Hola :), hoy empiezo a subir los capítulos de la fic :B creo que voy a subir más de aquí y la noche.
Ayer estuve trabajando con Leb die sekunde, corrigiendo, cambiando algunas cosas y se me ocurrieron ideas mientras intentaba dormirme a las cuatro de la mañana(? Voy a separar la fic en dos partes, vendrían siendo como dos temporadas... porque, seguro ustedes ya se dieron cuenta(si es que la leyeron), de que el nombre no pega nada con el final xd. Así que la primera parte sería todo lo que está narrado en tercera persona y la segunda lo que está narrado en primera persona. Seguramente lo empiece a subir hoy y estaría subiendo dos fics, pero no creo que se confundan porque todo está etiquetado y y y con el título... sólo eso :B Disfruten y volveré con más capítulos cuando salga de la ducha :3
Capítulo
UNO
-
¡Jenna!. ¡Ven a comer algo! – Me levanté de la cama de mala gana y me dirigí
hacia las escaleras. Sentí el frío de las baldosas en los pies al entrar en la
cocina. Alison, mamá y Lulu estaban allí. Mamá me escaneó con la mirada antes
de que pudiera sentarme en la mesa.- ¿Qué te he dicho a cerca de andar sin
zapatos? –Preguntó. Siempre era lo mismo: sécate el cabello, ponte los zapatos,
abrígate, “no quiero que te enfermes”. – Vas a enfermarte. – frunció el seño.
Me dejó un vaso de jugo y unas galletitas sobre la mesa.
- Lo siento. - Tomé el vaso y me lo llevé a la
boca, dando la conversación por finalizada.
- Mira lo que Niki le hizo a Lulu. – Miré al pobre
animal pintado de rosa.
-Pobre Lulu... Niki está loca. – Mi hermanita me
miró con los ojos abiertos a tope. Siempre me gustaron sus ojos… eran de un
verde muy bonito, como los de papá. Al contrario de los míos que eran marrones,
comunes y sin gracia.
- Si… tienes razón. ¿Recuerdas esa vez que lo
rapó? Está loca. – Miré la pobre Lulu. Se veía… fea. Parecía más un algodón de
azúcar que un perro.
- ¿Quién está loca? – preguntó la susodicha,
entrando en la cocina. La miré. Ella se apresuró en sacar unas cuantas
galletas. – Voy saliendo… - Avisó. Observé su nuevo piercing en la nariz, un
septum o algo así. No entendía su adicción a los piercing, si ya tenía un
montón… tenía ambas orejas repletas de aretes, uno en la lengua, en la parte
derecha del labio superior, en el centro del inferior… otro en la nariz del
lado izquierdo y dos en la ceja derecha. A demás del que tenía en el ombligo.
Tampoco es que se le vieran bonitos… ¡eran muchos! Con uno… o tal vez dos
estaba bien. Yo sólo me haría uno en el ombligo algún día. No quiero hacerle un
agujero a mi rostro… me asusta. Quien sabe… a lo mejor me desangro hasta morir,
me da una infección mortal o algo por el estilo.
- No vuelvas tarde.- Pronunció mamá sabiendo muy
bien que Niki no se aparecería hasta mañana.
- Sabes que no volverá… - Hablé al escucharla
cerrar la puerta.
Luego
de comer, subí a mi habitación y ordené un poco. Decidí que sería bueno ir a
ver a Nina. Nina es mi compañera, colega, psicóloga, hermana,
consejera y mejor amiga desde el tercer
grado, cuando ella llegó a la ciudad. A demás de ir en la misma clase en la
escuela, vivimos en la misma calle… sería ilógico no ser amigas. Tiene un
montón de hermanos: Oscar, Víctor, Kevin, Kim
y George. Estos últimos son mellizos y aunque son mayores que ella van
en nuestra clase porque repitieron curso. Kim y Kevin son amigos de mi hermana
Niki, tienen el mismo etilo, cabello teñido, ropa extravagante, piercings... y
Kevin tiene el brazo izquierdo con un tatuaje enorme. Ah, lo olvidaba… Kevin es
novio de mi hermana. Y nuestras familias están unidas por donde sea que se mire, pues mi hermanita
es compañera en la escuela de su sobrina Alice, hija de su hermano mayor Oscar.
Llegué a la puerta de Nina, sin poder sentir mi nariz… eran los últimos
días de invierno pero aún así hacía mucho frío. Le di al timbre tres veces,
como solía hacerlo. Se escuchó un estruendo enorme adentro de la casa, seguido
de un grito. Luego todo quedó en silencio. Volví a tocar. ¿Estaría bien? Nina
no era de las personas más coordinadas o con mejor motricidad, de hecho era
bastante torpe. Solía chocar con las paredes, mesas, puertas, gente, todo. Y si
es que no chocaba, se caía o pasaba a botar algo en alguna tienda. Como la TV
de esa tienda en el centro comercial a la que aún no volvemos a entrar por
miedo a que nos reconozcan.
Abrió la puerta.
-¿Estás bien?-Miré el interior de su casa, había un montón de revistas
esparcidas por el suelo.
-Si ¿Me ayudas?-Entramos y la ayudé a recogerlas. Después de eso
subimos a su habitación. La ayudé con el trabajo de Biología que yo aún no
había hecho y después nos dedicamos a escuchar música, conversar y espiar los
perfiles de facebook de los chicos guapos de la escuela.
Cuando dieron las siete volví a casa. Me sorprendí al encontrar a Niki
hablando por teléfono desde la cocina. Pensé que no llegaría a dormir.
-
¿Dónde está mamá? – Le pregunté mientras tomaba una manzana.
- Espera un segundo.- Murmuró apartándose el
aparato del oído, y poniendo su mano sobre este.- ¿Qué decías?
- ¿Dónde está mamá? – Volví a preguntar.
- Y yo como lo voy a saber… - Espetó, volviendo a
su conversación por teléfono. Le di un mordisco a la manzana y salí de la
cocina bajo la atenta mirada de mi hermana. Y pensar que antes nos llevábamos
tan bien…
Subí las escaleras con lentitud. Asomé la cabeza a
la habitación de mamá. La luz estaba encendida y ella hablaba por el móvil
andando de lado a lado en la habitación. Su expresión no me gustó para nada…
fruncí el seño. Ella me hizo una seña para que guardara silencio. Asentí,
seguro luego me contaría. Me retiré del lugar y esta vez si me dirigí a mi
habitación. De paso pude ver a Alison vistiendo una de sus muñecas favoritas.
Me lancé de espaldas en la cama y terminé mi
manzana, pensando todo el tiempo en lo que mamá estaba hablando en estos
momentos por teléfono. Un montón de ideas de posibles sucesos pasaban por mi
cabeza, pero de seguro ninguno le acertaba. Sólo me quedaba esperar a que ella
me contara lo que había pasado, si es que quería hacerlo.
Me di la vuelta y enterré la cara en la almohada
sin poder evitar pensar en mi amor imposible. Ese chico de la escuela, un año
mayor que yo. Era hermoso, podía tener a todas las chicas que quisiera a sus
pies… y las tenía. Incluyéndome. Pero al parecer yo no despertaba su interés.
Había intentado por años hablarle o agradarle… pero nada había dado resultado.
Me
sobresalté al escuchar la puerta de la habitación abrirse.
-Hija,
es hora de cenar.- Mamá encendió la luz y pasó dentro de la habitación. Me di
cuenta de que tenía los ojos rojos e hinchados. Me estremecí.
-¿Qué
ocurre?-Pregunté, incorporándome.
-Tu
abuela está enferma y… van a operarla mañana.-Abrí los ojos como platos. ¿La
abuela? Pobre abuela… es la única que tengo y la quiero mucho. Ojalá nada malo
le pase. -Estoy pensando en ir a Múnich para acompañarla.
-Yo
también quiero ir…
-Tienes
que cuidar a Alison. No puedo dejar a Niki a cargo, lo sabes.-Asentí.-Ahora
baja a comer, ya está servido.
-Sí,
mamá.
Bajé
a comer. Niki ya no estaba y mamá le contó a Alison que iría a ‘visitar’ a la
abuela. Me dio indicaciones, ir a dejar y a buscar a mi hermanita a la escuela,
ayudarla con sus tareas, vigilar que no viera la TV por mucho tiempo, limpiar
la casa y mantener todo en orden. Tampoco podría salir y dejar a mi hermanita
sola. Tenía que estar en casa. Mamá no sabía cuando tiempo iba a estar fuera,
pero me aseguró que no sería más que una semana, eso me alivió bastante. Me
dijo que había dinero en el pequeño baúl en la mesita del lado de la puerta y
que si necesitaba algo tomara de allí. Me informó sobre que cosas habían en la
alacena, para cocinar. Aunque tampoco necesitaba preocuparse tanto de ese
aspecto, porque se me daba muy bien. En realidad no tenía que preocuparse de
nada. Podría manejar la casa… quizás.
Me senté en la cama,
aún con un poco de sueño y me pasé la mano por los ojos, bostezando. Miré la
hora en el reloj despertador de mi mesita de noche. Las nueve con veintitrés
minutos. Me estiré lo más que pude y luego de haberme quitado toda la pereza
del cuerpo me levanté de un salto y comencé con la rutina de todas las mañanas.
Abrir las cortinas y la ventana, buscar ropa y toallas, meterme en el baño,
ducharme, secarme el cabello, ordenar la habitación y por último bajar a
desayunar. Así eran los domingos por la mañana, mis domingos por la mañana.
-Hola, má. – Alison ya estaba allí sentada en la mesa comiendo, o más bien, jugando con sus cereales.
-Hola, niña.- Me besó en la mejilla. Le contesté el saludo abrazándola por el cuello.
-Hola, Jenna.- Habló Alison con la boca llena de comida.
-Primero tragas, luego hablas.- La corrigió mamá.
-Claro, para que no escupas tus cereales.- Hablé con tono de burla, separándome de mi madre y andando hacia la mesa. Me senté al lado de mi hermanita, no sin antes plantarle un beso en la cabeza.
-En media hora voy a Múnich… - Mencionó, preparando mi desayuno. Recordé en ese momento lo que habíamos hablado la noche anterior. Me tensé. Esto iba a ser difícil. Le había estado dando vueltas al asunto antes de dormir y acabé horriblemente asustada. Seguro cuando mamá volvía la casa estaba hecha un desastre. Dios, es que esto no tendría que haber sido de esta manera. Niki por ser la mayor debería encargarse de nosotras, yo como la hermana del medio debería ser la rebelde sin causa y Alison… bueno Alison con sus seis años no puede hacer nada. Pero no… Niki era la rebelde, yo era la ‘madura’ y Alison era la insoportable. Cuando le agarraban las mañas, no había quien la detuviera, hacía pataletas, rompía cosas, lloraba a gritos… y por la noche se iba a la cama de mamá porque le daba “miedo la oscuridad”. Y es que Niki hace dos meses la había hecho mirar una de esas películas de terror donde personas deformes resentidas mutilan y matan a otras personas de formas dolorosas y macabras. Es obvio que con una película de esas puedes dejar traumada de por vida a una niñita de seis años… pero al parecer Niki no había pensado en eso. Seguro la tinta del cabello le afecta a las neuronas o algo… es que nadie en su sano juicio se llenaría el rostro de piercings, no es lindo parecer un colador. Por suerte aún no se hacía ningún tatuaje, aunque estaba segura de que pronto tendría uno que dijera una palabra grosera o con un dibujo espantoso. Uff, cada quien es como es y hay que aceptar a las personas… y quererlas. Sobre todo si se trata de tu hermana loca.
-Hola, má. – Alison ya estaba allí sentada en la mesa comiendo, o más bien, jugando con sus cereales.
-Hola, niña.- Me besó en la mejilla. Le contesté el saludo abrazándola por el cuello.
-Hola, Jenna.- Habló Alison con la boca llena de comida.
-Primero tragas, luego hablas.- La corrigió mamá.
-Claro, para que no escupas tus cereales.- Hablé con tono de burla, separándome de mi madre y andando hacia la mesa. Me senté al lado de mi hermanita, no sin antes plantarle un beso en la cabeza.
-En media hora voy a Múnich… - Mencionó, preparando mi desayuno. Recordé en ese momento lo que habíamos hablado la noche anterior. Me tensé. Esto iba a ser difícil. Le había estado dando vueltas al asunto antes de dormir y acabé horriblemente asustada. Seguro cuando mamá volvía la casa estaba hecha un desastre. Dios, es que esto no tendría que haber sido de esta manera. Niki por ser la mayor debería encargarse de nosotras, yo como la hermana del medio debería ser la rebelde sin causa y Alison… bueno Alison con sus seis años no puede hacer nada. Pero no… Niki era la rebelde, yo era la ‘madura’ y Alison era la insoportable. Cuando le agarraban las mañas, no había quien la detuviera, hacía pataletas, rompía cosas, lloraba a gritos… y por la noche se iba a la cama de mamá porque le daba “miedo la oscuridad”. Y es que Niki hace dos meses la había hecho mirar una de esas películas de terror donde personas deformes resentidas mutilan y matan a otras personas de formas dolorosas y macabras. Es obvio que con una película de esas puedes dejar traumada de por vida a una niñita de seis años… pero al parecer Niki no había pensado en eso. Seguro la tinta del cabello le afecta a las neuronas o algo… es que nadie en su sano juicio se llenaría el rostro de piercings, no es lindo parecer un colador. Por suerte aún no se hacía ningún tatuaje, aunque estaba segura de que pronto tendría uno que dijera una palabra grosera o con un dibujo espantoso. Uff, cada quien es como es y hay que aceptar a las personas… y quererlas. Sobre todo si se trata de tu hermana loca.
-Vale. Pero la empresa
no se hará responsable de posibles daños causados a esta propiedad, así como
tampoco daños físico y/o psicológicos que Niki pueda causarle a Alison en tu
ausencia.-Hablé seriamente, como en las películas.
-¿Qué?-Mi hermanita me
miró al escuchar su nombre, confundida.
-Nada.-Le dijo mamá con
una sonrisa.-Dice que ella te cuidará y te levará mañana a la escuela.
-Que bien. Mis amigas
dicen que tú eres genial.-Me miró, aún sonriendo.-Aunque Brittany dice que eres
un poco tonta.-Genial. Una niñita me llama tonta.-Pero no le hagas caso, a
todos nos dice así. Es por eso que no tiene amigas.-Siguió sonriendo. Pobre
Brittany.
-Ah… ¿es muy
mala?-Asintió.
-Pero igual a veces
Alice y yo jugamos con ella para que no esté triste.-Se encogió de hombros.-Nos
prestas sus muñecas, siempre las lleva a la escuela. ¡Tiene un montón! Siempre
tiene nuevas, su madre le compra todo…-Sonreí. Me gustaba verla tan
entusiasmada contándome cosas.
-Alison, termina de
comer…-Le dijo mamá. Dejando mi desayuno sobre la mesa.-Voy a hacer los últimos
arreglos antes de salir.-Anunció. Abandonó la cocina, dejándonos solas.
Terminamos nuestros
desayunos conversando sobre lo que haríamos en estos días sin mamá. Alison se
empeñaba en hacer una pijamada con sus amigas, pero me encargué de quitarle esa
idea en la cabeza diciéndole que mañana luego de la escuela la llevaría a los
juegos del parque un rato.
Después de dejar la
cocina limpia subí a la habitación de mamá, la ayudé a repasar todo lo que
necesitaba llevar y después la acompañé al coche. Alison con Lulu-rosa llegó
también a despedirse. Ella nos llenó de besos, nos aconsejó un montón y luego
se subió en el coche. Sé que le hubiese gustado despedirse de Niki, pero como
siempre… ella no estaba. Le hicimos señas con la mano hasta que se perdió de
vista.
Después entramos a la
casa. Alison se fue a ver la TV y yo a llamar a Nina, quien no tardó en llegar
con su sobrina, que por coincidencia, estaba en su casa. Mucho mejor para
nosotras. Pasamos las mañana conversando y para el almuerzo pedimos pizza. Ya
al llegar la noche Niki regresó con su novio, el hermano de Nina, quien se fue
con ellas a casa después de media hora de besuqueo con mi hermana.
Antes de acostarme me
preocupé de que Alison se bañara, le sequé el cabello y después de haber hecho
que se lavara los dientes la dejé en su cama y le di el beso de las buenas
noches. Mañana sería día de escuela... y tenía que lograr despertarme temprano
para no llegar tarde a clases, pues antes tenía que llevar a Alison a la suya.
Por suerte quedaba de camino, sólo tenía que bajarme antes en el autobús,
dejarla y luego caminar a mi escuela.
Esa noche Alison llegó
a mi cama asustada porque mamá no estaba en casa. Casi no logré dormir.
…
Nunca había dormido tan mal. Con decir que desperté en el suelo es
suficiente. Me levanté y tomé mis cosas para meterme a la ducha, por suerte era
temprano aún y podría dejar a la pequeña monstruo dormir un poco más. Cuando
estuve lista la desperté para que se vistiera y me fui a preparar el desayuno.
De camino le avisé a Niki que era hora de levantarse. Después de desayunar
salimos de casa con tiempo de sobra. Dejé a Alison en la escuela y me fui a
clases. Me encontré con Nina y el tiempo pasó tan rápido que en un abrir y
cerrar de ojos estaba en el parque, sentada en el césped mirando a Alison
divertirse en los juegos. Ella ya se había hecho amigos. Tuve que insistirle
muchas veces y sobornarla con un helado para que pudiéramos volver a casa.
Habían sido dos muy largas horas allí sentada. Pero me habían servido para
pensar y darme cuenta de algunas cosas que mañana pondríamos en práctica, Nina
y yo.

hola! ya he leido este primer capi aunque ya lo había leído en fotolog! hahah
ResponderEliminarIgualmente me encanta! y espero qe pronto vuelvan a aparecer nuevos capis..
También paso a avisarte que he subido nuevo capitulo! espero que te guste :)
Me encantó! En Fotolog ya había terminado de leer todas tus fics y me quedaba por empezar a leer ésta, sos genial escribiendo, espero que sigas. Personalmente me gusta mas el Blog, mas ahora, que Fotolog está hecho un asco:| En fin, besos :)
ResponderEliminarque bueno que te gustó *-* y siii, tienes razón, el fotoplof se fue a la mierda (?? no vuelvo ahí nunca más! XD Beso :)
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