02 abril, 2013

Rette mich /Capítulo 40





CAPITULO 40

Resultó ser que la chica a la cual Dylan había golpeado, había acabado en el hospital. Su nombre se desconocía, pues no era de la escuela... Y Dylan no había querido hablar sobre eso antes de que lo subieran a uno de los coches de policía. Según habían dicho, a la chica le había roto la nariz y un par de costillas. El resto eran golpes superficiales.
Pobre.
No sabía nada más sobre el tema y ya lo daría por cerrado... Pues eso era lo que Bill me había dicho, ya no volvería a pensar en la pelea.
El resto del día me lo pasé pegada a mi novio, quería estar con él todo el tiempo posible. Fue bastante extraño, ya que en uno de los descansos un par de chicas se acercaron a él a pedirle un autógrafo y a decirle lo genial que era... a ellas les había encantado su nuevo CD, según dijeron, ya lo tenían en su poder y eran las fans número de uno de Tokio Hotel en toda Alemania. Me puse algo celosa. Pero no les dije nada. Tampoco era plan de ponerme a pelear por eso. Bill, los chicos y yo sabíamos que la única e inigualable fan número uno era yo y no era de esas chicas chillonas, histéricas que tan sólo con haber comprado el CD primero que muchas personas, ya creían que eran casi de suma importancia para la banda. No señor. Yo me conocía cada una de las canciones y de las letras, desde que fueron compuestas por los chicos. Yo había visto los inicios de la banda. Incluso podría hacer una biografía de Tokio Hotel.

Ya a la salida, nos fuimos hacia la puerta para juntarnos con los chicos. Según Bill me había comentado, Andreas y Sam ya estarían allí. Y así era. En cuanto los vi ahí de pié, inconscientemente una sonrisa se apoderó de mi rostro. Al parecer Sam tubo una reacción mucho peor, pues la rubia hiperactiva comenzó a correr en mi dirección, con los brazos abiertos y pegando grititos agudos.
Reí y Bill me soltó la mano en cuanto ella llegaba a abrazarme, casi tirándonos a ambas al suelo.
¡Anne! ¡te extrañé, amiga! me apretujó ¡no sabes cuanto me alegra verte!
A mi también me alegra verte dije riendo, casi sin respiración.
¿Y? se separó un poco de mí ¿cómo estás?
Bien sonreí ampliamente.
Dios, tengo tanto que contarte murmuró. Yo sólo me limité a asentir, y en cuanto ella me soltó, algo la apartó bruscamente, sacándola de allí, para segindamente abrazarme y levantarme del suelo, moviéndome de un lado a otro.
¡Anne!, ¡mi Anne favorita! era Andreas. Siempre con sus inventos y sus chistes inventados, nada graciosos. Le correspondí el abrazo.
Eh, cuidado escuché decir a Bill... ese celoso.
¿Cómo estás? me preguntó Andreas.
Excelente. Ahora que los veo a los dos reí un poco ¿y tú?
Bien, me tenías preocupado me dejó en el suelo y seguidamente me examinó con la mirada.
No la mires demasiado se metió Bill de nuevo.
Puto celoso lo insultó Andreas. Bill fue a decir algo, pero Andreas ya había comenzado a hablarme no sé como puedes soportar a este, Anne. Realmente, es un celoso, ¿no te ha hecho escenitas? me eché a reír.
Pues, no...
Eso es entonces, porque no deja que te separes de él, lo apostaría miré a Bill fugazmente, este tenía la boca abierta y miraba a Andreas, casi asesinándolo.
O quizás es que yo no quiero separarme de él en ese momento, Bill me tiró del brazo y me pegó a su cuerpo. Reí.
Dios, ustedes dos son tal para cual Andreas puso los ojos en blanco.
Lo sé.
No como esos dos de allí murmuró Sam entre dientes. Miré hacia atrás y pude ver como Tom y Kattie se acercaban abrazados. ¿Cómo lo había olvidado? ¡a Sam le gustaba Tom! a ella siempre le había gustado Tom... Y Kattie... ella estaba haciendo lo mismo que había hecho con Bill y yo: Los estaba separando. Esa puta...
Volví la vista hacia Sam, nuevamente. Su rostro no tenía muestra de felicidad alguna, la sonrisa de sus labios había desaparecido, y ahora simplemente miraba con los ojos cristalizados, como esos dos se acercaban al grupo.
Bill le iba a decir algo en el oído, pero él me cortó.
Lo sé. Tom aún no se da cuenta murmuró. Bufé y luego volví a mirar a los chicos, que ya venían bastante cerca.
¡Hola, hola! saludó Kattie en cuanto llegó. Andreas fue el único que le devolvió el saludo. Y luego de un momento incómodo en que nadie dijo nada, Bill decidió hablar.
¿Nos vamos?
Si
Mejor.
Abracé a Bill por la espalda y comenzamos a caminar todos juntos.
Traje la cámara, para tomar algunas fotos comentó Andreas, mientras sacaba el aparato de uno de sus bolsillos. Sonreí.
¡Que bien! se la arrebaté, con un movimiento rápido ¿me la prestas?
Claro… tómala si quieres dijo irónico.
Gracias sonreí inocente.
Le di al botón para encenderla, seguidamente enfoqué a Bill y tomé la fotografía.
¡Hey! mi novio se quejó.
Saliste hermoso. Cuando seas famoso, venderé esta foto me miró alzando una ceja.
No, no lo harás me quitó la cámara y seguidamente se la dio a Andreas tómanos una foto, anda…
Vale.
Andreas nos enfocó y yo sonreí de medio lado, con Bill pegado a mi. Luego, Andreas volvió a darnos la cámara.
Vimos la foto… estaba genial.
Esta si la puedes vender…
Claro, para que luego esas chicas me hagan budú Bill se echó a reír, al igual que Andraes.
Sam no dijo nada, y la parejita que iba detrás, tampoco iba a aportar mucho… con sus besitos y ese tipo de cosas iban bastante ocupados.

Después de unos minutos de caminar y caminar, llegamos al parque. Hacía tiempo que no me pasaba por allí, lo notaba diferente... pero no había cambiado en nada. Quizás el ambiente era diferente. Si. Porque había una gran rivalidad, muy notable entre Sam, yo, contra Kattie. Me daba la impresión de que esa puta, miraba a Mi Bill. Y eso me ponía de los nervios. Estaba exagerando, lo sabía, era una paranoica Pero es que no podía evitar pensar en las peores cosas, teniéndola a ella tan cerca. Odiaba sentirme así, sentirme algo perseguida o no lo sé.
Nos sentamos en la hierba, todos en círculo Yo me senté entre las piernas de Bill, este estaba con la espalda apoyada en un árbol y yo me apoyaba en su pecho, mientras él me abrazaba por la cintura.
Kattie, Andreas y Tom, estaban conversando desanimadamente, mientras una aburrida Sam, estaba de espaldas en el pasto, con el rostro cubierto con sus brazos. No había otro panorama. Tenía la cámara de fotografías en mis manos y mientras revisaba las fotos, Bill reía de los rostros y las malas poses de los chicos.
Aw, en esta te ves hermoso le comenté.
Tú también.
Salgo horrible me quejé.
No es cierto me dio un suave beso en la cien. Yo sólo me limité a reír, tampoco me iba a poner a pelear con él dame eso me quitó la cámara de fotos. Seguidamente apretó un par de botones y la puso frente a nosotros. Me besó un costado de la cara y sacó la foto.
¡Oye!
—Pero que foto más linda murmuró Bill, mirando la fotografía. Me eché a reír.
Jooo, mira mi cara.
Sales hermosa, te ves como una princesa bufé.
¿Les tomo una foto? miré a Sam, se había levantado, y aunque su cara no era una de las mejores pues al menos estaba intentando sonreír. Bill le dio la cámara y me abrazó aún más a él.
Tres... dos... uno...
FLASH.
Esta vez sonrían a la cámara me di cuenta de que Tom la miró en ese momento, pero volvió rápidamente la vista hacia la puta, ya que ella lo había cogido del rostro con una mano. Obedecí y sonreí de medio lado, al igual que Bill. Entonces Sam le dio al botón y ya. Inmortalizados en una fotografía que tiernos son... comentó. Bill rió ante eso.
Sam, tómanos una foto le dijo Kattie. Sam puso los ojos en blanco y se volteó a mirarla.
¿Porqué no la tomas tú? le tendió la cámara.
Que mal humor traemos hoy, Sam, querida.
Querida tu abuela, hijadeputa abrí los ojos como platos al oír eso. Sam siempre reaccionaba de esa manera al estar enojada o al sentirse amenazada. Jamás pensé que iba a tratar de esa manera a Kattie... Pero vamos, que las cosas habían cambiado un poco.
No le hables así, Sam la amenazó Tom.
¿Porqué no cierras la boca, idiota?
¡Hey, no te metas con mi novio! se levantó Kattie, quedando de pie.
Pues dile a TÚ novio que no se meta en esto se levantó Sam, encarándola.
¡Tú no le dirás que hacer!, ¡él sólo me defendía!
Como digas, zorra.
Hey, hey, ya basta Andreas se puso de pie y se interpuso entre las dos, con una mano en alto dejen de pelear, que así no llegarán a ninguna par
Andreas, no te metas Sam lo empujó hacia un lado ¿sabes qué? ya estoy harta. Me cansó tu actitud, me cansaste por ser tan puta.
Eres una celosa ¡él no te quiere! ¿o es que no te das cuenta? ¡Tom nunca se va a fijar en ti, porque eres horrible, eres fea! y medio segundo después, Kattie estaba en el suelo, con Sam encima de ella, tomándola por los pelos y azotándole la cabeza contra el piso.
¡Sam! Bill y yo nos levantamos de inmediato, al igual que Tom, para separarlas.
Kattie gritaba como una loca, mientras Sam la golpeaba. La escena no me gustaba, me traía recuerdos... Aunque por otra parte, me gustó que Sam le pegara a esa zorra.
Eran muchos sentimientos mezclados. Me sentí fuera de lugar, por lo que me vi obligada a retroceder un par de pasos y dejar a los chicos para que se encargaran de separarlas.
Ninguna se veía muy afectada. Pero Kattie estaba roja, parecía que iba a estallar en cualquier momento. También, podía ver en el rostro de Sam, las ganas inmensas que tenía de seguir golpeándola.
Miré a Tom, este no dijo nada. Tenía a Kattie abrazada a él, mientras esta hacía pucheros y ese tipo de cosas, iba a llorar. Agradecí el hecho de que no haya insultado a Sam, antes de dar media vuelta y comenzar a caminar, dejándonos allí a los cuatro.
No supe que hacer, y simplemente miré como esa zorra se alejaba de nosotros, cogida de Tom. Aunque este, parecía más bien ir en su propio mundo, caminando automáticamente al lado de ella.
Aún con el corazón latiéndome rápido por la impresión que me había llevado, giré la cabeza lentamente hacia un lado y clavé mis ojos en Bill. Este ya me estaba mirando y se mordía el labio inferior. No dije nada, ni tampoco hice algún tipo de gesto. El ambiente en ese lugar me pareció demasiado tenso para mi gusto y tuve unas enormes ganas de salir de allí, cosa que claramente no podía hacer, ya que a lo mejor, a Sam le faltaba tener una conversación de chica a chica, para que se pudiera descargar, o algo así.
La miré. La rabia ya se había borrado de su rostro y sólo quedaba tristeza, quizás un poco de impotencia. Sus ojos estaban cristalizados en lágrimas, brillaban, aunque ella miraba hacia el cielo, intentando no llorar.
Andreas estaba de pié unos pasos más allá, él también observaba el estado de Sam. Era un poco preocupante.
Tragué saliva costosamente, y como nadie dijo nada, decidí moverme.
Avancé hacia ella a paso lento. Sus ojos se clavaron en mi, decidí no mirarla directamente, pues a mi también me entraría la pena. No lo pensé dos veces y la abracé. Ella me correspondió el abrazo y escondió su cabeza en mi hombro. Llevé una mano a su espalda y luego moví un poco los ojos para mirar a mi novio.
Bill me hizo una seña, indicando que venía en un momento y luego comenzó a caminar con Andreas, dejándonos solas.
Era hora de chicas, había que hablar...
Me separé un poco de ella, para poder verle la cara. Ella no me dejó hacerlo, puesto a que estaba mirando hacia el suelo y tenía el rostro cubierto por su cabello rubio.
Le limpié algunas lágrimas con mis dedos y seguidamente le cogí el rostro, haciendo que me mirara.
Tenía los ojos rojos y humedecidos, no me gustaba su aspecto. Como ella no usaba maquillaje, claramente no tenía manchas en las mejillas, pero aún así estaba extraña. Esa no era la Sam alegre y divertida de siempre.
¿Por qué las cosas del amor tenían que ser tan complicadas?
¿Estás mejor? le pregunté, pasando uno de mis dedos por sus ojos. Ella asintió con la cabeza un par de veces debes estar bien, dejaste muy mal a Kattie solté una risita. Ella intentó dibujar una media sonrisa en sus labios. Algo es algo, vamos.
Fue de lo mejor.
Si volví a reír y luego no supe que más decir, por lo que simplemente añadí: ahora deja de llorar, si quieres podemos hablar. Somos amigas Sam volvió a asentir con la cabeza y luego negó un par de veces. Quizás pensando en algo, o que se yo. No comprendí ese gesto.
Es que Tom... suspiró. Su voz temblorosa me puso más nerviosa de lo que estaba y no supe que decir. y Kattie... ya sabes volvió a callar por unos segundos creo que tu ya te habías dado cuenta de que me gusta Tom. Lo quiero.
Me lo dijiste hace un tiempo volvió a suspirar.
Ese es mi problema. Pero lo superaré. Ya me quedó bastante claro que Tom no me quiere.
Oh, vamos, no intentes hacerte la fuerte le reproché. Ella siempre quería estar feliz, o al menos aparentar estar feliz, no me había gustado eso de lo superaré, claro que no ¿o es que pensaba darle en el gusto a esa puta?
Así son las cosas, Anne, al menos tú tuviste suerte con Bill.
Sam, tú también puedes tener suerte con Tom. A lo mejor él también te quier me cortó.
No me quiere. Le parezco insoportable volvió a mirar hacia el cielo.
Él nunca me ha dicho que le parezcas insoportables, no pienses estupideces negó con la cabeza repetidas veces.
Tampoco soy tan estúpida, me doy cuenta cuando él se aleja de mi.
Pff, no digas eso...
A lo mejor Kattie tiene razón, y Tom nunca me va a querer. Soy fea bajó la mirada.
No, no, no. No puedes decir eso, Sam, eres hermosa ¿o le vas a dar el gusto a esa zorra? No, claro que no me miró, en seguida supo mis intenciones y no vas a llorar más, ¿entendido? te diré un secreto esperé unos segundos y me acerqué un poco a ella yo sé que en el fondo, Tom te quiere a ti. Ya verás como al final los dos acaban juntos y de lo mejor.
¿Cómo lo sabes?
Lo conozco desde que nací dije sin saber siguiera lo que estaba asegurando.
Mmm... ¿queda mucho para que se de cuenta de que me quiere? negué con la cabeza.
Dentro de poco va a ser todo tuyo reí. Entonces ella se pasó una mano por los ojos y se puso a mirar hacia los lados, casi con urgencia.
¿Y los chicos?
Se fueron a dar un vuelta mientras hablábamos. Busquemoslos para comprarnos un helado…
Vale aceptó mi idea. Seguidamente cogió la cámara de fotografías que estaba en el suelo y comenzamos a caminar en la dirección donde creíamos que estarían los chicos. San sacó unos lentes oscuros de su pequeño bolsito que traía y se los puso. Le quedaban gigantes, parecía una verdadera mosca, o una chica mosca…
Una cuadra más allá, al doblar hacia un lado, nos pillamos con los chicos. Me sorprendió el hecho de que estuviesen hablando con tres chicas, incluso me tensé un poco. Pero seguidamente me di cuenta de que eran unas fans, cuando ya iba lo suficientemente cerca como para escuchar sus grititos histéricos y agudos… bastante molestos.
Llegamos donde los chicos, cuando las fans ya se habían ido.
Me acerqué a mi novio y seguidamente le cogí la mano, entrelazando nuestros dedos. Lo miré con cara de perrito, hice un puchero, para luego decirle:
Bill, queremos helado.



2 comentarios:

  1. wooow capitulo nuevo jejeje que bien, porque ya nos hacía falta, no dejes de publicar porfa :)

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  2. siguelaaaaaaa ! eres una excelente escritora, continuala lo mas pronto posible.

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