Capitulo
22
Podía sentir gente moviéndose a mi alrededor. Podía escuchar voces histéricas, pero no lograba entender lo que decían. Todo estaba negro y no podía sentir mi cuerpo. No sabía dónde estaba ni que estaba haciendo. Era como una pesadilla… real, creo.
De pronto, como si apagasen la televisión, el ruido disminuyó y ya no pude pensar…
Abrí los ojos de golpe. Intentando incorporarme, pero no pude… no podía con mi cuerpo. Un ruido agudo perforó mis tímpanos y sentía un fuerte dolor en el pecho. Cerré los ojos, puesto a que la luz me segaba por completo. Sentí una lágrima quemándome la piel de mis parpados.
Comencé a respirar agitadamente. Me estaba agobiando. Sentía pasos acercarse apresuradamente y voces, muchas voces. Pero no tenía fuerzas para incorporarme y ver que ocurría. Me sentía... ida.
Entreabrí los ojos nuevamente y pude ver como una puerta blanca se abría rápidamente… me sentía tan confundida…
Allí estaba mi madre
gritando cosas. Lo único que entendí fue mi nombre, por lo que supe que se
refería a mí. Gente que venía tras ella se acercó, mientras ella lloraba y se
llevaba las manos a la boca.
Intenté decir algo… no lo sé, quería consolarla. Sentí los párpados tan pesados que no pude mantener los ojos abiertos… mi cuerpo se iba relajando y las voces se iban alejando cada vez mas.
Intenté decir algo… no lo sé, quería consolarla. Sentí los párpados tan pesados que no pude mantener los ojos abiertos… mi cuerpo se iba relajando y las voces se iban alejando cada vez mas.
Nuevamente, el dolor en el pecho y una extraña sensación de no poder respirar… el pitido ya no lo podía oír. Pero los ojos ya no me pesaban tanto como hacía un segundo. Los apreté con la poca fuerza que podía hacer… y luego los abrí muy lentamente y los volví a cerrar. Sentía una presión en mi costado derecho, por lo que llevé mi mano allí, haciendo un esfuerzo inhumano… nunca creí que algo tan natural como eso me fuese a costar tanto. Pero en estos momentos… en realidad, no tenía idea de que era lo que ocurría. Pero algo me decía que me quedaba muy poco tiempo. Que esta historia ya acababa y que ya no podría volver a atrás…
Me choqué con algo con cabellos. Hundí mi mano entre ellos y la moví un poco, teniendo la esperanza de que quien fuese que estuviese allí me dijera algo o me explicara lo que ocurría.
De pronto, la cosa se movió, dejando caer mi mano sobre una superficie blanda. Me dolió la parte superior de esta. Como un pinchazo.
- ¿Abril, estás despierta? – logré escuchar. Era una voz extremadamente suave… que se oía como asustada, temerosa. Abrí los ojos con la misma lentitud que antes. Pude ver un rostro no nítido frente a mí. Intenté enfocar bien la vista, pero se me era imposible. Aunque a juzgar por la voz...
Yo ya sabía quién era.
- B… ill. – dije en un intento por hablar.
- Shhht. No hables. Recupera fuerzas.. – Murmuró. ¿Pero a qué se refería?
- No. ¿D..ond..e…?
- En un hospital, te pondrás bien. – dijo en el mismo tono. No pude ver la expresión de su rostro, pero supuse que sería de tristeza… - cierra los ojos, princesa. – Princesa, repetí para mis adentro mientras sentía como el posaba sus cálidas manos sobre mis parpados. Aún así, volví a abrirlos.
- Quiero verte. – No sé cómo le hice para que me saliese todo de un tirón, pero me dolió todo el cuerpo. – queda poco, lo sé. – solté un gemido al final de la frase.
- No, Abril. Queda mucho, ya lo verás… te pondrás bien y… ahora tienes que descansar, tener fuerzas y poder salir adelante. – Vale, ahora todo tenía sentido.
Iba a morir.
- Voy a…
- No. – me cortó con voz dulce. – ni siquiera lo pienses. Tienes que estar bien… tú estarás bien. Eres fuerte… - cogió mi mano, la besó suavemente. Si hubiese podido negar con la cabeza, lo habría hecho.
- Llega el final, lo siento. – otro gemido salió de mi garganta.
- ¿Te duele algo, que tienes, como te sientes? – Su voz tenía un poco de inseguridad y lo sentía algo alarmado.
- Est…oy bien. – intenté sonar convincente, pero solo fue un susurro lo que salió de mi garganta. – moriré. – dije de repente. Lo sabía, eso iba a pasar... sabía que moriría algún día. Todos morían tarde o temprano, yo temprano. ¿Pero saben qué? No sentía miedo. Achiqué un poco los ojos y pude ver como Bill se mordía los labios. No. – no llores por mí. – más dolor, el cual no era nada comparado con lo que había frente a mí. El chico más hermoso del mundo, con lágrimas en las mejillas.
- No. – murmuró nuevamente. Aunque la voz le sonó algo extraña.
- Prométeme que.. – esperé un segundo para recuperar el aliento. – no llorarás por mí. – apreté ligeramente su mano, que estaba sosteniendo la mía.
- Lo prometo. – cerré los ojos un momento…. Cuando algo se me vino a la cabeza.
- No somos inmortales. – repetí sus palabras en el sueño. Ahora sabía el por qué de esa pesadilla.
- Lo sé. Pero tú no puedes…
- Nadie está libre, Bill. – un gemido ahogado salió de mi garganta.
- B… ill. – dije en un intento por hablar.
- Shhht. No hables. Recupera fuerzas.. – Murmuró. ¿Pero a qué se refería?
- No. ¿D..ond..e…?
- En un hospital, te pondrás bien. – dijo en el mismo tono. No pude ver la expresión de su rostro, pero supuse que sería de tristeza… - cierra los ojos, princesa. – Princesa, repetí para mis adentro mientras sentía como el posaba sus cálidas manos sobre mis parpados. Aún así, volví a abrirlos.
- Quiero verte. – No sé cómo le hice para que me saliese todo de un tirón, pero me dolió todo el cuerpo. – queda poco, lo sé. – solté un gemido al final de la frase.
- No, Abril. Queda mucho, ya lo verás… te pondrás bien y… ahora tienes que descansar, tener fuerzas y poder salir adelante. – Vale, ahora todo tenía sentido.
Iba a morir.
- Voy a…
- No. – me cortó con voz dulce. – ni siquiera lo pienses. Tienes que estar bien… tú estarás bien. Eres fuerte… - cogió mi mano, la besó suavemente. Si hubiese podido negar con la cabeza, lo habría hecho.
- Llega el final, lo siento. – otro gemido salió de mi garganta.
- ¿Te duele algo, que tienes, como te sientes? – Su voz tenía un poco de inseguridad y lo sentía algo alarmado.
- Est…oy bien. – intenté sonar convincente, pero solo fue un susurro lo que salió de mi garganta. – moriré. – dije de repente. Lo sabía, eso iba a pasar... sabía que moriría algún día. Todos morían tarde o temprano, yo temprano. ¿Pero saben qué? No sentía miedo. Achiqué un poco los ojos y pude ver como Bill se mordía los labios. No. – no llores por mí. – más dolor, el cual no era nada comparado con lo que había frente a mí. El chico más hermoso del mundo, con lágrimas en las mejillas.
- No. – murmuró nuevamente. Aunque la voz le sonó algo extraña.
- Prométeme que.. – esperé un segundo para recuperar el aliento. – no llorarás por mí. – apreté ligeramente su mano, que estaba sosteniendo la mía.
- Lo prometo. – cerré los ojos un momento…. Cuando algo se me vino a la cabeza.
- No somos inmortales. – repetí sus palabras en el sueño. Ahora sabía el por qué de esa pesadilla.
- Lo sé. Pero tú no puedes…
- Nadie está libre, Bill. – un gemido ahogado salió de mi garganta.
- Pero tú no puedes
irte. ¿Qué crees que haré yo cuando no estés conmigo? – su hubiese podido
hubiese suspirado. Lo miré a los ojos. – Te necesito. – noté algo de… ¿dolor?
En su voz. Me entraron ganas de llorar. Pero ni siquiera eso podía hacer… una
lágrima brotó de uno de mis ojos, humedeciéndome la piel de la sien y un poco
el cabello. Me sentía impotente. Yo quería estar con él. Billl me necesitaba y
yo no podía hacer nada.
- E... escúchame. – la voz me salió más débil. – Yo siempre estaré contigo. Sólo tienes… que ser feliz y... seguir con todo… como si yo no hubiese existido jamás. – dije costosamente.
- Pero...
- Shht. – esta vez fui yo quien lo hizo callar. – Cuando no sepas donde ir… - esperé un par de segundos para poder decir la siguiente frase completa… - seré un ángel. – sonreí. – sólo para ti… - sentí como hacía presión en mi mano. – y cada noche oscura me apareceré… y entonces volaremos… muy lejos de aquí. – sonreí nuevamente. – Y nunca más nos volveremos a perder… - finalicé. Lo vi llorar nuevamente. Sus ojos estaban rojos. – me prometiste que no llorarías.
- Se supone que no lloro por ti. – repitió. Me dieron unas incontrolables ganas de toser. Pero no podía hacerlo, el pecho me dolía. – Abril, te amo –Me amaba… jamás me lo había dicho. Y ahora, con el sólo hecho de haberlo escuchado, me había dado cuenta de que ya podía morir en paz. Mi cuerpo se relajó. Ya no estaba tensa. – Fui un estúpido y no me di cuenta – la voz se le quebró al final de la frase. Cerré los ojos, y sentí como sus labios hacían una suave presión sobre los míos. Quizás el último beso. Se separo con lentitud. Pero aún podía sentir su respiración sobre mi rostro. Sus manos se posaron en mis mejillas y me besó nuevamente.
En realidad él me había amado…
Pero ahora ya no había vuelta atrás.
- Abril… - un sollozo tras esa palabra. No quería que el llorase…
- Cuando no sepas que hacer... – susurré. Antes de hundirme en un sueño profundo, del que jamás despertaría.
El último pensamiento se me cruzó por la cabeza mientras sentía un pitido agudo traspasar mis oídos… un llanto aún más fuerte y un dolor infinito.
Bill Kaulitz, te amo
- E... escúchame. – la voz me salió más débil. – Yo siempre estaré contigo. Sólo tienes… que ser feliz y... seguir con todo… como si yo no hubiese existido jamás. – dije costosamente.
- Pero...
- Shht. – esta vez fui yo quien lo hizo callar. – Cuando no sepas donde ir… - esperé un par de segundos para poder decir la siguiente frase completa… - seré un ángel. – sonreí. – sólo para ti… - sentí como hacía presión en mi mano. – y cada noche oscura me apareceré… y entonces volaremos… muy lejos de aquí. – sonreí nuevamente. – Y nunca más nos volveremos a perder… - finalicé. Lo vi llorar nuevamente. Sus ojos estaban rojos. – me prometiste que no llorarías.
- Se supone que no lloro por ti. – repitió. Me dieron unas incontrolables ganas de toser. Pero no podía hacerlo, el pecho me dolía. – Abril, te amo –Me amaba… jamás me lo había dicho. Y ahora, con el sólo hecho de haberlo escuchado, me había dado cuenta de que ya podía morir en paz. Mi cuerpo se relajó. Ya no estaba tensa. – Fui un estúpido y no me di cuenta – la voz se le quebró al final de la frase. Cerré los ojos, y sentí como sus labios hacían una suave presión sobre los míos. Quizás el último beso. Se separo con lentitud. Pero aún podía sentir su respiración sobre mi rostro. Sus manos se posaron en mis mejillas y me besó nuevamente.
En realidad él me había amado…
Pero ahora ya no había vuelta atrás.
- Abril… - un sollozo tras esa palabra. No quería que el llorase…
- Cuando no sepas que hacer... – susurré. Antes de hundirme en un sueño profundo, del que jamás despertaría.
El último pensamiento se me cruzó por la cabeza mientras sentía un pitido agudo traspasar mis oídos… un llanto aún más fuerte y un dolor infinito.
Bill Kaulitz, te amo
FIN
No es la mejor fic que he escrito, pero no quise cambiarle cosas :) Intentaré volver lo antes posible con otra fic, quizás DLT o la segunda parte que quedó pendiente de LDS.
Siento mucho la demora, pero es que no tengo tiempo libre y está todo fuera de mi control.
Buenas noches :3

con este fick me hiciste llorar a moco tendido la primera vez y esta vez no fue la excepción, espero que pronto subas el de Der letzte tag :)
ResponderEliminarhola!
ResponderEliminarme gusta como te ha quedado el blog!
llevo mucho retraso con tus fics! y lo siento! he estado muy muy ocupada, espero ponerme al día pronto.
ahora paso para decirte que he subido un nuevo capitulo de just tonight!
espero que te guste!
:) cuidate
MIERDAAA estoy llorando a mares!!
ResponderEliminarHace muchos años que no lo hacia con un Fic :3
Me lo lei en solo esta noche jajaja son las 7am -.- dios que adictivo esss!! Malvada!! lloroooo xd
Espero sigas subiendo der letzte tag