CAPITULO 4
Caminé hacia el baño rascándome el hombro y bostezando. Entré y cerré
la puerta. Me miré al espejo. ¡Vaya pinta! Estaba terrible. Me examiné la
cabeza y observé cómo lo morado casi se había ido. Sonreí de medio lado, eso me
hacía feliz. Había comenzado a odiar que todo el mundo me preguntara que me
había ocurrido y que luego se burlaran de mí cuando les decía que había chocado
con un árbol.
Abrí el grifo y me lavé la cara repetidas veces para quitarme, de
alguna manera, el maquillaje del día anterior que parecía estar tatuado a mi
piel.
Lugo de varios intentos por quitarlo, descubrí que lo que yo pensaba
que era maquillaje corrido, eran en realidad unas oscuras ojeras que se
extendían por la parte de debajo de mis ojos verdes. Seguro era por haber
dormido mal todo estos días. No había dormido una noche de corrido desde que
Bill había llegado. Y para agravar la situación las ojeras contrastaban con mi
piel blanca y se veía terrible.
En estos tres años había cambiado mucho; mi fleco ya no existía y me
dejaba el cabello natural, sin alisármelo. Que caía rizado y negro por mis
hombros hasta la mitad de mi espalda. Mi cuerpo seguía igual que antes, aunque
creo que estaba algo más delgada y tonificada por las clases de baile y de
defensa personal que había tomado para matar el tiempo cuando Bill se fue.
Supongo que la ida de los chicos nos favoreció a Lis y a mí en ese aspecto. Mis
ojos eran los mismos de siempre, verdes, grandes. No había logrado cambiar el
color de mi piel por uno más oscuro, aunque estuviera horas y horas tumbada
bajo el sol sólo lograba enrojecerme y un ardor terrible. Pero luego de que lo
ojo se iba, mi piel quedaba blanca otra vez. La expresión de mi cara era un
poco más adulta, pero yo la encontraba igual que antes.
Resoplé, me quité el pijama y me metí en la ducha.
Ayer había visto a Bill y habíamos hablado. El iba donde su madre y lo
encontré en la calle así que estuvimos conversando un ratito y bueno… me invitó
a pasar por la casa de su madre hoy para conocer a su novia. Su novia. Conocer
a su novia. ¡No me lo puedo creer! Y es que incluso me tiemblan las piernas de
pensarlo. Quizás no debí haber aceptado la propuesta. Ahora me sentí insegura,
ni siquiera tenía idea de qué ropa me pondría para entrar en esa casa. ¿Y si
era una modelo? ¿Una chica preciosa, mil veces mejor que yo? No podría competir
contra eso. Seguro era altísima, con piernas largas y cabello precioso, sonrisa
perfecta…
Suspiré. No podía imaginármela de otra manera.
Miranda. Ese era su nombre, si mal no lo recuerdo.
Espero, que al menos, sea simpática y no se lance sobre mi hecha un
manojo de celos. Aunque a decir verdad era mucho más probable que fuese yo la
que se lanzara sobre ella.
Bill picó al timbre de la casa de su madre. Había ido a buscarme hacía
unos minutos y ya estábamos frente a la puerta. Estaba nerviosísima, hacía ya
meses que no me pasaba por aquí y no sabía como Simone reaccionaría al verme
tras haberla “abandonado” durante todo este tiempo. Si, yo antes me pasaba el
día entero con Simone, cuando los chicos se fueron, yo la iba a visitar todos
los días, ya que, según ella, hacía falta juventud por la casa. Y a mí una
madre. Ahora que lo pensaba, había hecho mal en “abandonarla”.
Abrió la puerta.
-¡Aly, cariño! Cuanto tiempo sin verte – dijo alegremente sacándome de
mis pensamientos de reflexión.
-Hola, Simone – la saludé con una sonrisa, ella estiró los brazos hacia
ambos lados de su cuerpo y yo me lancé entre ellos para abrazarla fuertemente.
-¿Cómo has estado?
-Muy bien.
-Estás hermosa, cariño– dijo mientras me escaneaba con la mirada, luego
pareció percatarse de que Bill estaba junto a mi– Oh, veo que han vuelto a ser
novios. ¡Qué emoción! Felicitaciones chicos!
-No somos novios mamá, ¿recuerdas a Miranda? Entró aquí hace cinco
minutos, la conociste la semana pasada…
-Oh, ¿la chica que está en tu habitación? Es un poquitín torpe–
preguntó despreocupada.
-¡¿En mi habitación?! – Simone asintió– voy con ella, Aly tu quédate
con mamá. – vi como se alejaba. – ¡Y no es torpe! –gritó antes de comenzar a
subir la escalera.
-Vamos, Aly. A la cocina… tenemos mucho de qué hablar.
-Ok– reí entusiasmada.
Caminamos a la cocina en silencio y Simone me ofreció una silla para
sentarme junto a ella en la mesa.
-¿Ya han senado?
-Si, hace ya media hora
-Me he retrasado – reí. En realidad no me hacía gracia, pero lo hice
igualmente.
-¡No me digas que no has senado!
-No – y acto seguido Simone se levantó como un rayo y me sirvió un
plato de pasta.
Comí en silencio pensando en Bill y esa tal Miranda. Tal vez, sólo tal
vez, esa chica era la ideal para él, aunque lo dudaba demasiado en ese momento,
sobre todo porque yo era la chica ideal para Bill. O al menos eso pensé siempre.
Ahora… ya no estaba muy segura de eso.
Me decidí por preguntar.
-Simone… – levantó la mirada y me miró- ¿Qué sabes sobre Miranda?
-Es la novia de Bill hace unos meses. Había escuchado hablar de ella
pero no la había visto en persona. La conocí hace poco– dijo encogiéndose de
hombros, luego continuó.- es una buena chica. Aunque algo torpe, se podría
decir.
-Ya veo – dije asintiendo levemente con la cabeza. – ¿Dónde la conoció?
-Es coreógrafa o algo así. La conoció hace un año y medio, creo.
-¿Y cómo es que…? – no alcancé a terminar mi pregunta ya que sentí pasos provenientes de
la escalera. Simone me miró divertida y sonriendo. Yo le devolví la mirada
imitándole. Dios que nervios.
¿Y si me odiaba? ¿Y si me gritaba para que me alejase de su novio?
Porque ahora era su novio, no mi novio. Quiero decir… que yo lo quisiera
todavía no me daba derechos. Seguía siendo una siempre amiga y la mujer que
Bill quería era ella, Miranda.
Me entraron ganas de salir corriendo. Tirar el tenedor, tomar mi bolso
y salir a toda velocidad cubriéndome los ojos. No me apetecía estar en una
situación así. Nunca debí haber venido. Que tonta soy.
-Hola, Hola– Saludó Bill entrando felizmente en la cocina.
-Hola –Lo imitó tímidamente una chica que venía tras él, supuse que
sería Miranda. Tenía el cabello rubio, casi tanto como Andreas. Tez mate, que
combinados con unos ojos azules intensos. Todos esos colores hacían de ella una
chica preciosa. Vaya, era lo único que podía pensar en este momento.
-Hola, soy Aly. Tú debes ser Miranda. – dije levantando de la silla
rápidamente y dirigiéndome hacia ella.
-Mucho gusto, Aly – rió-Así que tú eres la famosa Aly. Bill me ha
habado mucho de ti.
-Podríamos pasar a conversar al salón-La cortó Bill. Lo miré sin saber
que hacer y luego miré a Simone.
-Pero Aly aún no se ha terminado la cena.
-No te preocupes ya acabé. Gracias, Simone-Le sonreí. Entonces la chica
que anteriormente había entrado con total timidez a la cocina, me tomó del
brazo y me llevó hacia el salón diciéndome algo sobre la ciudad que no logré
escuchar muy bien.
Nos sentamos en el sillón y no vi a Bill venir tras nosotros.
Seguramente estaba conversando con su madre.
-¿Sabes? Nunca me imaginé que fueses así. Bueno, en realidad, no lo
sé-Rió, llevándose una mano a la cabeza-Es distinto escuchar a Bill o ver una
foto a verte a ti en vivo y en directo.
No supe qué contestar. No tenía idea de si eso era algo bueno o no.
-Y es que Bill me ha hablado tanto de ti que siento como si estuviese
conociendo a una celebridad. Bueno, Bill es una celebridad, pero… no sé si me
estoy explicando bien.
-No te preocupes, te entiendo. También me ha pasado-Sonreí, muriéndome
de ganas por saber qué era lo que Bill le había hablado de mi-¿qué te ha dicho
Bill?-Solté sin pensar.
-En realidad, no mucho. Encontré una foto tuya hace tiempo en una
libreta suya y le pregunté por ti y me dijo que habían sido buenos amigos y
novios. Pero no te preocupes-Se apresuró en añadir seguramente al ver mi
cara-No soy para anda de esas novias celosas. A demás ya ha pasado mucho tiempo
desde que estuviste con Bill, así que…- Se encogió de hombros.
-Eso me alivia un montón-Dije sincera-Pensaba que quizás serías de esas
locas y me sacarías de aquí a patadas-Miranda se echó a reír.
-¡Qué imaginación!
Ambas nos giramos cuando Bill entró en la habitación y se sentó al lado
de su novia en el sillón. Me mordí el labio inferior y crucé los dedos. Me
sentía extraña al verlos juntos.
-Hacen una buena pareja-Comenté. Bill bajó la mirada.
-Gracias-Sonrió la chica.
Me pregunté si algún día cortarían y quité ese pensamiento rápidamente
de mi cabeza.
Ella le tomó la mano a Bill.
Me sentía inquieta. Quería levantarme y separarlos. Quitar a Miranda
del sillón y sentarme en su lugar, tomarle la mano a Bill y besarlo.
Sólo de algo estaba segura: La siguiente media hora sería demasiado
larga.

Aww que lindo capi, espero que sigas publicando, se que tienes muchas cosas que hacer.... pero espero leer pronto! Saludos Kari
ResponderEliminarSubí capitulooooooo, no aguanto mas!
ResponderEliminarLa novia de Bill parece buena que mal para Aly u_u
ResponderEliminarAy, necesito que sigas subiendo Der letzte tag! Me encantaba esa fic, las otras ya las lei todaaas :B Bueno, espero que vuelvas pronto, porque tus fics son las únicas que me gustan al 100%, el resto siempre tiene algo que no me termina de convencer (?. Beso :3
ResponderEliminarAhhh!!! KaaRiii!!! noOs mataaraas de tantoO espeerar!! iaa suubee x fiis! tuus fiics soOn uniicaas!! las amoO!! :DD! Cuiidatee muuchoO!! y espeeroO saaber proOntoO dee tii!! bsoOs! xOxO! bye!
ResponderEliminarAh por que escribia asi? ↑
ResponderEliminarAAAAAAAAAAAAAY!! TERMINA DE SUBIR ESTA FIC PORFAS!
ResponderEliminarAcaso nunca terminaste esta? No la encuentro .-. Pero dios muero por saber que sigue!
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