20 febrero, 2014

Automatic /Capítulo 30


Iré a abrir —se levantó Emilie del sillón y arrastrando los pies se fue hacia la puerta.
¡Ya llegamos! —con ese grito, ya me quedaba claro que era Sam. Giré la cabeza para mirarla… su pancita aún no se notaba, quizás por la ropa. Venía entrando con Tom, quien la ayudaba a quitarse el abrigo, y sostenía dos bolsos. Y un poco más atrás, pude fijarme en que había otra persona. En cuanto Tom se movió hacia una lado, para colgar su abrigo y el de su novia en el gancho que había cerca de la puerta, me di cuenta de quien se trataba: Bill. Era Bill… ¿o no? ¿esto era a lo que Emilie se refería? me obligué a mi misma a cerrar la boca ¿qué se había hecho en el cabello? ¿a caso eran…?
Oh, no ¡lo olvidé! —el grito de Emilie me sacó al instante de mis pensamientos… incluso di un bote por el susto. La miré al instante —olvidé traer la ropa y el pijama y todo eso… —se quejó.
Hola, Karlie —me saludó Sam agitando su mano. Le contesté el gesto y luego miré a Tom quien me miraba con una sonrisa.
Ten esto, Bill Tom acabó por darse la vuelta y darle los dos bolsos a Bill. Él también tenía uno, por lo que quedó con tres… y me dio la impresión de que se iba a caer en cualquier momento.
Tom…
Llevaré a Emilie a buscar sus cosas —cortó a su hermano, volviendo a coger su abrigo.
Te acompaño, amor Sam se puso de puntillas para coger su chaqueta y la de su hermana. Bill frunció el ceño y se hizo a un lado, cerrando la puerta tras su paso. Dejó los bolsos en el suelo y comenzó a desabrocharse el abrigo —pero espera un momento, que no hemos saludado a Karlie… —me señaló. Genial, ya estaba pensando que no se querían acercar a mí. Sam le dio su chaqueta a Emilie y luego se acercó a mi dando saltitos.
Kaaaaaaaarlie Tom también se acercó, detrás de Sam, con los brazos estirados.
¿Cómo amaneciste? —se agachó la rubia, para darme un beso en la mejilla. Le sonreí ampliamente.
Bien, perfectamente.
Que bueno… Tom se puso a un lado de su novia. Luego se agachó para besarme en el mismo lugar de Sam —si llega mi madre, le dices que fuimos a buscar las cosas de Emilie, ¿si? —me dijo, como si le estuviese explicando algo a un niño pequeño… me molestó, pero sólo me limité a asentir con la cabeza.
¿Y cómo les fue en el doctor? —les pregunté, antes de que se me olvidara, luego iban a pensar que no me preocupaba…
Excelente. El bebe está muy sano —sonrió Sam, tocando su pancita no tan voluminosa.
Que bien —sonreí yo también ¿cómo sería ese bebe? seguramente sería hermoso, no importaba que fuese chico o chica… sería muy bonito igual, vamos, que con los padres que tenía. Que suerte tenía… le deseaba lo mejor, sin duda. Ese bebe crecería lleno de cariño y amor, estaba completamente segura. Aunque por ahora, sólo tenía que crecer, para engordar a su madre… y nacer en unos mese más.
Si es chico le pondremos Tom.
Tom, te dije que no repetiríamos nombres —se quejó la rubia, mirando a su novio con el ceño fruncido.
¿No te gusta mi nombre? —se apuntó a si mismo, indignado. Ya me estaban entrando ganas de reír.
Si me gusta, pero es tu nombre. A demás, si es chico los llamaremos Edward.
¡No! estás traumada con ese libro, no lo podemos llamar como ese… —solté una risotada ¿acaso Sam también se había leído crepúsculo?
Bien, entonces otro nombre, pero no lo llamaremos Tom. Podría ser Jacob.
Chicos, chicos —llegó Emilie, con expresión cansada —ya vamos… —casi les rogó. Y luego me miró con los ojos entrecerrados —cuando quieras sacar una conversación sin fin, habla sobre su bebé… que por cierto será chica.
No será chica.
¿Y tú como lo sabes? será chica —contraatacó Sam a su novio, poniéndose del lado de su hermana. Emilie me miró con una sonrisa traviesa y luego les dio un empujoncito a ambos, quienes siguieron con la pelea hasta la puerta de la casa.
Ya vengo, Karlie —mi “hermana” me guió un ojo —disfruta, que van a estar a solas —dijo hablando un poco mas fuerte. En ese momento, caí en la cuenta de que todos se irían… excepto Bill. Iba a estar sola con Bill, de nuevo. ¡No!, pero que vergüenza me había entrado después de la última vez, lo único que quería era verlo de nuevo, pero ahora… ahora que lo tenía en mi casa, lo único que quería era que se fuera. Bajé la mirada, y no tardé en escuchar el portazo que seguramente habrían dado los chicos al salir.
Hola… Karla —me dieron ganas de lanzar un grito… del nerviosismo que sentí al escucharlo decir mi nombre. Dios… alcé la mirada y algo cortada le contesté.
Hola —entrecerré un poco los ojos, observándolo… anteriormente no había podido observarlo como se debe. Su cambio era… era tan… no lo sé. Extraño. Pero no se veía mal… incluso se veía lindo ¿y es que como no se iba a ver lindo? quiero decir, era él… y él siempre está lindo ¿te hiciste…?
—S—me cortó, apartando la vista. Mi intención había sido decir dreadlocks… pero era lo mismo ¿dónde dejo esto? —señaló los bolsos. No tenía idea de donde papá y Juliette planeaban dejar a los invitados.
No lo sé, déjalos allí hasta que mi padre llegue —miré la TV. En ese momento, comenzaba un video de música. Tuve la impresión de no haberlo visto nunca. La música comenzó a sonar, y en la pantalla salió el nombre de la canción, con la banda…

Spring nicht. Tokio Hot…

¡Mira, eres tú! —grité señalando la TV con el control, impresionada. Y es que… realmente no me lo creía —digo, ustedes… —lo miré rápidamente. Su expresión fría no había cambiado en lo absoluto, pero no le di importancia ¿no es genial?, nunca había visto un vid… —entonces me obligué a cerrar la boca y escuchar la canción, dirigí nuevamente la vista hacia la TV. Su voz era tan... no había como describirla. Me encantó… incluso Bill me gustó mucho más. Pero que video... Estaba maquillado, y el cabello lo traía levantado. Jamás lo había visto con maquillaje, sólo por fotos… y era impresionante.

Y es que es difícil creer que alguien que vive en la esquina de tu casa, sea una persona famosa, mucho menos de una banda reconocida mundialmente. Tenían talento, mucho talento… Era buena música, me gustó ¿cómo es que no había conocido la banda antes? ¡pero que idiota había sido! y es que a veces soy tan estúpida. Tendría que haber escuchado las canciones en cuanto la bajé… seguramente todas eran así de buenas. Me gustaba su estilo de música.

Como una boba, escuché la canción y miré el video, con la boca abierta y seguramente casi babeando… hasta que terminó. Spring nicht, era “no saltes”… Y al final saltaba, si, saltaba y… y.. tenía que buscar la traducción de esa canción. Miré a Bill, maravillada y sin creérmelo aún.

¡Qué buenos son! —exclamé —son excelentes. Jamás había escuchado una canción de ustedes… Bill, cantas genial —cerré la boca al darme cuenta de que había comenzado a hablar tan rápidamente que casi no se entendía.
Gracias —fue su única respuesta.
Estoy pensando seriamente hacerme fan de ustedes —dije divertida, y luego aparté la vista. Bill ya se había acomodado en uno de los sillones pequeños. Y tenía la leve impresión de que él estaba incómodo.
Pero yo no me sentía así, para nada. No pude evitar pensar que me estaba comportando como Emilie. Bill no contestó, y yo lo miré disimuladamente por el rabillo del ojo.

Se había hecho un buen cambio… le quedaba bien. Que suerte que se había sentado muy lejos de mí… Ya que, cuando se me quitara la emoción que video me había producido el nerviosismo volvería.

El silencio se prolongó, volviéndose incómodo para mi también. Me dediqué a mirar la TV. Pues no sabía que más hacer. Al parecer, él no tenía ganas de hablar conmigo ¿tan terrible había sido el “accidente”? vale, si… que yo me había escandalizado y todo eso, pero para él… Pff, como había dicho hace un tiempo, uno nunca sabe con qué humor va a estar Bill. Y hoy estaba de mal humor, automático, frío… que mala elección de humor para navidad.

De pronto, me sentí observada, pero no quise mirarlo, me daba vergüenza o que se yo… no quería. Le cambié el canal a la TV, al Disney Channel, lo dejé allí, ya que estaban dando una serie, y aunque no entendiera mucho, estaba bien.

De pronto, un sonido agudo y repetitivo quebró el “casi silencio” de la habitación. El teléfono. Miré a Bill rápidamente, parecía que se iba a quedar dormido en cualquier momento. Yo no podía andar sola hasta el teléfono que estaba del otro lado de la habitación.

El teléfono —le dije, como si fuese lo más obvio del mundo.
¿Quieres que conteste…? —soltó un bostezo.
Así como estoy imposible que yo pueda llegar hasta allí hoy le dije como si fuese lo más obvio del mundo. Él suspiró y se levantó, para seguidamente atravesar la habitación e ir a coger el teléfono. Por suerte la cosa era inalámbrica.
¿Hola? —se llevó el teléfono al oído mientras caminaba hacia donde estaba yo —bien… ¿y tu?. … Genial… Si está aquí, te doy con ella —al llegar a mi lado, se quitó el teléfono de oído y me lo dio —es Marc —asentí y me llevé el teléfono al oído.
¿Aló, papá?
Hija… ¿puedes fijarte si hay zanahorias? —miré hacia la cocina, mordiéndome el labio inferior.
Se lo hubieses pedido a Bill y ya, espera —seguidamente miré a Bill, quien se había vuelto a sentar en el sillón pequeño y me estaba observando ¿puedes ver si hay zanahorias, por favor?
Claro —se levantó del sillón haciendo una mueca y caminó hasta la cocina.
Bill fue a revisar…
Ok, ¿estás con Bill?
Si, a Emilie se le quedaron sus cosas y las fue a buscar, Sam y Tom la acompañaron… Simone aún no llega.
Amm... bien.
—¡No hay! —escuche gritar al chico desde la cocina.
Noy hay zanahorias —le informé rápidamente.
Gracias, hija, adiós… mi amor, no hay za… —cortó. Me quité el móvil de la oreja un poco cortada. “Mi amor”… jamás me había imaginado a papá llamando así a Juliette. No me sentí bien… Jamás lo había escuchado decirle así a alguien, ni siquiera a mí. Tragué saliva costosamente. No tengo idea de cómo eso me había afectado tanto. Pero es que… Dios.
¿Pasa algo? —me preguntó Bill, frente a mi. Negué con la cabeza y pestañeé un par de veces. Luego miré el piso, y le tendí el teléfono. Él lo recibió.

Karla, no seas tonta… Me dije a mi misma rápidamente. Papá me quiere mucho, si… son cariños diferentes. Y a ella le dice mi amor porque es su novia… a mi no, porque soy su hija. Pero yo soy parte de él y él me ama mucho más que a Juliette…
… Y es que me habían entrado celos.

¿Estás segura? —volvió a preguntar, y yo volví a asentir. Bill dejó el teléfono sobre le mesita de centro y se sentó a mi lado, donde Emilie había estado anteriormente. Eso me sorprendió. Ahora se acercaba. Lo miré, él me miró. Entonces me di cuenta de que sus ojos ya no estaban fríos… que estaba como antes. Y digo antes, refiriéndome a cuando yo estaba en el hospital y él me ayudaba con la comida y todo eso. También, pude observar mejor su cabello… era muchas, muchas de esas cositas. Tenía blancas en la parte de abajo, luego negras… y en la parte superior, tenía cabello “normal”. Se veía lindo… aunque no pude evitar fijarme en las grandes ojeras que tenía. Pobre. No me había dado cuenta de ese detalle… pero ahora que lo miraba desde más cerca.
¿Dormiste mal anoche? —le pregunté, frunciendo el ceño. A lo mejor se molestaba… me estaba metiendo en sus cosas…
Si, es que… no lo sé—bostezó.
Humm… que mal —él asintió con la cabeza, dándome la razón. No le quise preguntar el porqué, por lo que me quedé callada y le bajé un poco el volumen a la TV… para no molestarlo. Me entretuve mirando el final de la serie, y en eso, Bill ya se había acomodad, con las manos entrelazadas sobre su vientre y con la cabeza afirmada en el sillón, dejando su cuello al descubierto. Tenía los ojos encerrados… seguramente intentaba dormir.

Lo observé durante todos los comerciales que dieron antes de que comenzara el siguiente programa. El movía la boca, de vez en cuando… ya comenzaba a respirar profundo y yo no me aburría de observarlo. Se veía muy tierno durmiendo. Era como si el destino no lo hubiese dejado dormir anoche, para hacerlo dormir a mi lado hoy… y así yo poder observarlo, para que él me gustara cada vez más.

La siguiente serie comenzó y yo desvié la vista hacia la TV… estuve “mirando” durante unos minutos… pensando en él. Hasta que lo sentí moverse un poquito a mi lado.

Desvié la mirada desde la TV, hacia él. Se pasaba la mano por uno de sus ojos, mientras bostezaba. Seguramente no podía dormir. Acabó por clavar sus ojos en mí, estaba adormilado. Los ojos se le cerraban cada dos segundos… Y se veía encantador. Respiró fuertemente, casi suspirando y se acercó un poco a mí. Me miró, cerró los ojos durante unos segundos, y luego, con un rápido impulso, se acercó a mi rostro.

Me quedé de piedra y abrí los ojos como platos… él color se me subió a las mejillas y sentí mi corazón latir rápidamente. Observó mis labios, y yo me quedé allí quieta, como una estúpida… hecha un manojo de nervios. Bill volvió a suspirar… y yo cada vez estaba más asustada.

Entonces, se acercó lentamente, y depositó un beso en mi mejilla… suavemente, se demoró un segundo más de la cuenta de separarse. Y luego me observó. Sentí mis rostro arder…

Después él volvió a cerrar los ojos y bostezar… Se acomodó afirmando la cabeza en uno de los cojines que me rodeaban, y llevó su mano hacia la mía, con la que sujetaba el control de la TV. La dejó allí, sujetándome despacito.








3 comentarios:

  1. Ahhhhhhhhhh SIGUE!!!!!!! n.n no puedo esperar más!!!!!!!!!!!!! >.< ajhhhh Haces que me enamore más de Bill ^.^

    ResponderEliminar
  2. NO ME DEJES ASÍ! TIENES QUE SUBIR MÁS PERO YA. AYYYY VOY A MORIR. *.* <3 :-o

    ResponderEliminar
  3. que ternernura !!!!1!!! publicda ya no sea mala y nos dejas esperando otros 5 meses

    ResponderEliminar