25 febrero, 2012

Capítulo 26 /Sacred









                                             Capítulo 26 

La miré sin comprender... ella se limitó a pasarse el dorso de la mano por los ojos mientras daba un respingo.
- ¿Tú… eres la culpable. – pregunté, sin creérmelo para invitarla a hablar. Ella asintió con la cabeza pesadamente. – No lo creo.
- Créelo…– tomó aire nuevamente, ya me estaba cansado. – Tom... me dijo que dejaría el internado. – comenzó a llorar nuevamente, dios, en algún momento se iba a agotar toda el agua de su cuerpo y quedaría arrugadita como una pasa. – por lo de la banda y eso…
- ¿Y…? – yo ya sabía que ella se había enojado, pero no comprendía como podía haber sido la culpable.
- Me enojé, lo dejé y luego… - se quedó callada por un momento mirando hacia el cielo oscuro, lleno de nubes que se extendía ante nosotros por detrás de esos frondosos árboles verdes. 
- ¿Luego qué?. – pregunté al no escuchar nada después de eso.
- Estuve con un tal Alex, ya sabes… ese que era amigo tuyo. 
- ¿Co… como? – Mis ojos se abrieron como platos.
- Intenté olvidarlo... no lo sé… fue algo estúpido. Se me pasó por la cabeza, no le di más vueltas y lo hice.
- ¿Estás loca?- Respiré profundo, intentando calmarme.- ¿Cuándo te dijo Tom que se iría del internado?
- Ayer… en la noche... lo dejamos y él se largó. – Entonces Tom había estado en casa cuando yo y Bill habíamos estado en “eso”. Qué vergüenza, ojalá no nos hubiese escuchado.
- ¿Y tu estuviste con Alex esa noche, no? – ella asintió.
- Si, pero… pero no pasó nada de eso… ya sabes.-Bajó la mirada.-Sólo nos besamos un poco. Y yo… se lo conté a Lidia y creía que ella no diría nada... pero se lo ha contado a Tom antes de que yo lo encontrara. Y ahora Tom piensa que tuve sexo con Alex. – a ver... armemos la historia:
Tom le había dado la noticia a su novia, mi mejor amiga, Andy, de que dejaría el instituto por la discográfica y por su gran sueño… luego de eso habían discutido, había terminado su relación y ya no estaban juntos… ese mismo día por la noche, Andy había estado con mi antiguo amigo, Alex… Lidia se había enterado… y antes de que Tom hubiera hablado con Andy, ella se lo había dicho al chico… entonces Andy y Tom habían peleado, Tom le había dicho que no la quería y seguramente Andy intentaba disculparse. Bien…ahora tenía sólo dos dudas: ¿Si no eran novios esa noche... por qué Tom se enojaba?.. quizás la quería.. y la otra. ¿En qué momento Lidia se lo había dicho?.. ¿Cuándo iba saliendo de la discográfica? ¿Lo habría llamado? … pero eso daba paso a mas preguntas como por ejemplo: ¿Por qué mierda Lidia se metía en la vida amorosa de Tom y Andy? al parecer ella se había vuelto mala...Seguramente estaba celosa porque aún quería a Tom o simplemente le quería joder la vida a los demás. ¿Seguiría siendo mi amiga?. y es que con la bocaza que tenía, ya no sabía que pensar… lo único que faltaba era que se juntara con las pijas del internado y le dijera a mi padre donde estoy. Aunque ella no lo sabía, pero lo podía averiguar.. dios… era mejor dejarle de dar vueltas al asunto que terminaría por ponerme histérica.
- ¿Y cuando se lo ha contado a Tom? -ella se encogió de hombros. – ¿Y por qué?. 
- No lo sé
- ¡Pero si ustedes ni siquiera eran novios!
- Si… pero… estuvo mal. ¡Fui tan tonta! – se echó a llorar nuevamente... no me gustaba verla así. La rodeé con mis brazos y la apreté contra mi cuerpo.. 
- Ya no llores… Tom te quiere. Habla con él, le cuentas lo que pasó de verdad y… seguro todo se arregla. – dije acariciándole la espalda.
- Es.. toy segu..gura de q..que no.. m..me .. qui.. er..ere.. ha..hablar. – dijo entre sollozos... casi no logré entender.
- Seguro que si quiere hablar… sólo espera a que se calme un poco.
- Es… que n..o lo enti…endes.
- No llores, mira… yo hablaré con él. Ya verás como todo se solucionará y volverán a estar juntos. No te preocupes amiga, todo estará bien. – me separé levemente de ella.. limpié sus lágrimas con la manga de mi jersey.
- Y..ya. 
- Ahora deja de llorar que los ojos te quedarán hinchados. – le sonreí y ella me devolvió la sonrisa como pudo.
- Gr…gracias. – me abrazó nuevamente.
- No tienes por qué dármelas… para eso están las amigas.
- Si...- rió un poco. – necesito distraerme. – enseguida pensé en el plan que había trazado en mi mente hace una hora. En ese momento no venía al caso, pero ahora sí que funcionaría, estaba segura.
- Tengo una buena idea… ¿Te apetece una tarde de embellecimiento? – ella asintió.- Vamos. – nos levantamos del banco y comenzamos a caminar hacia un centro de estética que estaba por allí cerca... hacía poco me había hecho las mechas rosas.. pero era más fácil que me descubrieran con el cabello negro y las mechas rojas, como antes.. qué con el cabello rubio, como luego..
- ¿Piensas hacerte algo en el cabello?
- ¿Cómo crees que me vea rubia? – ella se echó a reír.
- Veo que quieres ser igual que yo. Copiona. – dijo apuntando su cabeza.
- Es por otros motivos.. – mientras ella no recordara lo del incidente de mi padre con el director, todo estaba bien..
- Uhmm… 
- ¿Piensas volver al internado esta noche? – Le pregunté y qué pregunta más tonta. ¿Y si se tomaba eso como una invitación?... yo no la podía invitar a mi casa. más bien porque ya no vivía en mi casa y porque no podía invitar a personas en una casa que no era mía.
- Andy: Si. – yo la miré sonriendo, ya había dejado de llorar aunque sus ojos estaban rojo todavía. 


Mientras caminaba de vuelta a la casa Kaulitz, me detuve frente a una vitrina de virio, del otro lado habían sólo antigüedades, lo que me interesaba era ver nuevamente mi nuevo corte y color de cabello… que según yo, estaba muy bien. Me llegaba por los hombros, bueno, los cabello más largos me llegaban un poco más abajo que los hombros, los más cortos por la altura de las orejas. Estaba separado por capas desflecadas… el fleco me lo había cortado recto, pero igualmente desflecado para que combinara con el resto del cabello, vale, ahora se veía lo morado del ojo... Pero había dicho que me había caído, en fin, nadie pensó nada malo, ni Andy, ni el estilista. También me lo había teñido de rubio con algunas mechas más claras y otras más oscuras... para que pareciera un poco más natural, y las puntas del fleco me las había teñido de color blanco... según yo estaba bien. Ya que hacía buen efecto con mi piel paliducha, que ya no se veía tan pálida… le sonreí a la vitrina y seguí caminando a paso rápido… sólo me quedaban dos calles.
Piqué a la puerta de mi novio, ya estaba oscuro a pesar de que eran las seis de la tarde... me parecía grosero llegar a esa hora, pero esto era algo necesario.
- ¿Liza? – Alcé la vista y miré a Bill sonriéndole, él me estudió con la mirada unos segundos y luego exclamó: - ¡Estas preciosa! Que cambio... – me cogió de la mano y me dio una vuelta para observar mi cabello. Al terminar la vuelta, me abrazó estrechándome fuertemente contra él. – ya te extrañaba.
- Y yo. – nos separamos y juntamos nuestros labios. 
- De verdad que estás preciosa. – me observó nuevamente, deteniéndose en mi ojo. – ¿Te golpeaste? – yo bajé la mirada, él no podía saber que yo mentía.
- Si, en la escalera de mi casa… hace unos días, pero ya está mejor. – le sonreí.
- ¿De verdad está mejor?... es que ese ve morado, hinchado y... – me tocó con un dedo, yo solté un pequeño “auch”. – doloroso… ¿ no quieres hielo?. Yo negué con la cabeza… después de todo, si no me había echado nada cuando me lo había hecho, ¿Para qué me iba a ponerle hielo ahora?.
- No... no, no necesito hielo… pero si sigo aquí afuera terminaré congelándome. – el rió y me dejó pasar.
- Vamos a ver qué opina mi madre sobre tu nuevo cabello.
Yo asentí algo cortada, aún me daba un poco de vergüenza. Bill cerró la puerta, me cogió de la mano y caminamos hacia la cocina.
- ¿Por cierto, que tal está Andy?
- Bien. – resoplé. – Si hubieses visto como lloraba...- Bill torció la boca y me miró cómo dándome a entender que él igual sabía sobre el tema… en ese momento llegamos a la cocina. Lo primero que vi fue a Simone... probablemente estaría cocinando la cena porque estaba con una cuchara revolviendo algo sobre el fuego. Bill carraspeó.
- Mamá, Liza ya está aquí. – Simone se dio la vuelta sorprendida, me miró con una gran sonrisa mientras dejaba la cuchara sobre un mueble y se secaba las manos en el delantal que traía puesto… luego caminó hacia mí.
- ¡Liza, pero que cambio! – Simone me dio dos besos y yo le sonreí.
- Acabo de ir al estilista. 
- Te ha quedado muy bien. Ya era hora de que cambiaras el negro. – yo me eché a reír.
- La verdad es que ya me había cansado de ese color de cabello. – Simone asintió dándome la razón.
- Mamá... nosotros nos vamos a mi habitación.-Le avisó Bill.
- Los llamaré cuando la cena esté lista. – ambos asentimos y salimos de la cocina aún cogidos de la mano. 
Subimos las escaleras, pude sentir una melodía de guitarra proveniente de... alguna parte. Cada vez se escuchaba más fuerte... hasta que entramos en la habitación de Bill y él cerró la puerta, ya no la escuché más. Nos tiramos a su cama abrazados y él encendió la TV.
- ¿Hablaste con Tom?-Le pregunté.
 
- Si.
- ¿Qué dijo? 
- Ya no quería saber nada de ella y ese tipo de cosas… tu ya sabes… - Lo miré, estaba con la vista fija en el televisor.
- Andy se siente muy mal y está arrepentida. 
- Es de suponer... – cambió de canal.
- ¿Tom piensa que Alex y Andy…?-Bill asintió con la cabeza.-Pero no es cierto.-Me apresuré en decir.-Andy me lo dijo, sólo se besaron.
- Pues Lidia tiene convencido a Tom de que fueron más que besos.
- Lo que no me entra en la cabeza es porqué Lidia sale con estas cosas ahora. – entonces Bill me miró. 
- Supongo que está celosa. – me encogí de hombros.
- Tal vez. – Nos quedamos en silencio unos minutos. Veía como Bill cambiaba los canales de la TV. Hasta que finalmente se quedó en un noticiario. Luego hablé. – ¿Puedo hablar con Tom... mañana?
- No creo que quiera hablar sobre eso. – me mordí el labio inferior.
- Pero puedo intentar. – Bill rió bajito.
- Nuca te rendirás, ¿verdad?. – yo negué con la cabeza.
- Claro que no, ¡Soy fuerte! – Flexioné mi brazo de modo que se marcaran los músculos que no habían y Bill se echó a reír, luego me dio un dulce y juguetón beso en los labios. – ¿Tú también eres fuerte? – él me miró alzando una ceja.
- ¿A caso lo dudas? - Yo negué con la cabeza. En ese momento la puerta se abrió…
- Chicos, la cena está lista. – Nos informó Simone. Luego de eso cerró la puerta. 
- Vamos. – se incorporó en la cama.
- No quiero ir. – me quejé tumbándome boca abajo... entonces sentí unas manos posarse en mi cintura. Creí que era para algo, no sé… diferente a lo que hizo: Me cogió en brazos y se levantó conmigo. Me dio pánico a caerme por lo que me agarré fuertemente a su cuello.
- Liza, me ahogo. 
- Entonces bájame. – el dejó mis pies en el suelo suavemente y yo me solté de su cuello. 
- Ahora nos vamos a comer. A ver si está Tom y le enseñamos tu nuevo cabello. 
- Ok. – y tal vez pueda hablar con él luego, dije en mi interior. Salimos de la habitación, donde habíamos estado menos de diez minutos y bajamos a la cena.
Nos sentamos cada uno en una silla y Simone nos sirvió los platos, Tom no estaba. Pero igualmente había cuatro platos con fideos sobre la mesa.
Simone se sentó frente a mí, dejando un puesto vacío frente a Bill. Me miró por unos segundos para luego decir:

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