CAPITULO 1
Ya habían pasado tres años desde que él se había ido, y no lo había
vuelto a ver. No es que lo hubiese evitado o él a mí, no habíamos peleado. El
tema fue que… simplemente las situaciones no se dieron. El día que Bill volvió
yo estaba fuera del país. Habíamos acompañado a mi padre a un viaje de negocios
por lo que no lo pude ver. Y para cuando yo regresé los chicos ya estaban fuera
nuevamente. No logábamos coincidir y si es que los dos estuvimos en la misma
ciudad unos días no nos enteramos, más que nada porque dejamos de llamarnos y
cortamos nuestras comunicaciones. No sé muy bien la razón, quizás la relación
se enfrió con el tiempo. Aún así yo lo miraba en la TV y buscaba sus fotos en
Internet para recordarlo de vez en cuando.
Finalmente lo superé. Porque tuve otras preocupaciones mayores que
atender durante el último año. El divorcio de mis padres, por ejemplo. O tener
que separarme de Laila. Ellos no habían encontrado ninguna solución mejor que
separarnos. Mi hermana se había mudado a Sudamérica con mamá y yo me había
quedado aquí con papá. Pero él siempre tenía viajes que hacer, así que la mayor
parte del tiempo me encontraba sola en casa. Bueno, con Luisa… que ahora pasaba
a ser como una “madre postiza”. Por suerte este arreglo era temporal, hasta que
se solucionaran algunos problemas que habían entre ellos para que se pudiesen
poner de acuerdo con respecto a temas de dinero… y nosotras, obviamente.
No es que hubiese sido la mejor época de mi vida, pero tampoco era como
para cortarme las venas.
Salí de casa dando un fuerte portazo que resonó por toda la calle,
había quedado con Lis hace cinco minutos, y llegaría atrasada. Cómo no había
ningún taxi cerca, comencé a correr calle abajo en busca de el parque en el que
había quedado con mi amiga. Cuando iba a mitad de camino me sonó el teléfono.
Me detuve, lo saqué del bolsillo de mi jersey y le di al botoncito.
-Hola, Lis. – La saludé con voz agitada y con la respiración
entrecortada, llevándome la mano al pecho.
-Aly ¿por qué no has llegado?
-Voy en camino.
-Apurat... – colgué, no la dejé terminar, y comencé a correr
nuevamente.
Al llegar me acerqué al banco de siempre, el que se encontraba bajo ese
gran árbol florecido de pequeñas flores
rosas. Me senté junto a Lis, y la saludé con nuestro saludo especial.
-¡Ya era hora! – exclamó una vez finalizado nuestro saludo. Ambas
reímos.
-¿Ya nos vamos? – pregunté entusiasmada.
-¡Si, Que con tu retraso tendremos menos tiempo!- Me tomó la mano y
tiró de mí para luego empezar a caminar a paso rápido por el parque. ¿A dónde
íbamos?, pues, íbamos a su casa a arreglarnos para una fiesta que organizó
Bianca, ella era la nueva chica popular de la escuela. Cómo mi hermana se fue
alguien tenía que sustituirla. Y ese alguien era Bianca. Podía ser una creída y
todo lo que quieras pero tenía un “gran corazón”, por lo que invitó a todo el
mundo en la escuela, por no decir a toda la ciudad, a su fiesta de cumpleaños.
Ya estaba todo programado con anticipación, y esto se podía leer en la
invitación, que ponía algo así como: ¡Hola!,
te informo que estás invitada a la mejor fusta de cumpleaños jamás vista aquí
en Liepzing, donde habrá bandas famosas, comida exótica, lugares de apuestas,
piscina, y una fiesta interior o exterior, a tu gusto!... Eso es todo lo
que logro recordar de esa estúpidas invitación, que parecía mucho más un
anuncio de televisión, que lo que era, una invitación para un cumpleaños.
Sin darme cuenta ya estábamos bajándonos del taxi que nos había llevado
a casa de Lis, entramos en su casa a empujones y subimos a su habitación, donde
ya estaban todas mis cosa que necesitaría para la fiesta.
-¿Cuánto tiempo nos queda? – pregunté no muy entusiasmada, mientras me
tumbaba en la cama de Lis boca abajo. La verdad, ella era a quien le hacía ilusión
la fiesta.
-Nos quedan exactamente… - dijo mirando su teléfono y sacando la cuenta
mentalmente. – Cuarenta y siete minutos. – habló con satisfacción por haber
sacado bien la cuenta… ella no era muy buena en matemáticas, que digamos.
Caminó hacia su armario y buscó ropa, luego caminó en dirección al baño, pero
antes de entrar en el asomó la cabeza y me dijo. – luego entras tú, prepárate.
– me guiño un ojo y yo me eché a reír.
Yo ya tenía elegido lo que me pondría: no pensaba ir con uno de esos
típicos vestiditos, no señor.
Esperé pacientemente sentada en la cama, para que Lis saliera del baño,
esta chica tardaba demasiado en arreglarse. No entiendo la importancia de ir
tan presentable a una fiesta de cumpleaños…
Media hora después (o sea que me quedaban 17 minutos para arreglarme)
Lis salió del baño, estaba divina, llevaba un vestido azul, por encima de la
rodilla, con un lazo por debajo del pecho. Iba peinada con un hermoso recogido,
y algunos de sus cabellos caían ondulados por lo laterales de su cara.
-¡Te ves hermosa, Lis!
-¡Gracias! Tu turno. – y acto seguido me metió en el baño a empujones.
Llegamos a la fiesta con quince minutos de retraso. En la puerta del
local había un hombre gigantesco, al que le entregamos los regalos. Pasamos
dentro y nos sorprendimos, había mucha gente, todos vestidos con esos trajes
que yo me negaba a usar en esa ocasión. Definitivamente no encajaba allí.
Caminé hacia la barra, junto a Lis, nos sentamos y pedimos algo de beber.
-No te ves muy cómoda estando aquí. – yo asentí con la cabeza.
-La verdad no estoy cómoda para nada… pero no nos vendría mal una
fiesta.
-Adivina que, amiga. ¡Ya estamos en una! – hablábamos gritando ya que
la música era demasiado fuerte. Tomé la copa que me acababan de servir, y me la
bebí al seco, sintiendo el escozor que producía el alcohol en mi garganta. Me
estremecí, eso de beber no era lo mío.
Salté del asiento y cogí a Lis de la mano, para luego llevarla a la
pista de baile, en ese momento sonaba una canción muy movida. Las luces
multicolores se encendían y apagaban, había neblina artificial y toda la gente
se movía muy bien, vamos, la fiesta ideal.
Comenzamos a bailar la una en frente de la otra, bajo las miradas de
algunos chicos, que se nos acercaban, pero que no se atrevían a pedirnos que
bailásemos con ellos, perdedores. Yo meneaba mis caderas, lo mejor que podía,
llevándome las manos al cabello. Bailaba bien, debo reconocer. En estos tres
años, Lis y yo habíamos tomado clases de baile. Digamos que era algo así como
para matar el tiempo, estar en forma y pasarlo bien.
Cuando ya llevábamos bailando unas cuatro canciones, la música dejó de
sonar. Presentaron a una banda, no escuché el nombre... pero igualmente grité
histérica, como el resto de las chicas. Después, sin prestarle atención, me
dirigí al baño para arreglarme el cabello.
Estuve allí frente al espejo
hasta quedar presentable.
Luego salí. Busqué a Lis con la mirada pero no la encontré… la canción
que sonaba se me hacía familiar, pero no lograba recordar donde la había
escuchado.
Seguí caminando por la pista de baile, el resto de los invitados
saltaban alrededor de un pequeño escenario, donde seguramente estaría aquel
grupo que tocaba esa canción. Una chica me empujó, y choqué con Bianca, esta
iba con un vaso lleno de una bebida, el cual, con el empujón, cayó directamente
en su vestido.
Cerré los ojos con fuerza, sabía lo que venía…
Un agudo grito de Bianca sonó sobre la música y esta se detuvo… abrí
nuevamente los ojos, y miré a mi alrededor, todo el mundo nos miraba. Apreté
los puños, dios que vergüenza. Una luz amarilla nos enfocaba a ambas. Giré
sobre mí misma, preparada para salir corriendo hacia la salida, me mordí el
labio inferior. Quedé cara a cara al escenario, como la gente ya no saltaba, se
podía distinguir el grupo que tocaba... miré hacia allí, para luego correr,
pero lo que vi, no me permitió moverme un solo centímetro.

yujuu!! KaaRii!! voOlveer a leer estaa fiic!!! mee encaantaa!! toOdaas mee enncantaan! :DD!
ResponderEliminar