El timbre sonó cuando eran las seis y quince. Me levanté de la silla del escritorio y me apresuré en bajar las escaleras. Por suerte no me sentía mal… al parecer no me iba a enfermar. O quizás si, pero no tenía los síntomas.
Me acerqué hacia la puerta y la abrí… para luego sólo asomar la cabeza.
—¡Hola! —era Emilie.
—Hola —la saludé con una sonrisa.
—¿Por qué no fuiste hoy a la escuela? —me preguntó.
—Pasa, pasa, que te cuento… no te lo vas a creer, hoy ha sido un día terrible —le dije antes de cerrar la puerta a sus espaldas.
—¿Qué pasó?
—Vamos a mi habitación —la invité. Subimos las escaleras corriendo y nos metimos a mi habitación. Luego cerramos la puerta. Estornudé.
—Vamos a mi habitación —la invité. Subimos las escaleras corriendo y nos metimos a mi habitación. Luego cerramos la puerta. Estornudé.
—Parece que aun no te recuperas… —comentó.
—Me había recuperado… pero es que hoy estuve en la lluvia. Pff —me lance sobre la cama, de espaldas… ella se acercó y se sentí a mi lado, apartándose los cabellos rubios del rostro.
—¿Me vas a contar lo que pasó, o no? —rió.
—Si, si… —suspiré —para empezar, me desperté atrasada. Me vestí y arreglé y todo eso… y salí de casa con el cabello mojado.
—¿Ves? Eso es lo que no tenías que haber hecho —me interrumpió —¡tienes que cuidarte!, recién sales de una enfermedad y…
—Eso no es todo, Emi —la corté. Ella me miró expectante, esperando a que siguiera hablando —iba caminando a la parada de autobuses y me pillé con unas chicas afuera de la casa de los gemelos. ¿Recuerdas que ayer te dije que ya sabía que eran de Tokio Hotel?
—Si entrecerró un poco los ojos.
—La cosa, es que esas chicas me pidieron que les hiciera una foto frente a la casa… luego me pidieron otra. Y yo, como soy tan idiota accedí a tomar las fotografías —ella fue a decir algo, pero la corté —después, me comenzaron a interrogar, preguntándome si conocía a los gemelos y blablabla. Yo les dije que no… pero me obligaron a picar el timbre y hacerlos salir.
—La cosa, es que esas chicas me pidieron que les hiciera una foto frente a la casa… luego me pidieron otra. Y yo, como soy tan idiota accedí a tomar las fotografías —ella fue a decir algo, pero la corté —después, me comenzaron a interrogar, preguntándome si conocía a los gemelos y blablabla. Yo les dije que no… pero me obligaron a picar el timbre y hacerlos salir.
—¿Y lo hiciste?
—Espera a que termine de contarte —me quejé y luego seguí con la narración —como uno de mis sueños de la vida, es ser perseguida por fans… piqué al timbre, y cuanto Tom abrió la puerta…
—Espera a que termine de contarte —me quejé y luego seguí con la narración —como uno de mis sueños de la vida, es ser perseguida por fans… piqué al timbre, y cuanto Tom abrió la puerta…
—¿¡Tom estaba despierto a esa hora!? —chilló.
—Si… pero deja que te siga contando —le reproché —en cuanto Tom abrió la puerta, lo corrí de un empujón, me metí en su casa y cerré le cerré la puerta a las chicas… Y comenzaron a gritar y armaron escándalo.
—¡Dios, como eres capaz de hacer esas cosas!
—No es la gran cosa, Emi —reí —después de que le expliqué todo a la madre de los chicos y a Tom… la mamá de los chicos…
—No es la gran cosa, Emi —reí —después de que le expliqué todo a la madre de los chicos y a Tom… la mamá de los chicos…
—Simone.
—Si, Simone me invitó a comer con ella… o más bien me obligó. Me dijo que después los chicos me llevarían a la escuela. Luego comenzó a llover y Simone le dijo a Bill que saliéramos por el garage mientras Tom atendía a las fans —hice una pausa. No sabía como seguir. No le quería decir a Emilie que Bill me había amenazado con dejarme al otro lado de la ciudad, por lo que intenté poner la menor cantidad de detalles posibles —después, cuando íbamos en el coche, se me ocurrió bajarme y casi me arroya un autobús, de no se porque Bill me salvó. Lo que sí, quedé empapada hasta los huesos… pero Bill terminó por traerme a casa —suspiré.
—Si, Simone me invitó a comer con ella… o más bien me obligó. Me dijo que después los chicos me llevarían a la escuela. Luego comenzó a llover y Simone le dijo a Bill que saliéramos por el garage mientras Tom atendía a las fans —hice una pausa. No sabía como seguir. No le quería decir a Emilie que Bill me había amenazado con dejarme al otro lado de la ciudad, por lo que intenté poner la menor cantidad de detalles posibles —después, cuando íbamos en el coche, se me ocurrió bajarme y casi me arroya un autobús, de no se porque Bill me salvó. Lo que sí, quedé empapada hasta los huesos… pero Bill terminó por traerme a casa —suspiré.
—¿Eso es todo?
—Si, ¿te parece poco?
—No, es que era para no cortarte, ya que te quejas tanto… —fui a decirle algo, pero ella siguió hablando, subiendo el tono de voz —¡madre mía! ¡Bill te salvó! no me lo imagino, la verdad.
—Si, ¿te parece poco?
—No, es que era para no cortarte, ya que te quejas tanto… —fui a decirle algo, pero ella siguió hablando, subiendo el tono de voz —¡madre mía! ¡Bill te salvó! no me lo imagino, la verdad.
—¿Por qué? tú lo conoces mejor que yo… seguramente no te odia —me encogí de hombros.
—No, si me odia —además es indiferente a todo lo que respecta a mí. O a lo que respecta a todos. Aunque últimamente lo he visto de mal humor… antes no estaba ni feliz, ni triste. Era como… —se quedó en silencio.
—¿Cómo…?
—¡Lo tengo en la punta de la lengua!... automático —murmuró —si, automático.
—¡Lo tengo en la punta de la lengua!... automático —murmuró —si, automático.
—¿Cómo es eso? —entrecerré los ojos.
—Es que él es como… a ver, desde que lo conozco lo he asociado con los robots —rió —hablaba sólo cuando era necesario, o le preguntaban algo. Jamás lo escuché decir: me siento de tal manera… o algo por el estilo. Es como si hiciera las cosas por necesidad. Pero no su necesidad, si no que las de otras personas. No recuerdo haberlo visto reír nunca… es un chico bastante raro —se quedó en silencio un segundo, dándome el tiempo para analizar sus palabras. Pero no pude hacerlo, mi cerebro estaba bloqueado y allí dentro la palabra “Automático” daba vueltas y vueltas… —Sam y Tom lo obligan a salir de fiesta… o al cine o cosas así. Pero a mí me da la impresión de que él no se divierte —suspiró —una vez le pregunté a mi hermana porqué Bill era así, pero ella me dijo que era porque… estaba triste y que no me metiera en eso —estaba triste. Bill estaba triste… pero al parecer, se había vuelto más… —está mas amargado desde que tu llegaste, no le caes bien —Emilie me había leído el pensamiento —no te sientas mal… en realidad, a él nadie le cae bien. A mi me odia. Dice que soy demasiado chillona, Tom me lo dijo —es que había que tener unos oídos de acero para soportar sus gritos.
Y ahora, volviendo a lo de Bill… Automático.
¿Automático? Se me vino a la cabeza la clase de Tecnología hace unos días. “Humanoides”. Y es que todas esas cosas que Emilie me había dicho, me hacían asociarlo a una persona muerta. Y lo habría hecho de no ser porque hoy… había visto sentimientos en sus ojos que yo creí vacíos. Lo había visto sonreír… incluso, había escuchado su risa.
—¿Estás bien? ¿Karlie? —Emilie pasó su mano frente a mi rostro, sacándome de mis pensamientos.
—¿Estás bien? ¿Karlie? —Emilie pasó su mano frente a mi rostro, sacándome de mis pensamientos.
—Si, estoy bien —le sonreí de medio lado. Pero en mi cabeza seguía dado vueltas esa palabra: Automático.
—Ya no está lloviendo —cambió el tema. Ok, no me había dado cuenta de que estaba completamente seca.
—No me di cuenta —porque soy una estúpida, que además… jode los momentos “buenos”.
—Jo… Oye, en un rato más, ¿me acompañas a pedirle las llaves a mi hermana?
—¿Qué llaves?
—¿Qué llaves?
—Las de mi casa —contestó como si fuese la cosa más obvia del mundo —es que “se me quedaron” —hizo comillas con los dedos —y como mamá está en una cita...
—Vale… yo te acompaño —reí. Esta chica se traía algo entre manos —creía que tu madre estaba casada.
—En realidad no. Lo que pasa, es que papá nos visita todos los días después del trabajo. Se divorciaron hace años.
—Oh, lo siento —vale, nuevamente me había metido donde no me tenía que meter. Por suerte Emilie no se iba a cerrar en si misma como Bill…
—Oh, lo siento —vale, nuevamente me había metido donde no me tenía que meter. Por suerte Emilie no se iba a cerrar en si misma como Bill…
—No es nada. Ya me acostumbré —se encogió de hombros.
—¿Y por qué se te “quedaron las llaves”? —imité sus comillas con los dedos.
—Es que mi hermana está en la casa de los Kaulitz —murmuró ¿y esta chica por qué se quería ir a la casa de los Kaulitz? —y quiero ver a alguien. No sé si lo conoces… —vi como sus mejillas se ponían un poco mas rosas de lo habitual.
—¿Quién? ¿a quien quieres ver? —me burlé de ella, riendo.
—A Andreas. Pero ¡shht!, que no se te vaya a escapar, ¿eh?
—Claro que no —sonreí. Andreas ¡Tom me había dicho que fuera por la tarde! lo había olvidado. Dios… Aunque, igual, o iba a ir. Pero si Emilie me lo pedía… la conocía hace poco y no sabía como se pondría si le decía que no quería ir…
—Claro que no —sonreí. Andreas ¡Tom me había dicho que fuera por la tarde! lo había olvidado. Dios… Aunque, igual, o iba a ir. Pero si Emilie me lo pedía… la conocía hace poco y no sabía como se pondría si le decía que no quería ir…
—¿Me acompañarás? —puso ojitos de perrito.
—Vale… —suspiré.
—Pero te abrigas bien, no vaya a ser que te enfermes por mi culpaquieroirahora —unió las palabras al final de la frase. Por suerte pude entenderla con su acento raro.
—Pues… vamos —dije casi como una pregunta. Ella asintió.
—Si, a ver si se me ocurre algo para quedarme más tiempo ¡es que es tan lindísimo! ¡y me trata tan bien! no te lo imaginas —se llevó las manos a las mejillas —me gusta desde que tenía trece. Él sólo me ve como “la hermana pequeña de su amiga Sam”, pero ahora… ahora me tiene que ver diferente —habló más para ella misma, que para mi —necesito acercarme más a él ¿me ayudarás?
—Si.
—Es que pareces ser de esas personas a las que se le ocurren cosas raras —no sé por qué yo creía lo mismo. Me eché a reír.
—Es que pareces ser de esas personas a las que se le ocurren cosas raras —no sé por qué yo creía lo mismo. Me eché a reír.
—Claro… ahí veo que hago con ese Andreas para que se fije en ti —alcé las cejas repetidas veces.
—Y tú no te hagas las tonta, que sé que te gusta Bill —¡¿qué?!
—¡No!
—Claro que si… —se burló.
—Claro que si… —se burló.
—Claro que no —de pronto me había puesto más nerviosa…
—Si, admítelo.
—No lo admito, porque no es cierto —alcé las dos manos a cada lado de mi cabeza, encogiéndome de hombros.
—No lo admito, porque no es cierto —alcé las dos manos a cada lado de mi cabeza, encogiéndome de hombros.
—Vamos, Karlie, soy una tumba, lo juro… —hizo un gesto bastante raro con las manos que no entendí.
—No me gusta —volví a negarlo, con el corazón latiéndome a mil por minuto.
—¡Pero mírate! ¡si estás roja y todo!
—Tú me molestas, es por eso —me excusé.
—Tú me molestas, es por eso —me excusé.
—Vamos, Karla, por lo menos acepta que te sientes atraída hacia él. Aunque sea un poquito…
—No existe ni siquiera un poquito de atracción hacia Bill —la corté. Me levanté de la cama y caminé hacia el armario —ahora… —dije antes de que ella volviera a insistir —nos vamos… no vaya a ser que tu Andreas se vaya o algo así —cogí una chaqueta.
—No existe ni siquiera un poquito de atracción hacia Bill —la corté. Me levanté de la cama y caminé hacia el armario —ahora… —dije antes de que ella volviera a insistir —nos vamos… no vaya a ser que tu Andreas se vaya o algo así —cogí una chaqueta.
—Tienes razón… —dijo mientras yo me ponía la chaqueta —en todo caso… no pierdas el tiempo en Bill. Muchas chicas han intentado ablandarlo un poquito, pero no han podido —Emilie, hice que se riera…
—No pierdo el tiempo —la miré.
—Vale, comprendo que creas que es algo importante, porque claro, Bill te gusta pero…
—¡Emilie! —la corté —para empezar, Bill no me gusta. ¿por qué hablas como si me gustara? —ella fue a decir algo, pero yo seguí hablando —y segundo, no pierdo mi tiempo en él, porque yo no ocupo mi tiempo en él, ¿entiendes?
—¡Emilie! —la corté —para empezar, Bill no me gusta. ¿por qué hablas como si me gustara? —ella fue a decir algo, pero yo seguí hablando —y segundo, no pierdo mi tiempo en él, porque yo no ocupo mi tiempo en él, ¿entiendes?
—Pero no te alteres —se levantó de la cama, cogiendo su bolso —si mañana apareces con una nariz gigante, me burlaré de ti.
—No miento, ¡argh! —mire hacia el techo —Dios mío.
—No hagas drama —me cogió del brazo —vamos a buscar la llave. En una de esas aprovechas y ves a tu Bill —tiró de mí, sacándome de la habitación. Me puse aún más nerviosa. Ella acababa de decir que me gustaba y ahora me iba a ir a meter a su casa…
—No es mi Bill, tampoco lo quiero ver. Es un amargado —me quejé.
—Como sea, vamos, vamos —comenzó a andar más deprisa. Yo me solté de su mano y luego bajamos las escaleras casi corriendo. Cogí las llaves que estaban en una mesita a un lado de la puerta y luego salimos. Si que hacía frío —seguro Bill piensa que estas linda —me sentí enrojecer.
—¿Por qué dices eso?, digo, NO, claro que no... si él me odia —Emilie bufó.
—Si estás linda. Pero no pierdas tu…
—No voy a perder mi tiempo —repetí como si lo hubiese repetido por decimonovenaquitillisima vez, cortándola —¿podemos dejar de hablar de Bill?
—No voy a perder mi tiempo —repetí como si lo hubiese repetido por decimonovenaquitillisima vez, cortándola —¿podemos dejar de hablar de Bill?
—Si... dejemos hablar de “tu salvador” —cantó la parte final. Puse los ojos en blanco, esta chica no tenía remedio.
—¿Te pagan por molestar o qué?
jajaja "tu bill" esa emilie es una jodona jaja...no se porque pero esta nove me va a gustar...una mas agregada A mi lista :) sigue por favor!
ResponderEliminarcapitiulo 12 capitulo 12 porfa
ResponderEliminarjaja re bueno :33
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