Capítulo
DOS
Al llegar a casa me encontré con la ‘agradable’ sorpresa de que Niki
había invitado a sus amigos a ‘conversar’. Había botellas de bebidas
alcohólicas esparcidas por toda la sala y el olor a cigarro era insoportable.
-Sube a tu habitación.-Le dije a Alison nada más entrar, Alison tomó a
Lulu, quien había llegado a recibirnos y se marchó. Miré a todos allí, ellos
también me observaban. A excepción de un chico que tenía la botella de cerveza
pegada a los labios y miraba la TV como hipnotizado.- ¿Qué es esto, Niki?-Pregunté,
fijándome en todos esos rostros ya conocidos. Kevin y Kim, los hermanos de
Nina, un rubio no identificado, otro que llevaba la cabeza rapada y el otro que
llevaba maquillaje y no dejaba de mirar la TV. De estos últimos no sabía los
nombres pero el rubio y el de la TV iban en la misma clase que Niki, un año
mayor que yo…
-Es Nicole.-Me corrigió, acomodándose entre los brazos de su novio.
Siempre lo hacía, pero yo ya estaba acostumbrada a llamarle Niki y no lo
cambiaría. La había llamado así desde que… aprendí a hablar. -Y sólo estamos
pasando el rato… entre amigos.-Los señaló a todos. Rolé los ojos.
-Espero que limpies este desastre.-comencé a caminar hacia las
escaleras.-Ah…-Me detuve, esa vez hablando hacia todos en general.-No pueden
fumar aquí, a Alison tiene asma. ¿Recuerdas?-Le hice esa pregunta a Niki. Y es
que odiaba ver a la pobre monstruo con sus crisis, realmente me desesperaba. Si
ya en los juegos había quedado mal, con esto… uff.
-Oh, es cierto. Apaguen sus cigarros…-Les ordenó y enseguida se puso de
pie.-Abriré las ventanas. ¿Feliz?
No le contesté y seguí mi camino hacia mi habitación. Dejé mis cosas y
ordené mi cama. Estaba hecha un desastre, la monstruo no se quedaba tranquila ni al momento de dormir. Después de
ordenar la habitación me fui a la de Alison y ordené un poco allí también
mientras ella me preguntaba a acerca de los chicos que estaban en casa.
Y todo iba perfectamente hasta que a Alison le dio hambre. Claro, tenía
que ir a la cocina a preparar algo de comer. No quise hacerla esperar por la
comida, yo sabía muy bien lo llorona que se ponía cuando tenía hambre y no
quería arriesgarme a eso.
Bajé las escaleras
rápidamente, intentando pasar desapercibida. Pero no lo conseguí, todo el mundo
allí me miró y encima comenzó a sonar el teléfono. Yo tomé la llamada, era
Nina.
-¿Hola?-Contesté,
metiéndome en la cocina. Rolé los ojos al encontrarme con un montón de botellas
de alcohol sobre la mesa.
-¡Hoooola! ¿Cómo
estás?-Conocía ese tono de voz, algo había pasado…
-Bieen-Imité su tono,
afirmándome en uno de los muebles.- ¿Qué pasó? ¿Qué hiciste?
-A que no adivinas a
quien me encontré en a la salida de la escuela caminando a casa solo…-Habló con
un tono totalmente sugerente, ya supe a quien se refería… era, era…
-Estás jugando
conmigo… ¿Le hablaste?-Pregunté, abriendo los ojos como platos.
-¡Claro que le hablé!
¡Es tan simpático! ¡No sé cómo es que no le hablamos antes! Y… espera a
escuchar la mejor parte…- ¡La emoción no me cabía en el cuerpo! ¡Es que esto
era lo que había estado esperando desde hace un año entero!
-¿Qué…?
-¡Mañana almorzaremos juntos!- ¿Queeeee? ¿Almorzar juntos? ¿Ella y
Matt? ¡Se supone que yo tengo que almorzar con Matt porque a mí me gusta!-Me
estoy refiriendo a los cuatro… Matt, Ben, tu, yo…-OMG, alguien allá arriba me
quería demasiado. ¡Es tan difícil de creer!
-¡Estás burlándote de mí!
-¡Es cierto!
-¡Aaaah!
-¡Aaaaah!-Y en ese momento la conversación normal se dio por finalizada
y comenzaron los saltos y gritos por parte de ambas. -¡¿Te das cuentas de que
seremos populares?!- Chilló.
-¡¿Te das cuenta de que voy a almorzar con Matt?! ¡Voy a hablarle!
-¡Aaaaah!
-¡Aaa…-Cerré la boca en ese momento, alguien había entrado a la cocina.
Eran dos chicos, el de la TV y el rubio… me miraban atónitos.- ¿Qué?
-Vinimos por… esto…-Habló el
rubio, sin dejar de mirarme. Se llevaron las cervezas entre los dos y
desaparecieron al instante.
Decidí no darle importancia y seguí hablando con Nina mientras buscaba
algo para cocinar rápido.
Como ya se me habían quitado todas las ganas de hacer algo más
elaborado, mezclé cereales y yogurt en dos potes, busqué cucharas y subí a la
habitación de Alison. Le dejé la comida y le dije que para la cena prepararía
algo mejor. Luego me encerré en mi habitación, todo esto sin soltar el
teléfono.
Media hora después ya teníamos todo planeado, incluyendo la ropa que
llevaríamos mañana. Es que había que estar presentables.
Cerca de las siete bajé a cocinar algo rápido para la cena, los amigos
de Niki seguían aquí. Me sentía invadida teniendo a toda esa gente en casa.
Mientras cocinaba, otra vez, el chico rubio entró a la cocina. Tuve que
darle un paño para que se secara la ropa, al parecer algo se le había dado
vuelta encima.
-Gracias.-Me dijo en cuanto se lo di.
-De nada.-Me encogí de hombros y seguí con lo mío. Pensé que él se
iría, pero no lo hizo.
-Soy Andreas…-Se presentó, hablaba raro.
-Soy Jenna.
-Liiiiindo nombre.-Me sonrió de medio lado, luego suspiró fuertemente.
-Gracias.-Le devolví la sonrisa.
-Deberíamos salir algún día, ¿sabes?-Oh, sí, claro.
-Podríamos hablarlo cuando estés sobrio.-Fue lo primero que se me
ocurrió para sacármelo de encima.
-De acuerdo.- Dejó el paño sobre uno de los muebles.-Nos vemos.
-Adiós.-Me despedí. Enseguida el salió de la cocina andando lentamente.
Mi sueño hecho realidad… un amigo ebrio de mi hermana pidiéndome que salga con
él. Suspiré y me pregunté si debería llamar a mamá. Ella no habría permitido un
comportamiento así en casa… pero ahora no estaba y Niki se aprovechaba de las
circunstancias. Decidí no hacerlo, no quería preocuparla. Igual la llamaría
pero para saber a cerca de la salud de la abuela.
Cuando terminé la pasta, llamé a Alison para que bajara a comer.
Los amigos de Niki se fueron poco después de las diez de la noche. Por
ellos se hubiesen quedado hasta mañana, pero Alison y yo necesitábamos descansar
(sobre todo yo, que casi no había dormido la noche anterior por culpa de la
monstruo) Por lo que fui yo misma quien los sacó de casa casi a empujones.
Antes de irme a dormir llamé a mamá. Por suerte la abuela estaba un
poco mejor.
El día siguiente todo estuvo perfecto. ¡Matt era genial! Que va… él y
su amigo eran geniales. Siempre que los veía pensaba que eran unos engreídos,
pero ahora… uff, ahora sí que podía decir que me gustaba Matt sin sentirme la
persona más tonta del paneta por no conocerlo. ¡Porque si lo conocía! Incluso
me había comprado un jugo. ¿Puedo pedirle más a la vida? Claro que no… siento…
siento que lo tengo todo. ¡Nina es mi salvación! Puede ser muy torpe y hacer cosas
extrañas a veces, ¡pero es la mejor amiga de la vida! Gracias a ella ahora
tenía el número de Matt y su amigo Ben en mi agenda. Almorzaríamos juntos
mañana también y Ben dijo que el fin de semana podríamos ir al cine y… ¡aw! Mi
vida estaba mejorando mucho… mucho.
Al salir de la escuela Nina me acompañó a buscar a Alison y la llevamos
a casa. Como no había nadie ella dijo que se quedaría cuidándola hasta que
llegara Niki mientras yo estaba en teatro… no es que me gustara taaanto, pero
me había apuntado a las clases hace un mes y me agradaba. Ya de camino a mis
clases llamé a mi hermana para que se apresurara en llegar a casa. Tampoco
quería molestar a Nina, ella también tenía cosas que hacer… como comprar un
regalo para su madre que estaba de cumpleaños en una semana. Yo luego me haría
un tiempo para comprarle algo, quizás de vuelta de teatro pasaba a algunas
tiendas.
Llegué a casa a eso de las seis. Ya antes de entrar estaba segura de
que a casa estaba llena de amigos de Niki, y es que esa música rara suya se oía
desde la esquina. Me apresuré en abrir la puerta y pasar dentro. Dios, mis
oídos.
-¡¿Quieres bajar el volumen?!-Le grité a Niki
con todas mis fuerzas. El rubio se acercó al reproductor y bajó el volumen de
golpe. Los observé a todos… a demás de los del día anterior había una chica y
un chico que no dejaban de hablar, nunca los había visto en mi vida. Genial, mi
casa era el centro de reunión de estos fenómenos ebrios.- ¿Y Alison?-Niki se
encogió de hombros. Los dos desconocidos se callaron y al quedar toda la casa
en completo silencio pude escuchar un ruido proveniente del piso de arriba.
Abrí los ojos como platos, era Alison.
Corrí escaleras arriba y Niki me siguió.
Entramos rápidamente a la habitación de la pequeña. Estaba llorando. Ella se
detuvo en cuanto nos vio, nos observó un par de segundos y luego volvió a
llorar más fuerte.
-¿Qué le hiciste?-Le pregunté a mi hermana.
-¡Nada!-Bufé, y me acerqué a la pequeñita
que no dejaba de llorar. Me senté a su lado en la cama y la abracé.
-¿Qué pasa?-Le pregunté. Entonces ella me
mostró su dedo índice. Se había cortado… pero era un corte tan pequeño que tan
sólo tenía una gota de sangre que ya estaba seca.- Uy, pobre… ¿Quieres que te
ponga una bandita?-Asintió. Miré a Niki, y esta, ya sabiendo a lo que me
refería roló los ojos y salió de la habitación. Volvió en unos segundos con una
banda con diseños de princesas. Me la dio. Se la puse a Alison con cuidado y
luego le limpié los ojos. No entendía como podía llorar por algo tan
pequeño…-¿Ya estás mejor?-Le pregunté. Pero ella volvió a llorar enseguida,
negando con la cabeza.
-Genial-Murmuró Niki.
-¿Qué pasa ahora?-Le pregunté, abrazándola
de nuevo.
-La…-Hipó-maestra quiere habl…blar con
mamá.-Y seguía llorando como si fuese el fin del mundo.
-Iré yo. ¿Por qué quiere hablar con mamá?
-Le… dije… a Britt…ttany hija… de puta…-Se
llevó una mano a los ojos. Me quedé sin respiración. ¿Qué mi hermanita había
hecho qué?
-¿Por qué lo hiciste?-Le pregunté, alterada.
Alison simplemente apuntó a Niki, quien estaba totalmente confundida.-Ya, no
pasa nada.-La consolé.-pero no tienes que volver a hacerlo,
¿vale?-Asintió.-Ahora deja de llorar… ¿quieres que te traiga cereales?-Volvió a
asentir. Me levanté, separándome de ella.-Vuelvo en un momento, tú ve a lavarte
la cara por mientras.
-Ya.
Miré a Niki una vez más antes de salir de la
habitación. Ella salió detrás de mí.
Y la discusión comenzó. Finalizando antes de
llegar al piso de abajo con un par de golpes y jalones de cabello.
Entré exhausta en la cocina y el rubio no
tardó en llegar.
-Hola.-Me saludó.
-Hola.-Se lo devolví no de muy buena gana.
-Estoy sobrio ahora, ¿Qué tal el viernes
después de clases? ¿En el parque frente a la escuela?-Me encogí de hombros,
tampoco quería salir con él y lo más seguro era que estuviese bromeando… ningún
chico mayor que yo me había pedido salir con él y mucho menos de una forma tan
directa.
-Vale.-Le contesté antes de salir de la
cocina, totalmente segura de que él lo único que quería era burlarse de mí.

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