25 febrero, 2012

Capítulo 30 /Sacred








Capitulo 30


       Bill

Llegué a casa molesto. No me entraba en la cabeza que Liza me hubiese mentido... ella se había escapado y eso no estaba bien. Encima todo el mundo sabía que su padre la buscaba excepto yo, claro… me lo había ocultado y no me había querido decir la razón. Es más, ni si quiera había querido hablarme para explicarme lo que había sucedido en realidad. Me había visto obligado a dejarla en su casa antes de que mamá llegara y se enterara de lo ocurrido o no la dejaría entrar jamás a nuestra casa.
Prácticamente me lancé sobre el sillón y prendí el televisor, quizás con eso me entretendría un poco. Pasaban un programa sobre animales. No me apetecía cambiar de canal por lo que me quedé allí, aburriéndome. Al parecer Tom había salido con Andy así que estaba solo. 
De pronto sentí un presión en el pecho, algo me hacía daño… era como si tuviese algo atorado allí que no me dejara respirar. Liza se me vino a la cabeza tan rápido que me dolió. Intenté respirar con normalidad pero se me hacía imposible. Cogí una revista que estaba en la mesita de centro y comencé a echarme aire... quizás así se me pasaba… no podía, las manos me temblaban y me daba la impresión de que la revista pesaba demasiado. Intentaba buscar la razón de que me encontrara en ese estado. Sentí inseguridad, nerviosismo, incluso miedo...  Me levanté y me fui a la cocina en busca de un vaso con agua. Pero al ver que no daba resultado me tomé un remedio. Volví al sillón y llegué a la conclusión de que debían ser sólo imaginaciones mías. Tomé nuevamente la revista para echarme aire y cambié el canal de la televisión para concentrarme en otra cosa. De vuelta a casa me había comido un bocadillo que había comprado por el camino y quizás era eso… si, quizás me había sentado mal al estómago o es que me iba a enfermar con gripe.
De repente alguien picó la puerta sacándome de mis pensamientos. Dejé la revista en su anterior sitio, sobre la mesita de centro y me levanté tambaleando del sillón para ir a abrirla. Algo me dijo que lo que me esperaba de ese lado no sería nada bueno… cerré los ojos intentando sacar esos pensamientos de mi cabeza… segundos después los abrí junto con la puerta.
Al ver lo que había del otro lado me quedé de piedra… se me cortó la respiración y sentí como cada milímetro de mi cuerpo se inundaba de preocupación y desesperación. Incluso más de la que antes sentía. No podía creerlo, lo que veía no era real… la sangre se me fue a la cabeza y sentía que iba a explotar…
Allí estaba ella, mi chica, mi Liza… llena de sangre. Tenía el rostro hinchado y con cortes, respiraba con fuerza,  como si le costase mucho trabajo hacerlo y se convulsionaba con violencia sin dejar de soltar lágrimas. Una de sus manos se apoyaba en el marco de la puerta mientras que la otra caía por el costado de su cuerpo, inmóvil… Me di cuenta de que uno de sus pies no tocaba el suelo y el otro temblaba. En cualquier momento no podría sostener su peso… 
Las lágrimas caían por sus pálidas mejillas manchadas de rojo, lloraba con dolor, con desesperación y mi preocupación comenzó a aumentar a velocidad record. En ese momento, lo único que pude hacer fue tomarla entre mis brazos, como si así pudiese aliviar todo su dolor, como si pudiera protegerla de cualquier mal. 
Rodeé su cuerpo con ambos brazos y la apreté contra mí, ella simplemente se dejó caer. Su llanto aumentó, era un llanto desconsolado, casi sin remedio. Agarró mi camiseta con ambas manos y hundió su cabeza en mi pecho, sentí como se humedecía al instante, pero era algo que no me importaba lo más mínimo. 
En ese momento, lo único que se me pasaba por la cabeza era el hecho de que yo habría podido evitar que ella se encontrase así, ahora todas las piezas encajaban ¿Cómo no lo había visto venir? ¿Cómo no me había dado cuenta de lo que sucedía?, era un estúpido, todo era culpa mía… pero, ¿Cómo iba a saber yo que algo así iba a pasar? algo en mi interior me hacía sentir culpable. Fue en ese instante cuando me prometí a mi mismo que jamás dejaría que nada le hiciese daño, que la protegería de cualquier tipo de dolor, de tristeza… Tener su débil y adolorido cuerpo entre mis brazos, delicado y frágil como una muñequita de cristal… la abrazaba con sumo cuidado, como si tuviese miedo a que en cualquier momento quebrara y se rompiese en mil pedacitos… La miré, solo podía ver su pelo revuelto, pegado contra mí. Sentía el palpitar de su corazón acelerado y el temblor de su cuerpo provocado por los sollozos. Para mí, en aquel momento, era como si tuviese a un ángel caído entre mis brazos.
Entonces me prometí una cosa: Ella siempre sería sagrada para mí. Sería mi tesoro, el más valioso de todos, el más especial. Yo la protegería de todo lo que le pudiera causar daño y la haría feliz a cualquier costo… 
Sagrada… por siempre sagrada.















EPILOGO

-1 año y medio después-

Estaba listo, esto iría si o si, estaba completamente seguro. Era la primera vez que cantaría esta canción en concierto… y mi chica estaba allí abajo. Me vería cantar esta canción tan especial que me había costado tanto escribir. Esta canción que iba para ella, mi mas valioso tesoro. la chica por la cual yo vivía y viviría… 
Los gritos de las fans aumentaron cuando la guitarra acústica de mi hermano comenzó a sonar.
Cogí aire.. daría lo mejor de mi… miré a Tom quien estaba muy concentrado en lo que hacía, luego a Georg.. el miraba hacia el público…
Busqué a Liza con la mirada y le sonreí. Las fans que estaban cerca de ella gritaron aún mas.. no sabían a quien iba dirigida mi sonrisa. Pero el rostro de la persona que si lo sabía tomó un color rojo encendido y bajó la mirada avergonzada. 
Abrí la boca, y dejé que las palabras saliesen solas… 





Fin













1 comentario:

  1. ay, amo esta fic.. me la lei un monton de veces!!!
    un besoooooooo!! segui escribiendo asi de bien que me encanta!

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