queria preguntar algo, talves no seas la autora pero juraria que si, tienes una de tus fics en la cual una de las protagonistas se quema la mano y le queda con cicatrices:O?? jeje es que me encnataba esa fic tambieen! bueno ojala que leas este mensaje y si no rayoos:/ me encnataria agregarte a facebook, te dejo mi mail cualquier cosa me mandas un mensajee besitos, me encnatan tus fics=)!!

    maria_jechu23@hotmail.com

    Jechu

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