12 septiembre, 2013

Automatic /Capítulo 15


Muy bien, ya era domingo. Emilie venía hoy para tocar juntas, como ayer habíamos planeado. Me llevé las manos a los ojos, sentándome en la cama. Tenía que ducharme, vestirme, comer y arreglar mi habitación. Todo eso antes de las tres de la tarde. 

Miré la hora en el móvil que estaba en la mesita de noche. Las doce y cinco. Me desperecé todo lo que pude y bostecé, intentando que se mi fuera el sueño. Pero eso era algo casi imposible, así que acabé por levantarme. Me dolía un poco la garganta, así que me tomaría alguna pastilla o algo.

Cogí dos toallas y la ropa que usaría, para luego meterme en el baño. Me duché, vestí, y sequé el cabello mientras pensaba en mis cosas… tenía hambre. Pero bajaría para el almuerzo… Papá estaba en casa, me di cuenta porque tenía la TV encendida y con el volumen muy alto. Dios…

Cuando terminé de arreglarme, arreglé mi habitación. Recogí los papeles que había usado ayer por la noche para limpiarme la nariz, arreglé la cama, acomodé un poco el desastroso escritorio y listo.

Bajé a comer con la basura metida en una bolsa y la ropa sucia…

—¡Hasta que bajas! —dijo papá en cuanto estuve abajo —pensaba que estabas durmiendo.
—También pensaba que estabas durmiendo —bufé —¿puedes bajarle el volumen a eso?
—¡Claro!, es que te estaba esperando para comer. Luego tengo que salir —apagó la TV. Lo miré alzando las cejas y él negó con la cabeza.
—No es lo que piensas. 
—Podrías invitar a salir a Jul…
—Hija, soy el adulto aquí, soy el padre y yo veo lo que hago —se señaló a si mismo, levantándose del sillón. Resoplé poniendo los ojos en blanco.
—Está bien…
—Vamos a comer —me dio un empujón ara entrar en la cocina. Papa tenia pizza… la había comprado. Corté dos pedazos gigantes y los metí al horno para calentarlos. Así quedaban crujientes y el queso se derretía mejor. 

Estuvimos conversando mientras comíamos. Le conté lo que me había pasado el viernes… aunque quise omitir algunas cosas. Pero él dijo que no importaba. Tampoco era tan importante que fuese a la escuela, si no entendía las clases. 

A las dos cuarenta y cinco… papá se fue, antes de que llegara Emilie. Iba atrasado. Y ahí caí en la cuenta de que se había olvidado preguntarle sobre mi prima. Creo que alguna vez dije que soy estúpida… ahora lo repito. 

Encendí la TV, para quitarme los pensamientos idiotas de la cabeza y me senté en el sillón, cubriéndome con la manta que anteriormente había tenido papá. Y es que hacía demasiado frío. Ya pronto comenzaría la época de nieve. Y con eso se nos vendría encima la navidad y el año nuevo. Y como todos los años, seguramente viajaríamos a Noruega a pasar las navidades con los abuelos. Ellos eran los padres de mamá, pero mi papá se llevaba bastante bien con ellos. Después, para año nuevo seguramente volveríamos a casa y celebraríamos solos. Era lo que siempre pasaba. Aunque aún faltaba alrededor de un mes. Y en ese mes... quién sabe, a lo mejor ya ni siquiera seguíamos en Alemania.

Picaron al timbre sacándome de mis pensamientos. Dejé la TV encendida y me levanté del sillón para correr hacia la puerta. Seguro era Emilie. 

Abrí la puerta por completo… una ráfaga de viendo entró en la casa, calándose por entre mi ropa. Me estremecí, que frío... 

—¡Hola! —me saludó Emilie con una sonrisa. Traía guantes, su guitarra y e incluso un corro rosa. 
—Hola —pasó dentro de la casa y antes de cerrar la puerta, me di cuenta de que había un coche detenido frente a mi casa. Pude divisar tras la ventana a la hermana de Emilie saludándome con la mano. Le devolví el saludo con una sonrisa. Me di cuenta también de que quien manejaba era Tom… y Bill iba en los asientos de atrás. Me estaba mirando. Deshice la sonrisa y luego cerré la puerta. 
—¿Dónde está tu papá? —me preguntó. Seguramente para saludarlo.
—No está… salió hace un rato, estamos solas —alcé las cejas. Ella se echó a reír. 
—Vamos a mi habitación —la  invité. Ella explotó en risas y subimos las escaleras como unas verdaderas borrachas, al no podernos mantener en pie… digo, por la risa. Y es que la risa de Emilie era contagiosa…

Yo cogí mi guitarra y nos sentamos en mi cama. Quisimos ponernos de acuerdo para tocar alguna junta… Pero no había ninguna que las dos nos supiéramos. Si no era una, era la otra… pero nunca coincidíamos en alguna canción. Ella se sabía algunas que yo ni siquiera había escuchado… y conmigo le pasaba lo mismo. 

Al final, nos pusimos de acuerdo en que yo le enseñaría una de mis canciones.



Pasamos así toda la tarde con las guitarras. Yo le enseñé una de las primeras canciones que escribí. Y le dije, que para cuando ella la tocara perfectamente, yo ya tendría un acompañamiento en guitarra. Así ella tocaba la canción, y yo la acompañaba con guitarra, letra y voz. A Emilie le agradó la idea… incluso se entusiasmó y me habló sobre un local que había en el centro de la ciudad. Donde a unos amigos que ella tenía, le pagaban por ir una noche a la semana… a tocar, digo. 

Al final, terminamos haciendo un trato. Las dos tocaríamos juntas. Ella me explicó sus debilidades en inventar letras y melodías. Pero yo le dije que me dejara eso a mí. Después de todo, era lo mejor. Yo no soportaba que alguien hiciera lo que yo podía hacer. Y si yo inventaba las canciones era mucho mejor… 

Incluso nos atrevimos a soñar… cosas que no contaré, porque son totalmente ridículas. 

La cosa, es que desde las cinco de la tarde, el día domingo, treinta de noviembre de 2008, seríamos las dos. Yo y ella, ella y yo… En un dúo.

Y cerca de las siete de la tarde, cuando nos pusimos a mirar la TV… Me puse a pensar en que si me mudaba… el dúo no podría seguir. Así que más que nada tendríamos que hacer que nuestros padres… bueno eso. Aunque papá me había dicho que nos quedaríamos por mucho tiempo en Alemania. 

Emilie quedó de hablar con el dueño de ese famoso local. Pero los haría después de año nuevo. Cuando tuviésemos más canciones y todo eso… recién estábamos empezando, vamos.
Ni siquiera sabíamos lo que teníamos que hacer, era algo completamente nuevo para nosotras, algo que nunca habíamos experimentado… pero algo que yo deseaba experimentar desde hacía años. Teníamos que planear y hacer las cosas muy bien si queríamos lograr algo. El fracaso, no es algo que me guste mucho.
Emilie se fue antes de que llegara papá y yo no pude dormir en toda la noche. Estaba más que feliz.




2 comentarios:

  1. Gracias por subir mas capítulos, me los leí en un momentico. Sube mas mañana porfa! Es que quiero saber que mas va a pasar con Bill.

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  2. ¡Hola! espero y estés bien,
    hay quiero saber que mas pasa x) me encanta! y por favor sigue publicando mas seguido
    Cuídate y un beso (-:

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