28 febrero, 2012

Capítulo 2 /Leb die sekunde







CAPITULO 2

A la mañana siguiente, como su padre lo dijo, Luisa fue a despertar a Alice a las siete. Ella se resignó a levantarse, ya que no tenía más opciones. Se duchó y se vistió; se puso unos jean, una blusa negra muy ajustada, unas zapatillas, una muñequera de cuero con tachas, se alisó el pelo y el flequillo… luego se maquilló los ojos de negro y salió de su habitación.
En el desayuno estaban todos los miembros de la familia excepto Laila. Luisa había preparado unos pastelillos de chocolate, los favoritos de Alice… saludó a todos y luego se sirvió un vaso de leche para acompañar su pastelillo… en cuanto le dio el último mordisco apareció Laila saludó a todos de mala gana y cogió una manzana.
- ¿Hija, no comes nada mas? te veo muy delgada, cariño – su madre estaba preocupada, ya que Laila casi no comía.
- No gracias, no tengo hambre.- en ese momento sintieron una ruido de bocina.
- Debe de ser el autobús- dijo con un gran pedazo de pastelillo en la boca.
- Adiós- se despidió Laila y salió de la cocina.
- ¡Laila, espérame! Adiós mamá , adiós papá- Le dio un beso a cada uno y salió corriendo tras su hermana… tomó su bolso, y las dos salieron de casa.
Al subirse en el autobús todos las miraban, Laila vio un asiento desocupado al lado de un chico de cabello rubio. El chico la miró sonriendo y Laila se sentó allí. pero Aly seguía caminando hacia los asientos de atrás. Vio un asiento desocupado al lado de una chica morena de pelo ondulado.
- ¿Puedo…?- preguntó con una sonrisa, la chica asintió con la cabeza. Entonces se sentó y dejó su bolso sobre sus piernas.
- Hola, me llamo Anna… - la chica era un poco tímida, por lo que solo miraba a Alice a través del flequillo que le tapaba toda la cara.
- Soy Aly – la miró con una gran sonrisa en los labios.
- ¿Eres nueva?
- Sí, soy nueva en la ciudad.
- Oh, ya veo. – dijo Anna asintiendo con la cabeza.
- ¿Tu siempre has vivido aquí?
-S s…i..¡sí! – La chica desvió su mirada hacia el pasillo del autobús, al parecer sin percatarse de que no había cerrado la boca.
-Anna. ¿Te ocurre algo? ¿Estás bien?– Alice movía las manos cerca de los ojos de Anna.
- Si. Si, si… estoy bien… muy bien. Mira, Mira..- dijo señalando dos asientos mas adelante.
-Es mi vecino… - Comentó Alice despreocupada y sin prestarle importancia... era Tom, el chico de las rastas que estaba unos pasos más adelantes, parado porque no quedaba lugar en el autobús.
- ¿No es lindo? – lo dijo suavemente, casi como un murmuro… y se llevó las manos a la cara – que pena que él no busca relaciones serias. Él... es el típico chico que está siempre con una chica diferente. Y corre el rumor de que ha estado con hasta tres chicas es una noche… – Alice puso una expresión divertida y trató de animar a Anna que estaba con una cara de pena interminable.
- Pues, yo ayer estuve cenando en su casa… y me fui muy en la noche, no recuerdo haber visto a una chica en su casa.-Rió.
-¡No te lo creo! ¿Es enserio? ¡No puede ser!- se llevaba las manos a la cabeza y las movía por el aire, haciendo expresiones raras que a Alice le asustaban un poco.
- Si…-entrecerró los ojos y la observó preguntándose si había cometido un error al contárselo.-No es la gran cosa.
- ¡Estuviste en la casa de los chicos más populares del colegio! – tras decir esto… el autobús frenó bruscamente, y no le dio tiempo a Alice de contestar, ya habían llegado. Anna se separó de ella ya que estaba en otra clase, y Aly fue en busca de la suya… cuando iba pasando por la puerta del salón el profesor la detuvo, estaba con su hermana y habló un rato con ellas hasta que sonó la campana para entrar, una vez todos adentro, el profesor entro a la clase y presentó a Alice frente a todos:
- Chicos, les presento a sus nuevas compañeras de clase. Sus nombres son Alice y Laila…- se quedó cortado ya que no recordaba el apellido de las chicas. Pero antes de que pudiera ver en la nómina Laila lo interrumpió.
-Laila y Aly-Corrigió, todo el mundo la llamaba así.- Mc Stewyemer. Tenemos dieciséis años, somos gemelas y nos acabamos de mudar.–  siguió hablando al ver que el profesor la miraba con aprobación.
-Señoritas Mc Stewyemer, ya pueden ir a sus asientos... creo que por allí hay uno desocupado. – Alice caminó al único asiento que vio desocupado en el lado izquierdo de la sala y Laila hacia el lado derecho. Dejó su bolso a un lado de la mesa y se sentó apoyando la cabeza sobre sus manos.
- Yo te eh visto antes… - Alice se giró para ver al chico que estaba a su lado, al verlo abrió unos grandes ojos, al recordar lo que le había dicho Anna hace unos minutos: en la casa de los chicos más populares del colegio... “más populares..” pensó..”No creo… esa chica debe exagerar. No lo creo…” pero sus pensamientos fueron interrumpidos… – Aly… ¿Aly verdad? ¿O eres Laila? – decía el chico confundido.
- Soy Aly, Bill –Rió. Abrió su libro en la página que había ordenado el profesor.
- Es que son iguales… no estaba seguro. Aunque había más probabilidades de que fueras tú. – Bill le sonrió y Alice le devolvió la sonrisa.
- Sr. Kaulitz, Srta. Mc.. Mc..-Interrumpió el profesor.
-Mc Stewyemer – corrigió Alice. Bill comenzó a reír y puso una mano en su boca para disimular.
- Sr. Kaulitz... en realidad no sé que es lo que le causa tanta gracia...  deje de conversar y comience leyendo en voz alta la pagina noventa y cuatro. – Bill comenzó a leer.

Sonó la campana para el primer receso.
Alce cogió sus libros que estaban sobre la mesa y los guardó en su bolso, se levantó de la silla y la acomodó en su lugar. Acto seguido salió al pasillo y empezó a buscar a Laila con la mirada, pero esta no estaba.
- Aly... – Ella se volteó enseguida.
-Ah… hola Bill.. – le dijo con una media sonrisa
- ¿Esperabas a alguien?
- No… digo sí. Lo que pasa es que ese alguien ya se ha ido...y me ha dejado sola – hizo un puchero y a Bill le entró la risa.
- Voy a comprar algo para comer… ¿vienes? –
- Amm… sí, claro..Se apresuró en contestar.

Fueron a la cafetería… en el camino Alice podía observar como algunas chicas la miraban con asco y otras con envidia, pero no les dio importancia y siguió caminado sin prestar atención; al llegar a la cafetería vieron a Tom y a Laila hablando muy, muy, íntimamente en una mesa, a punto de juntar sus labios. Alce abrió mucho los ojos y la boca, mientras Bill se reía a carcajadas de la cara con la que se había quedado. Alice también se dio cuenta que su hermana estaba rodeada de chicas, una de ella le traía un refresco, pero Laila lo rechazaba. ¿Cómo era posible? ¿Cómo es que Laila había estado tan sólo un momento en la escuela y había logrado algo… así? Parecía no tener explicación y Alice no le encontraba lógica alguna.
- ¿Vamos con ellos?-Preguntó Bill, riendo.
- ¿De qué te ríes?
- De la cara que has puesto al ver a esos dos.
- No me di cuenta... Podrías haberme avisado.-Se sonrojó y miró hacia otro lado reprimiendo la risa.  Eso pareció causarle gracia a Bill porque este siguió riendo.
- Ok, ok.
- Oh, ¡ya cállate!
- Esta bien, está bien… lo siento.-Se mordió los labios para no seguir con lo mismo.
- Vamos con ellos...- Entonces Alice empezó a caminar hacia la mesa donde estaban Tom, Laila, y sus nuevas “amigas”.
- ¿Y ahora quien es la que quiere ir a acompañarlos? Já. - Bill seguía a Alice por entre las mesas; al decir esto ella de giró la cabeza hacia atrás y le mostró su lengua. Bill sonrió.
Llegaron a la mesa, y se sentaron frente a la “pareja”, quienes los miraron como queriendo decir “¿porqué vienes aquí?, no te das cuenta que estoy ocupado/a?”.
Las otras chicas igual los miraron. Más todas las miradas se posaron en Alice.
- Eres idéntica a Laila…- “¡No me digas!” Pensó.
- ¿Laila, porqué ella se parece a ti?
Esas chicas estaban impresionadas, hablaban muy fuerte y agudo, cosa que a Alice le molestaba.
- Es mi hermana… gemela.- habló Laila con un cierto tono de superioridad.
-Entonces hay dos como tú…-Una de las chicas se acercó a ella entuciasmada.
- No digas esas cosas, querida, ella nunca será como yo – la chica que había hablado miró el suelo muy avergonzada por lo que había dicho. Laila no le dio importancia y siguió- Aly, ¿qué haces aquí? ¿No ves lo ocupada que estoy?- su voz era dulce, solo con su hermana era dulce.
-Lo siento. Ya me voy de aquí, no te preocupes. – Se levantó de la silla- Adiós. – les sonrió a los dos y salió de la cafetería.
- Bill…- Murmuró Tom a su hermano, casi suplicando. Definitivamente quería que se fuera de allí y lo dejara a solas con esa hermosa y cruel muchacha que estaba al lado suyo. Bill solo se levantó y sin decir nada siguió los pasos de Alice.

Una vez afuera de la cafetería, Alice caminó hacia el exterior, se sentó en una banca de madera y afirmó su bolso en sus piernas, empezó a cantar flojito, lo más despacio que podía. Necesitaba calmarse un poco. A demás del estrés que significaba mudarse, este también era su primer día en la escuela y como si fuera poco su hermana no la estaba acompañando.
- Que bien cantas.- Era una voz muy dulce, que Alice habia escuchado antes un par de veces, una voz que le susurraba en el oído... muy despacio. Se dio vuelta rápidamente.
-Bill, me asustaste.- Se llevó la mano a la frente torpemente y golpeándosela, haciendo un pequeño sonido.
-¿Puedo sentarme?
-Claro.. – se corrió un poco hacia la derecha y Bill se sentó junto a ella.
Se hizo un silencio incomodo, de esos silencios que Alice tanto odiaba.

-Y dime... ¿cantas?- Bill la miraba con esos hermosos ojos color miel. Alice se sonrojó al escuchar esa pregunta… la verdad le daba mucha vergüenza que la escucharan cantar.
- Si… pero solo por diversión. También toco la guitarra, antes, en California tenía un grupo con mis amigas.
-¿Y supongo que eras la que cantaba no?
-Sí. También era la segunda guitarra – Dijo muy orgullosa de si misma.
-Qué curioso. Yo también tengo un grupo. – a Alice le cambió la cara completamente… ya no tenía las mejillas rojas. Al contrario, estaba con una cara de asombro..
-¿Enserio? Eso es genial ¿cómo se llaman?
-Delivish, pero no sé si será definitivo. – Sonrió
-¿Y qué haces en la banda?
-Cantar
- OMG ¡cántame una canción! – Juntó ambas manos y se las llevó a la boca, mirando a Bill con esa cara que solía usar para conseguir que Luisa la dejara comer más pasteles de los que su madre le permitía.
-¿Ahora? No... – Negó con la cabeza. Entonces Alice insistió, e incluso lo tomó de los hombros y recurrió al puchero típico de su hermana... pero a pesar de todo el intento que hacía no logró hacer que Bill le cantara una canción y la campana para entrar a la segunda clase los interrumpió.

- ¿Y como ensayan si ellos viven en otra ciudad? – Le preguntó Alice a Bill refiriéndose a su banda, cuando ya estaban en la sala de clases esperando a que el profesor, que se había retrasado, llegara. 
-Ellos nos vienen aquí. O a veces también vamos nosotros.
-¿Y Tom que haces en la banda?
-Toca la guitarra.
-Genial, como yo ¿me invitaras un día a algún ensayo?
- Uhm... lo consideraré. Si es que te portas bien.-dijo en tono “mama”- ¿pero sabes?... ya me cansas con tantas preguntas.-Rió.
-Ya no te preguntaré más, no te preocupes.-Señaló con la cabeza hacia la puerta, por donde entraba el profesor.

Al termino de las clases, Alice y Bill caminaban hacia la puerta de la escuela.Ya era hora de subir al autobús.
-¡NOO!-Gritó Alice llevándose las manos a la boca.
-¡AH!
-¡Bill, no grites!
-Tú has gritado primero!
- Pero es que me olvidé el bolso en la clase de Biología- Miró hacia el cielo, suspirando. “Pero qué tonta estás” Se dijo a su misma.
- Vamos a buscarlo. – Al instante Alice pudo sentir la mano de Bill sobre la piel de su brazo… haciendo que se le erizaran los vellos. Sintió como sus mejillas enrojecían.  Al instante Bill empezó a correr hasta llegar a la sala de Biología. Alice posó la mano en el pomo de la puerta, y giró hacia la izquierda. No se abría. Luego a la derecha. Tampoco. Miró a Bill…
-¿Qué... qué hacemos?-Le preguntó.
-Vamos por las llaves...
-Buena idea ¿donde….? – Sin poder hablar más sintió nuevamente la piel de Bill rozar con la suya, para luego salir arrastrada.
Pidieron las llaves al conserje, quien les dio un llavero con más de veinte llaves. Y al séptimo intento… se abrió la puerta. Alice entro y verificó que no se le quedara nada mas, tomó su bolso y fueron a entregar la llave.

Al salir a tomar el autobús nuevamente, para su sorpresa, ya no estaba. Lo habían perdido.
- ¿Y ahora que haremos?-Suspiró Alice, pensando en el ‘fabuloso’ día que había tenido.
- Caminar… supongo – dijo Bill muy despreocupado con las manos en los bolsillos.
- Pero queda demasiado lejos...- se quejo.
-Entonces… ¿Llamamos a alguien para que venga a por nosotros?
-Me parece bien.-Le sonrió de medio lado.
- Espera...- sacó su teléfono del bolsillo y llamó a su padrastro.- ya está... mi padrastro nos vendrá a buscar. Pero se tardará un poco.
Se hizo un silencio incomodo; Bill se sentó en la hierba y al instante Alice lo imitó, sentándose a su lado.
Después de un rato de estar en silencio Bill posó su mano sobre la de su nueva amiga... quien de la vergüenza que sentía en ese momento agachó la cabeza, para disimular lo rojo de sus mejillas.
Bill la miró tiernamente y para cuando fue a abrir la boca…

-¡PIIIIIIII PIIIIIIIIIIII PIIIIIIIIIIIIII!-

Era el coche de su padrastro. Alce se levantó rápidamente rompiendo el contacto, Bill se levantó tras ella. Se limpiaron los pantalones con las manos y se subieron a ese hermoso coche blanco. No hablaron en todo el camino… sólo a veces que el padre de Bill les preguntaba alguna cosa... pero le respondía con monosílabos. Estaba incómoda.
Al llegar a casa Alice se acostó y se durmió al instante.
Pensando en  Bill.

1 comentario:

  1. oh! que mono.. haha me encnata..
    bueno, voy a seguir leyendo! haha y muchas gracias por pasar :)

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