05 septiembre, 2013
Automatic /Capítulo 10
El plan ahora era el siguiente: subirme al coche, esperar a que estuviésemos en la siguiente esquina… bajarme y subirme a un bus o lo primero que pillara y que me fuera a dejar a la escuela.
Bill abrió el coche y rápidamente se subió en el asiento del conductor.
—Sube —me ordenó antes de cerrar la puerta, mientras las gran puerta de garage se comenzaba a abrir. Y es que no quería subirme a ese coche… Y me estaba demorando demasiado en reaccionar… ¡agh! —te dije que subieras —volvió a repetir, estirando su cuerpo y abriendo la puerta del copiloto. Asentí… y comenzando a ponerme nerviosa. Me subí en el coche. Cerré la puerta y luego me acomodé con la mochila en mis piernas. Bill encendió la radio, mientras las puertas se abrían… y se demoró un poco en buscar alguna estación adecuada. Luego, una vez encontrada la estación de radio, él echó a andar el coche y salimos de esa casa.
—Déjame en la esquina —le dije a Bill, mirándolo.
Él también me miró. Y no dijo nada.
—Detén el coche —hablé cuando ya estábamos por llegar a la esquina. Pero él no me escuchó… o más bien, hizo como si no me hubiese escuchado —¡hey!, te dije que detuvieras el coche —insistí.
—Y yo lo haré, claro —bufó.
—Quiero llegar a la escuela —me quejé. Bill no dijo nada… y le subió el volumen a la radio. Me estaba desesperando —oye, lo siento, de verdad… pero deja que me baje —seguí quejándome.
—¿No quieres ir conmigo?
—No quiero que me dejes en cualquier parte —me quejé —sé que me odias y que no quieres que esté aquí, pero… yo no quería ir y meterme en tu casa de esa manera. Yo… sólo, bueno, lo siento —me disculpé. Lo miré, pero él no dijo nada… cosa que me aterró. ¿Y si hablaba enserio con eso de dejarme al otro lado de la ciudad? ¿cómo iba a regresar? Dios, no podía ser. No me iba a arriesgar a que este loco me fuese a dejar donde le diera la gana… claro que no. Tensé la mandíbula. Últimamente estaba haciendo demasiadas estupideces… una estupidez más no sería nada.
Bill detuvo el coche en uno de los semáforos. Miré hacia fuera, estaba lloviendo como si el mundo se fuese a acabar. Luego, miré a Bill. Este desvió la mirada y apretó las manos en el volante. Suspiré… y luego, con la mayor velocidad posible, abrí la puerta del coche, me bajé y la volví a cerrar, dejando a un Bill confundido allí dentro. Idiota.
Me colgué la mochila en el hombro y caminé hacia la vereda.
—¿Qué haces? Ven aquí, niña —me llamó, abriendo la ventana. Pegué un saltito y me eché a caminar en la dirección que creía correcta ¡es que no me ubicaba en este lugar! llevaba sólo una semana viviendo aquí, era muy poco tiempo —¡vas mal! —me gritó. Pero yo no le hice caso y apuré el paso, para perderlo de una buena vez —¡Karla! —me tensé. Me dio la impresión de que nunca había escuchado mi nombre salir de su boca —¡Karla, ven aquí! —volvió a repetir. Pero su voz ya casi no se podía oír. Con el sonido de los coches y de la lluvia caer con fuerza en el suelo. A lo mejor me enfermaba ¡no me quería enfermar de nuevo! intenté cubrirme la cabeza con las manos… pero se me hacía imposible, iba a quedar empapada.
Me detuve bajo un pequeño techo antes de entrar en un negocio. Me pasé las manos por el rostro, para quitarme esas gotitas que me hacían sentir incómoda. Sentía las pierna húmedas… el pantalón ya se había mojado y es que ¡argh!, sentía los pies completamente fríos… papá me iba a regañar. Además, mi cabello volvía a estar mojado.
—¡Karla! —pegué un salto. Quité la vista de mis zapatos completamente empapados y la alcé para toparme con Bill… tenía ventana de su coche abierto y se había detenido frente al local donde yo estaba —hey, sube, te llevaré a la escuela, vamos —siguió. Yo negué con la cabeza repetidas veces —te vas a mojar, está lloviendo —volví a negar… y luego, comencé a correr. Él echó a andar el coche nuevamente, y me di cuenta de que no valía la pena correr, pues él ya iba a mi lado. Dí la vuelta a una en una calle que venía en otro sentido… así iba a perder a Bill. Y al llegar a la miad de la calle… me di cuenta de que ya no me seguía. Suspiré aliviada. Estaba más que cansada, agotada. Además… no podía llegar en el estado que estaba a la escuela. Es que soy un desastre total. Me llevé las manos a la cara ¿y ahora qué se suponía que tenía que hacer? no sabía donde estaba mi casa, no sabía donde estaba la escuela… no sabía que autobuses pasaban por aquí. Hubiese sido mejor no haber hablado con esas fans nunca. Al menos, ya había aprendido la lección, es que soy una idiota.
Y seguía lloviendo. Cayéndome las gotas de agua encima. Era como el diluvio. Terrible…
Seguí caminando, murmurando mil maldiciones… No me quería poner histérica. ¡Pero es que estaba entrando en pánico!
Me limpié los ojos y el rostro con las manos, nuevamente. Entonces, un fuerte ruido me traspasó los oídos, me quité las manos rápidamente del rostro… ay, no. No pude reaccionar, el cuerpo se me congeló, me había quedado de piedra… incluso, el corazón se me detuvo. Y justo en el momento en que creí que ese autobús me iba a impactar fuertemente alguien tiró de mi brazo. El autobús pasó a centímetros de mi, lanzándome agua a la ropa, dejándome empapada. O al menos, más empapada de lo que estaba. Dios, estaba en shock… y es que quedar empapada no había sido nada ¡esa cosa me podría haber matado! y yo tan tonta, ni siquiera había podido moverme.
—Estúpida —escuché una voz detrás de mi cabeza. Me tensé… y un escalofrío me recorrió la columna vertebral, haciéndome estremecer. Apreté lo dientes, sintiendo a alguien detrás de mi… aún me cogía el brazo, con bastante fuerza, casi haciéndome daño. Y el corazón, que anteriormente había tenido paralizado, comenzó a latirme con fuerza, golpeándome el pecho col violencia… pude sentir los latidos en mi cabeza. Y tuve que obligarme a respirar —casi te matas, tonta —su voz estaba llena de reproche, estaba enojado… ¿cómo es que él había llegado…? es que justo en el momento y… —no puedes cruzar la calle tapándote los ojos… ¡estaba en rojo! —volvió a regañarme. Pero… aunque suene extraño, no estaba asustada, había estado a punto de morir aplastada por un autobús y ni siquiera… yo… estaba más preocupada en otra cosa más que en el “casi accidente”. Esto era lo más extraño que había sentido en mi vida, yo… quería separarme de él —¿no dices nada? —siguió hablando en el mismo tono… ¿qué podría decir? él tiró de mí hasta hacerme subir a la vereda. Entonces me di la vuelta… pero no quise alzar la mirada. No quise mirarlo. Tenía vergüenza, sentía miedo, pánico. Entonces él soltó mi brazo. Y yo… sentí que los ojos se me llenaban de lágrimas. Me sentí nerviosa… ahora si tenía la sensación que no sentí segundos antes, cuando casi me arroyó ese autobús, ahora si sentía ese miedo. Cogí mucho aire —¿estás bien? —me llevé una mano a los ojos, no quería llorar —Karla… tú… —suspiró —ven aquí —dijo bajito, antes de rodearme con sus brazos. Sentí que me quedaba de piedra. Me atrajo hacia él, pegándome en su pecho y… no sabía que hacer, qué pensar. Pero sentía muchas cosas… no me quería sentir así, no me gustaba. Yo jamás en mi vida había sentido, no quería —ten más cuidado —siguió hablando bajito. Sentí que me apretujaba más fuerte. Era extraño, ni siquiera lo conocía y me estaba abrazando, como si no quisiera soltarme jamás —¿ya estás mejor? —asentí. Nunca me había imaginado que Bill… digo, ese Bill me fuese a tratar tan… así ¿o es que estaba actuando? Que fuese tan humano, que actuara así tan… imposible. Se separó de mí, cogiéndome de los brazos. Y yo no quise alzar la mirada… no quería mirarlo. Me daba… argh —Dios, estás empapada. Te dejaré en tu casa para que te cambies, ¿si? —su tono de voz era diferente. Estaba más dulce… menos frío, más cálido. Y hacia tal efecto en mi que…
No pude hacer nada más que asentir con la cabeza.
—Creo que… no vale la pena que vayas ahora a la escuela. Te enfermarás.
—Si… —tosí, cubriéndome la boca con las manos —es mejor si no voy.
—Lo siento.
¿Qué? ¿había escuchado bien o era mi imaginación? no podía ser. Bill me había dicho “lo siento”, para empezar. Pero… ese lo siento, ¿por qué? ¿de qué se disculpaba? él, digo, estaba tan extraño. Realmente no parecía Bill Kaulitz. A lo mejor era el shock del casi accidente… si, eso. Y aunque hubiese sido el shock accidente ¡él se había preocupado por mi! me había salvado…
—No… sientas nada —dije nerviosa —muchas gracias —alcé la mirada. Clavé mis ojos en los suyos. Quede completamente impactada. Sus ojos reflejaban… preocupación, quizás, incluso, un poco de desesperación. No estaban vacíos como antes. Expresaban sentimientos… y eso era algo realmente extraño. Jamás creí verlo así y ahora… ¿por qué? ¿por qué actuaba así? ¿tan preocupado había quedado que incluso me pedía disculpas? vamos, que con lo poco que lo conocía podría haber asegurado que él se habría reído al verme aplastada por ese autobús. Pero no… me había salvado, y además de eso, me había abrazado… y como si fuese poco me había pedido disculpas. Y ahora… y ahora lo miraba y me pillaba con sus ojos. Y aunque pareciera imposible… no podía apartar la vista de él. De sus rostro, sus facciones, sus ojos que brillaban y… no estaban vacíos. Dios, me estaba comportando como una boba. “una retrasada”, como él me había dicho anteriormente. Pero es que no era culpa mía, él… era… bueno, él era él.
—Lo siento —volvió a repetir —¿vamos? —me preguntó, sin dejarme insistir en que no tenía que pedirme disculpas.
—Ya —asentí.
—Que nos estamos mojando —sonrió de medio lado. Asentí dándole la razón, aún sin creérmelo por completo… me había sonreído. Bill Kaulitz me había regalado una sonrisa… y parecía ser sincera. Aunque quien sabe, siendo así como era… en realidad, no quería dudar, pero es que él se había comportado tan mal conmigo que podía pensar cualquier cosa.
Lo seguí por la calle, hasta llegar a su coche. Él me ayudo a subir, dejándome aun más sorprendida y luego cerró la puerta. Dio la vuelta hasta llegar a la puerta del otro lado, la abrió… luego se subió y la volvió a cerrar. Ahora podía escuchar como las gotitas de lluvia impactaban fuertemente contra los vidrios del coche, era sorprendente. Pero era más sorprendente, claro está, lo que Bill había hecho. El chico encendió el motor y alargó su mano para poner el aire acondicionado del coche a mayor temperatura. Luego me miró y apartó la vista rápidamente. Se aclaró la garganta y echó a andar el coche.
—¿Mejor? —me preguntó.
—Si, gracias —me sentía mojada… la ropa se me pegaba al cuerpo y argh. Odiaba sentirme así. Además, tenía frío. Pero estaba mejor… y odio admitirlo, pero estaba mejor gracias a Bill. Hace un rato, ni siquiera me habría imaginado que algo así iba a pasar. Pero vaya que manera de comenzar el día. Todo había ido de mal en peor y ahora ¡bam!, Bill salía con esto. Era tan extremadamente extraño.
—A lo mejor te vas a enfermar… —dobló a una esquina. Lo miré. Pero él tenía los ojos fijos en el camino.
—Si… o a lo mejor vuelvo a enfermarme. Aunque es casi imposible que o me enferme con esto —me encogí de hombros.
—Lo siento —volvió a repetir.
—Bleh, no te preocupes. Así aprovecho de no ir a la escuela… que no entiendo nada —hice un gesto con la mano, restándole importancia.
—Mamá me va a matar.
—Claro que no… dile que me dejaste en la escuela y estoy bien, no es nada —me encogí de hombros.
—¿Qué no es nada? —dijo hablando en un tono un poco alto —te mojaste, te enfermarás y casi te atropellan ¿le dices a eso nada? si no hubiese estado allí, hubieras acabado como una pizza debajo de ese bus —jamás me había hablado tantas palabras seguidas. Y eso me sorprendió.
—Muchas gracias por salvarme de quedar como una pizza, entonces —reí un poco. Él también rió. Yo creí morir ahí mismo. Su risa era algo tan hermoso y… dios, no había como describirlo. Era algo tan suave, casi melodioso que… con razón era el vocalista de Tokio hotel, debía tener una voz hermosa.
—No es nada. Hago lo que puedo… tampoco soy malo.
—¿Entonces por que eres así? —le pregunté. Pero él no contestó. A lo mejor había tocado alguna fibra sensible.
—Eso no te importa —y volvió a cerrarse en si mismo. Vale, había metido la pata. Y muy bien metida. Ya nos comenzábamos a llevar bien y… lo hechaba todo a perder, como siempre. Había logrado que me sonriera y se riera conmigo… y luego, con un simple comentario, él había vuelto a cerrarse en si mismo… y su voz se había vuelto fría nuevamente. Estúpida, estúpida, estúpida.
No hablamos nada más en el resto del viaje. Él comenzó a manejar más rápido.
Se detuvo frente a mi casa. Genial, ya habíamos llegado.
—Adiós… y gracias —me despedí. Pero él no me miró. Tenía la vista clavada en algún punto frente a él… y al parecer, ya no me prestaba atención. Estaba como ausente.
Abrí la puerta y tras coger mi mochila, salí del coche. Volví a cerrar la puerta en cuanto lo hice… él se fue. No supe porqué… pero me sentí decepcionada.
Saqué las llaves de la mochila y abrí la puerta.
Cuando estuve en casa, me sentí mucho mejor. Subí a mi habitación y dejé mi mochila a un lado. Luego me quité toda la ropa y me sequé el cuerpo con una toalla. Me puse unos jeans ajustados negros, con una camiseta manga larga color crema… bastante clarita. Luego, me sequé el cabello con el secador…
Aproveché el resto de la mañana en ordenar mi habitación y limpiar la casa. Ya que papá estaba ocupado trabajando y no le quedaba tiempo para hacer las cosas de la casa… y yo, como ya estaba grande, podía ayudar. En cuanto terminé, me comí algo de almuerzo y después me encerré en mi habitación a tocar la guitarra hasta hartarme.
Cuando dieron las cuatro de la tarde, me conecté a Internet… hablé un rato con mis amigas y después me puse a descargar música. No se me olvidó buscar un par de canciones de Tokio Hotel. Tenía que saber qué tipo de música tocaban mis vecinos… a lo mejor eran buenos y yo me había perdido de mucho por no conocerlos.
Bajé algunas como Monsoon, Ready set go, Sacred y Don’t jump. No alcancé a escucharlas, porque se me olvidó… pero me sorprendí mucho en que tuvieran nombres en inglés. Iba a poder entender las canciones…
A lo mejor por eso Bill hablaba mejor el inglés que Tom y su madre… Tom parecía decirme: Kaghlie… al igual que Simone: Kaghla. Pero Bill… él lo decía perfectamente: Karla.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
que bno que empezaste a escribir... porque te demoraste tanto espero q este fic tenga final feliz PORFAVOR GRACIAS HERMOSA
ResponderEliminarhola que tal? paso a avisarte de que hemos subido un nuevo capitulo de nuestra historia! espero que pases a leer y te guste mucho.Me encanta tu blog, precioso, a ver si tengo un momento y leo tu historia. Un saludo
ResponderEliminar