28 febrero, 2012

Capítulo 3 /Der letzte tag









Capítulo TRES

Era jueves por la noche. Acababa de ponerme el pijama y cepillarme los dientes. Había estado cerca de media hora esperando a que Alison se durmiera para venir a mi habitación. Niki no estaba, seguramente estaba con Kevin en un motel o algo así. No regresaría, seguro.
Suspiré, exhausta. Había sido un día muy largo. Me lancé a la cama de espaldas y cerré los ojos. Bostecé. Por suerte mamá volvía el sábado.
Me levanté de golpe al escuchar el sonido de mi teléfono y corrí a buscarlo entre mis cosas sobre el escritorio. Si seguía sonando de esa manera despertaría a Alison. Lo encontré y sin mirar la pantalla contesté.
-¿Hola?
-¡Hola!-Era… era… Matt. Tuve que morderme la lengua para aguantarme las ganas que tenía de gritar. Este era el día más feliz de mi vida. ¡Era la primera vez que Matt me llamaba!-¿Cómo estás?
-Bien… ¿Cómo estás tú?-Intenté sonar lo más relajada posible, aunque no era mucho lo que podía hacer.
-Bien.-Rió.-Ben y yo pensamos en que sería bueno salir mañana un rato, con Nina… después de clases.
-Me… parece genial-Sonreí mordiéndome el labio inferior.
-Y… te llamaba para que lleves dinero y esas cosas, podríamos ir al cine, comer… ya sabes, hacer ese tipo de cosas para divertirnos.- ¡Qué lindo!
-Ok, entonces le aviso a Nina y nos vemos mañana.
-Claro, duerme bien.
-Adiós.
-Adiós.-Corté. ¡AAAAAAAAAAAAAAAH! Nina tenía que saber esto ya. Marqué el número de mi amiga después de dar un par de saltos y lanzarme a la cama totalmente emocionada.
-¿Jenna?
-¡Soy yooo!
-Cuéntamelo todo.-Habló seria. Había adivinado que algo había pasado con Matt nada más oír mi voz.
-Adivina con quien vamos a salir mañana después de clases.-Hablé casi cantando, sin poder quitarme la sonrisa boba del rostro.
-¡NOOOO!
-SIII
-NOOO
-SIII
-¡Eres una geniooooo!
Y show siguió por al menos una hora. Luego me metí a la cama y se me hizo imposible conciliar el sueño… la emoción era tan grande que lo único que quería hacer era ponerme a gritar y saltar como loca. Esto podía conmigo.
No me costó levantarme la mañana siguiente. Me metí a la ducha, me vestí con mi mejor ropa, me arreglé el cabello como casi nunca lo hacía y me puse el maquillaje minuciosamente, quería verme guapa, pero no parecer un payaso. Desperté a mi hermanita y la llevé a la escuela como lo había hecho durante toda la semana… de camino aproveché para llamar a Niki y pedirle que pasara a ella a recoger a la monstruo, ya que estaba segura de que no la vería en la escuela hoy. Nina llegó atrasada a clases y nos llamaron la atención varias veces por conversar. ¡Pero es que estábamos tan emocionadas que no podíamos cerrar la boca!
A la hora de la salida comenzó a llover. Pero eso no cambió nuestros estados de ánimo. Nos encontramos con los chicos y nos fuimos antes de que comenzara a llover más fuerte.

Entré en la casa dando saltitos. Últimamente mi vida había mejorado mucho. ¡Matt me había dicho que le inspiraba confianza! Fue en el momento en que Nina se fue con Ben a comprar unos refrescos, ella se había llevado a Ben a propósito para dejarnos solos. En ese tiempo entablamos una de esas conversaciones “profundas”, que son para conocerse…sobre cosas como lo que a uno le gusta hacer, mascotas, hermanos, preferencias, gustos y ese tipo de cosas… ¡y Matt me había dicho que confiaba en mí!, ¡Qué era diferente a otras personas!. Me metí en la cocina… Niki y Alison estaban comiendo mientras miraban la TV, uno de esos canales para niños. Todo había resultado bien.
-¡Hola!-Las saludé a ambas con un beso en la mejilla. Niki me dio un empujón, pero no me importó. ¡Nada me importaba ahora!
-Hola.-Me saludó mi hermanita.
-¿Tan bien te fue con Andreas que no puedes dejar de sonreír?-La miré extrañada. ¿Andreas?... Andreas… Oh. Ese Andreas, el rubio se llamaba Andreas.
-No salí con Andreas.- Niki dejó caer la cuchara en su plato. Parpadeé un par de veces. Lo había olvidado. Ay no… ¿Era enserio? ¿La invitación no había sido una broma?
-¿Cómo que no saliste con Andreas? Pero si… yo le dije que tú me habías dejado con Alison precisamente porque…- Se cortó a si misma.- ¡Me llamó una hora después de la escuela preguntándome por ti! Le dije que te esperara un poco más…-La miré atónita.
-Es una broma, ¿verdad?- Negó con la cabeza.
-Si no querías salir con él le hubieses avisado…-Negó con la cabeza. Alison me miró como si yo fuese la peor persona del planeta. Y así es como me sentía ahora.
Sonó el timbre.
Salí de la cocina a paso rápido y abrí la puerta. Controlé las enormes ganas que me dieron de volverla a cerrar y hacer como si nada. Esto… no era probable. Seguro era un conspiración en contra mía, una broma de mal gusto.
-¿Estás bien?-Me preguntó. Era Andreas, y estaba empapado.
-S…si.
-Estaba preocupado porque no llegaste. Niki me dijo que ibas a venir y… ¿Porqué…?-Respiraba como si estuviese cansado, muy cansado.
-Lo siento.-Lo observé, estaba tiritando. No sabía si invitarlo a entrar o…
-Lo olvidaste.-Sentenció. Asentí débilmente con la cabeza. Vale, esto si me hacía sentir mal.
-De verdad lo siento, yo…-Me quedé muda. Dos personas se acercaban. Andreas se volteó siguiendo la dirección de mi mirada. Uno era Kevin, el otro era… el chico de la TV.
-¡Hola!-Me saludó Kevin nada más llegar.
-Hola.-Enseguida miré al otro chico. El también me miró, pero no dijo nada. Tragué saliva costosamente. Qué situación más incómoda.
-¿Y… cómo estuvo hoy?-Preguntó Kevin, mirándonos intermitentemente a Andreas y a mí. ¿A caso todo el mundo lo sabía?
-No salimos.-Le respondí.
-Oh, vale. Am… ¿Está Nicole?-Preguntó, llevándose una mano a  la nuca. Asentí.
-Pasa… está en la cocina- Me hice a un lado y lo dejé entrar. Enseguida volví a mi antigua posición. El chico de la TV suspiró.
-Entonces… lo olvidaste.-Andreas intentó seguir nuestra conversación. Pero la presencia de ese otro chico ahí me cohibía un poco. Digo, hablar con un chico al que dejé “plantado” accidentalmente frente a uno de sus amigos…
-Lo siento mucho. Tuve otras cosas que hacer y…-Quité los ojos de Andreas y miré al otro. No tenía intenciones de irse, eso era seguro.
-Claro, no te preocupes. Seguro tenías cosas más importantes a las que atender.-Suspiró.-Es… mejor que me vaya.-Retrocedió un par de pasos.
-Podríamos salir mañana.- Dije sin pensar. Enseguida me arrepentí de haberlo hecho. Dios, que tonta soy. ¡Qué tonta soy!
-Genial. Paso por ti a las cuatro.-Sonrió. ¡Esto era tan ilógico! ¿Ni siquiera iba a esperar a que le rogara un poco? ¡Y es que yo no iba a rogarle, pero así al menos no tendría planes para salir con él mañana! Encima mañana llegaba mamá y… agh. Andreas se despidió con la mano. Intenté sonreírle, algo cortada. Se dio un apretón de manos con el otro chico y luego se fue. Suspiré con fuerza, casi quejándome. Esto era tan… ilógico. Repito.
Miré al pelinegro frente a mí.
-¿Por qué quedas en salir con él si no estás interesada?-Era la primera vez en mi vida que él me dirigía la palabra.- Vale, él no lo ha admitido aún pero todos sabemos que se siente atraído por ti desde que sabe de tu existencia.-No le contesté, no supe que decirle.- Necesito hablar con tu hermana.-Cambió de tema tan bruscamente que ni siquiera alcancé a procesar lo que anteriormente me había dicho. Me hice a un lado en la puerta y lo dejé entrar. Cerré.
-¿Niki?-La llamé.
-¡Arriba!-Gritó. Le hice una seña al chico para que subiera y entré en la cocina.
Esto se había vuelto tan extraño… y en tan poco tiempo. Digamos que... había cosas con altas probabilidades de que sucedieran, otras con bajas probabilidades y otras con muy bajas probabilidades, y justamente a mí me estaban pasando las muy extremadamente menos probables. A nadie la pasa esto. De la noche a la mañana las cosas con el chico que me gustaba se estaban dando a la perfección  y resultaba que uno de los amigos raros de mi hermana se sentía atraído por mí desde que se había enterado de mi existencia.
-¿Cuándo llega mamá?-Preguntó Alison, tomando a Lulu, la perrita rosa.
-Mañana… ¿Por qué no vas y te pones tu pijama por mientras?-Abrí el refrigerador, buscando algo para comer.
-Vale. Niki dejó en ese pote el resto de la cena.-Me dijo, señalando.
-Gracias.- Tomé el pote. Sólo era cuestión de meterlo al microondas.
-De nada. Ya me voy.-Anunció antes de desaparecer corriendo escaleras arriba.-¡Auuu!-La escuché quejarse. Por un momento temí que se hubiese caído o algo. Me quedé quieta, escuchando… por si lloraba o algo así.
-Ten más cuidado.-ese había sido el chico de hacía un rato. Tragué saliva.
Lo vi pasar frente a la cocina y segundos después escuché que cerró la puerta de la entrada.
Metí mi comida al microondas, comí lentamente pensando en todo lo que había pasado en el día. Llegué a la conclusión de que debía decirle a Andreas que yo no estaba interesada en él de la misma forma que él estaba interesado en mi.
Al terminar, limpié todo y subí a la habitación de Alison. Estuve con ella hasta que se durmió y luego me fui a la cama.

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