06 abril, 2012

Cosas que pasan.







Y otro golpe. La bola de papel había impactado contra mi cabeza, rebotando y acabó cayendo sobre la mesa. La observé, con rabia, sin alzar la vista… sin querer mirar a mi atacante. Siempre lo hacía, siempre me lanzaba papeles, a todas horas, todos los días… cuando yo menos me lo esperaba y el profesor se daba la vuelta o miraba hacia otro lado… plaf, golpe en la cabeza. Lo llevaba haciendo desde que habíamos vuelto de las vacaciones por navidades. Un mes y algo. Y lo peor, era que después, los profesores me regañaban y me obligaban a recoger los papeles para tirarlos a la basura. Incluso, algunas veces me hacían quedar después de clase recogiendo los papeles de los otros chicos. Siempre había intentado explicarles que no era yo quien dejaba la basura, pero como son unos adultos idiotas, jamás me escuchaban y cortaban mis “peros” a la mitad. No entiendo como es que se creen unas personas tan razonables.
Miré por entremedio de mi cabello a ese chico, haciéndole un agujero a la hoja del cuaderno con el lápiz. Era un desastre, él y su amigo eran unos desordenados… no tenían límites. Mucha razón había tenido el consejo de profesores al separarlos a él y su hermano de clase. Ya que, seguramente si el otro estuviese aquí, llegaría el final del día y yo tendría que salir nadando entremedio de tanto papel hecho muño.
No es que yo fuese una nerd o algo parecido, es sólo que yo me llevaba mejor con las chicas y chicos de otras clases… en mi clase no hablaba con nadie. Tampoco me importaba, siempre tuve muy claro que yo venía a la escuela para estudiar, aprender cosas y tener un buen futuro. Precisamente por eso es que yo tenía buenas calificaciones. Y repito, no soy una nerd. Pero al parecer, el chico “popular”, si me ve como una de esas. Quizás, como yo nunca le digo nada cuando me lanza los papeles, se aprovecha de la situación y se burla de mí. Jake, uno de mis amigos, un año mayor, había hablado con mi atacante… amenazándolo para que dejara de molestarme, pero mi atacante no lo hizo… como es el mejor del mundo, nadie puede amenazarle. Y como yo soy de la paz y odio las peleas, no le dije a Jake que Kaulitz seguía rompiendo las hojas de su cuaderno y haciéndolas bola para luego lanzármelas durante todas las clases, produciendo risas y burlas de todos sus amigos… Que por cierto, eran unos idiotas.
El año anterior Kaulitz me gustaba. Pero era secreto y no se lo dije a nadie… era una especie de amor platónico. Una chica como yo no tendría oportunidad con un chico como él. A demás, con las cosas que me había dicho, era como para aborrecerlo. Había dejado de gustarme, yo había dejado de observarlo tanto, él había dejado de decirme cosas feas… pero en vez de eso, había comenzado a lanzarme papeles.
Lo que más odiaba, era cuando se comportaba como un engreído, sólo porque las chicas le prestaban más atención a él que a los otros chicos.
Y otra bola de papel contra mi cabeza. Esta si dolió… la bola rebotó y cayó en el suelo. Me llevé la mano a la zona y miré a esos tontos que ya comenzaban a burlarse. Kaulitz se hizo el idiota y me sonrió de medio lado. Y es que lo odio desde el alma…Odio cuando sus ojos se achican al reír. Miró a sus amigos, que estaban en los asientos de atrás, abarcando unas dos filas y luego volvió a acomodarse en el asiento, sin observarme. Cogió un lápiz y anotó algo en su cuaderno, cubriendo la hoja con su cabeza, brazos y manos, para luego arrancarla rápidamente y comenzar a hacerla muño.
Afirmé el codo sobre la mesa y protegí disimuladamente mi cabeza usando la mano. Pero no sentí el golpe…
… Hasta que de pronto, el impacto del papel sobre la mesa me sobresaltó. Clavé mis ojos en el pequeño “meteorito” que había invadido mi territorio. Estaba entreabierto, y las rayas que Kaulitz había hecho anteriormente allí se notaban a pedazos.
Mire fugazmente al chico, con el ceño fruncido, ya cansada de todo el show. Sus amigos se burlaron de mí, pero yo sólo clavé mis ojos en él, mirándolo con pena. Odiaba mirarlo, pero es que ya no daba más, ya no podía seguir soportando este trato. Tendría que hablar con la directora y solucionar este problema de una buena vez.
Entonces. Me di cuenta de la seña que el chico me hacía disimuladamente con el rostro, congelando su sonrisa, de brazos cruzados. Miró fugazmente a sus amigos, quienes conversaban de cualquier estupidez, sin prestarle atención. Me sentí cohibida… pero aún así, como una idiota a la cual le gustó anteriormente su estúpido agresor, le hice caso y cogí el papel rápidamente, llevándolo debajo de la mesa.
El profesor había salido de la sala de clases, podría haberlo leído sobre la mesa… Pero es que podría haber tenido alguna cosa inapropiada, y en ese caso, era mejor que nadie se diera cuenta de que lo había leído. Lo abrí y estiré sobre mis piernas, mirando al chico. Quién ya había hecho desaparecer la sonrisa de su rostro y me miraba completamente serio, sin apartar la vista.
Sinceramente, daba miedo. Pero no me podía poner nerviosa, ya estaba acostumbrada a sus miraditas sin pestañear.
Corrí la silla hacia atrás despacio, hasta que pude ver el papel. Estaba al revés, que torpe. Lo volteé del otro lado… con letras finas y casi perfectas, estaban escritas las siguientes palabras:
Feliz día de San Valentín. ¿Querría venir mi amor platónico a tomar un helado después de clases conmigo?.
Podrías ver los otros papeles, eres una despistada.
Disculpa.

Que buena broma, ¡que buena broma!. Y es que lo único que quería era burlarse de mí, y ponerme como estoy ahora: nerviosa, colorada, tiritona y ahogada.
Arrugué el papel y volví a dejarlo sobre la mesa. Miré fugazmente al chico, quien me miraba casi suplicante. Que mentiroso. Odioso total.
No volvió a lanzarme otro papel en toda el resto de la clase, a lo mejor porque el profesor había vuelto para retomar la clase. Por suerte era la última del día… luego me podría ir con mis amigos al centro comercial o a algún parque por aquí cerca. Así me olvidaría de ese estúpido papel, que aunque hubiese sido una broma, no había dejado de causar efectos secundarios.
La clase pasó lenta y casi dolorosa. Me sentí observada por cierta persona todo el tiempo… pero lo ignoré.
Para cuando terminamos, el profesor ya me había llamado la atención y me había sentenciado a recoger “mis papeles”. No le dije mis peros, no le dije nada.
Y cuando el resto de los alumnos se fueron, cogí los cuatro que estaban esparcidos en el suelo y los dejé sobre la mesa junto a los otros dos, un poco aturdida arreglé mi bolso, esperando que le profesor se fuera. Y cuando lo hizo, cogí uno de los papeles, lo estiré, y con el corazón en la garganta, leí esas dos palabras que tanto esperaba, pero que odié enormemente en ese momento.
Te amo.
Me sentí temblar, y no pude hacer nada más que arrugar el papel.
- Belle… - Me llamó. Oh, no. ¿Aún no se iba? Alcé la vista y miré hacia la puerta. Ahí estaba él. Pero que rabia… Y una MI ERDA la paz y, y, y las no-peleas, le diría a Jake que le rompiera la cara de una buena vez, se lo diría hoy mismo.
- Con estas cosas no se juega. – Le espeté llena de rabia, con los dientes juntos a más no poder y queriendo matarlo allí mismo. Le lancé el papel. No le dí.
- Lo sé…






5 comentarios:

  1. me encanto =)
    no se si sera una nueva fic o solo algo pequeño pero esta genial .

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  2. Ahuuuu~! Pense que no volveria a leer algo escrito por ti!!
    Como la pagina estupida de fotolog se puso maluca me asuste
    pero te encontreee y soy feliz otra vez :'D

    Ame esto.. lo seguiras??? o era un shot?

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  3. Siigueelaa!! poOrfaavoOR!!! estaa geniial!!! esperare mas! :DD!
    mee EnncaantoO!!! :DD! cuiidatee Kaarii!! suubee proOntoO please!

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  4. es geniaalll seguilaaa leo tus fics desde el fotolog!!!!! pense que no te ia a enconttrar mas D: pero aca estas :D wiii!!!
    porfaaaaaaaaaa seguilaaaa en fin sos una genia!!!

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