15 abril, 2012

EN MI LOCURA





Once noches. Ya han pasado once noches desde que él desapareció. Lo he buscado en todas partes… incluso en los rincones más oscuros de mi mente. Pero no he podido encontrarlo. ¿Has desaparecido? ¿Es que ya no quiere cuidarme? Un ángel guardián no suele dejar a su protegida. Me había prometido estar aquí siempre, conmigo. Y ahora se ha ido. Once noches, once interminables y oscuras noches hundida en el silencio sepulcral de esta fría habitación esperándote. Sigo esperando que aparezcas frente a mí, que me acaricies la mejilla y me beses en la frente antes de dormir, como siempre.
¡Me estoy volviendo loca! Estoy… estoy… buscándote, si, buscándote. ¡Pero no puedo encontrarte!
- ¡Aparece de una vez!- Grito con todas mis fuerzas, desgarrándome la garganta. Me dejo caer en el suelo, de espaldas. Te necesito… te necesito. ¿Por qué no regresas? Me ha dejado… me abandonó. ¡Él ya no me quiere!- Ya no quieres protegerme, ¿verdad? - Susurré.
Todo esto es tan confuso…
Comienzo a recordar la primera vez que te vi. En ese entonces tenía seis años y mi hermana acababa de morir. Recuerdo tu rostro, tus facciones… la calidez de tus palabras y esa forma en que me tratabas… me hacía sentir mejor.
Fuiste mi “amigo imaginario” hasta los diez. Luego dejé de mencionarte… cuando mamá me obligó a asistir al psicólogo. La gente sigue pensando que estoy loca. Pero ellos no saben nada. ¡No saben nada! No saben de lo nuestro, no saben de ti. ¡Porque no pueden verte! El mundo entero piensa que la muerte de mi hermana me ha traumatizado. Pero no… no es así, tú curaste mi dolor, tú me hiciste mejorar. Y ahora ya no estás conmigo.
Quiero llorar, pero no logro hacerlo. Sé que estás allí, en alguna parte, burlándote de mí. Lo sé… lo sé. Aparecerás en cualquier momento, y luego me dirás “estuve todo el tiempo, sólo quería ver que hacías al estar sin mi”. Ugh, voy a demostrarte que puedo estar bien. ¡Estoy mejor sin ti!
Es mentira, es mentira. ¡Te necesito!
- ¿Qué es lo que no entiendes? ¡Te necesito!- sentí como el nudo en mi garganta creía y crecía. Grité, grité con todas mis fuerzas, perdiendo los nervios. Me llevé las manos a la cabeza, estrujando mi cabello entre los dedos.- ¡Vuelve!, ¡por favor vuelve! ¡Agh!.
Esperen. Esperen. Esto… esta no es mi casa, no estoy en mi casa. No logro escuchar nada, los latidos de mi corazón me dejan totalmente sorda.
Me incorporo despacio, mirando a mí alrededor. Si, esta no es mi habitación. ¿Dónde estoy?
- ¡Ayuda!- Grito con todas mis fuerzas. - ¡Mamá, mamá! ¡Ayúdenme!- Me estoy desesperando. Necesito aire, necesito salir de aquí. Tengo que escapar. ¡Esta no es mi casa! Estoy atrapada. No sé que hago aquí. Comienzo a sollozar. Por primer vez, luego de estas once noches logro llorar. Las lágrimas comienzan a caer tan velozmente que de pronto tengo la impresión de que inundarán el lugar. Corro, aun llorando, hacia una silla. Me subo en ella, esperando no ahogarme. - ¡Por favor, que alguien me ayude!- Grito, llorando desesperadamente.- ¡Vuelve, vuelve! ¡Quiero que estés conmigo!- Pido a gritos su regreso. Pero nada cambia. No lo veo por ningún lugar. Me paso la mano por los ojos, intentando quitarme las lágrimas para ver mejor. No logro mi propósito, cayendo de la silla.
Dolió, duele. Agh, mi brazo.
- ¡Estoy herida, auxilio, auxilio!- Me revuelo en el piso, intentando levantarme.
En ese momento la puerta frente a mi se abre. Logro ver tres personas allí. Dejo de llorar de golpe y comienzo a reír, feliz. ¡Han venido a rescatarme!
- Sabía que me escucharían. ¡Llévenme de aquí!- Estiro el brazo no dolorido hacia ellos. Se acercan rápidamente y se agachan a mi altura. Siento un dolor punzante en el brazo bueno. ¡Me han lastimado el brazo bueno! – ¡Hey, suéltame, me haces daño!- Me revuelvo, intentando quitarme esas manos de encima, que me sujetan con fuerza. Comienzo a llorar nuevamente, sintiendo como poco a poco mis fuerzas van desapareciendo. Algo que me pasa. Me cuesta controlar el cuerpo y de pronto me ha dado sueño. Intento mantener los ojos abiertos… no puedo dormir teniendo a todos estos no se quienes aquí. Debo salir de este lugar, debo escapar.
De pronto, y entre pestañeos, logro divisar su rostro. ¡Es él!
- Haz vuelto…- Susurro. Lo miro sonreír. Intento devolverle la sonrisa, pero se me hace imposible. Después de once noches él ya está de vuelta. Conmigo, donde corresponde. Debo… debo pedirle explicaciones. Él es tan hermoso… estoy enamorada de él. Lo admito, es vergonzoso. Un día… un día seré un ángel como él y nos vamos a casar… en Las Vegas. - ¿Vas a casarte conmigo, verdad?- Pregunto, cerrando los ojos, rindiéndome.
- Claro que si.- Escucho tu voz, antes de quedarme profundamente dormida, como en un cuento de hadas.

Estoy despierta. Abro los ojos de golpe, me incorporo tan rápido que me duele la cabeza. Sigo aquí.






No hay comentarios:

Publicar un comentario