24 febrero, 2012

Capítulo 20 /Sacred








                                       Capitulo 20

-¿Qué tenías que hablar con el director hace unos días? - Bill me miró nervioso.
- ¿Y si te lo digo luego?. – soltó una risita.
- No. Dímelo ahora…– dije poniendo cara de corderito degollado.
- No.. creo que te interese saberlo.
- Si se trata sobre ti.. si me interesa… ¡anda! ¡No seas malo! ¡Dímelo!. 
- ¿Seguro quieres que te lo diga? – yo asentí sin dejar de mirarlo. Me había picado la curiosidad y no pararía hasta que me lo dijera. – pues… con la banda… sacaremos un single..
- ¿Y qué tiene que ver eso con la cita con el director?.
- Muchas cosas. – rió. – algunas cosas cambiarán. 
- ¿Cómo cambiarán? – pregunté una vez habían pasado unos minutos para que siguiera hablando. 
- Cambiarán… algunas… cosas… – me miró yo alcé una ceja imitando su típico gesto.
- ¿Cuáles? 
- Ya no iré al internado. – dijo riendo.
- ¡¿Cómo?! – y nuevamente… todos los camareros mirándonos. A parte de la familia de cinco personas que venía entrando, donde se veía un par de niñas, un niño pequeño y sus padres.
- Hazme el favor de bajar la voz. – yo resoplé.
- ¡Pero es que no puedes hacer eso! – estaba histérica. 
- Es por la banda… Por mi sueño. – dijo apuntándose a si mismo. En realidad yo estaba siendo egoísta… era su mayor sueño y lo estaba realizando.. y yo aquí como una estúpida pidiéndole lo contrario indirectamente. A parte.. ¿de que me servía que se quedara en el internado si yo no volvería?. ¡Bah! ¿De que valen las reflexiones en estos momentos si él está esperando que yo diga algo? A veces puedo ser tan torpe…. Y nuevamente me comienzo a odiar.
- Lo siento. 
- ¿Qué es lo que sientes?.. no pasa nada, Liza. – vaya, ya no me decía “mi amor” o “cariño.. o “princesa”.. o “preciosa” o “mi vida”.. quizás ya no me quería…
- Siento no ser perfecta, Bill.. – dije bajando la mirada. Sentí un nudo en el pecho y los ojos me comenzaron a picar.
- Eres perfecta, Liza. – alcé la mirada y le miré. 
- Pu..pues al parecer solo eres tu quien piensa eso… yo.. arruino tu sueño, Bill. 
- ¡Claro que no! Tu eres parte de mi sueño. Mi plan es que tu estés conmigo en cada paso que yo de.. en cada logro. Quiero que estemos lo más cerca posible, siempre. - no dije nada.. me limité a mirar el pastel de chocolate que ya no me parecía tan apetitoso. – Te quiero, Liza.. ¿A caso no lo entiendes?. – yo negué con la cabeza.
- No Bill.. tu no me quieres. – se me quebró la voz en la última palabra.. y no se como cambiaba de ánimos tan rápidamente. Bill me miró sobresaltado.
- ¿Que no te quiero?, tú ocupas cada espacio de mi mente… siempre te quise, te quiero y te querré; claro, lo dices tan tranquilamente, pero no te imaginas… mi amor por ti es los mas profundo… yo te amo, Elizabeth… - vaya, ¿y ahora que hacia? Él me quería.. y yo.. no hacía más que arruinarle todo a él y a mi.. que asco de persona era.
Las palabras que Bill me había dicho quedaron grabadas en mi mente repitiéndose una y otra vez. Bill me quería… él me quería.. ¿yo lo quería? 
Si, yo lo quería incluso mas de lo que me quería a mi. Entonces nos queríamos.. ¿Podríamos seguir juntos?.. y es que con todos los problemas que habían… primero: Yo no volvería al internado. Segundo: el tampoco volvería al internado. Tercero: él se volvería un famoso cantante, eso era seguro.. y no podría estar conmigo: un chica que se había escapado de su casa con tan solo dieciséis años a la cual su padre maltrataba física y sicológicamente por lo cual había quedado marcada de por vida y no se lograba apreciar a ella misma. Qué bonito. La pareja perfecta. Irónicamente hablando. 
El con todo el éxito y esas cosas que viene junto con el contrato con la universal y el primer single y yo con nada… durmiendo en una casa prestada, sin empleo ni nada por el estilo... con tan solo un poco de dinero para nada.. y que en el futuro podría llegar a ser cualquier cosa.
No es que estuviera celosa de Bill. Yo me alegraba que él hubiese llegado a donde estaba.
Y me hacía ilusión que él cumpliera su sueño, que fuera feliz. Que fuera lo que yo nunca podría llegaría a ser. Estaba feliz por él y por el resto de los chicos. Pero como lo dije antes: No éramos la pareja perfecta. 
- Ah.. – fue lo único que salió de mi boca en ese momento. Y es que no podía decir nada más.. todo se me había puesto confuso.. y aunque lo hubiera pensado más tiempo, hubiera seguido igual de confundida.. esperen.. ¿Él me quería de antes?. – ¿Me.. querías? – Bill asintió con la cabeza mientras se mordía los labios y fruncía el ceño.
- Ya te lo había dicho en la azotea. – se encogió de hombros. 
- No de esta manera tan.. directa. – bajé la mirada nuevamente a mi plato. Estuve así unos segundos que para mi fueron siglos enteros hasta que sentí su mano rozar levemente mi mejilla. Levanté la vista y le miré a la cara. Me estaba sonriendo.. no era esa sonrisa perfecta.. ya que la alegría de su boca no daba para llegar hasta sus ojos que me miraban tristes. – nos veremos menos. – dije mas como una afirmación que como una pregunta. A Bill se le borró la sonrisa del rostro.
- Si.. pero si tenemos éxito, pienso llevarte de gira conmigo. No pienso dejarte. – me dijo con una voz cargada de cariño. 
- No quiero que me dejes. – le susurré. El me sonrió y luego me dijo:
- No lo haré.
- ¿Lo prometes?
- Lo prometo. – Esta vez la que sonrió fui yo. Me levanté de la mesa pasando mi cuerpo por encima de esta para después juntar nuestros labios en un cálido beso. – te quiero. – me susurró una vez nos separamos.
- Yo más. – dije mientras me sentaba en la silla nuevamente. Bill suspiró.
- Si tan sólo te imaginaras cuanto es mi cariño por ti, entendería porqué no quiero dejarte. – bajé la mirada mientras sonreía y sentía como el color rojo se apoderaba de mis mejillas. Dios, Bill siempre me hacía sonrojar. 
- ¿Cu… cuándo abandonas el internado? - pregunté sin mirarlo.
- Cuando finalice el trimestre. – me dijo relajado.
- ¿En tres semanas? – y es que ese era el tiempo que quedaba del trimestre... muy poco.
- ¿Tan poco tiempo me queda en el internado? – preguntó algo alarmado.
- Si… te hubieras quedado otro trimestre mas.. – ¡que tonta! Si yo tampoco estaría en el internado.. estúpida, me dije a mi misma. 
- Las cosas no son tan fáciles, Liza. – dijo riendo. Cuanta razón tenía mi novio: Las cosas no eran fáciles. Claro que yo le añadiría: cuando tienes un novio como tú, un padre que te golpee y no tienes casa.
- Te iré a ver todos los días. 
- Ahora dime como saldrás del internado, ¿te escaparás?. - Preguntó mientras se echaba un trozo de pastel en la boca. El suyo era de limón. En ese momento recordé que él mío seguía intacto en mi plato y muy, muy delicioso. 
- No volveré al internado. – Bill se echó a reír.
- Oh, no… claro que volverás. 
- ¿No me crees?
- No mucho. – dijo divertido.
- Ya te hartarás de verme todos los días frente a la puerta de tu casa.. – y era verdad.. si no tenía donde ir.. ¿Qué remedio? ..  vaya, eso había sonado un poco interesado..
- Nunca voy a hartarme de ti.. no te preocupes. – me sonrió pícaro.
Yo le mostré mi lengua y le devolví la sonrisa para luego meterme a la boca un trozo de pastel… que delicioso... 
- Esto está rico. – dije señalándolo.
- ¿Si? yo odio el chocolate. – me eché a reír.
- Pues yo odio el limón.. es tan… ácido.. – hice un mueca al pronunciarlo, así como si hubiese probado uno. Bill rió fuertemente.
- Tonta…
El resto de la mañana estuvimos dando vueltas por la ciudad y haciendo el tonto. Todo el mundo nos miraba, pero eso daba igual. Nosotros estábamos felices, y eso era lo que importaba en ese momento. 
- ¿No se enojará tu madre por “escaparnos” de nuevo? – Le pregunté a Bill mientras caminábamos hacia su casa para cenar, el me había invitado.
- Lo dudo. – dijo encogiéndose de hombros. – ¿Qué harás mañana?. – “buscar trabajo”, pensé. 
- Nada. 
- ¿Te apetece quedarte en mi casa esta noche? – mierda.. ¿y ahora que hacía?. Bill, mi novio, me había pedido que me quedara a dormir en su casa, eso ya todos lo sabemos,¿ no?. La cosa es que yo no sé que podría hacer… yo le había dicho a Candy que me quedaría en su piso, con ella y su hermana pequeña.. pero el piso quedaba casi del otro lado de la ciudad, y era muy tarde… calculé que serían alrededor de las ocho, pero ya estaba oscuro debido a que era invierno. Quizás sería peligroso caminar todo eso yo sola… y si tenía suerte Candy no se enojaría. A demás, era de pensar eso de volver a ese lado de la ciudad, lo único que había allí que fuese mío, era mi ropa.. pero podría volver a mi casa escondida a por mas cuando mi padre se fuera nuevamente de viajes de negocio. Pero por mientras, ¿donde me quedaría?.. quizás Bill seguía con la idea de estar siempre, siempre, siempre conmigo, y me invitaba por el resto del mes a dormir a su casa… ¡pero que más da! Ya veré lo que hago en el futuro, pero esta noche me quedaré con mi novio. 
- ¡Claro! si no es mucha la molestia…
- Tu no molestas. – me sonrió, con una de esas sonrisas tan características suyas que me cortaban la respiración por unos momentos. 
Y justo en el momento cuando logré hacer entrar aire a mis pulmones, estábamos parados frente a la puerta de su casa esperando a que nos abrieran.
- ¡Liza!. Cariño, ¡cuánto tiempo si verte!. – dijo Simone nada mas abrir la puerta y percatarse de mi presencia. 
- Hola, Simone. – le besé en la mejilla.
- ¿Y qué te trae por aquí, querida?. – no me dio tiempo de contestar ya que siguió hablando. – pasa, pasa, no te quedes allí afuera, con el frío que hace. Luego te pescas un resfriado. Yo por mientras iré a preparar algo. – y acto seguido se dio la vuelta y nos dejó parados en la puerta a mi y a Bill.
- Creo que me he vuelto invisible. – dijo mirándose a si mismo. Me hubiese gustado responderle: no, lo que pasa es que tu mamá está medio loca. Pero me contuve y simplemente le dije:
- Será mejor que pasemos. – Bill asintió dándome la razón y me empujó por la espalda suavemente para entrar en la casa. Me condujo hacia el salón, que por cierto, yo ya sabía donde quedaba… y nos sentamos en el mismo sillón de la vez anterior. 
- ¿No le avisas a tu padre que te quedas a dormir?. – yo negué con la cabeza.
- No, no hay problema.. es más, creo que no se enterará… - vale, había hablado de más. Bill alzó una ceja.
- ¿No se preocupa por ti?
- Si lo hace.. lo que pasa es que hoy tenía un cena en casa de un socio suyo. – reí nerviosa. 
- Ok. – dijo no muy convencido.. y es que yo era tan mal mentirosa… me acomodé con uno de sus brazos como cabecera y el encendió la TV. Luego comenzó a cambiar los canales.
- Cuando salgas en la TV, ten por seguro que yo te veré siempre. – le comenté. El dejo de cambiar de canal y me miró, me sonrió y luego me besó en la punta de la nariz. 
- Te quiero. – yo torcí una media sonrisa y me agarré a el más fuertemente. – Me dejas sin respiración, Liza. – dijo fingiendo estar ahogado.
- Lo siento, lo siento. No sabía que eras tan debilucho. – lo solté un poco.
- Y yo no sabía que tenías tanta fuerza… - me reí.
En ese momento picaron el timbre, Bill se fue a levantar para abrir pero se escuchó gritar a Simone desde dentro de la cocina un “yo abro”, por lo que se volvió a sentar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario