27 diciembre, 2012

1000 Meere /Capítulo 6





                                     CAPITULO 6

Al día siguiente me desperté atrasada, como siempre… se me había olvidado poner el despertador y por suerte no había pasado de largo.
Me levanté de un salto, sentí un escalofrío al tocar el frío suelo, pero no tenía tiempo para quejarme, ni mucho menos tirarme a la cama de nuevo. Por lo que me puse en puntillas y corrí al armario.
De allí saqué lo primero que encontré y me lo puse lo más rápido que pude.
Me arreglé un poco el cabello sin siquiera mojármelo y salí de casa rápidamente. No había tenido tiempo de nada… ni siquiera de arreglar la mochila con lo que me tocaba hoy, llevaba los libros de ayer…
Corrí a tomar el bus que ya estaba en la parada, por suerte el conductor me vio haciendo señas con las manos y no se fue sin mí.
Me subí y me senté, resoplando cansada.
Llegué a clases a la hora normal. Cinco minutos antes de entrar. Me acerqué a mi asiento, y me senté lanzando mi mochila a un lado. Eddy, mi mejor amigo… así era como yo le llamaba cariñosamente, estaba allí sentado. Me sonrió y yo le devolví la sonrisa.
Eddy era rubio. Un poco más alto que yo y delgado. Sus ojos eran casi negros y tenía unas bonitas facciones… para las otras chicas. Yo siempre lo había visto igual. Y es que uno se termina acostumbrado de la cara de las personas cercanas. Por más bello u horrible que sea. Entonces para mí Eddy no era ni lindo, ni feo. Simplemente era Eddy.
Comenzamos a conversar sobre él y porque había faltado el día de ayer. Aunque me parecía un poco extraño que él no quitara su vista de mí.
Las clases pasaron bastante lentas y muy sufribles. En todas me llamaron la atención. Eddy me hablaba y me hablaba... y como yo tenía la nubecita negra de la mala suerte encima de mi cabeza, siempre me pillaban cuando yo le contestaba sus estúpidas preguntas.
Sinceramente, el día hubiese sido mejor de no haber sido por lo incómoda que me sentía estando con él. Ese día había estado diferente. Pero vamos… que yo lo quería mucho y lo aguanté.
En toda la clase de matemáticas no pude dejar de pensar en cierta persona mayor que yo. No puse atención en nada más que no fuese su rostro que se repetía una y otra vez en mi mente. Era algo ridículo, lo se… pero no lo podía controlar. Además tenía sueño y esa era la última clase del día.
A la hora de salida, como siempre me fui con Eddy a casa. Este ya no conversaba tanto, si no que me miraba  y miraba y no dejaba de hacerlo.
Ya deja de mirarme le espeté medio en broma… aunque tenía la esperanza de que se diera cuenta de que hacía el ridículo y me dejara de mirar. Pero no… el respondió encogiéndose de hombros y sonriendo como un bobo.
Yo siempre te miro. Somos amigos, ¿no?
Si —arrastré las palabras pero me estas incomodando.
Tu igual me miras siempre, tonta.
Claro que no reí un poco. En realidad intentaba recordar alguna vez en que yo lo hubiese mirado de esa manera… pero no se me venía ninguna a la cabeza.
¿Y si él…? No ¡Quizás él había mal interpretado mis miradas y mis gestos! Pero eso no podía ser... éramos amigos y él lo sabía. Además yo no sentía nada por él, quizás era mentira y yo lo malinterpretaba todo. A lo mejor lo hacía para joderme con una broma. ¡Vamos! Que nadie se puede enamorar de mí. Reí en mi interior y me sentí tonta.
Claro que si enredé mis dedos en los tirantes de mi mochila, cada vez más nerviosa. Tenía unas ganas de salir corriendo y encerrarme en mi casa, dejándolo a él afuera. Jamás me había sentido tan incómoda estando con mi mejor amigo, por suerte estábamos a tres casas de llegar.
Dios, era una paranoica. A lo mejor pensaba cosas que no eran ciertas.
Que no le di un golpe con el puño en el brazo. Eso a él le molestaba. Se llevó la mano a la zona golpeada. Yo sonreí triunfante.
¡No me lo vas a negar! solté una risita traviesa a ver, espera puso una mano frente a mí. Yo me detuve y él me volteó para que lo mirar yo… tengo algo que decirte.
No lo creo, Eddy reí nerviosa y luego comencé a caminar. Ya estaba que llegaba cuando Eddy me cogió de brazo y me dio la vuelta. Lo miré. Este agachó la cabeza y deslizó su mano hasta quedar entrelazada con la mía. ¿Cómo no lo había visto venir? Seguro que ayer él había pensado en algo. Ay, dios… ¿por qué no me había fijado antes? Un gran error.
Puse la cara de haber chupado un limón.
Meer, yo… de verdad que… realmente me parecía que él estaba en aprietos.
Mira, no es necesario que me digas na... no alcancé a terminar. Sentí como él me cogía la cara y se me acercaba muy rápido y tan bruscamente....
… que en el momento que yo pensé que nuestro labios se juntarían asquerosamente, su nariz chocó contra la mía produciéndome un gran dolor. Me eché hacia atrás y lo empujé.
Me llevé una mano a la nariz y miré hacia otro lado intentando que las lágrimas no se me escaparan… y es que cuando te pegas en la nariz…
¡Ay!
De pronto sentí una risa proveniente de algún lugar. Miré a Eddy, pero este ya iba unos metros más adelante, Corriendo…
Pobre.
… pero entonces ¿quién?
Me di la vuelta hacia atrás pero no había nada. Luego giré sobre mi misma mirando a todas partes… pero nada. Genial. Alguien se había reído de mí y mi asqueroso “beso”. Por cierto… yo nunca había besado un chico, y se me hacía bastante extraño. 
Acomodé la mochila en mi espalda sacando la mano de mi nariz. Aún me seguía doliendo, pero ya se me pasaría en casa al ponerme hielo.
Saqué la llave de mi mochila. Sí, me había acordado. Y abrí la puerta lo más rápido que pude… no fuese a ser que esa persona que se había reído me siguiera observando y que luego además de pensar que yo era una mala besadora choca-narices, pensara también era una torpe que no sabía abrir la puerta de su propia casa. 
Pasé dentro y la cerré. Lancé la mochila sobre uno de los sillones y me dirigí a la cocina. 
Hice lo mismo que Bill había hecho el día anterior. Coger los hielos y ponerlos en una bolsa… salí de la cocina con la bolsa en la nariz. Sí, me quejaba de más… pero vamos que me había dolido. 
Me senté en el sillón, tirando la mochila al piso porque me molestaba y cerré los ojos. 
No supe cuento tiempo estuve dormida. 
Pero soñé.

El viento me pegaba en el rostro. Era un viento frío que revolvía mi cabello, haciendo que este se pegase contra mis ojos y no me dejase ver. Pero pude darme cuenta de que estaba en una playa. Era de noche. Pero no estaba oscuro. El cielo estaba repleto de estrellas que iluminaban todo el lugar como si fuesen soles… 
Me fui adentrando en el agua. Moviendo mis pies con un poco de torpeza. 
De pronto, además de mis pasos, pude sentir otros a mi lado.
Intenté girar la cabeza, pero no pude hacerlo. El viento me llevaba hacia adelante al igual que la marea… y no tenía otra opción que seguir ese camino. Por más que lo intentara no podía ver a ese alguien, y por más que intentase andar en esa dirección para acercarme, no podía hacerlo. 
Estiré una mano. Estas se rozaron provocándome un escalofrío. Estaba tibia. Mucho más caliente que el viento.
Nuestras manos se separaron. No había estado juntas ni medio segundo… 
Ahora sentía frío.
Intente tocar esa mano nuevamente, pero no podía. Se me hacía imposible. Un esfuerzo sobre humano… 

Sentí un portazo resonar por todo el salón. Di un bote y me desperté. El sueño había estado entretenido, si… muy interesante. 
Seguro había llegado mamá. Recogí la bolsa de hielo ya convertido en agua que estaba botada en el suelo y luego cogí mi mochila. Eché la bolsita dentro de esta... seguro que mi madre me retaba o me decía algo por haberla sacado… ella era así.
Luego me levanté del sillón y caminé a la cocina. Donde ella había entrado sin siquiera darse cuenta de mi presencia. 
—Hola, má —la saludé con una sonrisa.
—Hola —dijo ella con la boca llena de leche. Esperen… ¿leche? ¿No debería estar bebiendo algo así como alcohol, vino o cerveza? 
—¿Qué haces? —ella cerró la cajita y la metió en el refrigerador mientras tragaba costosamente. Una vez lo hizo me cogió de los hombros… pero no se notaba enojada.
—Hija, voy a salir con mi novio ¿sí? —¿cuál de todos? pregunté en mi mente. 
—Ya…
—Volveré cerca de las doce, no me esperes despierta. Te quiero, cariño —acercó su boca a mi frente y depositó un beso —¡adiós! —me dijo con una sonrisa. Yo alcé una ceja, imitando a Bill. Y cuando ella ya había abandonado la casa me limpié el beso con la mano, con algo... o más bien mucha repulsión. Esos labios quizás que cosas habían tocado. Me estremecí.
… qué mente la mía. 
Salí de la cocina y cogí mi mochila. Luego subí a mi habitación a paso rápido. 
Llegué allí, cerré la puerta y encendí la TV. Luego abrí un poco más la cortina que estaba a medio cerrar y le eché una vista a la casa vecina. Pero no había señales de vida en esa habitación. Por lo que cogí mi pijama mega-calentito de polar color blanco y me lo fui a poner al baño.
No negaré que me veía muy graciosa con mi pijama, pero me gustaba. 
Salí del baño. Me sentía limpia y fresca… me gustaba esa sensación después de cada baño “relajante” que podía tener cuando mi madre no estaba en casa.
Volví a la habitación. La TV seguía encendida. Le eché otra mirada fugas a la ventana de Bill. Y justo en ese momento la luz se encendió. Me acerqué a la ventana y la abrí.
Luego cogí un lápiz que estaba en el escritorio… por cierto, el escritorio estaba al lado de la ventana. 
Le saqué la tapa y tiré el lápiz dentro de la habitación.
Luego alcé el otro brazo e intentando tener esa buena puntería que jamás había tenido, lancé la tapa. 
Bill lo había hecho la noche anterior y yo lo hacía esta noche. 
Le había dado al vidrio. ¿Y quién no le daría? Estaba muy cerca.
Esperé unos segundos para que se asomara. Pude ver una sombra a contra luz moverse del otro lado de la cortina… cada vez se acercaba más y se veía más nítida. Ni siquiera tuve tiempo de ponerme nerviosa, ya que en menos de medio segundo él abrió la cortina y me miró entre sorprendido y sonriendo. Yo le hice señas con una mano para que abriese la ventana y así lo hizo.
—Hola —dijo al abrirla mientras me sonreía. Yo le devolví la sonrisa.
—Hola ¿Qué tal? —se apresuró en decir. Lo agradecí, puesto a que yo no sabía que decirle… sólo había tocado a su ventana para verlo y hablar un poco con él, pero sin saber de qué. Me encogí de hombros.
—Te veo feliz  —dije simplemente con una media sonrisa. Él sonrió más ampliamente —¿Qué? —pregunté divertida. 
—Adivina. 
—Emm… —que misterioso. Reí en mi interior, era tan lindo —¿cómo quieres que yo lo sepa?
—No lo sé —se encogió de hombros —pero vamos, haz un intento —me animó. Yo puse cara de estar pensando mucho. Mientras miraba hacia el cielo. Entrecerré los ojos para parecer más concentrada… en realidad estaba dejando pasar un rato para que él me lo dijera. Recorrí los recovecos de la parte baja de la ventana con mis dedos y luego suspiré rendida. 
—No se me ocurre nada —hice un falso puchero. Bill rió.
—Me he comprado un coche —al principio no pude reaccionar. Tuve que repetir la frase en mi mente para poder entenderla bien. Un coche. Eso era genial. Realmente estaba alucinada. 
—¿Un coche? —abrí los ojos como platos… lo repetí para asegurarme de que no era una broma. 
—Sí. Está hermoso. —entreabrí la boca y dejé pasar un quejido de “por favor” para seguidamente juntar las manos y decir en broma:
—¿Me llevas a dar un paseo en tu coche nuevo?
—Claro —volví a mi posición rápidamente. No creía que iba a aceptar —¿quieres ir ahora?
—¿A...hora? 
—Sí, tu madre no está —dijo sonriendo —damos una vuelta por la ciudad y en media hora estamos aquí. ¿Qué dices?
—Pues… 
—Vamos, que tú me lo pedías —me sonrió. En ese momento sentí euforia. Si iría y no me lo pensaría dos veces.
—Estoy en pijama. Me cambiaré —dije rápidamente. Luego me di la vuelta y entré en la habitación.
—¡Te esperaré abajo! —me gritó desde su habitación.
Cogí un pantalón negro ajustado y una camiseta manga larga del mismo color. Me los puse rápidamente y luego me calcé las zapatillas negras rotas. No estaban tan mal… me até el cabello en una coleta alta desarreglada y cogí mi viejo móvil. Me lo eché al bolsillo trasero del pantalón y salí corriendo de la habitación. En el salón cogí las llaves que estaban sobre una mesilla, no me quería quedar afuera… y luego me acerqué a la puerta.
Sentí mi corazón en la cabeza. Pero no me detendría a pensar que hacer. Porque sería mucho peor. Puse la mano en el pomo y lo giré para abrir la puerta.
Salí fuera y la cerré. Luego le puse llave, para estar más segura de que no le pasaría nada a la casa mientras me ausentara. 
Caminé un poco por el caminillo que había entre la hierba verde y bien arreglada de mi patio delantero y giré a un lado para acercarme a Bill. 
Mi boca se abrió hasta el suelo al ver el coche. Yo no era experta en eso, ni mucho menos. No tenía ni la menor idea de que marca era... pero lo que si sabía y podía apreciar me tenía alucinada. El coche más bonito que había visto en mi vida... muy moderno y vamos, perfecto. 
Me acerqué al auto y acaricie el capot con una mano. La pintura estaba perfecta. Realmente, estaba alucinada. Que coche más bonito… dios. 
De pronto sentí posarse una mano en cada uno de mis hombros.
—¿Te gusta? —asentí aún sin poder decir una palabra —vamos, sube —me dio unos golpecitos en el hombro. Yo me di la vuelta y asentí sonriendo.
Rodeé el auto y me subí. Cerré la puerta con mucho cuidado.
Dentro del coche olía tan bien.
Bill cerró la puerta un poco más fuerte que yo y luego echó a andar el coche. Créanme que me enamoré del sonido del motor. Era extremadamente suave…
Acaricié la tapicería del asiento con la mano…
—Eres la primera persona que se sube en mi coche… son contar conmigo, claro — o sea… yo tenía el privilegio de… ¡wow! Y es que estaba cada vez más ilusionada. 
—¿De verdad? 
—¿A caso me ves cara de mentiroso?
No, no. Claro que no.
Reí orgullosa y me acomodé en el asiento.

3 comentarios:

  1. holaaa! cuanto tiempo! yo quiero leer! pero.. llevo este curso tan estresada que no tengo tiempo de nada! igualmente me gustaria leerme todas las fics algun dia que tenga mucho tiempo asi que claro que quiero que las subas.. por si te interesa yo estoy subiendo a mi blog palabras inacabadas otra fic que ya subi completa a fotolog! FELIZ NAVIDAD! :)

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  2. que bueno que has vuelto >.< en verdad que extrañaba entrar al blog y ver las actualizaciones de los fics. sin duda este es uno de mis favoritos, espero leer pronto la actualizacion te deseo un feliz año nuevo :)

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  3. bsfnasjff queremos mas!! Feliz 2013 :)

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