Capitulo 19
Me di la vuelta con brusquedad, un poco asustada, lo debo admitir. Y me encontré con una chica…
Calculé que tendría mi edad puesto a que era un poco más alta que yo, y yo era bajita… su piel era blanca, aunque no tanto como la mía, y tenía algunas manchas en la cara. Su cabello era claro y daba unos tonos medio rojizos con el sol.. y sus ojos eran pequeños, pero de un bonito color celeste. Era flaca… y vestía con ropa un tanto… sucia.
Me miraba con unos ojos llenos de dudas y extrañes.
- ¿Tienes algo para darme? – fue lo único que me dijo. Su voz había sonado un tanto insegura… yo la contemplé por unos segundos y luego le pregunté algo que nada que ver con lo que ella me había dicho... pero me había picado la curiosidad.
- ¿Cómo te llamas?
- Me dicen Candy. – dijo encogiéndose de hombros. – nunca antes te había visto.
- Ni yo… ¿Dónde vives?. – ella me podría servir de compañía, pensé.
- En un piso a unas calles de aquí con mi hermana pequeña. – dijo apuntando con el dedo unos metros más allá. Miré y vi a una niña con el cabello desordenado y un buzo deportivo color blanco con manchas cafés de tierra. – ¿Tienes algo para darme?. – volvió a repetir.
- Puedo darte algo si me dejas quedarme en tu piso esta noche… - a la chica se le iluminaron los ojos y me sonrió alegremente.
- ¡Quédate todo el tiempo que quieras! Me haría bien tener compañía.
- Pues esperemos que abran aquí y vamos a tomar desayuno. – ella asintió rápidamente con la cabeza. – También me debo cambiar ropa... si quieres te paso alguna cosa.
- ¿No te molesta pasarme algo?.
- No.. ahora, ¿no sabes donde hay algún baño o algo por el estilo?.
- Cinco calles más arriba hay un centro de deportes.. Si pasamos a escondidas…
- Me parece bien. Vamos.. – dije comenzando a caminar.. ella llamó a la niña por el nombre de “Lucía” y la pequeña llegó corriendo. Me miró con miedo y se agarró a la mano de su hermana.
Para cuando llegamos, Lucía ya se sabía mi nombre y me hablaba con toda fluidez sobre las cosas que su hermana hacía… todas me parecían muy graciosas... aunque trataran de robos y cosas por el estilo. Candy enrojecía ante mis risas y se disculpaba. En realidad no sé por qué se disculpaba…
Entramos en el centro arrastrándonos en el suelo para que nadie nos viese y nos metimos en las duchas. Yo en una y Candy en otra con Lucía.
Dejé que el agua fría me refrescara y limpiara mis heridas y luego cerré el grifo. Debía bañarme rápido si quería alcanzarme a vestir…
Alargué mi mano para coger el bolso y de allí saqué todo lo que necesitaba.
Me vestí apresuradamente y salí de la chica… Candy seguí allí dentro metida por lo que aproveché el tiempo maquillando los moratones que se veían. Vaya... ya había hecho una amiga.. estaba comenzando bien con mi nueva vida.. creo que ya no era tan antisocial como antes y eso me alegraba… ahora, tenía que ir a ver a Bill. Necesitaba verlo.. ojala no me viese nadie.. y todo estaría bien..
No sabía cuánto tiempo me quedaría con Candy.. quizás hasta que encontrara trabajo y tuviera suficiente dinero como para pagar una pieza donde dormir.
Una vez terminé de hacer todo eso, me miré al espejo. Estaba bien… pantalón negro ajustado y una camiseta blanca muy simple.. el pelo lo tenía mojado y estilando, pero se secaría con el viento. Me calcé las mismas zapatillas y ya estaba lista..
- ¿Ya estás Candy?
- Si, solo dame la ropa. – dijo mientras cerraba el grifo. Yo saqué de mi bolso una falda escocesa gris y una camiseta manga larga color negra, se las di y esperé a que se pusiera todo.
Aproveché para revisar mi móvil. Tenía tres llamadas perdidas de Bill..
Lo llamaría.
Le di nuevamente al botón verde y esperé a que alguien me contestara…
- ¿Hallo?. -me contestó una voz, esa no era la de Bill… si no que, era una voz femenina.. que yo conocía muy bien.
- ¡Andy! ¿Qué haces con el móvil de Bill? – ella rió.
- Nada.. Estoy en la habitación de los chicos esperando que se terminen de arreglar para bajar a cla… - no alcanzó a terminar de hablar ya que alguien le quitó el móvil diciendo un “dame eso” que yo escuché…
- ¡Princesa!-Era Bill. Él era el único en la tierra con esa voz y que insistía en llamarme de esa manera.
- Que feliz estas…
- Para que veas.-Esperó unos segundos.- Quiero verte.. hoy saldré del internado, iré a por ti a las seis. –¿Qué? El no podía hacer eso… porque yo ya no vivía en mi casa. Es decir, si el fuera se encontraría solo con mi padre, no conmigo.. y mi padre lo echaría y ¡argh! Quien sabe que mas podría pasar. Me esperaba cualquier cosa de ese loco que tenía como padre.
- No, no… Yo te iré a buscar a esa hora al internado.. tú sólo sal y yo estaré allí. ¿Si? – el resopló como, como si estuviese pensándolo y luego me respondió.
- Está bien.. pero quiero que estés a las 5:30… - yo asentí, pero luego me di cuenta de que él no me veía.. me sentí tonta.
-Claro.
- ¿Por qué no quieres que vaya por ti?
- Po- por que.. porque no.. porque.. yo estoy aburrida allí dentro.. y pues, no me vendría mal un paseo… por eso.. si. – reí nerviosa. Dios, que mala mentirosa.
- Hoy estás extraña.. – extraña no, nerviosa si. me dije a mi misma.
- ¡Son todas ideas tuyas!
- Ya… - nos quedamos un rato en silencio.
- Di algo… que me aburro. – dije divertida.
- Te quiero.- Escuché risas provenientes del otro lado, probablemente serían de Tom y Andy.. esperen..¿ Tom y Andy?. Wow.. que rápido pasaban las cosas.. ¿y Andreas? ¿Y Lidia? Vaya, me había perdido todo eso en tan solo un par de días.
- Yo te quiero mucho más. – dije imitándolo. El rió. – ¿Por qué estaba Andy en tu habitación?
- Sale con Tom. Genial, ¿no?.
- Si… con los más populares del colegio. - dije haciendo énfasis en las últimas seis palabras. Bill bufó.
- ¡No es tanto! ¡No exageres!
- Hay que ver quien lo dice… - dije para picarlo.
- ¡Oye! Eres mala. – dijo ofendido.
- Mala se pondrá la bruja de historia si no llegas luego a clases.
- ¡Argh! No quiero cortar la llamada. – dijo con voz de niño pequeño enojado, yo me eché a reír. – te iré ver en un rato... pasaremos el día juntos. ¿Te parece?.. Es que no me apetece ir a clases… y puedo decirle a mi madre que me saque de aquí. - genial idea, debo reconocer. Aunque él no podía perder clases por mí.
- Perderás clases Bill. Ya has perdido muchas…
- ¡Bah! ¡Eso no importa! Luego ya no tendré que volver al internado así que no te preocupes. – ¿cómo? ¿Volver al internado? ¿Por qué?.. ¿Qué era lo que me había perdido? ¿Cual era la parte de la historia que yo no conocía? Esto era extraño, muy extraño…
- ¿Por qué no volverás al internado?. – pregunté confusa.
- Luego te explico. Ahora iré a tu casa… espérame allí. – y nuevamente a mi casa… dios.
- No, no. Espérame fuera del internado que ya voy yo…
- Ok. – dijo de mala gana.
- Ahora te tengo que colgar.. – dije al ver salir a Candy de la ducha vestida y arreglada con mi ropa, al igual que su hermanita pequeña, Lucía, sólo que esta estaba con la misma ropa sucia de antes… ambas con el cabello mojado y estilando. Supuse que yo estaría igual..
- Adios, princesa.
- Adios, te quiero. – dije para luego colgar.. yo no era de esas chicas cursis que hacían el típico “corta tu.. no, corta tu.. no tu… no tu.. y blablabla” .. encontraba eso terriblemente insoportable y a demás ¿Cuál era el fin? gastar más dinero en la llamada?
Ok, ahora
tenía que hacer un plana rápido para el día…
Le daría dinero a Candy para que se comprara su desayuno y le pediría la dirección del piso… luego me iría al internado a buscar a Bill y después.. pues… juntos haríamos el resto de los planes… Finalmente dejaría a Bill en el internado y me iría al piso de Candy. Fin. y Bill no sospecharía nada.
- Candy…
- ¿Cómo luzco? – me interrumpió. Yo la miré. La ropa le había quedado genial.. me limité a asentir con la cabeza y a decir un:
- Muy bien. – para luego ir a lo que iba. – Candy me d… - esta voz no fue Candy que me interrumpió, si no que fue Lucía.
- ¿Y yo?. – que niña… que se le puede hacer, así son los niños pequeños…
- Linda.. ahora, nadie me interrumpe. – dije alzando las manos, Lucía rió. – dime la dirección de tu piso… que yo me iré y por la noche regreso.
- No me sé la dirección. – genial, esto iba cada vez peor.. que enredo. - pero te puedo indicar… - yo moví la cabeza invitándola a seguir. – de esta calle, avanzas siente hacia arriba. Allí hay un callejón al lado de un bar.. entras en el callejón. Es en la última puerta del lado derecho.
- Lo recordaré. – dije mientras buscaba algo en mi bolso. Saqué un poco de dinero y se lo tendí. Ella me miró confusa. – es para su desayuno. Ten. – ella estiró la mano hasta coger el dinero y luego, aún con expresión sorprendida me abrazó.
- ¡Gracias!.
- No es nada. Ya nos vemos. – les sonreí – ¡Tengo prisa! Adios. – me colgué el bolso en el hombro y salí del centro cuidando que no me vieran. Miré a ambos lados de la calle intentando ubicarme… Estaba perdida.. ¿y ahora como mierda llegaba al internado?. Resoplé y comencé a caminar en la dirección según yo, era la correcta.
A las 8:30… después de preguntar a medio mundo donde estaba el internado y caminar alrededor de una hora. Logré divisar el internado a una calle de donde yo estaba. Seguramente Bill estaba allí congelándose con este frío mientras me esperaba. Comencé a correr calle abajo, el viento me pegaba en la cara y eso me gustaba…
Cuando por fin llegué, caminé hacia él con la respiración entrecortada y le miré sonriendo, el me abrazó y me besó en la cabeza.
- Te extrañe… - me susurró. Yo reí bajito.
- Te quiero, tontillo.
- Recién llegas y ya empiezas a pelear.. – se separó de mi, pero siguió manteniendo un brazo sobre mis hombros.
- Si… hoy soy mala, lo recuerdas?. – me puse de puntitas y le besé en la mejilla.
- Mmmm… - en el momento en que me iba separando de él, giró la cara, y empujando mi cabeza con su mano que pasaba por mis hombros me besó en los labios.. no pude evitar sentir un cosquilleo en el estómago, ni soltar una risita. – ¿Donde quieres ir.? – dijo cuando ya nos habíamos separado. Me encogí de hombros.- Te invito a desayunar. – entrelazó sus dedos con los mío y comenzamos a caminar en la dirección contraria por la que yo había llegado.
- Vale.. – me mordí el labio inferior y luego me abracé a él. – Te extrañe tanto.
- ¿Quién es la cursi ahora?. – dijo cariñosamente devolviéndome en abrazo.
- ¡Sigues siendo tú! – me reí. Entonces él me cogió de la cintura y me subió sobre su hombro, tipo rapto, por así decirlo. yo comencé a patalear a y a gritarle que me bajara.. – ¡Bájame Bill! ¡Me caeré! ¡Bill! ¡No querrás perder a tu novia! ¡bájame!
- Lo siento, Liza. Ahora te aguantas, preciosa. – comenzó a caminar.
- ¡AAH! Lo siento, no quise llamarte cursi, ¡Bill! ¡Me gustas cursi!
Le daría dinero a Candy para que se comprara su desayuno y le pediría la dirección del piso… luego me iría al internado a buscar a Bill y después.. pues… juntos haríamos el resto de los planes… Finalmente dejaría a Bill en el internado y me iría al piso de Candy. Fin. y Bill no sospecharía nada.
- Candy…
- ¿Cómo luzco? – me interrumpió. Yo la miré. La ropa le había quedado genial.. me limité a asentir con la cabeza y a decir un:
- Muy bien. – para luego ir a lo que iba. – Candy me d… - esta voz no fue Candy que me interrumpió, si no que fue Lucía.
- ¿Y yo?. – que niña… que se le puede hacer, así son los niños pequeños…
- Linda.. ahora, nadie me interrumpe. – dije alzando las manos, Lucía rió. – dime la dirección de tu piso… que yo me iré y por la noche regreso.
- No me sé la dirección. – genial, esto iba cada vez peor.. que enredo. - pero te puedo indicar… - yo moví la cabeza invitándola a seguir. – de esta calle, avanzas siente hacia arriba. Allí hay un callejón al lado de un bar.. entras en el callejón. Es en la última puerta del lado derecho.
- Lo recordaré. – dije mientras buscaba algo en mi bolso. Saqué un poco de dinero y se lo tendí. Ella me miró confusa. – es para su desayuno. Ten. – ella estiró la mano hasta coger el dinero y luego, aún con expresión sorprendida me abrazó.
- ¡Gracias!.
- No es nada. Ya nos vemos. – les sonreí – ¡Tengo prisa! Adios. – me colgué el bolso en el hombro y salí del centro cuidando que no me vieran. Miré a ambos lados de la calle intentando ubicarme… Estaba perdida.. ¿y ahora como mierda llegaba al internado?. Resoplé y comencé a caminar en la dirección según yo, era la correcta.
A las 8:30… después de preguntar a medio mundo donde estaba el internado y caminar alrededor de una hora. Logré divisar el internado a una calle de donde yo estaba. Seguramente Bill estaba allí congelándose con este frío mientras me esperaba. Comencé a correr calle abajo, el viento me pegaba en la cara y eso me gustaba…
Cuando por fin llegué, caminé hacia él con la respiración entrecortada y le miré sonriendo, el me abrazó y me besó en la cabeza.
- Te extrañe… - me susurró. Yo reí bajito.
- Te quiero, tontillo.
- Recién llegas y ya empiezas a pelear.. – se separó de mi, pero siguió manteniendo un brazo sobre mis hombros.
- Si… hoy soy mala, lo recuerdas?. – me puse de puntitas y le besé en la mejilla.
- Mmmm… - en el momento en que me iba separando de él, giró la cara, y empujando mi cabeza con su mano que pasaba por mis hombros me besó en los labios.. no pude evitar sentir un cosquilleo en el estómago, ni soltar una risita. – ¿Donde quieres ir.? – dijo cuando ya nos habíamos separado. Me encogí de hombros.- Te invito a desayunar. – entrelazó sus dedos con los mío y comenzamos a caminar en la dirección contraria por la que yo había llegado.
- Vale.. – me mordí el labio inferior y luego me abracé a él. – Te extrañe tanto.
- ¿Quién es la cursi ahora?. – dijo cariñosamente devolviéndome en abrazo.
- ¡Sigues siendo tú! – me reí. Entonces él me cogió de la cintura y me subió sobre su hombro, tipo rapto, por así decirlo. yo comencé a patalear a y a gritarle que me bajara.. – ¡Bájame Bill! ¡Me caeré! ¡Bill! ¡No querrás perder a tu novia! ¡bájame!
- Lo siento, Liza. Ahora te aguantas, preciosa. – comenzó a caminar.
- ¡AAH! Lo siento, no quise llamarte cursi, ¡Bill! ¡Me gustas cursi!
Bill comenzó a
reír.
- ¿Te gusto cursi?
- Si no me gustaras, no estaría contigo. – le dije como si fuese la cosas más obvia del mundo.. y lo era..
- Soy irresistible.
- ¡Ya se te subió a la cabeza! – el hizo caso omiso a mi comentario y siguió caminando tranquilamente. – Bill, que va a decir la gente si nos ve así… - wow, que vergüenza
- No tienen porqué decir nada..
- Pero si lo pueden pensar.. – Lo iba a hacer todo con tal de que me bajara…
- No tienen porqué pensarlo.. a demás a estas horas nadie anda por la calle.. es muy temprano.
- Si que anda mucha gente, Bill.
- No. – dijo divertido.. yo comencé a moverme aún más.
- ¡Bill! O me bajas... o no comeré nada, nada, nada en el desayuno. – le amenacé.. vale. Era malo amenazarlo con eso.. él me decía siempre que comiera.. y lo decía por mi y no por él. Porque en el futuro el no comer me afectaría a mi.. la había cagado…
Bill se detuvo al instante y me bajó tan rápido que llegué a tambalearme un poco.
- ¿Así mejor?. – yo asentí y le tomé la mano…
Estuvimos hablando y haciendo el tonto por todo el camino hasta llegar a un local, que no se me el nombre, pero que tenía pasteles, galletas y cafés por todos lados… “un gran desayuno”. Vi un pastel detrás de u vidrio, probablemente era de chocolate… lo quería probar.
- Bill, quiero ese. – dije apuntándolo y con voz de niña pequeña cuando pide que le compren un juguete.
- Luego lo pedimos, princesa… - me guió por entre las mesas hasta llegar a la del final que estaba en frente de un gran ventanal que daba a un jardín adornado con flores y fuentes de agua… era hermoso. Me senté, y Bill se sentó en frente mía.
- Es hermoso.. – dije mientras admiraba. El jardín estaba muy bien decorado.. “quiero uno así cuando sea grande” me dije a mi misma..- ridículo, lo se.. pero es que era tan hermoso.. que te daba envidia y sentía que tanta belleza no podía ser observada por una simple persona como tu… era todo tan simétrico, tan perfecto..
- Es como tú. – me dijo con voz suave. Yo le miré con el ceño fruncido. “los ojos del amor”, ven todo bello, aunque no lo sea.
- ¡Daaah! Que no soy nada comparado a eso.. aunque esas plantas no piensan.. – me quedé en silencio unos segundos ante la mirada divertida de Bill. – ¿Qué más da! Aunque no piensen siguen siendo bonitas!. – que infantil había sonado eso.. creo que haberme quedado con el cabello mojado me había afectado un poco a la cabeza.
- Ya… - rió. – quieres comer ahora?. – yo asentí con la cabeza y el dirigió la vista hacia un mesero.. el vino hacia aquí y nos tomó la orden. No parecía muy feliz atendiendo a dos chicos... ¡pero que le iba a hacer! Era su trabajo.. y aquí manábamos nosotros. – ¿Cuando piensas volver al internado?-Me había pillado por sorpresa.
- Hum… no lo sé. En un tiempo... quiero tomarme unas vacaciones. – reí nerviosa. Ojala no sospechara nada.. pero no lo mal mentirosa que era.
- ¿Unas vacaciones?. – alzó una ceja y me miró interrogante.
- Si… quizás salga de la ciudad por un tiempo.
- ¡No! - casi me gritó. Menos mal que no había mas gente en el local.. estoy segura de que se habría girado a verlo, porque los meseros lo hicieron…
- ¿Me estás controlando?.
- No, es solo que no quiero que te vayas.
- Genial.. – nos quedamos un rato en un incómodo silencio. El mesero llegó con el pedido, y con mi pastel de chocolate, que por cierto, se veía delicioso. – ¿y que hay de ti?. – dije de repente. Luego de haber tomado un poco de mi café.
- ¿De mi?. – dijo mirándome.
- ¿Qué tenías que hablar con el director hace unos días?
- ¿Te gusto cursi?
- Si no me gustaras, no estaría contigo. – le dije como si fuese la cosas más obvia del mundo.. y lo era..
- Soy irresistible.
- ¡Ya se te subió a la cabeza! – el hizo caso omiso a mi comentario y siguió caminando tranquilamente. – Bill, que va a decir la gente si nos ve así… - wow, que vergüenza
- No tienen porqué decir nada..
- Pero si lo pueden pensar.. – Lo iba a hacer todo con tal de que me bajara…
- No tienen porqué pensarlo.. a demás a estas horas nadie anda por la calle.. es muy temprano.
- Si que anda mucha gente, Bill.
- No. – dijo divertido.. yo comencé a moverme aún más.
- ¡Bill! O me bajas... o no comeré nada, nada, nada en el desayuno. – le amenacé.. vale. Era malo amenazarlo con eso.. él me decía siempre que comiera.. y lo decía por mi y no por él. Porque en el futuro el no comer me afectaría a mi.. la había cagado…
Bill se detuvo al instante y me bajó tan rápido que llegué a tambalearme un poco.
- ¿Así mejor?. – yo asentí y le tomé la mano…
Estuvimos hablando y haciendo el tonto por todo el camino hasta llegar a un local, que no se me el nombre, pero que tenía pasteles, galletas y cafés por todos lados… “un gran desayuno”. Vi un pastel detrás de u vidrio, probablemente era de chocolate… lo quería probar.
- Bill, quiero ese. – dije apuntándolo y con voz de niña pequeña cuando pide que le compren un juguete.
- Luego lo pedimos, princesa… - me guió por entre las mesas hasta llegar a la del final que estaba en frente de un gran ventanal que daba a un jardín adornado con flores y fuentes de agua… era hermoso. Me senté, y Bill se sentó en frente mía.
- Es hermoso.. – dije mientras admiraba. El jardín estaba muy bien decorado.. “quiero uno así cuando sea grande” me dije a mi misma..- ridículo, lo se.. pero es que era tan hermoso.. que te daba envidia y sentía que tanta belleza no podía ser observada por una simple persona como tu… era todo tan simétrico, tan perfecto..
- Es como tú. – me dijo con voz suave. Yo le miré con el ceño fruncido. “los ojos del amor”, ven todo bello, aunque no lo sea.
- ¡Daaah! Que no soy nada comparado a eso.. aunque esas plantas no piensan.. – me quedé en silencio unos segundos ante la mirada divertida de Bill. – ¿Qué más da! Aunque no piensen siguen siendo bonitas!. – que infantil había sonado eso.. creo que haberme quedado con el cabello mojado me había afectado un poco a la cabeza.
- Ya… - rió. – quieres comer ahora?. – yo asentí con la cabeza y el dirigió la vista hacia un mesero.. el vino hacia aquí y nos tomó la orden. No parecía muy feliz atendiendo a dos chicos... ¡pero que le iba a hacer! Era su trabajo.. y aquí manábamos nosotros. – ¿Cuando piensas volver al internado?-Me había pillado por sorpresa.
- Hum… no lo sé. En un tiempo... quiero tomarme unas vacaciones. – reí nerviosa. Ojala no sospechara nada.. pero no lo mal mentirosa que era.
- ¿Unas vacaciones?. – alzó una ceja y me miró interrogante.
- Si… quizás salga de la ciudad por un tiempo.
- ¡No! - casi me gritó. Menos mal que no había mas gente en el local.. estoy segura de que se habría girado a verlo, porque los meseros lo hicieron…
- ¿Me estás controlando?.
- No, es solo que no quiero que te vayas.
- Genial.. – nos quedamos un rato en un incómodo silencio. El mesero llegó con el pedido, y con mi pastel de chocolate, que por cierto, se veía delicioso. – ¿y que hay de ti?. – dije de repente. Luego de haber tomado un poco de mi café.
- ¿De mi?. – dijo mirándome.
- ¿Qué tenías que hablar con el director hace unos días?

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